
Por tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente, el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia, la carrera que Dios nos ha puesto por delante. Esto, lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón, que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús, soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora,está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.
Hebreos 12:1-2 NTV
Esta Escritura, habla de quitarnos todo peso, y esto, es necesario para correr la carrera de la vida, quitar pesos que nos estorban, para que podamos correr ligeros.
A menudo, sentimos que no estamos a la altura, que los demás son mejores, más altos, más guapos, más inteligentes, que tienen mejores oportunidades.
Muchas veces, sentimos que, en nuestra vida, nada es bueno.
Es fácil pensar, que nuestro valor está en lo que hacemos y no en lo que somos.
¿Qué eres? Doctor. Confundimos el ser, con el hacer.
Es primero SER y después viene el HACER.
Así también, con Dios, pensamos, que, si hacemos o no hacemos eso, nos dará valor ante Él.
Pero, a Dios, lo que le importa más, no es que hacemos, sino quiénes somos. SOMOS SUS HIJOS.
Es importante examinarnos a nosotros mismos, y ver,que cada uno, tiene cualidades, habilidades, dones diferentes, y no por eso, es menos que otros.
No tenemos que fingir ni imitar lo que otros son, debemos ser auténticos y disfrutar, y movernos en los talentos que Dios nos dio.
Hay cargas pesadas, que no nos permiten correr con ligereza la carrera de la vida, que nos roban el gozo y nos quitan de disfrutar lo que Dios nos dio. La comparación, es un gran peso.
El compararnos con otros, el estar viendo a los demás,no nos permite correr con éxito y llegar a la meta, incluso, nos hacen tropezar, como dice la escritura en hebreos.
No es posible hacer una buena carrera, si vamos mirando como van los demás, comparándonos con ellos. Tarde o temprano, caeremos o llegaremos sin fuerzas a la meta.
La comparación, muchas veces nos lleva a los celos.
A menudo, se describe a los celos, como un monstruo.
Si se lo permitimos, los celos empiezan como algo sin importancia, pero, acaban convirtiéndose en enojo, ira, palabras que lastiman, sentimientos heridos y malas actitudes.
Los celos, te pueden hacer dudar de ti mismo, perder la confianza en tus amistades, y tratar mal a las personas que te importan. En resumen, destruyen; es una carga que pesa mucho.
¿Por qué se suscitan los celos?
Por egoísmo, por envidia, por un deseo de ser el único, el mejor, el que más importa, y eso te pone a competir con otros.
¿Cómo podemos manejar estos sentimientos, que pueden llegar a ser destructivos, robarnos la paz, la tranquilidad, la armonía e impedirnos correr la carrera de la vida, con ligereza y llegar a la meta?
Vernos, como realmente somos, una obra maestra de Dios; únicos e irrepetibles
Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros.
Efesios 2:10
Como únicos, tenemos dones, talentos y habilidades,propias que nos fueron dados por Dios, para cumplir un propósito determinado.
Entender, que cada uno tiene un plan o propósito diferente, nos ayuda a correr con ligereza y alcanzar la meta, es por eso, por lo que, no podemos compararnos con los demás.
Buscar esos dones en la propia vida y agradecer por ellos, en lugar de ver cosas en la vida de los demás,que te pueden hacer sentir menos.


AMADO DIOS
los primeros rayos del sol empiezan a llegar hasta mi morada, el trinar alegre de las aves nos anuncia que un nuevo día ha llegado y yo estoy aquí en frente de Ti para darte gracias por la dicha de un nuevo despertar.
En la mañana de este domingo quiero darte las gracias por todo el amor que Tú derramas sobre mi vida, sobre mis seres queridos y sobre nuestros hogares, por la paz que le das a nuestros corazones y por la tranquilidad y la certeza que nos brinda el cobijo permanente de tu manto sagrado.
Señor, en esta oración quiero reafirmar que mi vida y la vida de mi familia está en tus manos. Por favor dirige nuestros pasos, libranos siempre de todo mal, del enemigo malvado y llévanos hacia destinos colmados de dicha, paz, plenitud y bendición.
Te suplico que seas mirando nuestras obligaciones, nuestras necesidades, nuestros sueños y nuestras batallas. Por favor ayúdanos a mantener la calma frente a toda dificultad, danos motivos para creer que todo puede ser mejor y guíanos hacia soluciones y nuevas oportunidades.
Te pido también por todas aquellas personas que hoy viven en angustia y escasez. Por favor fortalece a los enfermos, a los tristes, a los desamparados y permite que tu ayuda sea luz de esperanza para la humanidad.
Amado Dios, yo confío plenamente en Ti y en tus planes perfectos y es por eso hoy te pido que se haga tu voluntad y que cada cosa en mi vida se realice según tu buen propósito.
En este día yo daré lo mejor de mí, trabajaré con ilusión y me mantendré confiado por tus promesas, pues sé que de tus manos solo recibiré bienestar, milagros, misericordia, bienaventuranza y compasión,
La Gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean contigo. Amén.
Por Ma. Guanajuato González







