Angustia y Sexualidad.

Por Gabriel Rolón

CONTENIDO NARRACIÓN

Para responder a esa pregunta voy apoyarme en una escena de una película que seguramente la mayoría recordará y, a los que no la hayan visto, se las recomiendo calurosamente:



En esta película ella encarna el papel de una terapeuta que tiene una paciente que está internada y muy grave por un intento de suicidio. Y, con el afán de ayudarla llenando los huecos en su memoria, decide tener algunas charlas con su hermano para que le hable de la infancia de su paciente y, por ende de la de él mismo.


Como vemos, no estamos hablando de una psicoanalista, ya que dijimos que la realidad que le interesa al analista, es la realidad psíquica de su paciente y no tiene interés en los recuerdos o asociaciones que pudieran aportar otros desde afuera.


Pero, independientemente de que Susan Loweinstein trabaje de un modo técnicamente diferente, lo complicado es que hará todo mal ya que, a partir de sus charlas con Tom irá de a poco habilitando un lugar terapéutico también para él en el que era el marco de su hermana y terminarán teniendo una relación amorosa.


Esto que digo apenas si es un señalamiento, dado que estamos hablando solamente de una ficción que puede, por ende, permitirse ciertas licencias artísticas. De hecho, el film es digno de ser visto por sus actuaciones y por la potencia de su historia.

Pero la escena que nos interesa es la siguiente: Loweinstein le había preguntado a Tom acerca de una palabra que su hermana pronunciaba en su delirio y que para ella no tiene ningún sentido: Callenwolde.

El le responde que no sabe de qué le está hablando. Pero unas sesiones después le dice que quiere contarle algo. Hace un momento de silencio mientras recuerda. Su gesto va cambiando del humor casi maníaco que lo caracteriza a una profunda tristeza y le cuenta a la terapeuta un suceso que les ocurrió cuando eran niños.

Una noche en la que estaban junto a su hermana y su madre llegaron a la casa tres desconocidos. Irrumpieron de un modo violento y uno de ellos llevó a su hermana a un cuarto en tanto que otro hacía lo propio con su madre.

Él escuchó v supo que las estaban violando. La terapeuta le pregunta si él no hizo nada, si no corrió a buscar ayuda, si no intervino de alguna forma, y él le responde que no. ¿Por qué?, le pregunta. Él responde que no lo sabe.

Ella se da cuenta de que la tristeza ha mutado en angustia y le pregunta dónde estaba él en el momento en el que violaban a su hermana y a su madre, y Tom responde que no puede recordarlo.

Entonces Loweinstein le recuerda que él dijo que los hombres que habían irrumpido en su casa eran tres; uno estaba con su hermana, otro con su madre, ¿dónde estaba el tercero?

Se hace un profundo silencio. El recuerdo pelea por abrirse paso y la represión por mantenerlo inconsciente. En ese instante una intervención de la terapeuta gira la llave: «Puedes decirlo… no hiciste nada malo»

Después de unos instantes, Tom confiesa que en ese momento el tercer hombre
lo estaba violando a él.

Que aún recuerda sus palabras: «me gusta la carne fresca», después de lo cual la mira y le dice asombrado: «yo no pensé que algo así le podría ocurrir a un niño»

En ese momento se escucharon unos disparos.

Era el hermano mayor de Tom que había regresado y mató con su rifle a dos de los intrusos.

El tercero fue apuñalado por la espalda por su madre con un cuchillo. Después de esto, entre todos limpiaron la sangre del piso y las paredes y, mientras lo hacían, la madre decía todo el tiempo: «esto no ocurrió… esto no ocurrió».

Después les hizo prometer que jamás iban a hablar de lo sucedido, con nadie, ni siquiera con su padre, porque si no, ella no volvería a ser su mamá nunca más.

De modo que, cuando el padre volvió del trabajo, la cena estaba preparada y todos comieron como si no hubiera pasado nada.

Esos hombres habían escapado de una prisión llamada «Callenwolde»

Después de narrar esa tremenda escena, Tom hace un prolongado silencio y le dice: «creo que el silencio dolió más que la violación»

Hasta aquí la escena que me interesa rescatar. Primero para mostrar cómo juega su papel la represión, cómo ese mecanismo de defensa produce que un hecho traumático, tremendo, difícil de soportar para la psiquis, quede olvidado, aunque sería más preciso decir, pase a formar parte de los contenidos inconscientes.

El director pone en la voz de la madre, lo que suele provenir de una voz interior e inconsciente: «esto no pasó»

Segundo, para ejemplificar cómo eso que ha sido reprimido insiste por ganarse un acceso a la consciencia de alguna forma. Aunque sea, como en este caso, una forma tan dramática que lleva a la persona a un intento de suicidio.

Tercero, para retomar aquello que decíamos acerca de que los recuerdos reprimidos vuelven disfrazados.

En el film, el disfraz es «Callenwolde», esa palabra que la hermana de Tom repite sin saber qué significa y que luego él recordará que era el nombre de la prisión de la que habían escapado aquellos hombres.

Cuarto y principal, para señalar como eso, desde lo inconsciente tiene consecuencias y produce síntomas y dolor en la persona; y por último, rescatar la frase final de Tom:

«el silencio dolió más que la violación», es decir que la falta de palabras es lo que produce el daño mayor.

Porque la imposibilidad de simbolizar, de ponerles palabras a lo sucedido, es lo que enferma al sujeto.

¿Pero qué tiene que ver esto con la Histeria y las Obsesiones?


Podríamos intentar una explicación que tiene que ver con las primeras formulaciones del psicoanálisis, pero que servirá para aclarar un poco este tema y será más que suficiente para los límites que se fija este artículo.

Para eso tenemos que saber que todo lo que nos pasa en la vida genera en la psiquis una representación y que la misma tiene una cantidad de energía que es la que le permite avanzar a la conciencia.

Esa energía es como la gasolina de un automóvil. Y, así como un auto sin gasolina no puede moverse, de la misma manera un recuerdo sin energía queda olvidado.



Eso es lo que hace la represión, separa del recuerdo esa energía para impedir que recordemos los sucesos dolorosos y así, esas representaciones van a parar a lo
inconsciente.

Ahora bien ¿qué pasa con esa energía que ha quedado libre? Hay diferentes posibilidades, cada una de las cuales determina una estructura distinta.

Volvamos a la película y supongamos que en ese momento en el que ese chico está siendo abusado y en el que su mente le dice que eso no puede estar pasando («nunca pensé que algo así le podía ocurrir a un niño», «esto nunca pasó») la energía, bajo la forma de la angustia generada por la situación, fuera proyectada y puesta, por ejemplo, en el hecho de que la habitación está a oscuras y las puertas y ventanas están cerradas. Esa proyección de la angustia hacia algo externo es lo que daría lugar a una fobia.

Ese sujeto tendrá luego un inexplicable miedo a los espacios cerrados y deberá dormir con la puerta abierta o con alguna luz encendida.

Si, en cambio, la angustia se dirigiera a algún dolor corporal, o a un desmayo, estaríamos en el territorio de la histeria, la cual por eso mismo se caracteriza por la fuerte pregnancia del síntoma en el cuerpo (dolores de cabeza, contracturas, etc.).

Si lo que se hiciera cargo de recibir esa energía ya no fuera algo externo ni el propio cuerpo, sino una idea sustituía («esto sucede porque no cerramos la puerta con llave», por ejemplo) estaríamos ante una estructura obsesiva y ese sujeto tal vez deba comprobar diez veces por día si la puerta está bien cerrada, y volver a su casa
luego de haber caminado dos cuadras para corroborar lo que ya sabe: que efectivamente la puerta estaba con llave.

Es decir que de acuerdo al modo en que es reutilizada esa energía, esa angustia dirá Freud en un comienzo

-, se diferenciarán la histeria, las fobias y las obsesiones. Y digo en un comienzo porque después la teoría se irá modificando con el paso del tiempo.

Pero no podemos dejar de lado los aportes de Lacan, quien las relacionará fuertemente con el tema de la identificación y el deseo.

Cómo cada una de ellas se posiciona frente a su propio deseo.

Pero, como dice el refrán, mejor no seguir aclarando porque podría oscurecer.

Cuando Una Mujer Se Desenamora.

Saben. Cuando una mujer se desenamora, siempre lo hace en silencio, lentamente, sin decirlo, sin hacer ruido, hasta llegar al punto de no retorno.

A diferencia de nosotros los hombres, que francamente se nos nota todo, ellas soportarán tantos errores y decepciones de la persona que aman que incluso muchos hombres llegan a pensar que jamás serán abandonados,  pero te comento una cosa amigo.

Una vez que el agua rebasa el límite, una vez que el costal se ha llenado de piedras, una vez que el corazón de una mujer se pierde, este se pierde para siempre.

Si ama a su Mujer, cuídela y enamórela todos los días.

Téngalo por seguro: Cuando el amor se apaga dentro del corazón de ellas, nunca más vuelve a encenderse.

Por Gabriel García Márquez

NOTICIAS DEL REINO

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Crónicas Bíblicas: El Amor Derrota A Los Asesinos De La Libertad. Parte 1

Por Charles R. Swindoll

Después de haber vivido en el orgullo farisaico, entregado a una cruel brutalidad, incrédulo, fue transformado de celoso perseguidor de la iglesia a humilde siervo de
Cristo.

¿Y por qué? Por la gracia de Dios.

Escuchemos su propio testimonio:


«Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído» (1 Corintios 15:9-11).

Todo lo que llegó a ser, afirma Pablo, se lo debía a «la gracia de Dios»: Cuando medito en las palabras de este gran apóstol, encuentro lo que podríamos considerar como su credo.

Podemos reducirlo a tres sencillas afirmaciones. De vez en cuando es útil tomar una verdad teológica profunda y multifacética, y definirla en términos simples que usamos todos los días.

Primera afirmación: Dios hace lo que hace por su gracia. La primera declaración de Pablo respecto a que se le permitiera vivir, y que fuera reconocido como mensajero y líder, era que todo se debía «a la gracia de Dios”.

Pablo merecía la más severa de las condenas, pero en cambio Dios le extendió su gracia, En términos humanos, Pablo debía haber sido sometido a enormes sufrimientos por todo el dolor y angustias que había causado a otros.

Pero no fue así, porque Dios le mostró su gracia. Eso nos conduce a su segunda afirmación: Soy lo que soy por la gracia de Dios. Es como si admitiera: «Si hay algo bueno en mí, no merezco mérito alguno; el mérito pertenece a la gracia.»

En nuestra época, en que se enfatizan los logros personales, se recalca en exceso la importancia de lograr las cosas por sí mismo y construir el propio reino centrado en uno mismo, esta ida de dar todo el crédito a la gracia es un mensaje indispensable.

¿Cuántas personas, al alcanzar la cúspide de su carrera, le dicen al periodista, o declaran en una entrevista; «Soy lo que soy por la gracia de Dios»? ¿Cuántos atletas dirían ese tipo de cosas en una comida que se hiciera en su honor?

Qué impacto sería que alguien dijera: «No se dejen impresionar. Mi fama es resultado del inmerecido don de la gracia de Dios.» Los testimonios como éste son rarísimos.

Hay una tercera afirmación que parece estar implicada en la declaración final de Pablo: Por la gracia de Dios, yo le permito a usted ser lo que es.

La gracia no es simplemente algo para ser anunciado debe ser demostrada, compartida, usada como base de la amistad y de toda relación perdurable.

Jesús habló de la vida abundante que podríamos disfrutar si real mente amáramos la libertad que el provee por gracia. ¿No ser maravilloso que las personas cooperaran con su plan?

No hay nada que se compare con la gracia cuando se trata de liberar a las personas de su esclavitud.

Pareciera que algunas personas se podrían comparar a los personajes de un dibujo animado una caricatura que vi hace poco.

Un personaje agresivo «Cerebro» que es el ratoncito físicamente más pequeño y dominante esta filosofando con su amigo «Pinky», que es más callado y pasivo.
Vemos constantemente cómo con torpeza, y sin miramientos, el más fuerte en su caracter “Cerebro” le dice al más débil más manejable, sin identidad “Pinky”:

¡cambiaría TODO! , Le dice cerebro.


Un poco intimidado, Pinky , obligadno escucharlo, le dice.


-Pero eso no seria fácil. Digamos, ¿por dónde empezaria?
Sin vacilar “cerebro” se da vuelta, lo mira a los ojos y le dices.

¿Empezaría POR TI!


Aquí no se demuestra la gracia. Usted y yo hemos andado cerca de los asesinos de la gracia que se parecen a este personaje.


¿verdad? Con ese inconfundible rostro que dice «No», fruncen entrecejo, y declaran: «Necesita cambiar, de modo que voy a empezar con usted.»

Están aquellos que parecen estar esperando la primera oportunidad para enfrentar a alguien.

Son desconfiados por naturaleza, negativos, decididos a encontrar cualquier defecto, falla o debilidad sutil, e indicársela.

Podrían halagarlo en veinte cosas; pero en lugar de eso, tienen una meta esencial, que es la de asegurarse de qué usted nunca olvide sus debilidades. Los asesinos de la gracia se destacan en los «usted debería …» que matizan sus consejos.

¡En lugar de alabar, atacan por sorpresa!
Muchos creyentes (¿me atrevo a decir la mayoría?), viven como si cada año fueran a pasar de curso después de rendir examen ante un Dios de gesto severo, que los mira con las manos en los bolsillos de su túnica.

(No sé por qué, pero probablemente la mayoría de la gente imagina a Dios vestido con una túnica, nunca de t-shirt con vaqueros o traje de baño … siempre con barba y esta túnica blanca.)

Con una mirada penetrante, dice: «Bien, José Luis”, en eso te mereces un ‘bueno’.»

Y luego: «Inés, ¡debería darte vergüenza”
«No está mal», Ricardo, aunque podría haber estado mejor.» Qué imaginación herética tenemos.

¿Por qué pensamos así? ¿Quién es el responsable de estas imágenes tergiversadas del Todopoderoso? ¿De donde sacamos la idea de que Dios está enojado o irritado? si sabemos que toda la irá de Dios se volcó sobre Su hijo cuando murió en la cruz, ¿cómo podemos pensar así? Más aun, la razón por la que Dios resucito a
Jesús es que estaba satisfecho con Él.

Piense en esto si el Padre esta satisfecho con el pago que su Hijo dio en forma total y definitiva por el pecado ,y si nosotros estamos en Jesús por la gracia que
alcanzamos por medio de la fe, entonces Dios está satisfecho con usted y conmigo.

¿Cuánto tiene que vivir un creyente para llegar a creer esto? Quizás el problema radica en que siempre tendremos jefes y pastores y padres que nos digan qué debemos hacer y qué no hacer, que no esta mal si tienen una doctrina sana y verdadera y sobre todo en amor.

Siempre habrá quienes nos sigan agregando más y más metas que tenemos que alcanzar. Estas personas matan la gracia, aunque no lo sepan.

Apelando a la culpa, a la técnica de provocar vergüenza y a manipulación solapada, virtualmente nos arrastran a la confusión. ¡Dios no lo hace nunca!.

El en cambio nos asegura que si somos algo, lo somos por su maravillosa, inagotable e inigualable gracia.

Y una vez que realmente nos apropiamos de ella, una vez que experimentamos El despertar de la gracia, es sorprendente cómo deseamos compartirla.

Nos deleita dejar a otros ser lo que son por la misma gracia de Dios.

En un hermoso libro titulado La libertad de la obediencia, Elisabeth Elliot escribe acerca de un joven ansioso por renunciar al mundo y seguir fielmente a Cristo.
¿Qué es lo que debo abandonar?, se pregunta dicho joven.

La autora registra la siguiente respuesta, y al hacerlo ilustra la necedad de tratar de agradar a Dios intentando acatar reglas hechas por los hombres y normas legalistas.

¿A qué debe renunciar este joven? Trate de no sonreír:
«Para empezar, la ropa muy colorida. Libérate de todo lo que haya en tu guardarropa que no sea de color blanco.

Deja de dormir con una almohada mullida. Vende tus instrumentos musicales y no comas más pan blanco.

Si realmente eres sincero en tu deseo de obedecer a Cristo, no puedes darte duchas tibias ni afeitarte la barba. Afeitarse es ofender a aquel que nos creó, es intentar mejorar su obra. «¿Parece absurdo?», pregunta la autora. Luego nos sorprende con la siguiente afirmación:


«‘Esta es la respuesta que se daba en las más reconocidas escuelas cristianas del siglo II! ¿No será que las reglas que han sido adoptadas por muchos de los creyentes del siglo XX resultarán tan absurdas como éstas cuando las lean los sinceros seguidores de Cristo de aquí a unos años?

Antes que demos un chasquido con la lengua o nos riamos a carcajadas de estos asesinos de la gracia que operaban en el segundo siglo de nuestra era deberíamos preguntarnos algunas preguntas como éstas ¿Que mensaje estamos les estamos dando a nuestros hijos, hermanos, familia a cerca de Dios? ¿Qué deben hacer
para ganar el ingreso al circulo de nuestro amor incondicional y sentirse
aceptados? Debo agregar una pregunta final: ¿Quién nos ha dado el derecho de determinar las reglas por las que deben vivir los demás?


Si el gran apóstol no tenia ninguna lista, si él era lo que era por la gracia de Dios, si se consideraba indigno, le puedo asegurar que todos estamos en la misma condición, igualmente descalificados, indignos y, sin embargo, amados incondicionalmente por el Padre, Recordemos que Dios se deleita en elegir a los menos valiosos para
hacer de ellos el objeto de su aceptación incondicional.



CONSIDEREMOS UN EJEMPLO DE LA GRACIA

Continuara..












Nunca Entraste En La Prisión, Naciste Allí.


Por Jorge Bucay

CONTENIDO NARRACIÓN & CUENTO

Rabindranath Tagore ha escrito un hermoso relato sobre Buda.
En su relato, Buda regresa al palacio de su padre después de doce años de vagar por los bosques haciendo diferentes prácticas espirituales, comiendo lo que hallaba o mendigaba y meditando.


Tagore cuenta cómo un día llegó el regocijo supremo. Sentado debajo de un árbol, Buda se iluminó. Y lo primero que recordó al descubrir la verdad fue que tenía que volver al palacio para comunicar la buena noticia a la mujer que lo había amado, al hijo que había dejado atrás y al anciano padre que era el Rey que cada día esperaba que volviera.

Después de doce años,
Buda regresó, para encontrar a su padre terriblemente enojado diciéndole:


-Soy un anciano y estos doce años han sido una tortura.
Tú eres mi único hijo, y he intentado seguir vivo hasta que regresaras. Has cometido un pecado contra mí, casi me has asesinado, pero te perdono y te abro las puertas.

Pero quiero que sepas que me llevará mucho tiempo terminar de perdonarte.

Buda se rio y dijo: -Padre, date cuenta de con quién estás hablando. El hombre que dejó el palacio ya no está aquí.

Murió hace mucho tiempo. Yo soy otra persona. ¡Mirame! Y su padre se enojó todavía más. El viejo hombre no podía ver quién era Buda ni aquello en lo que su hijo se había convertido. No pudo ver su espíritu, que era tan claro para otros.

El mundo entero se daba cuenta, pero su padre no podía verlo, quizá como le pasaría a cualquier padre.

Él lo recordaba con su identidad de príncipe, aunque esa identidad ya no estaba ahí. Buda había renunciado a ella. De hecho, Buda dejó el palacio precisamente para conocerse a sí mismo tal y como era.

No quería distraerse con lo que los otros esperaban de él. Pero su padre lo miraba ahora a la cara con los ojos de hacía doce años.

-¿Quieres engañarme? -dijo-,¿crees que no te conozco? ¡Te conozco mejor de lo que nadie te pueda conocer!
Soy tu padre, te he traído al mundo; en tu sangre circula mi sangre,

¿cómo no voy a conocerte?…

Soy tu padre, y aunque me hayas hecho mucho daño, aunque me hayas herido profundamente, te quiero.

Buda respondió: -Aun así, padre. Por favor, comprende. He estado en tu cuerpo, pero eso no significa que me conozcas. De hecho, hace doce años ni siquiera yo sabía quién era.

¡Ahora lo sé! Mírame a los ojos. Por favor, olvida el pasado, sitúate aquí y ahora.

El padre casi estalló: -¿Ahora? Ahora estás aquí. ¡Toma, hazte cargo del palacio, sé el rey! Aunque a ti no te interese, no importa, eres mi hijo.
Déjame descansar. Ya es hora de que yo descanse.

Buda bajó la cabeza y le dijo: -No, padre, lo siento.


El padre hizo una pausa y su enojo se fue transformando en dolor.
-Te he esperado durante todos estos años y hoy me dices que no eres el que fuiste, que no eres mi hijo, que te has iluminado… Iluminado…

-después de enjugarse los ojos dijo finalmente-: Respóndeme por lo menos a una última cosa, sea lo que sea que hayas aprendido, ¿no hubiera sido posible aprenderlo aquí, en palacio, a mi lado, entre tu gente? ¿Sólo se encuentra la verdad en el bosque y lejos de nosotros?

Buda dijo: -La verdad está tanto aquí como allí. Pero hubiera sido muy difícil para mí conocerla aquí, porque me encontraba perdido en la identidad de príncipe, de hijo, de marido, de padre, como ponerte un ejemplo.

No fue el palacio lo que abandoné, ni a ti, ni a los demás, sólo me alejé de la prisión que era, para mí, mi propia identidad.

Solamente después de deshacerse de su identidad prestada, condicionada por su educación y los mandatos de aquellos que más lo amaron, descubrirá el hombre, aun Buda, que está en condiciones de disfrutar de su ser; será por fin libre de toda dependencia.

La cárcel imaginaria Mucha gente cree que es característico del sabio escapar de la sociedad, huir a la montaña, refugiarse en una cueva.

El verdadero sabio nunca escapa de la sociedad, como veremos cuando hablemos de él, simplemente se aleja en un intento, siempre doloroso, de renunciar a lo que
pueda quedar de su identidad.



Durante miles de años hombres y mujeres hemos vivido de alguna manera presos de nuestras identidades, sociedades, culturas, condicionamientos, temores y culpas.

Las prisiones que encarcelan nuestros rígidos personajes no se llaman cárceles.

Les hemos puesto nombres más hermosos y engañadores: las llamamos templos, religión, partidos políticos, ideología, cultura, civilización, escuelas de psicoterapia, empresa próspera, fama, poder y honores. La llamamos también y sobre todo «el camino del éxito»

Es verdad que de vez en cuando le damos a nuestras cárceles nombres horribles (será para disimular?): las llamamos droga, alcohol, fobias, obsesión, desenfreno, fundamentalismo, locura. Fea o linda, exhibida ostentosamente u oculta y disfrazada, la cárcel está, y durante mucho tiempo todos estuvimos dentro de ella.


Por hermoso que sea el nombre de la prisión y por bien que se viva aparentemente, si estás atrapado estás preso.

Si lo pensamos un poco podemos asegurar sin temor a equivocarnos que quienquiera que viva conforme a una idea que lo condiciona es su prisionero, aunque nunca haya pensado en huir.


Aunque tu celda sea de primera clase, aunque el patio sea tan grande que tus ojos no lleguen a ver los muros, aunque la atención en la prisión sea de cinco estrellas.



Aunque te prometan permisos de salida cada vez más frecuentes, aunque las cadenas sean transparentes y no pesen demasiado comparándolas con las de otros, aunque sea una prisión que aparentemente tú elegiste, aunque compartas la celda con aquellos a los que más quieres.



Y es que dentro de una prisión aunque uno no quiera saberlo está preso.


De todas maneras no te acuses injustamente. Nunca entraste en la prisión. Naciste allí y te ordenaron, como a mí, quedarte cuando todavía no eras consciente (y posiblemente todavía no lo seamos del todo).



Te condicionaron (me condicionaron) para que estudiaras, trabajaras, te enamoraras y casaras dentro de la cárcel.

Te entrenaron y te hipnotizaron (como a mi para quemo pudieras ver los barrotes.
de empujaron (y me empujaron) para que creyeras que solamente allí estarías protegido.

Te dijeron (y les creímos) que después de todo era lo mejor a lo que podías aspirar.

El día que te enteres en dónde estás, e intentes decirlo en voz alta, los otros, tus compañeros de prisión, te dirán que es
mentira.

Y te dirán que la verdadera cárcel está fuera de esos muros. Y llorarán al cielo echando maldiciones para todos los que han intentado mostrarte otra verdad. Y te dirán que la libertad no existe y que fuera está el infierno.
Te mostrarán que allí dentro puedes realmente tener todo lo que desees (menos libertad, claro).

Tratarán de seducirte con premios y aplausos para que quieras quedarte.

Te ofrecerán dinero, sexo y lujos, condiciones «especiales» porque (te dirán) tú eres especial.

Y para impedir que te vayas, te amenazarán con castigo y tortura si no aceptas su oferta.

Y, si de todas maneras te vas, quiero que sepas que…

Saldrán a buscarte. Porque afuera tú eres una especie de amenaza.



Vendrán para llevarte de regreso o para mostrar tu cadáver a todos y demostrar con eso que la vida fuera es imposible.


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7 Evidencias Irrefutables.

Por Maris Galindo H.

CONTENIDO CRISTIANO

Quisiera preguntarte, querido lector, si crees con todo tu corazón, con una convicción firme, que, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, resucitó. 

¡Estoy segura, que tu respuesta, ha sido afirmativa! 

No imagino otra respuesta, pues, de lo contrario, vana sería nuestra fe

Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

1 cORINTIOS 15:14

Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

Efesios 2:1 Y El les dio vida a ustedes, que estaban muertos en (a causa de) sus delitos y pecados”. 

En resumen, todo acabaría al morir. No habría ninguna esperanza, y esto sí que sería aterrador, pero, Él, vive, y existen pruebas indubitables de ello.

El libro de Hechos, en el primer capítulo, nos habla en el versículo 3, que apareció a sus apóstoles:

A quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables,apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 

Hechos 1:3

Leer estas noticias, nos trae la seguridad, de que,

¡Jesús, vive!

Jesús, apareció vivo ante muchos testigos. Nada ni nadie, ha podido, ni podrá comprobar lo contrario. 

La resurrección, ha cambiado nuestras vidas para siempre. Es la garantía, que Dios nos da a nosotros, de que sus promesas, son verdaderas. La resurrección, es una demostración del poder de Dios. Jesús, resucitó y venció al mayor enemigo, la muerte. La muerte fue destruida.

¿Verdad, que es glorioso saber que hay vida después de la muerte? ¿Qué, es grandioso saber que veremos a nuestro Creador y Gran Dios, cara a cara? 

Este último pasaje, nos habla, de que, Jesús, pasó 40 días más por esta tierra, qué gran amor y compasión de Jesús, Él,dio pruebas de su resurrección, presentándose ante sus discípulos, con evidencias, que no podían refutar, traduciéndose, en una convicción firme, y los preparó, para la misión más importante del mundo: 

Llevar el evangelio, las buenas noticias, de que, Jesús, vino a esta tierra, para morir y pagar el precio, para el arrepentimiento y perdón de nuestros pecados.

Gracias, a que los discípulos cumplieron con el encargo que Jesús les dio, estamos aquí, y, hoy, nos corresponde a nosotros continuarla.

Jesús nos dice hoy:

 Vayan por todo el mundo y proclamen a todos, la buena noticia.

Marcos 16:15

En estos días, donde abundan día con día, las malas noticia, es esperanzador y de un consuelo sin igual, saber que, en la biblia encontramos, ¡buenas noticias!

Y, debemos ser presurosos en compartirlas, pues, el panorama mundial,comprueba, que no ha habido otro momento en la historia,en que las profecías bíblicas de los últimos tiempos, hayan estado más alineadas con la situación del mundo de hoy en día.

¿Estás listo para nuestro encuentro con Dios? ¿Y tu familia,lo estará? Todos aquellos, a quienes amas, ¿estarán listos también?

Amado Dios

Hoy me acerco hasta Ti con un corazón que desborda de ilusión para darte gracias por regalarme un nuevo día de vida, que sin duda estará lleno de luz y hermosas bendiciones. Gracias por haberme dado tu mano cuando sentía que no podía continuar y gracias por aumentar mi fe, abrigarme con tu manto y hacerme sentir que nunca estoy solo.

Amado Dios, qué hermoso es ser tu hijo y disfrutar de tu bondad; sería imposible dudar de tu amor por mí.

Padre amoroso, me dispongo a vivir este nuevo jueves con entusiasmo y fe. En tus amorosas manos dejo mi vida, la vida de mi familia, todos nuestros sueños, nuestras angustias y también nuestras batallas diarias; ayúdanos y danos tu bendición.

Por favor oriéntanos en nuestras actividades de este día, guíanos en cada paso que demos y en cada decisión que debamos tomar, líbranos siempre de todo mal, no nos permitas tropezar, ni caer y si en algún momento las dudas o la desesperación se quisieran apoderar de nuestra alma, ayúdanos a recordar que Tú estás con nosotros, que tus tiempos son perfectos y que tus planes nunca fallan.

Señor, hoy te entregamos nuestra vida, nuestras actividades y nuestros afanes y que con tu ayuda este día sea de dicha y prosperidad.

Señor misericordioso, en esta oración también quiero pedirte por aquellas personas que están pasando por algún problema o necesidad. Por favor fortalécelos en sus luchas y dales la fe y la sabiduría necesaria para que puedan salir adelante.

Amado Dios, te doy gracias por tu bondad y misericordia. Gracias por escuchar mi oración y en este instante te entrego mi canasta vacía para que Tú la llenes según lo que necesito.

Confío en Ti y en tus promesas, te pido que hoy camines conmigo y me guíes con tu luz,

En el nombre de Jesús. Amén.

Por Ma. Guanajuato González

¡ Hola Bienvenido !

Maris Galindo H.

Te invito a leer otro articulo mío.

Dime con Quién andas… y te diré quién eres.   

Te invito a mi Iglesia ubicada en Interlomas en el Estado de México.

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Celos, Posesión y Envidia.

Por Nicole Di Mateo

CONTENIDO PSICOLÓGICO


Pareciera que la opinión general se vuelca en sentido afirmativo ante esta pregunta y sostiene que siempre algo de celos hay en una relación de pareja, que es una muestra de que el otro les importa y que no es posible no desear poseer a quien amamos.


Pero, para pensar con claridad sobre esta problemática, sería indispensable empezar discriminando algunas cosas que suelen confundirse

Colocando cada una de ellas en su lugar.

Es un hecho que los celos suelen confundirse con la posesión, y también con la envidia.

Alguien nos habla de una persona y nos dice que es muy celosa, muy posesiva, porque tiene mucha envidia y en ese enunciado ya cruzó tres conceptos diferentes y los expresó como si todos fueran el mismo, y no es así.

Entonces, me parece interesante diferenciar cada uno de ellos, porque si empezamos a pensar apoyados en conceptos erróneos, necesariamente llegaremos a conclusiones poco confiables.

Empecemos por diferenciar la envidia de los celos y digamos que la envidia es
una relación que hace referencia al vinculo que se establece entre dos personas, en
el cual una de ellas desea tener lo que la otra tiene.

Pero ¿cuál es la característica primordial de este modo vincular? Que eso que el otro tiene, para el envidioso no tiene ningún valor.

No se trata de que lo quiera por el atractivo del objeto. No, eso es lo de menos. Lo quiere solamente porque le molesta que lo tenga el otro, y el mejor ejemplo de esto lo podemos observar en el comportamiento de los niños.

Lleven dos golosinas exactamente iguales a dos chicos; denle una a cada uno y van a ver cómo es casi seguro que alguno de los dos va a protestar y a decir que quiere la que tiene el otro.

«Pero ¿si son iguales?», tratarán de explicarle en vano. A lo que el chico responderá que no le importa, que igual quiere la que tiene el otro.

Esta es, entonces, una relación entre dos personas, en la cual una de ellas no
quiere que la otra tenga algo y envidia al otro por poseerlo. Pero el detalle diferencial, repito, es que ese algo puede no valer nada para él, como ocurre en el ejemplo de las golosinas; es decir que el envidioso quiere apoderarse de ese objeto y quitárselo al otro, no porque lo considere algo importante, sino solamente porque no quiere que lo tenga él.


Como ven, se trata de una relación altamente destructiva y enfermiza porque el único placer que brinda es el dolor del otro, la molestia del otro.

Ustedes saben que la envidia es considerada uno de los pecados capitales y yo agregaría que es el más enfermo de todos: no brinda otro placer más que ser testigos de la frustración del otro.

Piensen en los demás pecados. La gula, por ejemplo, tiene su costado disfrutable, la pereza, también, y ni hablar de otros, como la lujuria, que pide a gritos ser quitada de esa lista y ganar un lugar entre los placeres capitales.

Y es que hay una relación entre esos pecados y el deseo. Piensen qué cosas se prohíben en los mandamientos, por ejemplo, y si lo analizan a la luz de los deseos inconscientes más fuertes que tenemos, van a encontrar una importante relación entre unos y otros.



Pero la envidia…

¿Qué placer aporta? Ninguno, excepto la malsana satisfacción de destruir al otro, de que el otro lo pase mal. ¿Quién de nosotros no ha escuchado decir: «No quiero que tenga eso…, porque no» o «mirá, antes de dárselo prefiero tirarlo»?

Y en eso «prefiero tirarlo» aparece la demostración más clara de que en la envidia el objeto no tiene ninguna importancia, no vale nada, es capaz de tirarlo a la basura; pero que el otro lo tenga, eso sí que no.

Los celos, en cambio, están definidos por una relación triangular en la cual el temor que siente el celoso es que una persona, a la cual quiere mucho, le dé a algún otro lo que sólo debería darle a él. Aquí no sucede lo que ocurre en el caso de la envidia, donde el otro se guardaba la golosina para él, sino que se lo va a dar a otra persona en lugar de dárselo a él; se lo da otro porque lo quiere más y lo quiere más porque seguramente es mejor, porque vale más.

Como vemos, en este caso el objeto sí es algo valioso que puede ser dado a uno o a otro, y el celoso teme que le den a otro algo que él valora mucho y quiere para sí.

En la envidia, el objeto (la golosina) no valía nada; en cambio en los celos, el objeto,
sea el que fuere (el amor, la sexualidad, el puesto de trabajo) es muy importante pa-
ra el sujeto.

Por eso el celoso vive temiendo que su pareja, por ejemplo, se enamore de otro o se acueste con otro, porque ese amor y esa fidelidad sexual son algo muy valioso para él.

Remarquemos, entonces, las diferencias en la estructura de los celos y la de la
envidia.

Decíamos que en los celos hay una relación triangular, hay también algo muy valorado y hay un temor enorme de que eso pueda ser dado a otro.



Generalmente, la persona celosa sufre mucho; vive en una eterna intranquilidad, está todo el tiempo pendiente y atemorizada ante la posibilidad de perder aquello que ama.


Efectivamente hay personas que quedan capturadas en el enamoramiento, pero
eso que parece ser una muy buena noticia, suele no serlo. Porque aunque pueda
parecer algo maravilloso esto de ser amado de esa manera tan idealizada, de saber
que la otra persona está siempre pendiente de nuestros deseos, es necesario poner
el acento en lo difícil que puede llegar a ser para alguien tener que soportar el lugar
del que siempre completa al otro, del que tiene todo lo que el otro necesita.

Me decía una paciente que le resultaba agobiante sentirse tan necesitada por su
novio.

Se quejaba de que él no podía hacer nada si ella no lo aprobaba, que le consultaba ante cada cosa y terminó esa sesión diciendo: «por favor, que le baje un cambio… soy simplemente una mujer»

Fíjense que lo que estaba planteando en realidad es que la idealización extrema, sostenida todo el tiempo, le resultaba muy agobiante; y lo que esto marca es que cuando ese deslumbramiento inicial se prolonga más de lo debido, ya no es grato para ninguno de los dos.


Lo que ocurre es que hay quienes no están en condiciones psicológicas para emprender una relación sana y, entonces, cuando se les termina la novela rosa, se les termina el amor.

Porque, en definitiva, la relación de amor tiene que ver con eso de poder discriminar lo que el otro tiene para dar, de lo que no tiene; y es más, a lo mejor lo tiene pero no lo quiere dar, y es su derecho.

Por eso se hace necesaria una cuota de madurez para tener ese respeto por la
voluntad del otro e intentar ser feliz a pesar de esto que no puede o no quiere dar.

Cuando alguien no es respetuoso de esta dinámica, la relación se vuelve patológica.

¿Por qué? Porque va a buscar de cualquier modo lo que no obtiene y va a atormentar al otro, lo va a presionar y esto va a hacer que su pareja se sienta mal, cuestionada y exigida todo el tiempo.

Ahora utilicemos todo esto que estuvimos viendo y apliquémoslo a los celos.

Recuerdo algunos versos de un poema de Eliseo Jiménez, que se llama, justamente,
«Celos», y me parece que pueden servir para graficar lo que siente el sujeto celoso.

Dice el poema en una de sus partes: «Tú sabes que en los ojos de los hombres / hay miradas impuras*

Pues bien, el celoso es antes que nada un sujeto que vive con la sensación de estar permanentemente en peligro; torturado por el temor de que venga otro a robarle lo que ama, y entonces, fijense cuando dice, «en los ojos de los hombres hay miradas impuras», podríamos preguntar ¿de qué hombres? Y la respuesta es: de todos los hombres.

Por eso, cada vez que su pareja sale a la calle o va a hacer alguna compra, el celoso teme que los otros (hombres en este caso) le vayan a dirigir miradas impuras, y esto se vuelve un tormento.

Otro verso dice: «Cuando te envuelve una mirada de esas, / y sientes que resbala por tu cuerpo / ¿qué es lo que piensas? di, ¿qué es lo que piensas?»

Y está muy bien la repetición de la pregunta, porque así le sucede en realidad, ya que es lo que le pasa en la cabeza todo el día: «¿Qué estás pensando? ¿De quién te acordaste?»



El celoso vive abrumado por esos cuestionamientos que dirige, a veces en silencio, a su pareja: ¿qué es lo que piensa, qué es lo que mira, qué es lo que siente?


Tiene la necesidad de tener bajo control todos los aspectos de la persona que quiere, por el temor a que se vaya con alguien mejor.

Como decíamos al comienzo del encuentro, de que le dé a otro lo que él quiere para sí. Si ustedes leyeran todo el poema, se darían cuenta de que a ese hombre en
realidad, no le alcanza con nada. Ni la sonrisa, ni el cuerpo, ni la mirada que se le
entrega a él.

Es como si quisiera tener hasta la exclusividad de su pensamiento y aún más. Querría tenerlo todo.

Pero, recordemos algo que dijimos en el primer encuentro: todo no se puede.

Y ésta es la tortura del celoso; o la celosa. Que no le alcanza con nada, porque lo que busca es otra cosa; lo que busca no se lo puede dar la persona que ama porque siempre querrá más.

¿Recuerdan lo del deseo que se desplaza permanentemente?


Bien, así actúa la dinámica de los celos: si le da su cuerpo, quiere su amor, si le da su amor, quiere sus pensamientos, si le da sus pensamientos, querrá también sus recuerdos y seguirá, hasta que en algún momento, la pareja no va a poder darle todo, porque lo que está pidiendo es otra cosa.

Algo que ni él mismo sabe qué es.
Para encontrar una respuesta a esos interrogantes, entre otras cosas, está el
psicoanálisis.

CUANDO SE TE OLVIDE QUIÉN ES TU PADRE RECUERDA ESTO

El padre casi siempre es invisible, casi, porque siempre como un súper héroe aparece cuando más lo necesitas, cuando sientes que ya no puedes, cuando lloras, cuando sientes que el mundo se te viene abajo, llega tu viejo sin importar si es distraído, bromista, adicto al trabajo o gruñón con mil defectos y te dice con una sonrisa  y una palmada en tu hombro «tranquilo, todo saldra bien».

Un padre no es perfecto, porque es un ser humano que se cansa, se equivoca, se le olvidan las cosas, las fechas de nacimiento; pero un padre siempre preferirá que coman todos en su casa  antes que él. 

Tal vez se enoje contigo pero espera con ansias que alguien le platique cómo estás tú, su hijo; o que amanezca  ya para recibir un ‘hola papá, ¿cómo estas? ¿ya comiste?’…

En las peores circunstancias siempre tu padre estará allí para dar su vida por todos sus hijos

Por José Mercado Robles

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Escoger El Camino Del Amor.

Es un camino seguro, un camino que le agrada a mi Padre.

Un camino que lo encuentro y entiendo al leer Su palabra, sin duda Jesús es el Gran Pastor que nos guía por los senderos y puertas correctas, cuando volteo a la cruz mi vida se enciende para seguir su camino y no el mío.

Y esto he aprendido, el amor es algo que se decide dar  lo merezca la otra persona o no. 

Quiero escoger el amor antes que al miedo, quiero escoger el amor antes que dejarme caer por las críticas o los rechazos del hombre, quiero escoger el amor aunque a veces no entienda la pintura completa. Quiero escoger el amor antes que guardar una falta de perdón, quiero escoger el amor aunque el mundo grite confusión.

Jesús lo hizo, Jesús se entregó por todos sin importar la decisión que cada uno tomaría, aún hay gente que se burla de Él, que piensa que no existe, pero Jesús sigue amando, Él se entregó por amor, Él es amor, debemos entender que el amor es una persona no es una emoción. 

Jesús  seguirá tocando la puerta de los corazones aún de los más  rebeldes, Su naturaleza es amar, jamás se da por vencido.

No todos quieren entrar por la puerta del amor, sabes es estrecha pero lleva a la vida, y es que el camino del Amor a veces no tiene sentido ¿cómo lo hago Jesús? ¿Bendigo a los que me maldicen? ¿Pongo mi otra mejilla? ¿Cuál es el límite? ¿Cuántas veces debo de perdonar? ¡Jesús me duele! 

Tantas preguntas que por momentos nos hacemos. Pero la respuesta está en Él, su respuesta sigue siendo la misma:

¡Sígueme! ¡Confía! ¡Ama! ¡Perdona!  

El amor es una decisión, es un compromiso, el amor no caduca, quiero escoger el camino del amor, es lo que vale la pena y lo que nos hace saber que estamos vivos. El amor vive en mí, es Cristo en mí.

Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos.

Cantares 8:7

Su amor no puede ser apagado y no será vencido, en la cruz se plasmó la pasión desbordante de Cristo por cada uno de nosotros. Él es nuestro Maestro sigamos sus pisadas. 

(Pon tu Nombre) ❤️_________________________

Si vas a querer agradar a alguien, decide agradar a Jesús, decide tomarte de su mano y dejarte guiar por ese camino angosto, por esa puerta estrecha que te llevará a la vida, a la vida para la cual fuiste diseñado.

Decide confiar, decide mantenerte firme en amar que va de la mano con perdonar. Nada puede apagar el amor de Dios. Recuerda caminar en amor te llevará a ver a las personas a través de la compasión. Tal como lo hace Jesús contigo. Pídele a Dios la revelación de su amor. 

Mateo 7:13-14

13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Comprendes qué para hacer bien las cosas tal vez sea necesario sufrir.

Recuerdo el caso de un matrimonio que competía, sin darse cuenta, para ver cuál de los dos quería más a su hijo y a cuál de ellos su hijo quería más.



Esta competencia surgía en actitudes mínimas en chistes, pero estaba todo el tiempo latente y era el origen de muchas discusiones y peleas que, por supuesto, conscientemente encontraban otros motivos aparentes.

Ocurre que la relación de los padres con los hijos presenta dificultades distintas a las de una pareja, pero no por eso deja afuera la posibilidad de la aparición de los celos.

Para ahondar un poco más sobre esto, me gustaría poner como ejemplo una escena de una película que a lo mejor muchos de ustedes hayan visto:

Kramer Us. Kramer. película Estadounidense de 1979, Drama Legal, Actores Dustin Hoffman y Meryl Streep.


Para los que no la vieron, la película cuenta la historia de un matrimonio que se separa.

Un día el marido, al que le estaba yendo muy bien en su trabajo, que estaba a punto de ser ascendido, de ganar mucho dinero, llega a su casa y ve a su mujer que está en la puerta del ascensor, con la valija en la mano y que ha decidido irse.

No entiende lo que está pasando e intenta convencerla para que no lo haga, pero no
hay manera, ella ya lo ha decidido y se va.

La pareja tiene un hijo pequeño al que, al principio, el padre no sabe muy bien
qué decirle.

Además, en el fondo, él espera que ella vuelva. Pero, después de unos
días, la mujer envía una carta. El padre abre la carta, contento porque cree que ella va a comunicar su regreso, y se sienta junto a su hijo para compartir con él lo que su mujer ha escrito; pero cuando la empieza a leer, ve que está dirigida al chico y que es un intento de explicarle el porqué de su abandono.

Le dice que cuando un matrimonio se separa, la mayoría de las veces son los papás los que se van y los hijos se quedan con las mamás.

Sin embargo, a veces las que se van son las mamás, porque ellas también tienen derecho a buscar algo importante para sus vidas más allá de los hijos. Y que ella quiere encontrar algo importante más allá de él.

El nene, imaginen la situación, no quiere seguir escuchando y empieza a vivir
esta nueva realidad de un modo muy angustioso.

Lo primero que hace es enojarse con el padre porque, según le parece, hace todo mal.

Prepara el desayuno y se le queman las tostadas, se le vuelca la leche, y el hijo le dice: «Mamá lo hacía mejor, mamá lo hacía mejor».

Y el hombre no sabe qué hacer: se siente impotente ante esa situación, se enoja, se desespera.

Pero el tiempo avanza y ocurre algo maravilloso, y es que empiezan a adaptarse
a esta nueva realidad, a reírse, a distribuirse las tareas. El papá limpia la casa mientras que el hijo lo ayuda a cocinar; las tostadas ya cada vez se queman menos y todo parece encaminarse, hasta que en un momento determinado el chico cae en una etapa depresiva y le dice al padre que se siente culpable de que su mamá se haya ido, que algo debe de haber hecho mal.

Esto es bastante común que ocurra en los chicos de padres que se separan.
Piensan que fue por culpa de ellos que el matrimonio ha fracasado.

Pero este papá lo calma, lo abraza, lo contiene y le hace entender que no fue por él que la madre se fue.

Es un período difícil y doloroso, pero del que salen juntos y, después del cual, las cosas empiezan a funcionar bien.

Por supuesto, todo tiene un costo en la vida y, en este caso, el costo es que el padre que estaba a punto de recibir un ascenso, de ganar mucho dinero, empieza a empobrecerse.

Ya no puede dedicarle tanto tiempo al trabajo porque tiene que ocuparse de su hijo, bañarlo, vestirlo, llevarlo al colegio, ayudarlo a estudiar, estar para dormirlo y, entonces, lo despiden del trabajo porque ya no es el empleado modelo de antes, el hombre emprendedor con destino de grandeza.

Busca trabajo de otra cosa, de medio día para poder encargarse de su hijo y lo consigue. Y cuando por fin parecía ser que las cosas se acomodaban, reaparece la madre.

Ella ha armado una nueva pareja con un hombre adinerado, se instaló en una
hermosa casa, construyó un proyecto y, ahora que está bien consigo misma, quiere
recuperar a su hijo y, por eso, vuelve a buscarlo.


Pero el padre no está dispuesto a entregarlo.

Quiere que su hijo se quede con él y, entonces ella le inicia una demanda legal; por eso la película se llama Kramer vs. Kramer, que es la carátula del juicio por la tenencia del hijo.

En el transcurso del proceso judicial hay un momento en el cual se perfila claramente que ella tiene todas las de ganar. Le ha ido bien, tiene una nueva familia, un hogar lujoso, en tanto que él, por estar con el hijo, ha perdido ingresos económicos, su condición es muy austera, y, como si esto fuera poco, ella es la madre; y todos sabemos que la ley suele creer que los hijos están siempre mejor con
sus madres; algo que podríamos discutir largamente, ya que no puede emitirse un
dictamen universal sobre esto y siempre dependerá de cada caso.

Pero la cuestión es que el abogado le dice al padre que no hay manera de que él gane este juicio, excepto que tome una decisión drástica.


-Si queremos ganar -le dice-, tenemos que subir al chico al estrado para que cuente cómo sufrió cuando lo dejó la madre, cómo se sintió abandonado y todo lo que vos hiciste por él.


Y el hombre se imagina la situación que deberá afrontar su hijo en ese lugar, rodeado de testigos, abogados, prensa, el juez, el jurado y dice:


-Yo no puedo permitir que mi hijo pase por eso.


-Pero si no lo hacemos vamos a perder.
A lo cual le responde:


-Bueno, perdamos entonces, pero yo no voy a exponer a mi hijo a todo eso.


El juicio sigue adelante y, como era de esperar, pierden. Y así llegamos a la escena final, que es la del día en el que la madre tiene que ir a buscar al hijo para llevárselo con ella.


En la casa del padre todo está listo: el chico vestido, su valija preparada en un rincón y ambos esperando.

Padre e hijo se miran, están quebrados y el chico intenta retener su llanto sin conseguirlo.

Entonces el papá lo acaricia, le sonríe, mira el reloj y suena el timbre.

Es la madre: pero le pide al hombre que baje un minuto sin el hijo. Él lo hace y cuando llega abajo la encuentra destruida y en una crisis de llanto.

El la mira sin entender y ella le dice que peleó todo este tiempo por recuperar a su hijo porque lo ama, porque quería lo mejor para él.

Y que hoy, antes de salir fue al cuarto que le había preparado, pintado y adornado especialmente porque quería darle un hogar, y entonces comprendió que no podía llevárselo porque su hijo ya tenía un hogar.

Y se echa en los brazos de su ex marido, y lloran juntos, fuertemente abrazados.

Es una imagen muy fuerte y conmovedora.

Nos referíamos a los celos que pueden surgir entre los padres por el cariño de sus hijos, pero también al sentimiento de posesión que en algún momento puede hacernos creer que alguien, en este caso el hijo, es un objeto cuya posesión puede ser disputada sin tener en cuenta sus deseos.

Pero cuando ambos padres lo miran y lo ven como lo que es, una persona con deseos propios, con derecho a elegir, la actitud de los dos cambia.

Lo que esta historia muestra es cómo el amor, cuando es sano, funciona de otra manera y genera otras actitudes.

Porque ese padre era capaz de perder lo que amaba con tal de no lastimarlo y dijo: «que se lo lleve la madre», pero ella a su vez, también renunció a lo que más ama con tal de no lastimarlo y dice:

«Éste es su hogar, ésta es su casa y aunque yo lo quiera tanto, es aquí donde debe estar».

Y se abrazan y otra vez se reencuentran, ya no como pareja, pero sí como dos padres que aman a un hijo con un amor sano y maduro.



Entonces, es cierto esto de que las relaciones humanas son complejas y muchas veces la posesión, los celos, la envidia se mezclan pero, si hay un punto en el cual el amor se convierte en algo deseable en la vida de los hombres es éste en el que alguien, antes que nada, respeta y vela por lo que ama.

Allí no hay lugar para la posesión. Se poseen los objetos, no los sujetos. Los sujetos desean y elijen por si mismos.

Hay quienes no entienden esto, y me viene a la mente una hermosa metáfora que tienen algunos pueblos africanos, que dice;

Que cuando cerramos el puño, es cierto que nadie puede quitarnos nada, pero no es menos cierto que tampoco nadie puede colocar nada nuevo en nuestra mano.

Cierto que nadie puede quitarnos nada, pero no es menos cierto que tampoco nadie puede colocar nada nuevo en nuestra mano.

Por eso compartí con ustedes el relato de esta película. Porque me parece que esta historia muestra de manera precisa cómo al principio hay una puja entre dos personas que aman sinceramente, pero que ese amor se juega de un modo celoso, egoísta, ruin y no tiene en cuenta a la persona amada.

Pero cuando todo empieza a verse más claro, comprenden que, en ocasiones, para hacer bien las cosas tal vez sea necesario sufrir: para ganar a veces hay que perder.

Cuando alguien es capaz de enfrentar una situación de esta manera, queda la sensación de que, de vez en cuando, el amor tiene sentido.

Crónicas Bíblicas, ¿Cuál Es El Significado De “La Gracia”?

Por Charles R. Swindoll

ROSTROS QUE DICEN «NO» Y ROSTROS QUE DICEN «SI»

El doctor Karl Menninger, en un libro titulado The Vital Balance (El equilibrio esencial), analiza la personalidad negativa. Es ese tipo de personas que dicen no a todo. Menninger llama a esos individuos «pacientes problematizados» y menciona varias cosas que caracterizan sus vidas: nunca han hecho un préstamo que involucrara riesgo, nunca han votado por una causa liberal, nunca han dado su respaldo a nada extravagante.

¿Por qué? El sugiere que es porque no pueden permitirse el placer de dar. Los describe en términos muy gráficos: individuos rígidos, crónicamente insatisfechos, llenos de amargura, inseguros, y a menudo proclives al suicidio.

Yo agregaría un rasgo más: nunca se han permitido ser libres. Siguen aprisionados tras las rejas de sus preocupaciones triviales y sus sospechas, y han aprendido a sobrevivir en un estado de esclavitud que les impide ver más allá de las exigencias cotidianas de la vida. Como carecen de gracia, han reducido la vida a reglas y normas esenciales para sobrevivir. Su Dios es demasiado pequeño, su mundo es demasiado rígido y, por lo tanto, sus rostros proclaman un rotundo «!No!»


Estoy convencido de que la libertad que produce la gracia es lo único que puede cambiaros comenzando desde adentro. Es tan extraordinaria que no sólo cambia nuestro corazón sino también nuestro rostro.

¡Y la verdad es que algunos de nosotros lo necesitamos de manera imperiosa Fue usted criado por padres cuyos rostros decían «No» ¿O está casado con alguien con un
‘»No»?

Si es así, seguramente ha envidiado a aquellos cuyos padres o cónyuges tenían rostros que expresaban «Si». Todos nos sentimos atraídos por esos rostros que nos dan una bienvenida y nos imparten ánimo.

Les narro una historia famosa, mientras era presidente de los Estados Unidos de Norte América, Thomas Jefferson y un grupo de compañeros iban recorriendo el país a caballo.

Llegaron a un río que se había salido de cauce debido a unas lluvias recientes. El río había crecido arrasado el único puente.

Los jinetes se vieron obligados a vadear el río
montando en sus cabalgaduras, arriesgando sus vidas a causa de la fuerte corriente.

El enorme riesgo que amenazaba a cada uno de los hombres hizo que otro viajero, que estaba a pie, se detuviera a contemplarlos.

Después que varios de ellos habían llegado seguros a la otra orilla, un extraño le preguntó al presidente Jefferson si podía cruzar montado en su cabalgadura.

El presidente asintió le dijo que “Si” sin vacilar. El hombre se trepó al anca del caballo, y poco después ambos llegaban seguros al otro lado del río.

Cuando el recién llegado se bajó del caballo y pisó tierra firme, uno de los viajeros
le preguntó:


-Dígame, ¿por qué eligió al presidente para pedirle este favor?
El hombre se sintió impactado, ya que no tenía la menor idea de que fuese el presidente de la nación el que lo había ayudado.

-Todo lo que sé -respondió- es que en algunos de los rostros estaba escrita la respuesta
«No» y en otros estaba escrita la
respuesta «Si», El rostro del presidente era un rostro que decía «Si»

La libertad es la que les da a las personas un rostro que dice «Si».

Estoy seguro de que Jesús tenía ese tipo de rostro. Nunca lo he visto, pero estoy convencido, basado en lo que he leído sobre él, que era así. ¡Cómo debe haber contrastado con sus semejantes!

Estaba rodeado de hombres letrados, religiosos, rectos, que sabían citar la ley, hombres profesionales cuyo aspecto denotaba un rotundo «¡No!» Piadosos en apariencia, criminales en realidad pero ni una gota de su veneno se infiltró en la vida de nuestro
Señor por el contrario, El cambió la orientación de la religión, porque proclamaba «Si», mientras todos sus colegas profesionales
fruncian el entrecejo y anunciaban «No».

Eso me ha intrigado por años. ¿Cómo podía ser? ¿Qué lo mantuvo libre de caer en las
garras de ellos? En pocas palabras, la gracia.

Estaba tan lleno de gracia y de verdad, que no le quedaba espacio para alojar el veneno legalista.

Cuando pensaba en los días pasados con Jesús, Juan (uno de los doce), recuerda que había algo en él que era distinto a cualquier
otra persona.

Sus discípulos vieron «su gloria«. Su peculiaridad era esa increíble «gloria«, una gloria que representaba la presencia misma de Dios. Y además, este ser glorioso, Jesús, estaba «lleno de gracia y de verdad».

Deténgase, y deje que ese concepto penetre en su mente. Era su gloria, combinada con la gracia y la verdad, lo que hacia de él una persona totalmente diferente. En un mundo
tenebroso y opresivo, lleno de reglas, normas, imposiciones y expectativas planteadas por los hipócritas líderes religiosos, Jesús vino y sirvió de una manera distinta: él solo, lleno de gracia y lleno de verdad, trajo una nueva forma de vida, totalmente diferente.
Y al pensar en ese carácter único, Juan agrega: «Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia» ( Juan 1:16).

Tome nota de cómo se relaciona con Juan 1:14. Primero Juan había escrito:
«Vimos su gloria», y luego agregó: «De su plenitud tomamos todos.» Juan y los otros discípulos sufrieron un tremendo impacto con esa experiencia. La gracia llegó en abundancia
haciendo de ellos personas diferentes.

Llegaron a ser como Cristo, Estos hombres absorbieron su tolerancia, aceptación, amor, calidez y compasión, a tal punto, que sus vidas fueron transformadas.
Hacia el final del primer siglo, el ministerio de esos mismos hombres había producido un tremendo impacto en el mundo romano.
Juan pone el broche de oro a sus observaciones iniciales resumiendo la diferencia entre dos estilos de ministerios contrastantes: «Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo»
‘ (Juan 1:17).

Con la ley mosaica vinieron las exigencias, las reglas, las normas. Con esas severas exigencias vinieron las expectativas exasperantes, que agregaban combustible al fuego encendido por los fariseos.

Al agregar normas a la ley, los fariseos no sólo ampliaron la lista sino que intensificaron la culpa y la vergüenza de toda la gente.

Obsesionados por el deber, por la conducta visible, y por un constante análisis de lo correcto y lo incorrecto (especialmente en la vida de los demás), promovieron un sistema tan opresivo que no quedaba lugar para la alegría.

Esto dio lugar à pronunciamientos duros, severos y que prejuzgaban, ya que el sistema religioso que instauraron se degeneró en un sistema de Nego a ser cuestión de una amarga compulsión más que la expresión gozosa nacida del amor. Pero cuando «la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo», una revolución espiritual largamente añorada empezó a poner en libertad a los que la religión tenía cautivos.

El yugo de la esclavitud provocada por la culpa fue reemplazado por una renovada motivación de seguir en verdad a Jesús, como pura reacción a una devoción profunda, En lugar de enfocar las obras de la carne, Jesús habló acerca del corazón. En lugar de exigir que el pecador cumpliera una larga lista de requisitos, puso énfasis en la fe, aunque ésta fuera tan pequeña como un grano de mostaza.
El cambio generó libertad, como el mismo Señor enseñó:


«Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres ( Juan 8:32).

Por fin, la religión rígida y estéril era reemplazada por una relación orientada por la gracia, por una gracia liberadora. A sus seguidores les encantaba. Sus enemigos odiaban su enseñanza, y lo odiaban a él. No cabe duda de que los primeros asesinos de la gracia fueron los fariseos.


GRACIA: ¿QUE SIGNIFICA ESTA PALABRA?


¿Qué es exactamente la gracia? ¿Está limitada a la vida y el ministerio de Jesús? Le sorprenderá saber que Jesús mismo nunca
usó la palabra. Solamente enseñaba sobre ella, y lo que es igualmente importante, la vivía. Más aún, la Biblia nunca la define
en una sola frase, aunque la gracia aparece a lo largo de todas sus páginas y no sólo aparece el término en sí, sino también incontables manifestaciones de la gracia.

Para entender lo que significa la palabra gracia, debemos retroceder hasta un término
hebreo antiguo, que significaba tiempo, llegó a incluir la idea de «agacharse, inclinarse».

Con el «conceder un favor» El fallecido pastor y maestro de la Biblia, Donald Barnhouse, probablemente sea quien mejor lo expresara:

«El amor que asciende es adoración; el amor que sale hacia afuera es afecto; el amor que
se inclina es gracia.»


Mostrar gracia es extender favor o bondad hacia alguien que no la merece y que jamás puede ganarla.

El hecho de ser aceptados por Dios por gracia, esta en total contraste con el intento de ganar su favor por medio de las obras. Cada vez que aparece la idea de la gracia, tiene la connotación de algo que no se merece. De ninguna manera el que la recibe está obteniendo algo que el o ella se merece. De la generosidad del corazón del que da es que se
extiende el favor.

Recuerdo vívidamente la última vez que recibí castigo corporal siendo niño. Era justo el día que cumplí los trece años. Yo acababa de ingresar al sofisticado mundo del adolescente, y me consideraba un ser especial.

Pero mi padre no estaba ni remotamente
impresionado como yo lo estaba con mi enorme importancia y la independencia que acababa de descubrir.

Les describo que yo estaba recostado en mi cama. El estaba afuera, un sofocante día de otoño, desmalezando el jardín. Y me dijo -Charles, ven a ayudarme a limpiar el jardín y me llamó.

Yo contesté algo así como: -No, es mi cumpleaños, ¿no lo recuerdas?
Mi tono era atrevido, y mi deliberada falta de respeto resultaba elocuente.

Yo sabía bien que no convenía desobedecer a mi papá; pero, después de todo, ya estaba en la madura edad de los trece. Ese día mi padre batió un nuevo récord de los 100 metros llanos.


Entró a la casa y me castigó hasta que llegamos al jardín. Lo que recuerdo es que estuve sacando malezas hasta que la luz de la luna se reflejaba en mis pensamientos.
Esa misma noche me llevó de sorpresa a cenar afuera.

Primero me había dado lo que me merecía. Y después me dio lo que no me merecía. Esa cena de cumpleaños fue por gracia. Concedió una gracia a un jovencito rebelde. Esa noche disfruté lo que un gran teólogo llamado Benjamín Warfield denominó
«el gratuito favor soberano hacia el que nada merece».

Disfruté de la gracia. Debo enfatizar una cosa más sobre la gracia; es absoluta y totalmente gratuita.

Nunca se le pedirá que la pague. Y tampoco podría pagarla, aunque lo intentara. A muchos de nosotros nos causa problemas este pensamiento, porque nos ganamos con
trabajo todo lo que tenemos. Pero en este caso, la gracia se nos concede libre de gravámenes, sin condiciones.

No deberíamos intentar retribuirla porque sería un insulto.

Imagínese que va a la casa de un amigo que lo ha invitado a comer. Después de saborear una deliciosa cena, escuchan una música muy agradable y conversan.

Finalmente, usted se pone de pie y toma su abrigo para marcharse. Pero antes de retirarse, mete la mano en el bolsillo y pregunta:
«¿Cuánto te debo?» ¡Qué insulto! Eso no se hace con una persona que amablemente nos ha invitado a cenar. ¿No debe extrañarnos, entonces, que el mundo esté lleno
de personas que piensan que deben hacer algo para retribuir a Dios?

De alguna forma desean que Dios les devuelva una sonrisa si realmente los ve trabajando duro para merecer su aceptación;
pero entonces serían aceptados por sus propias obras. Y no es así con la gracia.

Ahora que Cristo vino, murió y satisfizo las exigencias del Padre respecto al pecado, todo lo que necesitamos hacer es pedir su gracia, aceptando el gratuito don de la vida eterna.

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Audio Crónicas: ¿Por Qué Vivimos Descontentos?

Por Timothy Keller

VOICEOVER

Judy Tapia Cerezo

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Lin-Yu-Tang, Filósofo Chino.

CONTENIDO NARRACIÓN & CUENTO

Hermosa reflexión

LIN-YU-TANG

Tu  ya no tienes muchos años para vivir, y además no podrás llevarte nada  cuando te vayas, por lo cual debes ser ahorrativo, pero sin sacrificar  tu bienestar.

Gasta el dinero que deba ser gastado, disfruta lo que deba ser disfrutado, y dona lo que te sea posible.

No  te preocupes por lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando te  vuelvas polvo, no sentirás si te alaban o te critican, si te visitan al  cementerio o te olvidan.

El tiempo para disfrutar la vida es este momento, y los bienes que tan difícilmente ganaste debes gozarlos.

No te preocupes mucho por tus hijos, porque ellos tendrán su propio destino y encontrarán su propio camino.

Cuida, en especial a tus nietos, ámalos, consiéntelos, y también trata de disfrutarlos mientras puedas.

La vida debe tener más cosas que trabajar desde la cuna hasta la tumba.

Despiértate diariamente a disfrutar un día más de vida sin peleas con nadie ni rencores.

No esperes mucho de tus hijos.

Los  hijos, aunque se preocupen por sus padres, también estarán  continuamente ocupados con sus trabajos, sus compromisos y con su propia  vida.

Muchos  hijos que no se preocupan de sus padres, pelearán por sus bienes aun  cuando todavía estén vivos, y desearán que pronto dejen esta vida para  poder heredar sus propiedades y riqueza.

Si  ya tienes 65 años ó más, no intercambies tu salud por riqueza  trabajando en exceso, ya que estarás cavando tu temprana sepultura.

De  mil hectáreas sembradas de arroz, sólo puedes consumir 1/2 taza diaria,  y de mil mansiones, sólo necesitas un espacio de 8 metros cuadrados  para descansar en las noches, así que, si tienes alimento y algo de  dinero para tus necesidades, no necesitas más.

Trata de vivir feliz, pues solo tienes una vida.

No  te compares con otros midiendo tu fama, tu dinero o tu status social, o  ufanándote por ver los hijos de quién tienen más éxito, y en lugar de  eso, reta a tus hijos a que logren felicidad, salud, gozo, y calidad de  vida.

Acepta las cosas que no puedes cambiar, pues si te preocupas demasiado, puedes estropear tu salud.

Crea tu propio bienestar y encuentra tu propia felicidad, haciendo cosas que te diviertan y alegren diariamente.

Un día sin felicidad, es un día que pierdes.

Teniendo  buen ánimo, la enfermedad se curará, pero teniendo un espíritu alegre,  la enfermedad se curará más rápido, ó nunca se acercará.

Con  buen carácter, adecuado ejercicio, alimentos sanos, y un consumo  razonable de vitaminas y minerales, tendrás vida saludable y placentera.

Pero  sobre todo, aprende a apreciar la bondad en todo, en la familia y  amigos, pues ellos te harán sentir joven, reviviendo los buenos  momentos, y los pasajes interesantes de tu vida.

Dicen que, en la vida quien pierde el techo, gana las estrellas y así es.

El  tiempo y las oportunidades son como el agua de un río, que nunca podrás  tocarla dos veces, porque ya pasó y nunca pasará de nuevo.

Aprovecha  cada minuto de tu vida y no rechaces las oportunidades de conocer el  mundo y disfrutar las cosas buenas de la vida, pues es posible que nunca  se te vuelvan a presentar.

Nunca te fijes en la apariencia, porque ésta cambia con el tiempo.

No busques a la persona perfecta, porque ésta no existe.

Busca  si lo deseas, a alguien que te valore como persona, y si no la hallas,  disfruta tu soledad que es mucho mejor que una mala compañía.

Cree  en Dios, cualquiera que sea el concepto que tengas de él, y trata de  gozar la vida que es muy corta, disfrutando la familia y los amigos,  pues te irás tarde ó temprano de este mundo, y nadie te dará las  gracias.

Hoy Aprendí:

1. Los zapatos a la fuerza, sí entran, pero al final del día aprietan.

2. Que en una relación,cual sea, siempre habrá un tercero o varios.

3. Que por amor se puede perdonar, lo que una vez se dijo, que nunca se perdonaría.

4. Que las mentiras, son tan convincentes , que la gente termina creyéndolas fielmente.

5. Que las verdades se ocultan en lo más recóndito, que es posible que nunca, jamás salgan a la luz…o quizás sí.

6. Existe la triple cara, y sí, tuve dudas de eso.

7. Que en la rudeza de un hombre siempre habrá vulnerabilidad, que en la sensibilidad de una mujer siempre habrá fiereza.

8. Que una mujer enamorada, puede cometer las estupideces más grandes.

9. Que un hombre por conveniencia, puede ser capaz de humillarse , hasta perder su dignidad.

10. Que no existen los secretos, siempre hay ecos retumbando. Que a veces lo que parece , con frecuencia ES.

11. Que no solo el amor se puede fingir, también hay orgasmos de mentiras.

12. Que se pueden inventar enfermedades, para justificar las acciones.

13. Que ni psicólogos, ni expertos, podrán nunca comprender la complejidad del ser humano.

14. Que las emociones, pisotean la razón, hasta magullarla y ya no sentir dolor.

15. Que preferimos las mentiras, que son la felicidad, porque la «verdad», tortura .

16. Que a un hombre por dominante, fuerte que sea de mente o espíritu, siempre, habrá una mujer que lo manipule, que ni cuenta se dé y lo niegue por los siglos de los siglos.

17. Que si te vas a ir, no des la vuelta para un » adiós» porque es un hecho, vas a regresar.

18. Que los amigos, como cuando eramos niños, solo existen en tu imaginación.

19. Que si el amor, no se hace público, entonces no existe.

20. Que en lo clandestino, jamás habrá compromiso.

21. Que si en la adolescencia estamos confundidos, en la edad adulta, también.

22. Que hay quien prefiere sembrar a manta aún cuando las semillas caigan en tierra seca que centrarse en un solo cultivo y cosechar sus frutos…

23. Que tendremos muchos avances en tecnología pero en lo que se refiere a abrazar almas…somos  unos completos ignorantes.

Por Addina Rivero F.

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