Aprendí, a desprenderme de mis apegos emocionales del pasado,ya que, me comentó la doctora, era importante.
Le pregunté, a mi amiga Psicóloga, alguna dinámica para esos casos, que usara eficaz, y me comentó: Escribe una carta.
Decidí, buscar en la Biblia, una enseñanza, y pensé en la historia de Salomón, cuando dos mujeres, decían ser las madres de un mismo bebé, y él, en su Sabiduría, dijo, lo partiría a la mitad, así no se pelearán por él. Y, la verdadera madre dijo, mejor dáselo completo a ella. Y, medité, sobre el verdadero amor. El amor ágape de Dios.
Así que, decidí soltar a lo que me aferraba, ya que, no es sano y es necesario sanar desde la raíz, desarraigar el apego y plantar la semilla de la incorruptible palabra de Dios.
Sentí libertad de la meditación profunda, que va, hasta lo más profundo del Ser. Un alivio de poder, darme ese tiempo para mí sanidad; amarme a mi misma, así, inspirada en el amor de Dios y su palabra, que es verdad. Y conocerla, te hace verdaderamente libre, porque, es JESÚS, tu libertador y Príncipe de Paz. Crecer en Él y madurar,es sanador para el cuerpo; porque, la apacibilidad del alma, es vida en tu cuerpo.
Sentí, un gozo diferente a la felicidad del apego, al entregárselos en sus manos, ya no era la intensidad del alma la que gobernaba, sino, el Espíritu Santo, quien estaba ahí, en ese momento conmigo.
Verdaderamente, venimos a este mundo con Dios, y regresamos a Él. Y todo lo demás, necesitamos reconocer, todo es de Él y nada nos pertenece.
En esencia, todo fue creado para Él. Te invito a orar a Él, en tu tiempo de intimidad, y soltar lo que te ha causado sufrimiento,por apegarte a lo que crees es tuyo; y poner todo en manos de Dios, duele, pero vale la pena, sea JESÚS en el trono y no tu YO en necedad, orgullo y egoísmo. Sólo Cristo JESÚS, nos hace plenos, y, vale la pena, vaciarnos y llenarnos de Él.
En el mundo, nos enseñan de alguna manera, a conquistar y ser territoriales. Pero, JESÚS, al contrario, conquista nuestro corazón; aún en los desiertos, y nos vuelve a enamorar, ya que,nuestro corazón se había desviado. Voltear nuestros ojos al cielo otra vez, y ver su grandeza. Que, Él, es único y nadie lo Iguala. Que, Él, es el más que suficiente, y que no somos dignos de Él, si vivimos estancados en el pasado.
Que el gran mandamiento, es amarlo, sobre todo, y amarnos a nosotros mismos y al prójimo.Y, sólo, aprendiendo de Él, que es manso y humilde de corazón, será ligera la carga.
Así que, hoy es el día, que decido entregarme cada día más y más a Dios. Reconociendo que, sin Él, nada tengo, ni nada soy.
Me es grato, compartirles mis vivencias, sabiendo que, todos necesitamos tanto de ese amor ágape incondicional, y que, sólo Él, es ese amor eterno, que llena nuestro ser.
Poner nuestra identidad en Él, y no voltear atrás, cómo el León,sino, hacia adelante; que nuestra meta, es JESÚS.
Bendiciones y nos conectamos pronto, para Glorificar a JESÚS, una vez más.


AMADO DIOS
Señor mío y Dios mío, llega un nueva semana y en esta mañana yo despierto con total devoción y lealtad para darte gracias por todos los momentos que Tú me permitiste vivir en esta semana.
Amado Dios, gracias porque en cada día pude sentir tu mano concediéndome todo e incluso más de lo que necesitaba para vivir, gracias también por los alimentos que llevaste a mi mesa, por el hogar que resguardó mi sueño y el sueño de mi familia, por la salud, por la ropa que nos viste y por habernos guiado con amor por caminos buenos.
Es posible que en esta semana también hayamos tenido momentos de dificultad, pero hoy comprendo que cada experiencia que vivimos era necesaria en nuestro proceso de crecimiento personal y crecimiento espiritual y es por medio de las situaciones difíciles que podemos aprender a sentirte más cerca y a experimentar la paz que solo puede dar tu compañía incondicional.
Señor, en este día me encomiendo a Ti con toda mi confianza y también pongo en tus manos la vida de las personas que amo. Por favor cúbrenos con tu manto, oriéntanos en cada una de nuestras actividades, permítenos tener un dia de reflexión, recogimiento y vivir salvos y felices.
Te pido también por todas aquellas personas que están atravesando por alguna dificultad, por los que sufren en silencio, por los niños sin hogar y por las familias con dificultades económicas. Te suplico que tu bondad sea con el mundo entero y que todos puedan encontrar en Ti las respuestas a sus oraciones.
Y en el silencio de este día que nace vengo a pedir tu compañía; Te suplico que tu paz y tu amor entren en mi hogar y en nuestros corazones para que siempre podamos vivir en bendición, bienestar y abundancia.
La Gracia sea a ti que amas al Sr. Jesucristo con Amor Inalterable. Amén.
Por Ma. Guanajuato González










