Viviendo La Palabra Podemos Madurar Espiritualmente.

Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado la madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

En Hebreos 5:14

Cuando decimos que eres salvo, también decimos que { ya has nacido de nuevo }, y al igual que un recién nacido, necesitas la leche espiritual no adulterada para que

crezcáis para salvación

1 Pedro 2:2.

Y así crecer hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un Varón Perfecto a la estatura de la plenitud de Cristo

Efesios 4:13.


La madurez de un creyente solo es a través de una consagración a Dios, obedeciéndolo y agradándole, ( por la fe en Él)


Ahora bien, ¿cómo reconocemos a un niño espiritual?
Cuando tus acciones son tan inmaduras como las de un niño, por ejem:


Cuando era niño hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, más cuando ya fui hombre deje lo que era de niño.

1 Corintios 13:11.


Cuando murmuramos, damos falso testimonio, criticamos, ofendemos, somos soberbios y arrogantes e incluso usamos palabras deshonestas,lo único que mostramos es rebeldía hacia la Palabra de Dios y mostramos lo que hay realmente en nuestro corazón, Mateo 12:34.

Debemos aprender a controlar nuestras palabras así como nuestras acciones, y pedir en oración a Dios que ponga guarda a nuestra boca, y que el que nos controle sea el Espíritu Santo de Dios.


Porque todos ofendemos muchas veces si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo.

Santiago 3:2


Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado. ¿Van tus pensamientos acorde con los pensamientos de Dios?, ¿cuales son tus deseos?, ¿son más tus deseos materiales que los celestiales?.


Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino ser niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

1 Corintios 14:20


Debemos renovar nuestra mente a través de la Palabra de Dios, solo así tendremos un crecimiento y una madurez en nuestra vida, porque solo Dios es quien produce en nosotros el querer como el hacer por Su buena voluntad.

Y solo el Espíritu Santo es el que nos debe de controlar, y así ejercitar cada día nuestro dominio propio para poder tener los frutos del Espíritu y CRECER +MADURAR ESPIRITUALMENTE.

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