Audio Crónicas: ¿Qué,Pues Diremos?¿Que hay Hay Injusticia En Dios?

En Ninguna Manera

Por John MacArthur

VOICEOVER

Mariant Peña Nava

¿ Dónde Nace ?

Por Yunuén Herrera Morgado

Es un día de incrementar tesoros en el conocimiento infantil, Atzimba aparece en la puerta de la farmacia de Maximiliano, a él le brillan los ojos al ver a su pequeña princesa. Ella corre a sus brazos.

Llegan clientes a sol. Atzimba se introduce a su mundo maravilloso, a su “escuelita”, esa pequeña bodega, que para ella es su gran salón.

Deja su mochila en su debido lugar, se cambia del uniforme a ropa más fresca, quita calzado escolar y coloca sus guarachitas de piel. 

Saluda a sus cajas-alumnos y se dispone a dibujar hermosas y grandes flores en ese gran lienzo que es su pizarrón, usa todos sus gises para plasmar flores que siempre las dibuja en una maceta de barro.

¡Oh! Papá llama a comer:

-Atzimba hora de comer, ven…

-Voy papá, ya casi termino…

Sentados en una pequeña mesa, solo ambos, empiezan a comer unas deliciosas albóndigas, las preferidas de papá. 

En esta mesa, ahí comunicación entre los comensales, ahí risas, ahí cuentos hermosos que Maximiliano crea para su pequeña princesa. Y ahí un atento oído de la princesa hacia papá.

– ¡Papá hoy aprendí del reloj! (expresa Atzimba)

-Maximiliano: ¿En serió?, veamos trae una libreta, jugaremos un poco.

Y empieza una clase de preguntas y respuestas, sobre manecillas, horas, minutos y dirección. En repetidas ocasiones interrumpida pues llegan clientes y proveedores, en cada interrupción ella corre a dibujar una flor más en su pizarrón.

Atenta siempre a cuando papá se desocupe para continuar con el juego del reloj.

-Papá dice: Amada Atzimba, el tiempo que representas en el reloj, es una divisa divina, es un regalo que se ha otorgado y es para que seas feliz, para que sonrías siempre, para que ames y para que aprendas. Nunca uses mal el tiempo, los buenos regalos siembre debemos atesorarlos.

-La pequeña solo escucha y sonríe, respondiendo: si papá.

-Maximiliano: anda ve a terminar tu tarea en lo que acomodo unos pedidos.

Termina la jornada laboral y ambos están listos para regresar a casa, la que se encuentra del otro lado de la ciudad.

Camino a casa, Maximiliano retoma la conversación.

– Atzimba ¿Qué te gustaría estudiar cuando seas grande? (pregunta papá)

– Maestra, quiero ser maestra.

-Maximiliano: mmmm las maestras en nuestro país no ganan mucho dinero, pero bueno estas pequeña, veremos más adelante.

-Atzimba: sonríe y permanece alegre con la idea de tener una hermosa y grande escuela, semejante a la escuela que asiste de lunes a viernes y que los domingos llora porque no la llevan a clases.

Así transcurrían los días hasta que un día la hermosa princesa asomo por la puerta y papá no estaba, ella entro dejo mochila y busco a papá.

El estaba afuera de la farmacia en su maverick verde, en el asiento del conductor, abierta la puerta, y el vomitándose del exceso de alcohol que había ingerido, siendo las 2:00 de la tarde.

Atzimba se sorprendió y quiso correr a vera a papá,pero llegaron clientes, a ella se le había enseñado la gran importancia de dar buen servicio al cliente, entonces atendió a los clientes, leyendo y surtiendo las recetas diligentemente, apoyándose en la calculadora para sumar y dar cambio.

Por fin, pudo ir a donde papá y el olor era muy desagradable, su imagen era muy diferente al habitual.

Papá dijo: ten las llaves cierra la farmacia y vayamos a casa, Ella obedeció y en el camino de regreso su mente no podía dejar de preguntarse ¿Qué paso a papá? La escena al pasar por mamá a su negocio y continuar camino a casa no es escena apta para oídos infantiles. 

Ella tenía muchas preguntas en mente. Al llegar a casa aún en medio de gritos y portazos. Papá le dio un libro a Atzimba y le encendió la lampara junto a su cama para que leyera.

Le dijo: Atzimba, leer es como viajar por el mundo, es el mejor tiempo invertido.

Ella respondió: si papá me gusta mucho leer, le dio un beso en la mejilla pese al desagradable olor y empezó su lectura, la lectura silencio lo escuchado y empezó a viajar por la narrativa de ese cuento, su alma se alegro y decidió no pensar más en lo sucedió, creyendo que no volvería a ver a papá en ese estado. 

Al fin niña, quien todavía disfrutaba de la ingenuidad.

Amado lector: Te has preguntado ¿Dónde nace un hermoso habitó? Toma unos minutos y medita la pregunta. El habitó por la lectura en Atzimba nació no en el mejor ambiente y siendo este habito el que callaba su mente para no recordar escenas lastimosas de sus padres, así como viajar por el mundo atreves de la lectura

¿Tu hermoso habitó donde nació?

Es sábado super entusiasmada se despertó determinada a compartirle a papá lo que había leído y acompañarle a su “gran salón”, o mejor dicho a la farmacia sol.

Al salir de su recamara escucha gritos, portazos y al bajar las escaleras para su sorpresa papá ya se fue y no se despidió de ella. Triste, pregunta a mamá: ¿Y papá? A lo que recibe por respuesta: apúrate te iras conmigo a la tienda de ropa, hoy me ayudaras a mí.

En la tienda de ropa también tiene un espacio para ella: un par de escalones, el respaldo de un mueble y un anaquel, ella lo convierte en su oficina y fabrica su maquina de escribir, sus carpetas para llevar la administración y se convierte en una gerente de una gran empresa. 

Mamá es callada y cuando habla es con clientas o con proveedores.

Al terminar la jornada laboral, pasa por ellas una amiga de mamá y deciden ir a cenar un hermoso restaurant.

¡Si!  Atzimba super contenta se arregla para ir y más contenta porque va otra pequeña hija de la amiga de su mamá.

Al llegar al restaurant, tomar asiento y empezar a pedir, mamá se levanta y avienta su bolso de mano a Atzimba, ella sorprendida sigue con la mirada a mamá.

Solo empiezan a correr lagrimas sobre sus mejillas, lo más en silencio que le es posible, porque sabe que a papá no le gusta que llore.

A donde mamá se dirigió fue otra mesa en donde se encontraban Maximiliano y Mónica, se ve una gran discusión, aunque no se logra escuchar. O quizá Atzimba no deseo escuchar.

Papá y la Sra. Mónica quien era proveedor de la farmacia se levantan y se van, Atzimba solo los sigue con la mirada, su mirada nublada por las lágrimas.

Mamá regresa, toma a Atzimba de la mano y se van a casa, en el camino fue un silencio absoluto, mamá y Atzimba no cruzaron palabra.

Atzimba toma un libro y prendió su pequeña lamparapara retomar su lectura, las lagrimas se van, la sonrisa vuelve a aparecer y el pensar que mañana si le compartirá a papá.

Mamá muy reservada solo le dice no te desveles leyendo, mañana nos iremos temprano al negocio.

¿Cómo, en domingo? Si, vamos a salir a ver unos proveedores de ropa americana y es importante llegar temprano para ser las primeras en escoger.

Para Atzimba esas jornadas de mamá de escoger ropa y conversar con sus amigas proveedoras y colegas, le resultaban largas y aburridas.

Tenía la esperanza de llegar a casa y ver a papá para compartirle lo que había leído. Pero papá no estuvo.

Lunes por la mañana durante las clases, Atzimba estuvo pensativa, definitivamente fue un día que su mente no logro estar al 100% en el salón. Creía que saliendo de clases iría a la farmacia, platicaría con papá y todo volvería a estar bien.

La maestra Roció, se percata que Atzimba no esta presente mentalmente en clase y en el recreo aborda a la pequeña con algunas preguntas, y descubre que la tiene pensativa. 

La maestra trata de explicarle que ella no debe pensar en las cosas de adultos que con seguridad ellos podrán resolver. Y la anima a salir a jugar.

Atzima se siente mucho mejor porque pudo hablar con alguien, aunque no quedaron las cosas claras, pero si su mente más tranquila.

Para mayor sorpresa al salir de clases no fue a la farmacia, fue a la tienda de ropa, pero por la noche papá ya estaba en casa.

Atzimba corrió a abrasarlo y claro ha bombardearlo con miles de preguntas, a lo que él muy serio respondió: eres pequeña, pero esto que te voy a decir te ayudara siempre:

Mantente enfocada en lo tuyo, no permitas que algo o alguien más ocupe tu mente, turbe tu alma o te desenfoque. Siempre mantente en lo tuyo.

Definitivamente la pequeña de 7 años no entendió, ella solo quería jugar y platicar con papá, pero ese día no pudo ser así.

Amado lector, quizá eres Padre o Madre de familia ¿En verdad crees que tu hijo(a) tiene la madurez mental para estar aislado de lo que ve, oye y le provoca sentimientos en su entorno?

Los niños son pequeños vasos que reciben todo lo que ven, oyen, sienten, tocan, comen. Cuida a tus hijos, son niños no tienen esa madurez.

El maduro y responsable de crearle el mejor ambiente posible eres tú.

Una noche tuve un sueño.

Mientras caminaba por la playa con mi Señor.

A través del cielo oscuro aparecieron escenas de mi vida.

Para cada escena, noté dos pares de huellas en la arena,Uno mío y otro de mi Señor.

Después de que la última escena de mi vida pasó ante mí,

Volví a mirar las huellas en la arena. Noté que en muchos momentos del camino de mi vida, especialmente en los momentos más bajos y tristes, sólo había un par de huellas.Esto realmente me preocupó, así que le pregunté al Señor al respecto.

Señor, dijiste que una vez que decidí seguirte, caminarías conmigo todo el camino. Pero me di cuenta de que durante los momentos más tristes y problemáticos de mi vida, sólo había un par de huellas.

No entiendo por qué, cuando más te necesitaba, me dejabas.

«Él susurró: «Mi preciosa hija, te amo y nunca te dejaré».

Nunca, jamás, durante tus pruebas y pruebas.

Cuando viste solo un par de huellas, Fue entonces cuando yo te llevé.

Crédito Autor.

¡ Hola Bienvenidos!

Yunuén Herrera Morgado

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Piedra O Perla, Tropiezo O Impulso.

He escuchado montones de veces la frase: “Tú decides si las piedras que te quieren derrumbar lo hacen o las usas de escalón para seguir creciendo”.  Y efectivamente tú y yo tenemos el poder para decidir qué hacer con lo que recibimos.

Porque nosotros no somos lo que alguien más nos dice que somos. Para ellos sí, pero eso es lo que son ellos y ven ellos desde lo que guardan en su corazón. Jamás podrás hacer cambiar de opinión a alguien que no quiere hacerlo, porque para ello tendrías que vaciar su corazón y llenarlo de verdades que esa misma persona no ha querido ver.

El único que tiene el poder y autoridad para hacerlo es ese mismo ser. Al cual le pertenece ese corazón, porque para poder ver el corazón de alguien más,  primero debemos conocer el nuestro propio.

Existen personas llenas de casas, carros y lujos, pero carentes de valores, por lo que tienen en su corazón. Podemos encontrar lo valioso, hasta en alguien viviendo bajo un puente más que en alguien viviendo en un castillo. Porque el verdadero valor no está en los bienes que acumulas, si no en lo que atesora tu corazón. Porque de la llenura de tu corazón hablara tu boca (Mateo 12:34). Lo valioso no perece, no muere, no tiene un precio que se pueda pagar.

Solo hubo alguien que reconoció el verdadero valor que tú y yo tenemos. Y el único precio aceptable fue la sangre de su propio hijo nuestro Señor Jesucristo. (Juan 3:16)

Cada persona que ha sido parte de nuestras vidas,  aún las que nos la han hecho difícil,  tienen un propósito. Si las piedritas en el zapato te hicieron parar revisar tus pies y asegurarlos para dar los pasos más firmes,  entonces benditas piedras que me hicieron poner mayor atención.

Porque ellas no dejaran de ser eso“piedras”. Esas personas que buscarán siempre en que área te lastimarte, más fácil para clavarse ahí y mantenerte incómoda para retrasar tu avance. 

Y no las podemos culpar por quién son, más bien, deberíamos de tener compasión. Pero tampoco podemos permitirnos que lo que ellos son, nos afecte.

Mi vida, mi cuerpo y mi corazón son templo de Dios.  Y sólo yo, soy responsable de lo que permito que me afecte para bien o para mal.

Porque siempre habrá personas acumuladas de basura, buscando en quien descargarse para poder seguir. Pero es su basura, no te pertenece. Si llegan y la botan a tu puerta, haz lo que quien ama su casa haría.

Saca la aspiradora y ponla dónde pertenece, fuera de ti. No permitas que la basura de los demás, arruine tu casa, ese templo de Dios.

Así es como debemos hacer con todas esas personas que no saben ser. Y hacer diferente, porque no se les ha mostrado algo diferente. Sólo se les puede tener compasión, pero lo que ellos expulsen sobre ti, no te define ni te debe afectar. Porque son ellos siendo y haciendo lo que ellos son, no lo que tú eres.

Así como la palabra de Dios dice:

No le des perlas a los cerdos pues las pisotearan y ensuciaran pues no saben de qué se trata. 

Mateo 7:6

Así es con las personas quienes desconocen y no se interesan en conocer el verdadero valor de alguien, terminan pisoteando y ensuciando lo que de verdad tiene un gran valor.  

Y no las puedes culpar, por su ignorancia solo debes seguir siendo quién eres. Porque para quién conoce el verdadero valor, tú seguirás siendo una perla valiosísima.

Y no le importará con lo que te hayan tratado de ensuciar, pues para ese alguien, una perla, es una perla. Aunque la haya encontrado entre el fango.

Así es nuestro Señor Jesús, nos ha encontrado en lugares inimaginables. Donde para cualquiera, no somos de mayor valor, pero para Él tenemos el mismo valor que cualquier hijo de Dios.

Y aunque enlodados, sucios, raspados por el ajetrear del día a día. Y con quienes nos tocó ser arrastrados en esta corriente del correr del mundo y la vida. Él nos toma, nos limpia de todo eso, cuando decidimos creerle y seguirle.

La sangre de Cristo Jesús es quien tiene el poder para lavar toda iniquidad del mundo. A quienes le reconocemos como nuestro salvador. Romanos 10:9

Te invito a que si aún no es parte de tu vida lo hagas. Y jamás permitas que ninguna persona o pensamiento te diga que no eres digno. Para nuestro Señor Jesús todos somos de gran valor.

¡ Hola Bienvenidos!

Ma. Azucena Macías Sánchez

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Dios Es Mi Fortaleza.

Por Andrea Micolta

Andrea: Lo llevé rápido a mi carro, para ir al hospital. De camino Miguel no hablaba nada, iba enmudecido, solo caían lágrimas en sus piernas como gotas de agua cristalina, finalmente llegamos a la emergencia donde rápidamente lo recibieron llevándolo en una camilla, solo veía sus pupilas tan dilatadas y la palidez de su rostro.

Cada vez lo veía más lejos, hasta que se cerró la puerta y desapareció. 

Andrea: Me sentía impaciente en aquel lugar, el olor a sangre era inminente, la cantidad de heridos, personas gritando desesperados por el dolor. Transcurrieron unas cuantas horas, a lo lejos escuché; familiares de Miguel, familiares de Miguel, rápidamente me puse en pie y moviendo mi mano dije yo soy, ¿El está bien?

Si está bien acentuó la enfermera, está fuera de peligro, pero, deberá quedarse en custodia y será remitido a un centro psiquiátrico ya que atento con su propia vida y es un peligro para la sociedad.  

Andrea: Salí apresurada como tren en carrilera desenfrenada. Lo tenían en una habitación estrecha con un olor fuerte a sangre. Y allí estaba Miguel, con sus brazos vendados, conectado a una máquina que monitoreaba todo su cuerpo, se veía adormecido por la anestesia, estaba acostado en esa hermética e incómoda camilla. Al verlo solo pude decir: ¿Como te sientes Miguel?  ¿Puedo hacer algo más por ti?

Miguel: ¿Le puedes hablar a mi mamá por favor?, quiero verla, abrazarla y pedirle perdón, quiero explicarle que no soy un peligro para la sociedad, no estoy loco gritaba, no quiero que me lleven a un centro de psiquiatría,  

Andrea: Baja la voz, tu mamá viene en camino. 

Andrea: No sabía porque me había afectado tanto esta situación, solo hablaba con Dios y le preguntaba ¿qué más debo hacer por Miguel Señor? A lo que El Señor respondía:  

Dios: Solo ámalo sin juzgarlo y ayúdale a conocerme y a servirme con todo su corazón. 

Andrea: A lo lejos escucho una mujer apresurada pidiendo ayuda por encontrar a su hijo.  

Yoli: ¿En dónde está mi hijo? ¿En dónde está mi hijo? ¡Quiero verlo! 

Enfermera: Con una voz suave como una linda brisa  que acaricia las mejillas. Responde: ¿Como se llama su hijo mi señora? 

Yoli: Mi hijo se llama Miguel, me dijeron que intento quitarse la vida y que acá estaba. 

Andrea: Me le acerqué y le dije: Gusto en conocerla, soy Andrea yo traje a su hijo a este hospital, el quiere verla. Vi en su mirada enojo y tristeza, tenía aspecto una mujer muy sufrida, y me preguntaba ¿Porque esta tan enojada?, debería estar alegre porque su hijo está fuera de peligro, me fui tras de ella sin que se diera cuenta cuando entra a la habitación lo primero que dijo fue: 

Yoli: ¿Qué le pasa a usted Miguel Ángel? Se quiere morir, usted siempre llamando la atención de todos.  

Andrea: Sentí que mi corazón se partió en mil pedazos. Al escucharla llena de odio y rencor con su hijo. 

Miguel: Llorando le decía, ya madrecita perdóneme, yo quiero cambiar, yo quiero ser un hombre diferente, siento que me están afectando muchas cosas en mi cabeza, mi infancia, los golpes que usted me dio durante mi niñez, la traición de Aura, todo me ha estado carcomiendo el alma. Y el corazón  

Yoli: Usted siempre es lo mismo perdón y perdón y todo se queda en palabras. ¿Usted es un desagradecido, todo lo que he hecho por usted y así me paga? 


Miguel: Madrecita perdón insistía,
yo sé que me he portado mal, pero este es el tiempo que Él Señor había estado preparando para mí, para mi cambio y acá estoy en un hospital, con una nueva oportunidad de vida. Solo le pido que me entienda y que me ame.  

Andrea: Este momento me conmovió y podía entender por qué Miguel había cortado sus brazos, muchas sensaciones en su vida, odio, amor, rencor, ira, desprecio. Mi corazón estaba muy acelerado en ese momento, solo empecé a orar y a clamar a Dios, para que obrara en ese momento y la atmósfera cambiara y llegara ese perdón y ese arrepentimiento genuino para ellos. La respuesta del Señor fue inmediata. 

Yoli: Yo lo perdono y perdóneme usted también Solo quiero que su cambio sea verdadero, yo también sufro con su comportamiento, con lágrimas en sus ojos le dijo, Usted cree Miguel que no lo amo, pero Dios sabe que si a mi manera, pero lo amo, usted es mi hijo y me duele lo que pasa en su vida.   

Andrea: Salí de la habitación, y le daba gracias a Dios porque estaba obrando en una madre y su hijo a tener cambios sobrenaturales en sus vidas, cambios que los estaba llevando al perdón, a la reconciliación y al amor que se debían por tantos años.  

Al pasar los días, seguía preguntando por Miguel, por su recuperación, me daba gusto saber que su cambio había sido verdadero; mejoro la relación con su madre, el cambio de ella también era notorio y esto dio un paso más grande, para que Miguel empezara asistir a la iglesia, hasta que llego el día en el cual la decisión de ir a un retiro de barones para allí tener un encuentro sobrenatural con El Señor a través de Su Espíritu Santo, ahora le sirve al Señor llevando un mensaje de salvación a cada persona que le escucha hablar de la sagradas escrituras. 

Dicen que algunos finales no son felices, pero cuando en la historia el autor principal es Dios, todo es alegría y gozo. 

Dios: Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

Salmo 37:3-5 

La Medida Aceptable

Ma. Azucena Macías Sánchez

 Estimado lector me gustaría que juntos tomáramos conciencia que en el lugar correcto con las personas correctas y Dios en nuestras vidas nuestra medida supera cualquier etiqueta que alguien nos pueda colocar, saber quién somos en Cristo Jesús, nos enseña vernos como Dios nos ve.

Dicen que todos somos medidos por alguien y por algo en algún momento de nuestras vidas, pero: ¿de quién puede ser tal medida aceptable para poder permitir ponerle un precio a mi vida? 

Mariam: en esta interrogante me encontraba hundida en la obscuridad envuelta en enojo y frustración por tanta maldad y desamor, fui medida tantas veces por reglas carentes de valor, que ahora me encuentro sumergida en odio y falta de perdón en el sótano de la desolación, me hicieron creer que nada de lo que fue tenía sentido ni razón, fue tan repetido y fuerte que me creí la medida que alguien me coloco. 

Apenas se dejaba ver por una hendidura de la puerta un pequeño resplandor que dejaba entre ver la silueta de dolor, tras una sonrisa dibujada que dolía más que caminar sin amor, me preguntaba cómo alguien podía actuar de tal forma que me lastimaba tanto, vivía envuelta en preguntas que nadie me respondía pues envuelta estaba en un mar de mentiras.

Olas iban y venían y de ahí yo no salía.

Mariam creció siendo una niña rodeada de amor, gracia y favor, con un corazón ayudador y soñador, siempre acomedida en todo y es que su mamá le decía, una persona acomedida siempre será bien recibida en todos lados, y efectivamente esto le abrió oportunidades.

Luego retumbaban en su interior las palabras de su Padre como tambor de la banda en la plaza los domingos aprenda a hacer de todo, y si no sabe pregunte que más vale que le digan tonta una vez y no viva siéndolo toda la vida.

De su querer hacer y aprender cosas nuevas salió la inquietud de salir de su lugar de origen para aventurarse en un lugar nuevo para ella, Puerto Vallarta, parecía un sueño, vivir junto al mar y conocer nuevas personas.

Y fue así como conoció a Rene el padre de su hija con el que vivió 13 años.

Mariam: yo crecí buscando la cercanía con Dios y eso me llevo a buscar un grupo de estudio bíblico para jóvenes del cual me alejé apenas y conocí a Rene, que para él Dios no existía. He aquí la importancia de saber con quién compartes tu vida.

Una relación sin Dios de por medio se va de picada como clavadista en la quebrada de Acapulco, sales a flote dando guantadas y patadas para no ahogarte, y terminas no solo tirando la toalla la quieres hasta patear y trapear con ella para limpiar todo el desorden que se ocasiona.

Rene buscaba salir a flote con la familia que aparentemente amaba, a Mariam y Estrella nunca les falto nada material, no digo que Rene haya sido malo simplemente no supo ser quien ellas dos necesitaban en su vida.

Marian parecía el tipo de mujer del cual un hombre estaría orgulloso de tener en su vida, claro que daba gritos y sombrerazos cuando se trataba de defender el corazón de su hija, cosa que termino por fastidiar a Rene y termino dejando de ver la Reina en su casa por voltear a ver a ´´la monita´´ el así la llamaba.

Mariamhola con quien hablo mi esposo tiene varias llamadas de este número quisiera saber si es urgente para despertarlo pues acaba de terminar una reunión y se quedó dormido.

Tras el teléfono se escuchó una voz que Marian sintió como ácido quemando su interior

Martha; porque preguntas ya debes saber quién soy, pídele explicaciones a él. Y colgó.

Mariam; No cabe duda una mosca siempre buscara el estiércol, aunque tenga un manjar enfrente.

Mariam estaba tan rota y molesta que solo pudo recordar esta analogía que en algún momento escucho: Dicen que existen dos tipos de personas las personas abeja y las personas moscas, la mosca puede estar en el mejor lugar, pero siempre buscara el estiércol, la abeja puede estar entre estiércol, pero siempre buscara la miel.

A partir de ese día Mariam se movía sin dirección cual marinero sin su brújula.

El despertador sonaba y así comenzaba el día:

Mariam: corre es tarde vamos hija que nos sierran la puerta del colegio y no llego al trabajo a tiempo.

Esa era la rutina de todos los días era un escape su trabajo para no ver la realidad en que vivía.

Marian había crecido en una familia donde el matrimonio era para toda la vida y eso la llevo a aislarse y permitir cosas que nadie merecía.

Pero también creció creyendo que existía un Dios que si le rezabas te oía y eso la mantuvo expectante de que sería de su vida, aunque ni de ese Dios ya escuchaba respuesta. 

Ella seguía de pie por aquel ser pequeño que le pedía atención, dulces comida, tareas, colores y cartulinas.

Que por aislarse tanto en ocasiones ni eso suplía.

Comenzó a buscar en todo lo que el mundo ofrecía, reuniones, «amistades» comida y bebida. Pero en nada encontró la respuesta para salir de la obscuridad que vivía, así paso algo de tiempo y un día ese ser pequeño ya no lo era tanto, dejo de demandar colores y plastilina, ahora eran carpetas, maquetas, y que se le tomara en cuenta, de tal forma que un día soltó las palabras que su mamá necesitaba para romper con ese círculo de dolor que abrazaba. 

Estrella: ¡Si vas a seguir así no quiero vivir con él, pero tampoco contigo!!!!

Mariam: me quede fría como tictokers challenge después de vaciarse la cubeta con hielo pues se me escapaba de las manos lo que creía había mantenido. 

Mariam; fue así como logre salir de esa penumbra en que vivía en ese aparentar y ser quien no sentía, de pronto me escuche diciendo; ¿pero ¿qué es lo que dices hija? si siempre he estado contigo!!! y estas mismas palabras resonaron dentro de mi corazón cuando me preguntaba ¿dónde estás Dios? ¿Por qué no me has respondido?

Mariam: me estremecí pues escuche la voz misma de mi creador diciéndome yo aquí he estado, pero tú no me has atendido, te olvidaste de escuchar todas las veces que intente hablar contigo y trate de demostrar que de tu lado no me he ido.

Dios siempre está atento, pero como todo un caballero jamás entrara a tu vida si no le llamas, él nos ha dado a su hijo Jesús como prueba fiel de su voluntad hacia nosotros. Solo debemos estar atentos y Él de la manera más inesperada te hablara.

Mariam; es curioso como nuestro Señor nos presenta a personas que llegan a ser un parte aguas en tu vida, les quiero contar la forma en que le recibí.

Un día tras terminar una reunión escolar de mi hija me dirigí a comprar algo en la cooperativa mientras terminaban las clases de natación de Estrella y justo al sentarme me percato de una señora al fondo con su distintivo de una empresa multinivel, en mi interior quería salir corriendo pues estas personas son demasiado insistentes para que vendas lo que ellos venden.

Pero no me quedo de otra más que saludar, sonreír y dejar mis pintaderas en su lugar.

Para mi sorpresa y asombro esa persona no saco sus folletitos de reclutamiento, al parecer recibió una orden de su jefe de sacar un libro rosa muy bonito (la biblia), rallado en su interior más que las paredes del parque

Me hablo de unas historias muy bonitas que me parecían un tanto conocidas y de esa platica de casi dos horas salió una bonita amistad, pero sobre todo me comprometí a conocer más a aquel que con tanta paciencia siempre estuvo conmigo y al sentir su caminar comencé a buscar el ritmo y comencé a ver las cosas como antes no lo hice.

Pero que creen si me termino inscribiendo a su empresa más adelante jaja, Ángela a sido esa sal y pimienta, quien me recuerda quien soy, pero también me corrige y hace ver lo que no debo ser.

Mariam comenzó a soltar perdón por quienes ella decía la habían metido en ese sótano, y comenzó a sonreír sin dolor, pues quería imitar a aquel que tanto la espero y nunca le reprocho su falta de interés.

Ahora Mariam busca ser como aquel que vino a ser ley una regla de oro que no cualquiera puede romper.

Mariam: en esta etapa de mi vida Dios me presenta  a Sullivan, hombre de apariencia ruda, pero un corazón enorme, servidor y temeroso de Dios, que cada que me ve sonríe cuando él decía que no sabía hacerlo, cada mirada que cruzamos deja ver el brillo que solo Dios pudo haber puesto en ambos, es lo que le llamo oraciones contestadas, tras haber pasado por errores y cosas no gratas, tenemos un Dios de misericordia y súper detallista y atento porque cada detalle que pides lo pone en las personas que acerca a tu vida, esto cambia mi expectativa respecto a un hombre y una familia, ahora solo puedo ver la oportunidad de Dios llevándome hacia donde yo tanto le pedía, seguirle conociendo y sirviendo al lado de alguien que quiere lo mismo, y aquí me mantengo creyendo, pues donde Dios  te contesta nadie puede argumentar lo contrario. 

Cuando estamos en Cristo Jesús, él redirecciona todo, él se vuelve esa brújula que guía nuestro camino, y nos pone a las personas que necesitamos en nuestras vidas.

Mariam comenzó a prepararse más en la palabra de Dios para que su testimonio pueda ayudar a más mujeres a valorarse cuan hijas de Dios porque cuando lo desconocemos permitimos que cualquier persona nos ponga una etiqueta, un valor, una medida, incluso nosotras mismas podemos devaluar nuestro ser al no tener clara nuestra identidad como hijas del Rey de Reyes y Señor de Señores.

Conoce tu medida, conoce  tu valor, porque siempre habrá personas que no lo logren ver y te hagan titubear sobre lo que realmente vales, pero si a nuestro señor Jesús le  paso nos puede pasar a nosotros; 

Cual oro brillante y reluciente así estaba el delante de todos, mostrando su grandeza y gran valor y quien le vio y lo tuvo a su lado no lograron ver lo invaluable de su presencia.

¿Quién es el decían todos capaz de no mostrar odio a los que le lastimaron, difamaron y humillan?

¿Quién será aquel hombre de quien adquirió tal carácter y esplendor?

¿Quién será aquel que lo envió y con qué motivo o razón?

Mariam hoy sigue buscando el carácter de aquel que le regreso la vida y la sigue acompañando en cada paso.

La Conversación Es Más Que Una Oración.

Generalmente en los eventos evangelísticos siempre ofrecen actividades que llaman nuestra atención, por ejemplo: se hacen grandes comidas, hay un previo mensaje acerca de la necesidad de huir del infierno y de cómo llegar al cielo. Y al final siempre nos guían a hacer una oración a la que le llamamos profesión de fe, todos la repiten en silencio. Aún y cuando no logran entender por completo de lo que se trata todo esto. 

A partir de ese momento se les asegura que cuando se mueran irán al cielo.

¿Es correcta esta forma de entender la conversión?

Por supuesto que NO. Como creyentes debemos esforzarnos por predicar a todo aquel que no conozca acerca de la salvación.

Es muy importante guiarlos a través de la Palabra de Dios, que el pecado es tan grave en nuestra vida que nos tiene separados de Dios. Que es necesario arrepentirse, pedir perdón y aceptar a JESUCRISTO COMO TÚ SEÑOR Y SALVADOR.

Debemos de tener muchísimo cuidado al decirle a las personas que ya son salvas,  tan solo por repetir una oración. Hoy te comparto cuál es la forma apropiada para evangelizar y qué es lo que debemos evitar.

  1.- Primeramente, debemos presentar el evangelio enseñando a las personas como deben orar. (MATEO 6:6-15), Jesús estuvo en contra de las repeticiones sin sentido.

*** JOHN MACARTHUR DICE:

  2.- Debemos predicar el evangelio con fidelidad, esperando que Dios haga germinar la semilla del evangelio.

  No debemos hacer que las personas reciten una oración como si fuera magia. Mucho menos debemos asegurarles que ya son salvos, más bien debemos guiarlos al arrepentimiento y fe.

  3.- La práctica nos llevará a esperar buenos frutos: También debemos tener muy claro que Dios es el que salva y no una oración. Esto no debe desalentarnos, al contrario, debemos tener presente que Dios en su soberanía decidió que, a través de nosotros y Sus discípulos, llevemos el evangelio a todas las naciones (MATEO 28:19-20).

  4.- No manipulemos las emociones de aquellos que nos están escuchando. Pues esto nos aleja de glorificar a Dios quién es el dueño de la salvación.

  5.- Nuestro principal interés en el evangelismo debe ser glorificar a Dios y ser fieles a su Palabra. Aun cuando haya muchos que no nos escuchen, recordemos que Dios es Soberano en todo este proceso.

LA SALVACIÓN ES MÁS QUE UNA COMBINACIÓN PERFECTA DE PALABRAS BIEN SELECCIONADAS QUE ALGUIEN DEBE DECIR. ES UNA OBRA DE DIOS DE PRINCIPIO A FIN.

Entonces, la próxima vez que compartamos el evangelio a una persona debemos de enfatizar que CRISTO ES EL CENTRO DE NUESTRO MENSAJE.

Que Dios nos guíe y nos de gracia para llevar las buenas nuevas del evangelio a todas las naciones y cumplir con nuestro ministerio.

AMADO DIOS

El sol despunta por oriente, los primeros rayos de luz terminan con la oscuridad de la noche y el trinar alegre de las aves nos avisa que el último día del mes de mayo ha llegado.

Hoy quiero darte gracias por todos los beneficios que aun sin pedirte, Tú siempre me concedes. Gracias Señor por mi vida y por la vida de mi familia, gracias porque a cada instante podemos sentir tu maravillosa presencia y tu infinito amor, gracias por ser nuestro proveedor, nuestro guardián y nuestro amigo más fiel.

Gracias porque nos diste techo, sustento, abrigo y gracias porque fuiste nuestra compañía en las alegrías y nuestra fuerza en la dificultad.

Padre celestial, en esta oración quiero pedirte que seas Tú resguardándonos en este día y en el próximo mes de Junio. Hoy quiero dejar en tus manos nuestras cargas, nuestras necesidades, nuestros anhelos y también nuestros temores.

Por favor Sé Tú susurrándonos palabras de sabiduría y verdad, conforta nuestro corazón y danos la fuerza y la fe necesaria para salir siempre adelante.

Líbranos también de todo mal, de los lobos vestidos de ovejas, del odio disfrazado de simpatía y de la envidia disfrazada de amistad. Por favor guía nuestros pasos por caminos seguros y ayúdanos a llegar siempre sanos, salvos y felices a nuestro destino y a nuestras metas.

Permite también que tu amor e infinita bondad sea con todas aquellas personas que están enfermas, que están tristes o angustiadas y que tu intervención divina haga que la esperanza y la alegría florezca en toda la humanidad.

Amado Dios, gracias por permitirme llegar al final del mes de mayo con bien, gracias por cuidar de mí y de mis seres queridos, gracias por escuchar mi oración y gracias porque sé que de tu mano, las más grandes y hermosas bendiciones están por llegar.

En Nombre del Sr. Jesús.Amén.

Por Ma. Guanajuato González Castañales

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NOTICIAS DEL REINO

TU PERIÓDICO DIGITAL

Mi Concha De Chocolte

Por Estela Jiménez Durán

A las nueve de la noche sonó su celular. –Sí, diga…

Ese sonido se quedó impregnado en la piel, en las sensaciones de Ale como un cuchillo fino que lacera hasta el alma.

– Te lo dije. No debiste dejarla ir sola.

– Por favor, no me digas eso. Yo misma siento morirme en pedazos. Que no daría por tenerla nuevamente entre mis brazos.

La oscuridad coronó  la noche de un día muy nublado. Ricardo dio vuelta en la esquina de Comonfort y de pronto la lámpara alumbró una escena trágica.

Un hombre maduro, con una sudadera gris y gorra con visera ultraja a una chica de  aproximadamente 17 años y, al mismo tiempo, la golpea despiadadamente. De pronto sintió la presencia de alguien, volteo y se dio cuenta de que estaba siendo observado.

Tomó a la chica por los hombros, la azotó en la pared y le dio un último trancazo que la hizo desvanecerse. Luego se echó a correr sin mirar atrás.

Ricardo se quedó como clavado en la banqueta. Un mar de pensamientos lo había paralizado. ¿Qué puedo hacer? Se preguntaba. ¿La habrá matado? ¿¡Y si está viva y no la reporto y se muere!? ¿Y si doy aviso y me culpan a mi? Comenzó a sentir escalofríos.

Tiritaba por el  miedo de verse involucrado, de que alguien lo hubiera visto, pero la penumbra lo ocultó a los ojos de los que transitaban por ahí sin verlo a él, ni a la chica que estaba en el asfalto ensangrentada. O más bien sin querer verla. Sin entrometerse. Sin mirar lo que veían. Sin ninguna empatía. Volteaban la cara para simular  que no había pasado nada.

Y de la nada “apareció” un joven tatuado hasta en la cara. Por la espalda sujetó a Ricardo y lo amenazó con un cuchillo punzando su costado. Tenía un hedor fuerte a thinner mezclado con olor a mugre añeja, como los perros muertos, así olía.   

– ¡Saca la cartera!  Le dijo sin gritar pero con voz fuerte y decidida.

– ¡Si intentas hacer algo aquí te quedas!

No había mucho que pensar y Ricardo decidió no quedarse ahí. Sacó la cartera y su celular. Se los entregó y se fue. Esta vez aunque se hubiera convencido de dar parte del suceso ya no le fue posible pues le habían robado  el celular.

Mariana, era su nombre, con apenas 16 años. Su mamá la mandó a comprar el pan, cerca de la Iglesia de San Lucas Evangelista, de arquitectura barroca, que está al final de la calle Ignacio Comonfort. Para ellos, la confianza de andar todos los días por esos lugares, aunque sabían de  los peligros que acechan constantemente por la zona, no les hizo pensar que correría peligro.

–Mariana te traes cuatro bolillos y cuatro panes de dulce. A mí, ya sabes, mi concha de chocolate. Le dijo Ale, su mamá.

–Sí mamá. Le respondió.

–No te tardes para ver la serie. 

Nunca volvió. Alguien, no se supo quién dio parte al C5. Dijo cuáles eran las coordenadas y en cuestión de minutos fue encontrada Mariana, con fractura de cráneo, provocada por una estrepitosa caída, razón por la que perdió la vida..

A las nueve de la noche sonó un celular. Ale contestó –Sí. Diga….. 

–Señora ¿conoce usted a una chica de pelo largo castaño claro, como de 17 años, con un leggins azul turquesa y top negro?

–Sí es mi hija, pero tiene 16, por favor no me diga que le sucedió algo, tiene casi dos horas que fue a la panadería y  no ha regresado.

–Lamento decirle que fue encontrada en el asfalto, con la blusa rota, duramente golpeada …..

Un grito desgarrador rompió el silencio de esa noche densa por la oscuridad. Alejandra se desvaneció, la noticia le “desgarró el alma”, el cuerpo, hasta la piel le dolía, sus piernas se blandieron, cuando estaba a punto de caerse Saúl la tomó del brazo hasta el sofá cubierto con un cobertor que tenía una de las princesas de Walt Disney, “La bella durmiente”.

Que ironía de la vida apenas un año antes Mariana festejaba sus quince años en un vestido de princesa, azul cielo. Hoy yacía en su féretro como “La bella durmiente”. 

La maldad del barrio, de una mente perturbada, perversa,  le había arrebatado su fragancia; su piel de manzana quedó mancillada por ese “cerdo” del que aún no se sabía nada.

–¡¡A ese desgraciado lo voy a encontrar!!. No descansaré hasta verlo refundido en la cárcel. –Dijo Saúl con rabia y lágrimas en los ojos.

Salió a la calle en busca del criminal que acabó con los sueños de su pequeña. Saúl era medio robusto, de estatura promedio, pero el coraje lo hacía verse imponente con su mirada extraviada, como ausente por el dolor y por la confusión de saber y no querer creer lo que le había sucedido. 

Como en una selva espesa, con sus manos trataba de derribar todo lo que le impedía avanzar para escudriñar la penumbra con ojos de gato y dar con ese infeliz.

–Papi, papi, cuando sea grande quiero ser doctora.

Saúl creía escuchar clarita la voz de su hija cuando a los cinco años comenzaba a tejer sus sueños.

–Si mi “Chapis”, dígame que quiere hacer y yo le ayudo a conseguirlo, para eso soy su padre. 

–Le contestaba Saúl, orgulloso de saberse responsable de poner los cimientos del futuro de su hija.  

Como en una película frente a sus ojos, la veía corriendo hacía sus brazos, para luego, sujetada con sus dos manitas en su cuello, darle vueltas, vueltas y vueltas.  Mariana entonces, sintiéndose amada, volaba segura, con alas de libertad.

Pero la realidad era otra. Mariana ya no estaba. Era un engaño de su mente. Un flash back del que se sostenía para no hundirse en esa tierra movediza de dolor que quería tragarlo por completo. Aunque él mismo quería morirse ahí mismo.

De pronto se vio frente a la panadería, cerca de la iglesia, la que está en la calle de Comonfort. 

Sonó su celular. Era Alejandra.

–¡¡No me dejes sola!! ¡¡LLévame a ver a mi Marianita!! ¿Dónde estás?

–Le preguntó Ale, sintiéndose no sabía cómo, pero era un dolor agudo en sus entrañas, parece que así era.

– Estoy enfrente de la panadería. –Le respondió Saúl.

– ¡¡Noooooo!! ¡¡Nooooooooooo!! “Grito como loca”.

–¡¡Nooooooooooo!! 

–Nunca más mi concha de chocolate.

Se inundarán en llanto mis ojos, sin cesar y sin consuelo, hasta que desde el cielo el Señor se digne mirarnos”

Lamentaciones 3:49-50

Desde lo más profundo de la fosa invoqué, Señor, tu nombre, y tú escuchaste mi plegaria; no cerraste tus oídos a mi clamor. Te invoqué, y viniste a mí; «No temas», me dijiste”

Lamentaciones 3:55-57

DEJAR QUE TODO
SE ROMPA.
A veces tienes que dejar que
todo se rompa, que todo se
derrumbe, que se vaya lo que
tenga que irse, que se rompa lo
que tenga que romperse, a veces
esa es la oportunidad que tienes
para volver a empezar, volver a
construirte y no conformarte
con menos de lo que mereces,
a veces ese punto de quiebre te
lleva a encontrarte nuevamente
contigo, a veces eso que sientes
que es el final, es solo parte
de un nuevo comienzo.

… Mas En Tu Palabra

Un día mientras Jesús predicaba junto al lago de Genesaret vio dos barcas cerca de la orilla y a los pescadores que lavaban sus redes. Uno era Simón Pedro y le dijo:

Boga mar a dentro y echa tus redes para pescar. Respondiendo Pedro le dijo: Maestro toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; mas en tu Palabra echare la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces y la red se rompía.

Lucas 5:4-6

Un pescador sabe lo que hace, conoce su oficio, parecería increíble que un carpintero pudiera enseñarle a pescar a un hombre que lleva toda la vida haciéndolo.

Igual nos pasa a nosotros, nos consideramos expertos en lo que hacemos incluso cuando al tener problemas los tratamos de solucionar a nuestra manera, como si fuéramos expertos. Pero siempre la palabra de Dios tiene la respuesta y no la queremos ver.

La diferencia, la clave está en esta frase que Pedro dice:  más en tu palabra. Lo que dice la biblia es verdad es Su palabra: … por lo que Tú dices yo lo hago.

Cuando Dios nos manda hacer algo, ponemos pretextos debiendo decir con toda confianza: más en tu palabra yo lo haré

¿Por qué no lo hacemos?

• Pensamos que somos expertos, más aún que Dios,más sabios

• Decimos frases como: ¿pero no entiendes ya lo intenté todo? ¿pero no entiendes que no puedo?

Analizando el pasaje anterior, v. 8 Pedro se da cuenta quien le está hablando, se humilla delante de Jesús y ya no le llama maestro, sino Señor.

V 8 Cuando Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido, cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: Señor, por favor, aléjate de mí, soy un hombre pecador.

Se da cuenta de su pecado (apártate) Entre más te acercas y conoces a Dios, más evidente es nuestro pecado y nuestra necesidad de un SEÑOR más que de un MAESTRO.

V. 11 Dejándolo todo, en pocas palabras le dice: “lo que  quieras” Porque Tú me lo dices yo lo hago.

A veces es necesario detenerse y reflexionar: ¿Qué me ha pedido Dios que no le he entregado?

¿Qué tanto estoy confiando en Su palabra?

La palabra de Dios tiene repuestas para cualquier necesidad que tengamos, pero ¿qué tanto recurrimos a ella para resolverlas? ¿qué tanta es nuestra confianza en Él?

Para confiadamente decir: …Mas en tu Palabra lo haré.

El Sueño De Leonora

Por Xatziri García Arano

Los sueños son importantes, ¿alguna vez has escuchado la frase que dice “el amor mueve al mundo”?

Bueno… los sueños son su combustible, permiteme contarte una historia de cómo el sueño de alguien puede cambiar la vida de muchos. 

Era un día como cualquier otro, cálido y dulce, los pajaritos cantaban la misma melodía con la que Leonora había crecido, era una canción que le recordaba su niñez, esos días en casa de la abuela, sin preocupaciones mientras alimentaba a las gallinas y a los cerdos que se criaban.

Leonora había crecido en un rancho junto a su abuela, una mujer dura pero de buen de corazón, que no había tenido otro remedio que cuidarla ya que sus padres nunca regresaron.

Hubo muchas historias alrededor de su desaparición, que si los habían emboscado los invasores extranjeros, o que el esposo había matado a la esposa en un arranque de celos y había huido, no sin antes deshacerse del cuerpo.

Lo cierto es que el padre había ido a la guerra, cabo del ejército y su madre, al saber que su amado esposo jamás regresaría, perdió la mente y termino ahorcándose en el ciruelo de la casa de la abuela de Leonora, la encontraron una mañana de madrugada cuando salían a ordeñar las vacas, los chalanes.

De esta manera, Doña Catita, no había tenido más remedio que quedarse con la pequeña de seis años a su cargo, era lo único que le recordaba a su hijo, el cabo del ejército.

Leonora, hecha ya una hermosa mujer, ahora criaba a sus hijos en el pueblo, a unos 60 kilómetros del rancho de Doña Catita, quien aun vivía ahí con 90 años de edad.

En ese día no había nada diferente, todo sucedía de manera cotidiana, mientras preparaba la comida escucho una voz que le decía “¿Vas a seguirme o continuarás negando tu naturaleza?” Esta voz, sonó tan fuerte que la asustó, no supo qué responderle, esa voz que estaba segura no era la primera vez que escuchaba. 

Desde ese momento, Leonora no pudo dejar de pensar en esa pregunta, pero, había cosas que hacer, atender a los niños cuando regresaran de la escuela y a su esposo, así que decidió no prestar mucha atención, por ahora.

Todos los días, los niños de Leonora y su esposo, Don Julio, un hombre muy respetado en la comunidad, asistían a la escuela del pueblo, donde Valiente, el hijo mayor de la pareja se destacaba academicamente, era un jovencito con una naturaleza curiosa y con una memoria envidiable. 

Un muchacho con noble corazón, fuertes convicciones, y muy testarudo. 

Don Julio, había llegado un día al pueblo, nadie sabe de dónde pero parecía ser hombre honesto así que nadie pregunto, ya que fue quien puso la primera tienda del lugar, ganandose el respeto de la comunidad.

Un día Leonora caminaba por la calle donde se encontraba la tienda junto a Doña Catita, cuando el joven Julio la vio, inventándose la excusa mas tonta posible para acercarse a ella, había quedado prendado de sus ojos azules, heredados por su padre, el cabo del ejército y su abuelo Macario, difunto esposo de Doña Catita. 

Don Julio solía decir que los ojos de Leonora era como podía saber que existía un Dios, la miraba y podía ver en ellos el cielo, su cielo.

Él la amaba profundamente, hubiera querido vivir para siempre con tal de nunca dejar de mirarlos.

Por esa razón fue bueno que Don Julio partiera de este mundo primero que ella, nadie podría imaginar la reacción del esposo si la hubiera perdido antes, así que el pueblo decía que fue un acto de misericordia de Dios para Don Julio quien se fue de este mundo a la edad de 70 años, mirando fijamente a su cielo, los ojos de su Leonora. 

Eran ya las 4 de la tarde cuando los niños atravesaron la puerta de madera de la entrada de la pequeña casa, corriendo y brincando, venían con hambre, estos niños eran la luz de ese hogar.

La madre, Leonora, los sentó y les dio de comer a los 4 pequeños. Valiente de 12 años, llevaba ese nombre en honor al abuelo, el cabo del ejército, ya que estando en combate había demostrado ser tan valiente que miro a la muerte a los ojos, bueno, eso decían sus compañeros de armas; Emilio, era el segundo hijo, con solo 10 años de edad les daba dolores de cabeza a sus padres; Elena, la dulce pequeña de 7 años y por último, Julia la bebe de la casa, tenía 4 años.  

Esa tarde Leonora pensaba en la pregunta ¿vas a seguirme o continuaras negando tu naturaleza? 

– ¡¿Que querrá decir!? se preguntaba,

– ¡¿Que querrá decir!? se volvía a preguntar con cierto grado de tristeza por no poder entender del todo. 

El tiempo pasa y no perdona, aunque siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien.

Leonora miraba por la ventana mientras tomaba una taza de café, suspiraba y pensaba en sus años vividos, ¿qué querría decir esa voz? Parecía cada vez más cercana, era como si pudiera tocar esa voz, tan dulce y suave como un susurro. 

A la mañana siguiente todo se había esfumado, Leonora dormía plácidamente en su cama, era como si sólo hubiera cerrado sus ojos, seguía siendo hermosa aunque su piel estaba fría esbozaba una sonrisa de oreja a oreja.

Valiente la miraba, estupefacto, nunca pensó en este momento, amaba a su madre pero tenía tiempo sin verla, había salido muy joven a conocer el mundo y a hacerle honor a su abuelo, el cabo del ejercito, que había olvidado las interminables conversaciones con su madre y los sueños que soñaban juntos, el sueño de Leonora.  

Fue así, como Valiente recordaba el día en que enterraban a su madre

el corazón nunca olvida el lugar donde dejó sus mejores latidos. 

Hacia mucho calor y no podía moverse, Valiente se preguntaba qué había hecho tan mal para merecer esto, había olvidado el sueño de Leonora y de pronto escucho esa voz acusadora.

VOZ ACUSADORA: En realidad, todo lo hiciste mal

VALIENTE: ¿De qué hablas? Hice todo lo mejor que pude, me esforcé, logre llegar muy alto, hubo un momento en que tuve todo y a manos llenas, no me falto hacer nada.

VOZ ACUSADORA: ¿Eso crees?

VALIENTES: ¿Qué quieres decir con eso?

VOZ ACUSADORA: Bueno… ¿y dónde esta todo y todos de los que hablas? ¿Dónde están esas cosas que tuviste a manos llenas? El poder… ¿Puedes hacer algo con ello ahora?

VALIENTE: Pero… 

VOZ ACUSADORA: ¿Lo ves? ¿Quién recuerda esas cosas aparte de ti? ¿Tus hijos, tu esposa, tus amigos? Estas aquí solo, solo con tus recuerdos.

VALIENTES: Ellos me aman, soy su padre…

VOZ ACUSADORA: Dime entonces algo de su corazón, ¿cuáles son sus sueños, gustos, temores?

VALIENTE: Yo… yo… no lo sé

VOZ ACUSADORA: Es verdad, no conoces a nadie… Sólo estabas interesado en ti mismo y tus logros… ¿Qué diría Leonora de todo esto?  Dejame pensar… ¡Oh claro! ¿A quién le importa? Olvidaste su sueño y esta muerta, igual que tu.

VALIENTE: Es verdad, ella esta muerta, tal vez pronto podré volver  a verla.

VOZ ACUSADORA: No creo que ha dónde tu vas la veas. ¿Acaso estas creyendo? Espera… lo veo en tus ojos, crees que tu… jajaja… ¿tu mereces librarte de esto? ¿Crees que iras al cielo? 

Veamos, eres egoísta y orgulloso, sólo por mencionar algunas, nunca amaste a tu esposa ni supiste cuidar su corazón, ella enfermo y enfermo a todos los que estaban a su alrededor.

Bien la oí decir que olvidaste tu destino, olvidaste el sueño de Leonora. No te preocupes, yo te ayudaré a no olvidarlo, aquí en esta cama ya no puedes cumplir nada.

La vos acusadora lo dijo con cierto aire sarcástico, hizo que la piel de Valiente se enchinara, no recordaba su destino y sintió temor al recodar que tenía un destino sin cumplir.  

Tuvo temor de cerrar sus ojos y ver a su madre preguntarle por su sueño, lagrimas corrieron por sus mejillas al recordar sus hermosos ojos azules que brillaban cuando soñaban juntos, sueños que ahora no podía cumplir postrado en una cama de hospital.

Y así fue como entendió que la vida no solo eran placeres mundanos, como acumular cosas o ser algo o alguien, sino que se trataba de corazones sanados, amados y restaurados.

La vida era más allá que una cama de hospital, era una aventura que valía la pena vivir, que no había errores o aciertos, sino experiencias que nos permiten crecer y encontrar la felicidad, nuestra felicidad. 

Y se preguntó… ¿Cómo no lo vi antes? ¿Cómo no lo entendí aquella noche en que me llamaste por mi nombre con tu suave murmullo? Ahora solo espero tu misericordia, la que dice que todo obra para mi bien.

Pero ¿en qué estoy pensando? Claro que aun puedo caminar hacia mi destino, estoy vivo y puedo respirar, aun hay tiempo. 

Todas las mañanas Frida y Diego llegan a mi ventana, desayunan y murmuran entre ellos para terminar mirándome inquisidoramente, cómo preguntando en qué momento me atreveré a hacerlo, es como si me invitaran a volar a su lado y descubrir la vida, la vida que esta destinada para mi, la vida que Dios imagino para mi. 

Entonces me levanto lentamente de la cama y abro mis alas, ya nada me pesa y puedo escuchar el sonido de mi voz gritando ¡libertad! Mientras recorro el cielo azul, tan profundo como los ojos de mi Leonora, libre y fuerte como cuando era joven, siempre Valiente. 

Crónicas Bíblicas: Los Obreros De La Viña.

Parte 2

Mateo 20

Es significativo que le dio instrucciones al mayordomo para que pagara a los trabajadores en orden inverso. El contexto inmediato indica que esta es la clave para entender el significado de la parábola, y en breve veremos por qué.

Pero por ahora,observe que los hombres en el frente de la línea habían trabajado solo una hora. Los que estaban al final de la línea habían trabajado doce.

Sin embargo, al mayordomo comenzar a distribuir la paga, los que había trabajado por menos tiempo «recibieron cada uno un denario». Ellos recibieron el salario de un día completo en la escala salarial de un soldado a cambio de solo una hora de mano de obra no calificada.

Deben de haberse sentido extremadamente agradecidos por la generosidad del dueño de la viña.

Sin duda, los hombres al final de la fila se les estarían haciendo la boca agua. Según sus cálculos, el propietario de la viña se había comprometido apagar un denario la hora.

Deben haber asumido que en el momento en que llegara a ellos, iban a recibir doce días de salario.Hay una elipsis en este punto de la narración de la historia de Jesús.

Él no describe en realidad cómo se les pagó a los grupo de las tres, el mediodía y las nueve de la mañana, pero la implicación clara es que también recibieron cada uno un denario.Los versículos 10 al 12 continúan: «Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo:Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día ¿Es esto justo?¿Qué les había prometido darles el hacendado? «Un denario al día» por una pequeña fracción de esto, ya que él no estaba en posición para negociar.

Si no trabajaba, tal vez no comería ese día. Además, era feroz la competencia por los puestos de trabajo temporales. El señor de la viña en la parábola de Jesús fue inusualmente generoso al ofrecerles a los jornaleros un denario completo para un día de trabajo.

Era un salario honorable, mucho más de lo que los trabajadores temporales normalmente recibirían por mano de obra no especializada.

Naturalmente, el grupo que comenzó temprano en la mañana estuvo de acuerdo sin discusión con los términos y se puso a trabajar.

A la tercera hora (9:00 am), el hacendado volvió al mercado. La parábola lo retrata como un hombre amable y generoso, no abusivo o aprovechador. Así que tal vez él no necesitaba estos trabajadores adicionales, sino que sintió compasión a causa de la extrema necesidad de ellos.

Todavía había muchos en el mercado que estaban sin trabajo. Estaban allí ociosos, no porque no quisieran trabajar, sino porque nadie aún los había contratado. Esta vez el propietario de la tierra no negocia ninguna cantidad especifica antes de contratar a los trabajadores y los envía a su viña.

Todo lo que dice es: «os daré lo que sea justo» (Mateo 20.4). «Y ellos fueron». Deben haberlo conocido como un hombre de honor y le tomaron su palabra, a pesar de que los términos eran vagos. Ya con tres horas en la jornada laboral sin perspectivas de trabajo, no estuvieron en una posición de negociación. Ellos tenían que tomar cualquier cosa que pudieran conseguir. «Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo» (v. 5).

El continuó volviendo al mercado a intervalos regulares, al mediodía y a las tres de la tarde, buscando a todo el que pudiera trabajar en su viña. La jornada de trabajo prácticamente había pasado cuando el versículo seis dice que él fue una vez más «cerca de la hora undécima» (5:00 pm).

A solo una hora más en la jornada de trabajo, todavía encontró más trabajadores a la espera. Estos eran hombres persistentes que habían estado esperando todo el día, estaban tan ansiosos por un trabajo que aún no se habían dado por vencidos.

Sin duda, después de un día de infructuosa espera, estos hombres estaban totalmente desanimados, pensando que no serían capaces de proporcionar algún sustento para sus familias ese día. Una vez más, no hay que confundir la inactividad de ellos con indolencia.

Cuando el dueño les dijo: «¿Por qué estáis aquí todo el día desocupado?». ellos respondieron: «Porque nadie nos ha contratado». Tal vez eran mayores. más débiles o de alguna forma menos calificados para el trabajo duro en el campo.

El hacendado les contrató en el acto con los mismos términos imprecisos que había utilizado con el grupo de las nueve de la mañana: «Id (Mateo 20.2). No solo era que un salario justo; era inusualmente generoso para trabajadores de salario mínimo. Esto es lo que felizmente acordaron. Sin embargo, estaban resentidos contra el dueño. La palabra traducida «murmuraban» en el texto griego es egogguzon.

Es onomatopéyica: la palabra misma forma un sonido que evoca su significado. Suena como una denuncia o queja. Ellos murmuraban en voz baja, quejándose de la paga que recibieron. Cuando el propietario de la tierra oyó la queja, le contestó a uno de ellos: «Amigo, no te hago agravio; ¡no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ; No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?» (Mateo 20.13-15). La expresión «tienes tú envidia» habla de los celos.

Pero seamos sinceros: los celos son un aspecto intrínseco de la naturaleza humana caída. Casi todo el mundo en el final de esta fila de pago probablemente habría sentido un poco de resentimiento.

Después de todo, estos hombres habían trabajado las doce horas del día, la mayor parte bajo el calor del sol, mientras que los trabajadores contratados a las cinco de la tarde comenzaron a trabajar bajo una brisa fresca en el crepúsculo y trabajaron solo una hora.

Pero no podemos perder de vista el hecho de que cuando se contrató al grupo de las seis de la mañana, ellos estuvieron muy contentos con la oferta de un denario al día. Ellos comenzaron la jornada de trabajo de muy buen humor, encantados de que el propietario de la tierra fuera extremadamente generoso con ellos. Él les estaba ofreciendo más del salario que razonablemente podían esperar.

¿Qué ha cambiado el estado de ánimo de ellos tan drásticamente? Solo que alguien menos merecedor (o así lo creían) era tratado con más generosidad. Al instante se sintieron maltratados, envidiando la buena suerte de la otra persona.

Toda la actitud de ellos cambió. No podían soportar la idea que otros trabajadores recibieran el mismo salario sin trabajar tan duro como ellos lo hicieron. De repente, la gratitud y admiración de ellos por la generosidad extrema del hacendado dieron paso al amargo resentimiento. Los obreros de la hora undécima, por supuesto, estaban en éxtasis. Ellos entendieron mejor que nadie cuán gentilmente había sido tratados (cp. Lucas 7.40-48).

El proverbio Ahora mire el contexto inmediato de esta parábola y note que tanto el prólogo como el epilogo son un simple proverbio: «Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros» (Mateo 19.30). (La separación entre Mateo capítulo 19 y 20 es una interrupción artificial.

El último versículo del capítulo 19 en realidad introduce la parábola que sigue). Entonces el mismo proverbio se repite al final de la parábola: «Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros» (Mateo 20.16).

Un eco del refrán también se encuentra en la parábola en sí, en esa frase clave en Mateo 20.8, donde el dueño instruye al mayordomo cómo pagar a los trabajadores sus salarios: «Llama a los obreros y págalas el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros».

Jesús utilizó variaciones de este mismo proverbio en otras ocasiones. La encontramos, por ejemplo, en Lucas 13.30: «Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros»; y en Marcos 10.31: «Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros».

El proverbio es también una especie de enigma. ;Qué significa? No está diciendo exactamente lo mismo que Marcos 9.35: «Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos». O en Marcos 10.43-44: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos».

Estos versículos realzan la humildad y el sacrificio. Son imperativos: mandatos que nos dan instrucciones para ser siervos humildes en lugar de buscar protagonismo y poder. Pero el proverbio que aparece en esta parábola está en indicativo, una simple declaración de un hecho: «Los primeros serán postreros, y los postreros, primeros». ¿Qué significa esto y cómo funciona?

En una carrera a pie, por ejemplo, la única manera de que los últimos sean los primeros y los primeros sean últimos es que todo el mundo termine la carrera al mismo tiempo. Si todo el mundo cruza la línea de la meta exactamente en el mismo instante, los primeros son últimos y los últimos son los primeros. Todo el mundo termina empatado.

Esta, por supuesto, es precisamente el asunto que Jesús estaba mostrando en la parábola. Los contratados primero y los últimos todos obtuvieron exactamente el mismo salario. Todos ellos, desde el primero hasta el último, tuvieron todos los beneficios de la generosidad del propietario de la tierra a partes iguales. ¿Qué lección espiritual se encuentra en esta historia?

El punto

La lección es muy simple: la historia es un cuadro preciso de la soberana gracia salvadora de Dios. Ya que los pecadores son completamente indignos y las riquezas de la gracia de Dios son inagotables, todos los creyentes reciben una cuota infinita y eterna de su misericordia y bondad, aunque nadie realmente se lo merece. «En quien [todos] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1.7). El «nos resucitó [juntos], y asimismo nos hizo sentar [juntos] en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús» (2.6-7). Esto habla de todos los que son redimidos.

Es la buena voluntad del Padre darles el reino (Lucas 12.32) a todos ellos y en igual abundancia. El ladrón moribundo que se arrepintió en sus últimos momento sentró en el paraíso, donde está disfrutando de la vida eterna y la comunión eterna con Cristo lo mismo que Pedro, Jacobo y Juan, quienes literalmente dieron sus vidas en servicio del Salvador.

El propietario de la tierra en la parábola representa a Dios. El viñedo es el reino, la esfera del gobierno de Dios. Los trabajadores son los creyentes, personas que entran en el servicio del Rey. El día de trabajo es su vida.

La noche es la eternidad. El mayordomo, tal vez, representa a Jesucristo, a quien le ha sido todo el juicio. El denario representa la vida eterna. Advertencia: esta paga no es algo que los trabajadores se han ganado.

No se les da a ellos como un salario mínimo en un intercambio justo por el trabajo realizado. Es demasiado para eso. Más bien, esta representa un don de gracia, un don espléndido que supera la mejor recompensa que jamás podría merecer cualquier día de trabajo.

Así que este es el punto: si usted es un creyente genuino, recibirá todos los beneficios de la gracia inconmensurable de Dios, al igual que todos los demás en el reino de Dios. Su lugar en el cielo no es un tiempo compartido donde el acceso se determina por cuánto tiempo pasó haciendo la obra del Señor.

Las bendiciones de la redención no se reparten en cuotas sobre la base de los logros personales. El perdón no se mide por el peso de nuestras buenas acciones en contra de nuestros pecados, ni es parcialmente retenido si hemos pecado demasiado tiempo o demasiado mal.

Todo el que entra en el reino recibe la abundancia plena de la gracia, la misericordia y el perdón de Dios. Esto es verdad, no importa el tiempo que haya trabajado en el reino de Dios. Esto es verdad, sin importar lo difícil o lo fácil que sean sus circunstancias.

Es cierto si su servicio fue mínimo o máximo; si muere como un mártir en la flor de la vida o lleva una vida bastante tranquila y muere de viejo.

Es verdad si viene a Cristo en la adolescencia o si se arrepiente verdaderamente de sus pecados al final de una vida libertina. Cuando esta vida terrenal termina, si usted es un creyente, va a estar con Cristo, al igual que el ladrón en la cruz (Lucas 23.43); al igual que el apóstol Pablo (2 Corintios 5.8); y al igual que cualquier otro santo que ha muerto desde entonces.

El cielo no es una recompensa por el servicio durante mucho tiempo por el trabajo duro. Algunas personas sirven a Cristo toda su vida y otras por un tiempo muy corto. Todos nosotros entramos en la misma vida eterna. Todos vamos a recibir las mismas bendiciones espirituales en el cielo.

Si esto parece poco equitativo, recuerde que es mucho más de lo que cualquiera de nosotros se merece. Los beneficios del reino son los mismos para todo el mundo, porque en el primer lugar somos redimidos solo por la gracia de Dios, y nada más.

Esta es realmente una buena noticia para usted y para mí; nosotros no tenemos que ganarnos nuestro camino al reino. El cielo no se basa en nuestros méritos. El propósito ¿Por qué Jesús ideó esta parábola en este contexto? Los sucesos que Mateo relata antes y después de la parábola responden esta pregunta.

Nuestro Señor presentó esta analogía principalmente para el beneficio de sus doce discípulos inmediatamente después de su conversación con el joven rico. Este joven con gran riqueza e influencia había llegado hasta Jesús para preguntarle: «Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?» (Mateo19.16).

El posiblemente pensaba que sería alabado porque claramente creía que había cumplido todos los deberes espirituales y que su vida estaba en orden. Ciertamente parecía un prospecto evangelístico prometedor. Pero en lugar de simplemente darle las buenas nuevas del evangelio, Jesús lo retó en cuanto a su obediencia a la ley. Cuando el joven insistió: «Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?» (Mateo 19.20), Jesús le dijo que vendiera todas sus posesiones, las diera a los pobres y lo siguiera.

Este era un sacrificio que el joven no estaba dispuesto a hacer. Jesús por lo tanto mostró el hecho de que el joven rico amaba más a su posesiones de lo que amaba a Dios o a su prójimo. En otras palabras, a pesar de que afirmó haber cumplido la totalidad de la ley de Dios, él estaba violando el primero y el segundo más grande mandamientos (Mateo 22.37-40).

Pero el hombre no reconocía esto. No dispuesto a enfrentar su pecado y arrepentirse, «se fue triste» (Mateo 19.22). Los discípulos se sorprendieron cuando Jesús claramente parecía poner obstáculos en el camino del joven rico en vez de animarlo. Ellos estaban desconcertados: «¿Quién, pues, podrá ser salvo?» (v. 25).

La respuesta de Jesús hace hincapié en el hecho de que la salvación es obra de Dios, no algo que algún pecador puede lograr por sí mismo: «Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible» (v. 26). Así que los discípulos estaban pensando acerca de la imposibilidad de merecer el favor de Dios.

Estaban, sin duda, examinando sus propios corazones. A diferencia del rico, de hecho, ellos habían dejado todo para seguir a Cristo (v.27).

Estaban buscando alguna garantía de Cristo mismo de que el sacrificio de ellos no era en vano. Esto es lo que promovió esta parábola. Cuando el joven rico se alejó, fue Pedro quien habló en nombre de todos los discípulos y dijo: «He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?» (v. 27).

Continuara…