
CONTENIDO CRISTIANO
Dios creó una vida que puede satisfacer a todo aquel que tenga un corazón dispuesto a obedecer el plan de Dios.
No existe ningún problema que Cristo no pueda resolver. Dios tiene un plan personalizado. Él nos ama tanto, que ha diseñado un plan personal para que experimentemos un crecimiento y desarrollo para sentirnos completos.
Dios tiene tal interés en cada uno de nosotros, que siempre está al pendiente de las cosas que nos afectan.
Dios quiere usar nuestra personalidad, constitución física y nuestro historial de vida para nuestro propio beneficio.
Lo único que nosotros debemos hacer, es descubrir ese plan que Dios tiene para nuestro matrimonio y aceptarlo; para que haga que todo coopere para nuestro bien.
Vivimos días en los que el significado de la familia y hogar, ha sido tremendamente distorsionado; días en que, la relación esposo-esposa, ha planteado más desafíos que nunca antes.
¿Cómo podemos alcanzar el propósito de Dios para el matrimonio en nuestro mundo moderno?
El matrimonio, es una relación que satisface para darnos el máximo de felicidad humanamente posible.
El apóstol Pablo, habla del matrimonio conforme al plan de Dios. La clave es la “Sumisión”.
Debemos someternos a otros, a causa de nuestra reverencia por Cristo. En cualquier relación humana, (esposo-esposa, padres-hijos, jefe-empleado, etc.) hay un tercer partido incluido, Cristo, mismo.
Pablo, nos exhorta a conducirnos en esas relaciones, a la luz del mismo Espíritu de Cristo.
(Efe. 5:21-33) La mujer ha de ser amada, protegida y tratada con cariño; igual que Cristo hacia la iglesia. La mujer, ha de responder al amor, protección y liderazgo del marido.
La mujer, fue creada del hombre, no de su cabeza, para mandar, no de sus pies, para ser esclava, sino de su costado para complementar; cerca de sus brazos para ser protegida, y cerca del corazón para ser amada.
La sumisión, no aprisiona, sino libera por ser creada bajo la protección de una autoridad divinamente ordenada.
Una mujer prudente, trabaja activamente para edificar una relación que permanezca y satisfaga. (Prov. 14:1).
Se edifica un matrimonio satisfactorio, respondiendo a las necesidades de nuestra pareja.
El hombre necesita ayuda; una compañera igual, en todo sentido, cuyas fortalezas, compensarán sus debilidades.
Una vez, que dos personas están unidas en matrimonio, no existe lo que se conoce como “rompimiento total”(divorcio).
Aún, cuando no haya hijos involucrados, los participantes, experimentarán una ruptura en su intimidad, emociones y otros sentimientos.
A causa del pecado, el matrimonio cuesta trabajo.
Sin embargo, Dios capacita a los creyentes para triunfar, a pesar de los desafíos. Él, no sólo nos provee de un manual de instrucciones, sino, que también nos provee de su Espíritu Santo, el cual, nos capacita para llevar a cabo las instrucciones de la Escritura.
Dios, diseñó el matrimonio para que sea para siempre.
Una relación íntima, en la que dos, son unidos como uno solo, de forma irreversible. El matrimonio, es una ilustración terrenal de la relación entre Jesucristo y su Iglesia, la novia de Cristo. Los matrimonios, deberían ser testimonios vivos de la unión inseparable de Jesucristo con los creyentes.
Un esposo debe sustentar y cuidar a su esposa, no simplemente porque lo necesita, sino, porque él debe ser un ejemplo visible de Jesucristo; debe ser una carta viviente, leída por todos los hombres.
Dios, hace responsable a los esposos de proveer para sus familias y amar a sus esposas.
El diseño de Dios para el matrimonio, requiere de un esposo que ama a su esposa incondicionalmente, tal como Jesucristo amó a su Iglesia.
Si todo esposo, pusiera a su esposa y familia como su más alta prioridad, después de Dios; el índice de divorcios, descendería drásticamente.
La mujer, debe ser complemento del hombre, no su competidora. La mujer, es diferente al hombre físicamente, y tambiénemocionalmente. Si queremos edificar matrimonios que realmente funcionen, necesitamos aceptar la verdad de nuestras diferencias de género y todo lo que implican.
Si queremos tener el mejor matrimonio posible, debemos honrar y vivir de acuerdo al plan de Dios.


Padre celestial, en esta mañana quiero pedirte tu guía y tu protección. Por favor mira mi vida y la vida de mi familia, ayúdanos a salir siempre adelante, a cumplir nuestros sueños y sopórtanos y acompáñanos en cada una de las batallas que tengamos que librar.
Te suplico que nos orientes en nuestras actividades y obligaciones diarias, en el hogar, en los estudios y en el trabajo. Danos la fuerza y la voluntad para dar a cada instante lo mejor de nosotros mismos y concédenos un corazón noble que sea capaz de compartir, apoyar a los más necesitados y aportar en la justa medida al sueño conjunto de construir un mundo mejor.
Te pido también por todo aquel que está despertando en esta mañana con tristeza o alguna necesidad. Te suplico que cada persona en el mundo pueda sentir la grandeza de tu mano obrando y al mismo tiempo, pueda comprender que tus planes son perfectos y que cada cosa que sucede tiene una razón de ser.
Amado Dios, gracias por este nuevo día que sin duda será mejor y diferente al de ayer. Hoy confiaré y aceptaré los planes que Tú tienes para mi vida, porque Tú eres bueno y siempre me llevas por caminos de bienestar y bendición, en nombre de Jesús. Amén.
Por Ma. Guanajuato G








