EL PRECIOSO 50

¡Un gran día! Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis.

San Juan 21:5.

 Cuando has intentado todo en tu conocimiento, fuerzas, experiencia, con todos lo que humanamente te pueden apoyar y el resultado fue un fracaso.

Llega quien tiene la autoridad para decirte: Hijitos ¿tenéis algo de comer? Tú das tu respuesta en lo natural “No”.

En las sagradas escrituras es Jesús ya resucitado quien hace estas preguntas a sus discípulos quienes eran unos empresarios en la pesca, a lo que ellos se habían dedicado por años, oficio que ellos dominaban.

Ahora detente un poco amado lector, en este tiempo presente quisa tú me digas, pero yo no tengo acceso a ver físicamente a Jesús resucitado.

Déjame decirte que esa afirmación no es del todo correcta, tema que profundizaremos en otro escrito.

Pero lo que si debes estar cien por ciento seguro y no debes ser ignorante de ello es que GRACIAS, a que Jesús dio su vida en la cruz, resucito y ascendió al Padre, nosotros ahora tenemos pleno acceso al ESPÍRITU SANTO, nuestro gran consejero quien nos da las preguntas e instrucciones adecuadas.

Luego pues viene la obediencia a la instrucción y la hermosa BENDICION, la cual siempre es abundante, pues es el estilo de Dios Padre.

Jesús puso un pez y pan, pidió que trajesen de los peces que acabáis de pescar. Pedro sacó la red a tierra, llena de grandes peces, CIENTO CINCUENTA Y TRES; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

Por favor registra en tu ser este número 153 = 50+50+50+3.

Sí por favor mantén en tu ser, estos tres grupos de 50 y el 3.

 

Tuvieron un rico banquete al calor de las brasas y una vez que comieron, nuestro Señor empieza la clase: 

 

Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.

 

Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.

 

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.

 

Tres veces pregunta el Señor, tres veces recibe respuesta, tres veces da instrucción.

¿Qué pensamiento prevalente estaría en nuestro Señor en cada pregunta?

¿Qué pensamiento prevalente estaría en Simón cada que recibía la pregunta, daba una respuesta y recibía una instrucción?

Seria espectacular saber sus expresiones en el rostro, pero por ahora nos toca imaginarlas.

 

Algo que podemos pensar, es que Simón sintió estremecer su ser con las tres preguntas, frente al calor de las brasas, siendo escenario semejante a las tres veces que le negó.

 

Sin embargo, observamos el lavamiento de Jesús con su PALABRA y el AMOR (ágape) hacia nosotros. Podremos vivir circunstancias en donde nuestro hablar, nuestro actuar, nuestro pensar representen que lo estamos negando. 

 

Analice esto último, usted y yo no estamos en la posición de Simón, pero si en la posición de discípulo a quien se nos a entregado el AMOR DE DIOS y con seguridad se nos ha confiado alguna instrucción del Padre.

 

Pero que cuando hemos dicho, no puedo, no tengo dinero, no tengo tiempo, no se hacerlo, no estoy preparado, etc.,

Pero que cuando nos hemos quejado.

Que cuando hemos hecho todo en nuestras fuerzas y no hemos primero acudido a Él para recibir su instrucción.

Todo ello es negarlo y si usted y yo ya le hemos recibido, estos últimos acontecimientos no deberíamos de vivir, sin embargo, nuestra pereza por permitir ser edificados, nuestra ceguera en reconocerle nos ha orillado a pensar, hablar y actuar de maneras que demuestran una negación de Él en nosotros.

¡Sí!, es Él en nosotros, es su poder en nosotros, el mismo poder con el que fue resucitado, Él mismo poder habitaen nosotros.

 

¿Sera acaso que tendremos la inconciencia para decir que no, a algo que Él nos da la instrucción?

Pues considero que a muchos nos ha pasado.

Luego pues, estos tres grupos de 50 siempre están delante de nosotros y siempre acompañados de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Existe una profundidad inmensa en cada Palabra en las Sagradas escrituras.

Vemos 3 grupos de 50 peces, 3 peces más que acompañan a los 3 grupos de 50, 3 preguntas super profundas, 3 respuestas, 3 instrucciones.

Permítame darle comentarios del poderosísimo 50.

• El valor de las letras en Hebreo de “Los Hijos de Dios” y de “Canaán” es de 153 (leyó bien, ciento cincuenta y tres)

• El número 50 también representa el año del Jubileo es decir, cancelación de deudas, liberación de esclavos, restitución de la tierra.

• Año de comenzar de nuevo y de la redención social y económica.

• 50 (quincuagésimo) El Espíritu Santo descendió sobre los discípulos. Esto marca el nacimiento de la iglesia. Dejamos la ley de piedra y pasamos a la ley en el corazón.

 

Usted y yo estamos listos para recibir esa BENDICIÓN abundante, en seguida de seguir la instrucción, ya hemos sido liberados de toda falla cometida.

 

Listos para recibir nuestros tres grupos a quienes debemos apacentar, pastorear, grupos de bebes, grupos de quienes ya dan sus pasos.

 

Sí se refiere a lo ministerial, sin embargo, usted y yo también lo recibimos en lo natural y secular, su familia, su comunidad, sus compañeros de trabajo.

 

Usted y yo estamos listos para dar alimento que edifique a quienes nos rodean, que nuestro pensar, hablar y actuar de el testimonio de quien vive en nosotros.

Hasta pronto querido lector, le exhorto a abrazar sus 3 grupos de 50, consciente de que Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo están en su equipo de soporte técnico.

Deja un comentario