Crónicas Bíblicas, ¿Cómo podemos superar el «sufrimiento». 2 Parte

La llama no puede dañarte jamás
si en medio del fuego te ordeno pasar; el ovo de tu alma más puro será, pines solo la escoria se habrá de quemar.

John Rippon

Hemos visto como preparamos para el sufrimiento, es hora de preguntar : ¿Cómo podemos, en la práctica, enfrentar y superar el
sufrimiento que nos ha sobrevenido?


La mayoría de los libros y recursos actuales para personas que sufren ya no hablan sobre soportar una aflicción, sino que utilizan un vocabulario sacado de los negocios y de la psicología para enseñar a las personas a
manejar; reducir y enfrentar el estrés, la tensión o el trauma.

Se les aconseja evitar pensamientos negativos, procurar tiempos de esparcimiento,
ejercicio y relaciones de apoyo. También deben resolver sus problemas y «aprender a aceptar las cosas que no podemos cambiar«.
Pero todo el entoque está en controlar sus respuestas emocionales inmediatas y su en-
torno. Sin embargo, por siglos el cristianismo ha ido más allá a fin de proporcionar a los creyentes los recursos para hacer frente a la tribulación.

CAMINANDO CON DIOS EN EL SUFRIMIENTO

Hay un himno famoso que dice que Jesús pasó por las mismas penas por las que pasamos hoy. Esta es la traducción literal de una de sus estrotas:

Coronad al que es Hijo de Dios desde antes de la fundación del mundo. Y ustedes, quienes andan por donde El anduvo, coronad al Hijo de Hombre;
Aquel que ha conocido todas las aflicciones
que oprimen a la humanidad,
Y las ha tomado para llevarlas sobre Sí,
para que todos puedan descansar en Él.

Como hemos observado, una de las principales formas en que la Biblia describe la manera en que debemos enfrentar el sufrimiento es presentándolo como un andarandar o pasar por un camino difícil, peligroso y potencialmente fatal. En ocasiones dice que es como andar en la oscuridad.

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo…» (Sal 23:4, RV60; ver Is 50:10, 59:9; Lam3:2).

Otra imagen es la de atravesar aguas profundas. «Me estoy hundiendo en una ciénaga profunda, y no tengo dónde apoyar el
pie. Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la corriente» (Sal 69:2; ver Sal 69:15; 88:17; 124:4; Job 22:11; Ex 15:19).

Gracias También está la idea de caminar cuidadosamente por senderos montañosos que son resbaladizos y peligrosos (Sal73:2).

Lo que une a todas estas metáforas es la insistencia en que el sufrimiento es algo que se debe atravesar.


La idea de andar o caminar indica que hay un progreso. Muchos antiguos consideraban que la adversidad era simplemente algo que uno
debía soportar sin acobardarse, incluso sin sentir, hasta que desapareciera.

Los occidentales modernos ven el sufrimiento como algo similar a un clima adverso, algo que evitas o de lo cual te proteges hasta que
pase.

El inusual equilibrio de la fe cristiana puede verse en la metáfora de caminar a través de la oscuridad, de remolinos de agua o de fuego.

No debemos perder nuestro equilibrio y así dejar que el sufrimiento se salga con la suya.

Pero tampoco debemos pensar que podemos evitarlo de alguna manera o ser completamente inmunes a él.

Debemos avanzar a través del sufrimiento sin sobresaltos y sorpresas, sin negar nuestro tristeza y debilidad, sin resentimiento, sin un miedo paralizador; pero también sin conformarnos, sin darnos por vencidos y sin desesperarnos.

Consideremos particularmente la metáfora de caminar a través del fuego. El fuego, por supuesto, destruye y puede causar una muerte agonizante.

Era una imagen muy común para la adversidad y el juicio en la literatura judía, griega y romana. También hay muchos pasajes bíblicos donde se compara la aflicción con el fuego (Sal 66:10; Pro17:3; 27:21; Zac13:9; Mal 3:3).

No es de extrañar; entonces, que la adversidad y la tristeza en general se comparen con ser consumidos por el fuego Job 18:14-16, Sal66:12).

El más famoso de todos los pasajes bíblicos que usan este símbolo es Isaías 43, en el que Dios mismo habla a Su pueblo, diciendo:

Cuando cruces las aguas,Yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas. Yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador… No temas, porque Yo estoy contigo; desde el oriente traeré a tu descendencia, desde
el occidente te reuniré (Is 43:2-3, 5).


Las inundaciones y el fuego son «términos de dificultad extrema», Y nota que, al igual que en el famoso Salmo 23, no hay ninguna promesa que diga que los creyentes están exentos de problemas. Dios nos dice:


«Si pasas por el fuego» y por inundaciones y valles oscuros, sino cuando pases. La promesa no es que Él nos sacará de la experiencia del
suitimiento. No, la promesa es que Dios estará con nosotros, caminando junto a nosotros en medio de nuestro sufrimiento. Isaías lleva la metáfora ha un paso más allá y dice que, aunque el pueblo de Dios experimentará
el calor de las llamas, no serán quemados por ellas.

Eso parece indicar que aunque ellos estarán en el fuego, el fuego no estará en ellas. Es dificil; no penetrará para envenenar sus almas, endurecer sus corazones desesperarlo de carácter, esperanza.

Segundo, fortalece las relaciones, generalmente creando vínculos permanentes entre el que sufre y sus amistades familiares.


Pero el tercer beneficio es tal vez el más significativo: el sufrimiento “cambia las prioridades y las filosofías”

Psicólogo Robert Emmor clasificó los objetivos de la vida de las personas en cuatro categoría
básicas: logros y felicidad personales, relaciones e intimidad, religión
espiritualidad,
y «generatividad» (la contribución de algo duradero a sociedad).

Las personas que invierten gran parte o la mayor parte de energía en la categoría de los logros y la felicidad personales son los má
vulnerables ante las circunstancias adversas de la vida.

En ocasiones, sufrimiento nos ayuda a buscar más a Dios, a profundizar nuestras relaciones y a procurar el bien de la sociedad, y trunca nuestros sueños de independencia y comodidad.

Por eso es que los problemas y las prueba:
tienden a forzarnos a dejar ciertos planes de vida y a empezar otros.


Haidt lo explica de otra manera. Todo el mundo opera sobre la base de una historia de vida que va colocando cada uno de los eventos de la vida dentro de una narrativa «coherente y vitalizadora».

Es probable que las personas que nunca han sufrido sean algo ingenuas en cuanto a su
idea del significado de la vida.

Él da el ejemplo de una mujer que se veia
a sí misma como una artista brillante pero insatisfecha cuyos padres la habían obligado a escoger un trabajo monótono.

Su historia de vida la llevó a tener perspectivas poco realistas acerca de sus propias habilida:des, y a sentir mucha autocompasión y resentimiento hacia la vida en general.

También contribuyó a su fracaso en encontrar a un cónyuge «calificado «, el cual (entendía ella) tenía que ser extremadamente creativo
y perfectamente compatible con ella.

Haidt llegó a la conclusión de que la adversidad le ofrecía una oportunidad. «Se trata de alguien que tiene la cabeza llena de motivaciones e historias incoherentes, y puede que la adversidad sea lo único que logre producir en ella esos cambios radicales
que la llevarían a pensar con coherencia».

Luego escribió: «El trauma…
destruye los sistemas de creencias y roba a las personas su sentido de propósito. Al hacerlo, obliga a las personas a volver a armar las piezas, y gracias a menudo lo hacen recurriendo a Dios o a algún otro principio superior como principio unificado


Haidt hace una aclaración crucial cuando señala: «No quiero celebrarte a menudo lo hacen recurriendo a Dios o a algún otro principio superior como principio unificador»

Haidt hace una aclaración crucial cuando señala: «No quiero celebrar el sufrimiento, prescribirlo para todos ni minimizar el imperativo moral de reducirlo donde podamos. No quiero ignorar el dolor que surge de cada diagnóstico de cáncer».

Él tiene razón y como hemos visto, la Biblia está de acuerdo con su punto de vista. Dios está afligido por nuestro dolor. La Biblia está llena de gritos de lamento y clamores de
«‘por qué?» que Dios no censura.

Sin embargo, Dios está tan comprometido con derrotar al mal que Su intención es ayudarnos a usarlo para bien, incluso en las situaciones que estemos atravesando en el día de hoy.


Haidt, James Davies y otros psicólogos sostienen que existe un sentido
común, así como una base empírica, para la idea de que el sufrimiento produce resistencia, carácter y esperanza.


La Biblia, por supuesto, asume esto y nos enseña mucho más sobre los diversos significados y beneficios del sufrimiento, y sobre los diversos propósitos que puede lograr en nuestras vidas. ¿Cuáles son esos propósitos?


Haidt, James Davies y otros psicólogos sostienen que existe un sentido
común, así como una base empírica, para la idea de que el sufrimiento produce resistencia, carácter y esperanza.


La Biblia, por supuesto, asume esto y nos enseña mucho más sobre los diversos significados y beneficios del sufrimiento, y sobre los diversos propósitos que puede lograr en nuestras vidas.

¿Cuáles son esos propósitos?


continuará …

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