Hace 40 años empecé a recibir el mensaje de Jesús, nací de nuevo y empecé a congregarme a ser transformada; sin embargo, una parte había quedado estancada. Había podido empezar a dar los pasos de fe para sanar el abandono de mi papá y la falta del diseño de Dios en el que nos dejó sin hogar y si provisión económica. Ya le había pedido perdón por mis resentimientos, lo había soltado con mis manos y sané de artritis, con mi corazón también, y sanédel cáncer que tenía en el pecho; pero en mi microbiota, donde está el segundo cerebro, no había podido soltarlo, y se me inflamaba mucho y me daba malestar.

Justo en ese momento recibí la invitación para ir a un retiro a una iglesia en Monterrey, en el centro de la ciudad, enfrente de una hermosa plaza, en un lugar empedrado (sus pisos eran de piedra) donde cuando llueve huele a tierra mojada.

Primero tenía la limitante de no tener lo suficiente para el viaje, y Dios proveyó al ver la disposición de mi corazón para ir.
Había reflexionado sobre la mujer que gastaba sus recursos en médicos y solo Jesús podía sanarla. La puedes leer en el Evangelio de Lucas 8:25-34, ya que no había mejorado.
Al llegar, me encontré en un lugar seguro donde expresarme, por fin sin chismes, ni juicios, ni malos entendidos, ni traiciones, ni religiosidad, ni comparaciones.
Lo que se había convertido en traumas callados y dolorosos, no terminados de hablar, se pudo completar y sanar. Ya se requería la atención y el tiempo suficiente e invertido hasta quedar sanado con un estudio profundo de 2 días y oídos.
El Espíritu de Dios obró en mí y pude percibir su presencia a través de alzar mis manos en la alabanza, y tener paz, sabiendo que había entregado y puesto en las manos de Dios la situación, con la parte que me tocaba a mí.
Le doy gracias a Dios por este espacio de Dios en el cielo, por mis líderes por su obediencia a Dios para realizar esta atmósfera celestial.
Instalaciones de EKKOS
Juan Ignacio Ramón 1018 Oriente
Centro de Monterrey, N.L.


AMADO DIOS
Amado Dios, hoy me presento ante Ti, con muchísima fe e ilusión para darte GRACIAS; gracias Señor por el sol que brilla anunciando un nuevo día, por el don de la salud, por mi familia, por nuestro hogar, por los alimentos que pones en nuestra mesa y por todos los maravillosos regalos que cada día recibimos de Ti.
Señor, hoy quiero poner en tus manos mi trabajo, en tu sabiduría mi camino y en tu amor mi vida y la vida de todas las personas que amo.
Por favor permanece siempre a nuestro lado y permítenos la gracia de alcanzar todo aquello que nos propongamos. Padre, yo confío en tus promesas, te venero con todo el corazón y sé que para Ti no existen imposibles.
Te pido que me ilumines con tu hermosa luz, que me tomes de la mano y que seas Tú conmigo acompañándome en cada una de las actividades que yo realice este nuevo día. Hoy solo miraré al mundo con ojos llenos de esperanza y alegría, viviré con mucha fe y con la certeza de que a cada instante Tú estás a mi lado, librándome de todo mal y peligro.
Por mi parte, yo daré lo mejor de mí, trabajaré con amor y con una voluntad infatigable, pero al mismo tiempo, pondré todo en tus manos. Yo sé que aunque se presenten fuertes tormentas y tempestades, nunca debo rendirme, porque los milagros siempre llegan a aquellos que creen y se comprometen.
Amado Dios, Tú mejor que nadie conoces mis anhelos, mis alegrías y también mis batallas. Por eso elevo una oración ante Ti, para pedirte que seas guiando mis pasos y los pasos de mis seres queridos. Confiamos en Ti y en tus maravillosos designios y sabemos que Tú serás colmando nuestras vidas de dicha, prosperidad y hermosas bendiciones, En el Nombre de Jesús. Amén.
Por Ma. Guanajuato Gozález Castañales.







