BUSCANDO LA PAREJA IDEAL, PARA UN MATRIMONIO IDEAL

Es importante meditar en nuestra condición delante de Dios, antes de buscar pareja para contraer matrimonio. Si no estamos llenos de Dios ahora y completos en Cristo, entonces ni siquiera un matrimonio de «ensueño» será capaz de eliminar esa sensación de vacío.


No debemos obsesionarnos de tener una pareja ideal, que nos ame, que haga de nosotros el centro del universo, que nos ponga en un pedestal y se desviva por vernos felices. Eso no es amor, es idolatría.


Esto no refleja un concepto sano de las relaciones (matrimonio en este caso), dado que sólo se busca la satisfacción personal, cuando amar en realidad, implica entrega y abnegación.


Siendo cristianos, poner la esperanza de gozo en algo como tal, es un evidente desprecio al perfecto e incomparable amor de Dios.


Nunca una relación será sana, fuerte y piadosa a menos que ambas partes tengan esto en claro y ya se consideren plenos y satisfechos en Cristo.


No buscar personas, buscar a Dios, y todo lo demás será por añadidura, si es Su voluntad.

Dt. 30:20

Amar a Dios es amar Su voluntad.


Es esperar en silencio que la vida sea medida por aquél que nos conoce de pies a cabeza. Es estar contento con Su tiempo y Su sabia designación.


Tener un matrimonio saludable es lo que todo hombre y mujer desean tener, y aún estando ya casados, se anhela tener un matrimonio en el cual se amen mutuamente.

El apóstol Pablo les habló a los Filipenses sobre lo bueno, y con esto les quiso decir que se centraran en esas cosas que agradan a Dios y que Les permitirían tener buenas relaciones.

Les era necesario a parte de pensar en ello, llevarlo a la práctica diaria de sus vidas en forma de buenos hábitos. Es importante no enfocarnos en si nuestra pareja nos ama o si hace buenas cosas por nosotros.


Hacer esto requerirá que posiblemente pensemos poco en nuestros requerimientos como esposo (a) y nos enfoquemos en nuestra pareja. Recordar que más bienaventurado es dar que recibir (Hech.20:35b)


Es cierto que para que un matrimonio sea duradero y saludable, ambos deben trabajar para eso, ambos deben pensar en todo lo bueno que sea posible para mantenerlo. Y para eso, alguien debe de dar el primer paso. Todo matrimonio centrado en Cristo, anhela estabilidad, madurez, pasión, diversión, entrega, etc. Es por eso que si nos decidimos a demostrar todo nuestro amor en pequeños detalles en nuestra relación, entonces empezaremos a notar los cambios, los cuales serán de beneficio para todos en el hogar.

Elegir amar y sobretodo demostrarlo. Aunque tal vez carezcan de importancia para ambos, es inimaginable lo que pueden lograr !!esos pequeños detalles en la vida diaria!!


Esos detalles son capaces de cambiar para bien las cosas, los ambientes, cualquier temperamento difícil, estado de ánimo, etc.

Hábitos que se recomiendan:

  • perdonar.
  • aceptar que ambos son diferentes.
  • interesarse por los gustos de la pareja.
  • conversar no sólo lo personal.
  • hacerse regalos.
  • cocinar sus platillos favoritos.
  • iniciar los encuentros íntimos.
  • ser cariñosos.
  • escucharse mutuamente.
  • animarse y alentarse uno a otro.
  • recordarse fechas importantes y celebrarlo.
  • orar por la pareja.
  • admitir los errores y pedir perdón.
  • recordarse cuánto se aman.
  • respetar los espacios y pertenencias.
  • propiciar salidas juntos.
  • ayudarse mutuamente.
  • hacer llamadas para ver cómo va su día.
  • comprenderse.
  • incluir a Dios diariamente en la relación.
  • asistir juntos a la iglesia.

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