Casi todos llamamos traidor a Judas, pero casi nadie se atreve a ver la enseñanza que él nos deja. Judas es conocido por un solo acto, un beso y treinta monedas de plata, y con eso ya creemos que ya lo entendimos todo, pero no.
Judas no empezó traicionando, él empezó siguiendo, caminó con Jesús, comió con EL, escuchó sus enseñanzas, vio milagros, Judas estaba muy cerca del maestro, y aún así estaba perdido, sabes porque ?, porque el problema de Judas no era que no creyera, sino que Jesús no encajó en lo que Judas anhelaba, él quería a un Mesías que resolviera las cosas rápido, que corrigiera el sistema, que tomara el poder y que hiciera justicia pero a su manera. Y cuando Jesús eligió el camino de servicio y de silencio, el camino de la cruz, se desilusionó .

Judas no vendió a Jesús solo por dinero, vendió su frustración, su decepción, y esto nos incluye a todos, pues somos como Judas cuando seguimos a Dios pero en el fondo queremos hacer nuestra voluntad y tomar nuestras decisiones, y cuando Dios no responde o responde no como queremos, entonces nos enojamos, confiamos en El solo si hace lo que pensamos que es correcto.
Judas no se fue de golpe, primero abandonó a Dios en su corazón, estaba con él físicamente pero su corazón no era para con Dios, ese beso no fue más que una muestra de que por fuera podemos aparentar una cosa, pero en nuestro corazón puede haber menosprecio e indiferencia.
Judas huyó sintiendo culpa, pero no se permitió el perdón , reconoció el error, pero no creyó en la misericordia y perdón de Dios.
Así nosotros, pensamos que Dios puede perdonar a otros pero a nosotros no, queremos hacer nuestra voluntad y no la de Dios, queremos seguir nuestros caminos, no los caminos de Dios, queremos las cosas rápido, incluso queremos respuestas rápidas sin siquiera tener una relación estrecha con Dios, no confiamos en que sus respuestas son a SU tiempo y conforme a SU voluntad y que esa voluntad debemos aceptarla nos guste o no.
La enseñanza que nos deja Judas aquí es que debemos ver con ojos espirituales la SOBERANÍA DE DIOS detrás de todas nuestras peticiones y anhelos, que EL tiene en perfecto control todo porque EL es el dueño y SEÑOR del universo, que nada se le escapará, y que nuestra fe y confianza deben estar alineadas con SU perfecta voluntad.
Es así como debemos ver que nosotros somos muy parecidos a Judas, pero que está enseñanza nos ayuda a ver que DIOS ES UN DIOS QUE TRANSFORMA, que nos hace nuevas criaturas, que la paciencia y la fe van de la mano, debemos saber esperar y confiar que DIOS tiene la última palabra, aferrémonos a ÉL, CONFIANDO EN SU SOBERANÍA, EN SU DEIDAD, sabiendo que solo los planes de DIOS SON BUENOS AGRADABLES Y PERFECTOS.
Recapacitemos en nuestra confianza en DIOS, caminemos haciendo Su voluntad, ejercitando la paciencia y confiando en SU SOBERANÍA.

AMADO DIOS

Te doy gracias por este nuevo amanecer, por este viernes que llega como un regalo, como una nueva oportunidad para vivir, avanzar y confiar más en Ti. Gracias por cuidarme, por sostenerme en los días buenos y también en los difíciles. Hoy reconozco que sin Tu presencia nada sería igual.
Señor, en este día me acerco a Ti con el corazón sincero. Tú conoces mis planes, mis responsabilidades, mis preocupaciones y mis sueños. Sabes lo que espero, lo que necesito y lo que estoy pidiendo en silencio. Por eso hoy pongo todo en Tus manos, confiando en que Tú sabes lo que es mejor para mí y para mi familia.
Acompáñanos en cada paso. Guía nuestras decisiones, nuestras palabras y nuestras acciones. Que Tu luz nos muestre el camino correcto, que Tu sabiduría nos proteja de errores y que Tu paz gobierne nuestro corazón. Donde haya dudas, trae claridad. Donde haya cansancio, trae fuerzas nuevas. Donde haya temor, trae seguridad.
Hoy te pido un día lleno de alegría, de buenas noticias, de oportunidades y de pequeños milagros. Bendice nuestro trabajo, nuestros proyectos, nuestras finanzas y nuestros esfuerzos. Que todo lo que hagamos esté cubierto por Tu favor y Tu gracia.
Cuida de mi familia, Señor. Protégenos al salir y al regresar. Guarda nuestra salud, nuestra unidad y nuestra esperanza. Que en nuestro hogar nunca falte el amor, el respeto y la confianza en Ti.
También hoy pongo en Tus manos el fin de semana que se acerca. Te pido que sea un tiempo de descanso, de sonrisas, de paz y de momentos hermosos. Que podamos recargar fuerzas, compartir en armonía y sentir Tu presencia en cada instante.
Te pido con fe que este viernes sea un día bendecido, productivo y lleno de luz. Y que este fin de semana vendrá cargado de calma, alegría, provisión y milagros para mi familia y para mí.
Amado Dios, gracias por escuchar mi oración y gracias por la certeza de tus cuidados, tu favor y tu amor infinito, Amén. En el nombre de Jesús. Amen
Ma. Guanajuato González Castañales
l









