Te puedo decir que es central, porque está impulsado en forma biológica. Nacemos genéticamente programados para establecer un vínculo de apego. Los humanos comparten esta característica con otros mamíferos, ya que tiene un valor evolutivo de supervivencia: cualquier cría sola es una presa fácil para un depredador.
Por lo tanto. Un individuo joven necesita mantenerse cerca de un adulto y monitorear continuamente su distancia.
Lo mismo sucede cuando vemos a un niño pequeño jugando en un centro comercial.
Apego y exploración son dos sistemas complementarios: la presencia de una figura de apego, que da tranquilidad, permite desactivar las conductas de apego y mantener activa la exploración.
Sin embargo en los momentos de estrés y necesidad, si una persona está asustada, enferma, angustiada, el estrés por el mundo se detiene y lo que predomina es la necesidad de establecer contacto con la figura de apego, para, a través de ese contacto, encontrar la calma y regulación emocional.
Aunque en los humanos el apego a una figura va más allá del objetivo primario de obtener protección y consuelo. Estar tan cerca de otra persona en la infancia, armar un vínculo tan poderoso, da lugar a una conexión emocional y mental de la que derivan las características más sofisticadas de los seres humanos.
El apego nos impulsa a mantenernos muy cerca de otro que se conecta emocionalmente con nosotros, que toma nuestras perspectivas y que nos entiende, que registra nuestras necesidades y nuestras emociones, que nos da una respuesta, que ofrece una regulación emocional.
Una vez sabiendo esto es otro tema importante la regulación emocional siendo una función básica de la relación de apego.
La regulación emocional es la capacidad para procesar y manejar emociones. Incluye tanto tener acceso a todas las emociones y ser capas de sentirlas, como no quedar preso de ellas poder dominarlas.
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Suponer lograr que las emociones nos informen sin que nos desborden.
Implica una serie de habilidades: experimentar y registrar las emociones, poder expresarlas adecuadamente, controlar la impulsividad, tolerar la frustración, contar con estrategias para afrontar las situaciones negativas, tener recursos para calmarse, poder expresarlas adecuadamente, poder aplazar la satisfacción inmediata, ser capaz de generar emociones positivas y disfrutar.
Algunas personas tienen más registro que otras. Algunas pueden sentir cierta emoción, por ejemplo, la ira, pero no pueden sentir las otras emociones que están relacionadas con esa emoción (por ejemplo el dolor). El dolor está, pero no se registra.
Entonces, esas personas solo se sienten enfadadas por una determinada situación ( por ejemplo no ser aceptados por alguien) pero no sienten el dolor que esa situación les produce y motiva su enojo cedería y el sentimiento sería más auténtico, más completo y más manejable. Nombrar, conocer, registrar otorga dominio.
Los afectos motivan a la acción, cuanto mayor es el afecto, menos comprendido y procesado está, mayor es el riego de que se apodere del control.
La clave de la regulación emocional es poder sentir las emociones y mantenerse en control de las acciones.
Algo me puede enfadar mucho, pero yo puedo decidir qué hacer con el enfado.
No necesito reaccionar inmediatamente puedo evaluarlo, puedo observarme y revisar de qué se trata para modularlo, puedo encontrar la mejor manera de enfréntalo, puedo decidir. Esto no es lo mismo que la evitación o disociación, defensas que permiten mantener el control a costa de evitar el acceso a las emociones.
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«LA TAZA DE CAFÉ»
Este pensamiento, lo comparto porque es demasiado bueno para no hacerlo!!!
Vas caminando con tu taza de café y de repente alguien pasa, te empuja y hace que se te derrame el café por todas partes. ¿Por qué se te derramó el café?
Porque alguien me empujó. Respuesta equivocada. Derramaste el café porque eso tenías en la taza, si hubiera sido té…
hubieras derramado té Lo que tengas en la taza es lo que se va a derramar. Igual pasa cuando la vida te sacude (que seguro pasará) Lo que sea que tengas dentro de ti, eso vas a derramar, de lo que vas lleno es lo que sea que tengas dentro de ti, eso vas a derramar, de lo que vas lleno es lo que saldrá de ti y salpicara a todos.
Puedes ir por la vida fingiendo que tu taza está llena de virtudes…
pero cuando la vida te empuje, vas a derramar lo que en realidad tengas en tu interior.
Eventualmente sale la verdad a la luz, así que habrá que preguntarse a uno mismo:
¿Qué hay en mi taza?
Cuando la vida te empuje.. ¿Qué voy a derramar? Amor, gozo, paz, humildad, paciencia, Fe, templanza o amargura, maldiciones, malos pensamientos, miedos,
¿palabras duras?
Trabaja para llenar tu taza con gratitud, generosidad, amor, cosas buenas.