Reglas Para Vivir Feliz.

Observa el amanecer por lo menos una vez al año. 

  • Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos. 
  • Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa. 
  • Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra. 
  • Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa. 
  • Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución. 
  • Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. 
  • No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe. 
  • Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza). 
  • Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado. 
  • Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado. 
  • Has lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen. 
  • Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. 
  • Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo. 
  • Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. 
  • Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
  • Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro. 
  • No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios. 
  • Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. 
  • Acude a tus compromisos a tiempo. 
  • La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno. 
  • Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave. 
  • Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también ‘el gran riesgo’. 
  • Nunca confundas riqueza con éxito. 
  • No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos. 
  • No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
  • Aunque tengas una posición holgada, has que tus hijos paguen parte de sus estudios. 
  • Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes. 
  • No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta. 
  • No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
  • Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él. 
  • No confundas confort con felicidad.  
  • Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca). 
  • Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos. 
  • Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos. 
  • Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. 
  • Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres. 

Un estudio reciente destaca que los adolescentes que leen libros de más de 100 páginas adquieren una ventaja significativa en la comprensión lectora. El informe PISA revela que esta ventaja no sólo se refleja en mejores habilidades lectoras, sino también en la capacidad de entender y analizar textos complejos y lineales, una habilidad crucial en el entorno académico y más allá.

Ignacio Zafra, desde Valencia, destaca el papel esencial de la familia en fomentar la lectura. Introducir a los niños en la literatura desde una edad temprana, apoyar sus elecciones de lectura y discutir los libros leídos, son estrategias que refuerzan su interés y capacidad lectora. Además, expertos recomiendan no enfocarse en las calificaciones o en la longitud de los libros, sino en el placer y los beneficios de la lectura.

El artículo también resalta cómo el sistema educativo puede jugar un papel clave al encarecer menos la necesidad de calificar cada aspecto de la lectura y más bien alentar el gusto por leer. Esta aproximación ayuda a los jóvenes a desarrollar un interés genuino por la lectura y a explorar una variedad de fuentes y géneros literarios.

La conclusión es clara: leer libros largos no sólo mejora las habilidades lectoras, sino que también prepara a los jóvenes para futuros desafíos académicos y profesionales, destacando la importancia de un entorno familiar y educativo que apoye y valore la lectura como una herramienta de aprendizaje y crecimiento personal.

Con información de El País

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