El Mejor Propósito Para Este Año.

Cómo todos los años siempre nos hacemos varios propósitos, queremos hacer dieta, ya compramos libros para leer y te puedo mencionar una larga lista de estos propósitos seguidos de grandes sueños y logros que esperamos que este año tenga, pero,

¿cuántos de nosotros hemos considerado esta práctica a la luz de nuestra vida cristiana?.

De antemano sabemos que podemos mejorar nuestra salud y hasta nuestra economía, pero; hay alguna razón bíblica que nos diga que debemos ponernos estas metas para el año nuevo?.

La Biblia no nos dice que lo hagamos, pero hay muy buenas razones para planear nuestras metas, siempre y cuando vayan acompañados de la oración y de la lectura de la Palabra para saber que nos dice Dios al respecto.

Y una de las principales causas que nos motiven debe ser que todo es “ PARA LA GLORIA DE DIOS”, ¿porque?, porque nada es nuestro, todo lo que tenemos es prestado, todo le pertenece a Dios y nosotros somos mayordomos de sus bienes.

Si pues coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacerlo todo para la gloria de Dios.

1 Corintios 10:31 RVR1960

Porque de Él y para El son todas las cosas, a Él sea la gloria por los siglos Amén.

Romanos 11:36 RVR1960

Un mayordomo no solo usa los bienes, sino que los mejora, los aumenta y hace crecer todo lo que el dueño le ha encomendado.

Dios es un Dios de orden y nos disciplina a través de estos propósitos, si son para bien los concede, pero si los niega también es para nuestro bien.

Somos llamados a trabajar, porque es en este medio donde Dios nos prospera y disciplina, y así también prospera a nuestro prójimo, como verás todos salimos beneficiados.

Así que, pon tus propósitos siempre en las manos de Dios:

El ser humano hace planes, pero la Palabra final la tiene el Señor. vs. 3; Pon en manos del Señor todas tus obras y tus proyectos se cumplirá.

Proverbios 16:1 y 3 NVI

AMADO DIOS

Hoy me acerco hasta Ti para decirte que nunca me cansaré de darte las gracias por todas las bendiciones y los hermosos regalos con los que Tú colmas mi vida. Tú eres un Dios bueno, grande y misericordioso y a cada instante puedo sentir tu maravillosa presencia conmigo a donde quiera que yo vaya.

Señor, hoy más que nunca te pido que me guíes y me protejas, pues Tú conoces mi vida, mis anhelos, mis temores y también mis necesidades. Por favor susurrarme palabras de fuerza y sabiduría, tómame de la mano y llévame por aquel camino que debo seguir, pues yo confío plenamente en Ti y en tus planes y acepto con alegría cada uno de los propósitos que tienes para mí.

Padre amado, en esta oración también quiero poner en tus brazos a mi hogar y a mi familia y te pido que seas Tú llenándonos de amor y entendimiento para actuar en tu tiempo perfecto y de acuerdo a tus designios.

Permítenos cumplir con nuestras obligaciones con gozo y alegría y si por algún motivo tuviésemos que superar una situación difícil, ayúdanos a recordar que atrás de lo que hoy parece una prueba siempre aguarda una hermosa bendición. Por favor, danos fuerza de voluntad y carácter para poder hacer de cada día, un gran día en tu nombre.

Te pido también por las necesidades físicas, materiales y espirituales de cada uno de nosotros, bendícenos en esta jornada y sé nuestro amoroso proveedor, pues si Tú estás a nuestro lado, absolutamente nada habrá de faltarnos.

Amado Dios, en este nuevo día pongo en tus manos mi ser, mis sueños y aquellas necesidades que Tú muy bien conoces, y sé que Tú guardaras cada uno de mis pasos y preservándome libre de todo mal, porque tu amor y tu bondad no conocen límites, Amén.

Por Ma. Guanajuato González Y Castañales

¡ Hola Bienvenida !

Mariant Peña Nava

NOTICIAS DEL REINO

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Crónicas Biblicas: Sara, La Esposa De Abraham. Parte 2

Por John MacArthur

SU VIAJE A LA TIERRA DE LA PROMESA

Al parecer, Dios le habló a Abraham cuando todavía era un hombre joven que vivía en Ur, diciéndole: « Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré» (Génesis 12.1).

Abraham obedeció y Hebreos 11.8 expresamente lo elogia por su obediencia: «Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba».

Pero el viaje era largo y lento. Pareciera que Abraham no se separó de inmediato de su familia y de la casa de su padre. En vez de eso, llevó a su padre consigo. Es posible que al principio se haya sentido algo reticente a cortar de inmediato los lazos familiares. De hecho, por el modo como la Escritura relata la primera etapa del movimiento desde Ur de los Caldeos, pareciera que el padre de Abraham, Taré, todavía estaba actuando como cabeza de toda la familia: «Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí» (Génesis 11.31).

Evidentemente, Taré estaba todavía a cargo. La Escritura lo presenta como el jefe del viaje, con Abraham, Sara y Lot tras él. Pero la primera etapa del viaje los llevó hasta Harán, aproximadamente unos 1.100 kilómetros hacia el noroeste, siguiendo el curso del Eufrates. Quizás Taré era demasiado viejo para seguir viajando. No sabemos cuánto tiempo Abraham y Sara se quedaron en Harán.

Pero no continuaron sino hasta que murió Taré, algún tiempo después. La Escritura dice que Taré tenía más de doscientos años cuando murió, y Abraham era de setenta y cinco cuando finalmente partió de Harán hacia la tierra prometida. Eso quiere decir que Sara tenía sesenta y cinco, justo la edad en que la mayoría de las personas piensa que es la ideal para jubilarse.

Sara de ninguna manera era joven, siquiera para el esquema de la era patriarcal, cuando las personas vivían mucho más tiempo y permanecían ágiles, sanos y vigorosos aún pasados los sesenta.

La vida de un nómada podía ser difícil para alguien de sesenta y cinco. Y sin embargo no hay ninguna señal de que ella se mostrara reticente o de mala voluntad para ir con Abraham a una tierra que ninguno de ellos había visto jamás. De hecho, lo que sabemos de Sara nos indica que lejos de quejarse, fue con Abraham con entusiasmo, ansiosa y gustosamente.

Era absoluta y totalmente devota de su marido. Sabiendo que Dios quería hacerlo padre de una gran nación, su mayor anhelo era dar a luz al niño que pondría en acción todo ese proceso.

Al dejar Harán después de enterrar a su padre, Abraham aún tenía una enorme caravana. La Escritura nos dice que, «Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron» (Génesis 12.5).

Este relato sugiere que la etapa final del viaje para Canaán fue sin interrupciones. Fueron 563 kilómetros a pie (más de mil seiscientos kilómetros desde Ur). Con una caravana grande, avanzando entre ocho y diez millas como promedio diario, el viaje entre Harán y Canaán debe haber durado aproximadamente unas seis o siete semanas.

Al parecer, Abraham no se detuvo sino hasta haber llegado a Betel, una área fértil con abundantes manantiales Su primer acto allí fue levantar un altar de piedra. En ese momento, el Señor se le apareció. Amplió su promesa original, añadiendo que daría toda la tierra que lo rodeaba a sus descendientes.

Y, aunque Abraham y Sara permanecieron como nómades y errantes por el resto de sus días, este lugar y altar representó su ancla. (Este fue el mismo lugar donde su nieto, Jacob, sería visitado por Jehová después, y donde tuvo el famoso sueño

con una escalera que llegaba hasta el cielo.) Pero las circunstancias forzaron a Abraham a seguirse moviendo hacia el sur. «Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra» (Génesis 12.10).Allí fue donde, por primera vez, Abraham trató de hacer pasar a Sara como su hermana.

Hizo esto por temor de que si el faraón sabía que ella era su esposa, lo mataría para obtener a Sara. Aquí vaciló la gran fe de Abraham. Sucumbió por miedo a los hombres. Si él hubiera simplemente confiado en Dios, el Señor habría protegido a Sara (como lo hizo de todos modos).

Pero la Escritura dice que aún antes de entrar en Egipto, Abraham discutió con Sara sobre los peligros de este lugar para un hombre con una mujer hermosa. «Cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida» le dijo (Génesis 12.12). Y así, ante la sugerencia de Abraham, ella aceptó pasar como su hermana (v.13). Los motivos de Abraham fueron egoístas y cobardes, y la escena refleja una seria debilidad en su fe. Pero la dedicación de Sara para con su marido es, no obstante, loable y Dios la honró por eso.

Los guardias la vieron, le advirtieron al faraón de su presencia y la llevaron al palacio. La Escritura dice que el faraón demostró favor por su «hermano» Abraham, a causa de Sara, prodigándole ganados, al parecer con la expectativa de pedir su mano en matrimonio (v. 16). Mientras tanto, por la providencia de Dios, el faraón no la violó (v. 19). Y para asegurarse que no lo hiciera, el Señor hirió su casa con «grandes plagas» (v. 17). De algún modo el faraón descubrió la razón de las pestes, y confrontó a Abraham por este engaño, expulsando al patriarca y a su esposa de Egipto (Génesis12.19-20). No obstante, preocupado por asuntos más urgentes, no hizo daño a ninguno de ellos, y cuando Abraham dejó Egipto, la predilección del faraón por Sara hizo de él un hombre muy rico (Génesis 13.22). Él y Sara volvieron a Betel, «al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová» (Génesis 13.4).

De ahora en adelante, el Señor mismo sería su morada. Juntos habitarían como extranjeros «en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas… porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Hebreos11.9-10).

Esto resume mejor que ningún otro relato la vida terrenal que Sara heredó cuando decidió por fe seguir a su marido: todas las contrariedades terrenales fueron mitigadas por la promesa de bendición eterna.

SU ANHELO POR LA BENDICIÓN PROMETIDA

Recuerde: Abraham y Sara provenían de un entorno urbano. No eran, como se presume comúnmente, nómades o beduinos que deambularon de allá para acá y de aquí para allá durante toda su vida porque era lo único que conocían.

Mantenga en mente que no partieron de viaje sino hasta cuando Abraham estaba en la mitad de los setenta y Sara era solo una década menor. La vida errante no era algo a lo que Sara estuviese acostumbrada; era algo que debió aprender a aceptar.

¿Qué fue lo que dio energía a la buena voluntad de Sara para dejar por completo su entorno familiar, romper los lazos con su familia y comprometerse a una vida errante sin raíces? Nótese la naturaleza de la vasta promesa de Dios a Abraham: «Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás b a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12.2-3).

Esa es la primera pista oficial que tenemos del pacto abrahámico, una promesa formal de Dios para con Abraham y su descendencia para siempre. La promesa de Dios era incondicional y literalmente ilimitada en el alcance de su bendición. Dios bendice a Abraham, haciéndolo a la vez a él una bendición para todo el mundo (Gálatas 3.9-14). Pero la bendición prometida tenía implicaciones eternas.

En otras palabras, la redención del pecado y los medios de la salvación del juicio divino eran parte y fondo de la promesa (Gálatas 3.8, 16-17). Sara comprendió esa promesa. De acuerdo con la Escritura, lo creyó. Sabemos sin discusión, desde una perspectiva neotestamentaria, que el pacto de Dios con Abraham, fue una afirmación de la misma promesa mesiánica que Dios, ya había hecho a Eva en el jardín, cuando le dijo que su simiente aplastaría la cabeza de la serpiente. Como Cristo es la Simiente de la mujer que derrota a la serpiente, Él es también la Simiente de Abraham mediante la cual todo el mundo sería bendecido. Pablo escribió: «Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo» (Gálatas 3.16).

Esta misma promesa es el tema central que se extiende a través de toda la Escritura, desde Génesis 3, a su cumplimiento final en los últimos capítulos del libro de Apocalipsis.

Abraham fue el conducto humano a través del cual, el mundo vería la grandeza del plan redentor de Dios. Él comprendió eso. Sara también lo comprendió y lo aceptó. «Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido» (Hebreos 11.11).

Pero, a pesar de su fe, ella sabía desde una perspectiva humana que los muchos años de esterilidad se cernían como una amenaza para la satisfacción de la promesa de Dios. Sara debe haber ponderado esto constantemente, y con el tiempo, el peso de su carga iba en aumento. Pero Dios se guardó de darle razones para su esperanza. En Génesis 15.7-21, Jehová repitió y amplió su promesa a Abraham, ratificando formalmente el pacto.

Es significativo que el versículo 12 dice que un sueño profundo cayó sobre Abraham; entonces el Señor por su propia mano llevó a cabo la ceremonia del pacto. (A propósito, la palabra hebrea usada en el versículo 12 es la misma que describe el «profundo sueño» en el que cayó Adán cuando el Señor le sacó la costilla para hacer a Eva.) Este detalle sobre el sueño de Abraham se da para destacar que el pacto fue totalmente incondicional. El acuerdo fue la promesa unilateral de Dios a Abraham acerca de lo que El, Jehová, haría. No hubo ninguna demanda, ni de Abraham, ni de Sara. Fue un pacto completamente unilateral. Si Sara se hubiera dado cuenta de esa verdad y la hubiera aceptado, su pesada carga le habría sido quitada en un instante.

SU DESATINO EN EL CASO AGAR

En lugar de eso, Sara asumió la responsabilidad de idear un plan que era tan desacertado y tan carnal, que haría que lo lamentara por el resto de sus días. Como era previsible, las consecuencias malignas de ese acto tuvieron increíbles repercusiones de largo alcance.

Claramente, algunas de las tensiones que vemos hoy en Medio Oriente, tienen sus raíces en el audaz truco de Sara, para tratar de inventar una solución humana a su dilema. Tratando de ser justos, tenemos que reconocer que desde un punto de vista puramente humano, es comprensible que Sara perdiera las esperanzas. Habían pasado diez infructuosos años desde que Abraham y Sara habían llegado a Canaán (Génesis 16.3).

Sara tenía ahora setenta y cinco años, era posmenopáusica, y aún sin hijos. Si Dios planeaba hacerla la madre del heredero de Abraham, ¿por qué no lo había hecho ya? Era natural que pensara que Dios estaba reteniendo sus hijos deliberadamente. Como de hecho lo fue.

Cuando vino el tiempo para que su promesa se cumpliera, nadie pudo negar que ésta era efectivamente la obra de Dios. Su plan era que Sara tuviera su primer niño en la vejez, una vez que se hubiera agotado toda posibilidad natural del cumplimiento de la profecía, y después que todas las razones terrenales para la esperanza estuvieran totalmente muertas.

Así, Jehová desplegaría su poder. Pero cuando consideró sus circunstancias, Sara concluyó que un tipo de paternidad sustitutiva sería la única solución posible para su problema. Si la promesa de Dios a Abraham iba a cumplirse, Abraham tenía que procrear hijos por cualquier medio. Así Sara tomó para sí, la tarea de idear el cumplimiento de la promesa divina.

Inconscientemente asumió el papel de Dios. Sara tenía una criada llamada Agar, que había adquirido durante su estada en Egipto. Sara pensó que puesto que ella era su dueña, si Abraham procreaba un niño en Agar, éste sería de hecho un niño suyo. «Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai» (Génesis 16.2).

Este fue el primer caso de bigamia registrado en la Escritura que involucra a un hombre justo. El verdadero primer bígamo del relato bíblico fue Lamec (Génesis 4.19), un descendiente malo de Caín. (No confundir con el otro Lamec de Génesis 5.25-29 padre de Noé y descendiente por la línea de Set. Ante la sugerencia de su esposa, Abraham tomó una concubina. «Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido» (Génesis 16.3).

Esto constituyó un lamentable precedente para el patriarca de la nación que se iba a crear. En las próximas generaciones, Jacob sería engañado por su tío al casarlo tanto con Lea como con Raquel (29.23-31); David tomaría concubinas (2 Samuel 5.13); y Salomón llevaría la poligamia a un extremo casi increíble llegando a mantener un harén de más de mil mujeres (1 Reves 11.1-3).

No obstante, el diseño de Dios para el matrimonio fue desde el principio la monogamia. «Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne» (Mateo 19.4-5, énfasis añadido). Del mismo modo, Pablo aclaró cuál es, para Dios, el ideal del matrimonio: «Cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido (1 Corintios 7.2, énfasis añadido).

La desobediencia a ese precepto siempre ha tenido consecuencias funestas. La poligamia en el corazón de David lo llevó a pecar con Betsabé. Los flirteos maritales de Salomón destruyeron y dividieron su reino (1 Reyes  11.4).

Nada bueno ha venido nunca del quebrantamiento del principio monógamo «una sola carne». La unión de Abraham con Agar ciertamente no es la excepción. Tan pronto como Agar concibió, Sara supo que había sido un grave error.

Agar se puso arrogante e irrespetuosa con Sara: «Y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora» (Génesis 16.4). Aquí, entonces, vemos el primer estallido del temperamento de Sara. «Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo» (Génesis 16.5).

Es cierto que Sara estaba siendo irracional. Todo este plan sórdido fue, después de todo, su gran idea. Sí. Como cabeza espiritual de la familia, Abraham debió haber rechazado el plan de Sara, pero a pesar de eso no podía echársele toda la culpa a él. Por otro lado, era cierto que Agar provocaba a Sara deliberadamente. Su trato insolente para con su señora no tenía excusa. Sin duda, Agar sabía muy bien el extremo dolor que sentía Sara por su esterilidad. Ahora estaba de adrede poniendo sal en la herida. Puesto que Agar era la criada y Sara la señora, ésta era la más descarada clase de atrevimiento deliberado. Una sección del libro de Proverbios trata precisamente esta situación: Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta ella no puede sufrir:Por el siervo cuando reina; por el necio cuando se sacia de pan; por la mujer odiada cuando se casa; y por la sierva cuando hereda a su señora (Proverbios 30.21-23).

La verdad, sin embargo, es que cada participante en este asunto fue culpable y todos terminaron cosechando el amargo fruto que habían sembrado. Abraham reconoció la legitimidad de la queja de Sara. Podría haber sido sabio para actuar como arbitro y buscar una solución justa para ambas mujeres. Pero dada la disposición de Sara en ese momento, hizo lo que la mayoría de los maridos haría y dejó que Sara se las arreglara con Agar a su modo. «Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca» (Génesis 16.6).

Para comprender la extrema frustración de Sara, sigamos a Agar por un momento. Note primero que aunque Sara trató con crueldad a su sierva, el Señor mostró gracia extrema para con esta. El Angel del Señor la buscó. Con toda probabilidad, éste no era ningún ángel creado, sino una manifestación visible de Jehová mismo en forma angelical o humana. (Me inclino a pensar que este ángel era en realidad el Hijo de Dios pre encarnado. Encontramos al mismo ángel varias veces en el Antiguo Testamento, incluyendo Génesis 22.11-18; Éxodo 3.2-5 y 1 Reyes 19.5-7.) Nótese que se dirigió a Agar en primera persona, como Jehová, y no en tercera persona, como un mensajero angelical que hablaba sobre lo que Jehová haría. Sus palabras para Agar fueron gentiles y llenas de misericordia.

Primero le preguntó de dónde venía y hacia dónde iba. Se refirió a ella directamente como «Agar, sierva de Sarai», para dejar muy en claro quien era y recordarle su deber. Luego, para hacer esto explícito, cuando Agar respondió con sinceridad, el Ángel le dijo: «Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano» (Génesis 16.9).

Como criada obligada legalmente, no tenía derecho a huir, por lo que tuvo que volver y obedecer en humildad. El Ángel, entonces, hizo una promesa asombrosa, que Agar jamás habría pensado en solicitar: «Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud» (Génesis 16.10). Proféticamente, le describía a su hijo no nacido, diciendo que lo llamaría Ismael y que sería fiero viviendo en medio de sus hermanos (16.12). Ella, en cambio, lo reconoció por un nombre único: «El-Roi» o «el Dios que ve», en referencia al ojo omnisciente que la siguió y la vio incluso cuando trató de esconderse (16.13).

Piense en esto, sin embargo: Sara nunca había recibido tal promesa de Dios. La fe de Sara residía en las promesas que Dios había hecho a Abraham. Es más, Sara nunca había sido nombrada en el pacto que Dios hizo con Abraham.

Dios ya había confirmado su promesa a Abraham al menos en tres ocasiones: Primero, le dijo que sería el padre de una gran nación (12.3); luego, le prometió que su simiente sería tan numerosa como el polvo de la tierra: «Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada » (Génesis 13.16).

Cuando Abraham recordó al Señor que todavía carecía de un legítimo heredero, Dios volvió a prometer que la simiente de Abraham sería de tal cantidad como las estrellas delcielo (15.1-6). En ninguna de esas ocasiones Dios dijo expresamente que Sara sería la madre de la nación en cuestión.

Esa era su esperanza y su expectativa. Pero el episodio con Agar muestra que la esperanza de Sara estaba empezando a decaer. Se estaba desalentando gradualmente.

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Audio Crónicas: MIRIAM La Hermana De Moises

Por John MacArtur

¿ Qué Alimentos Nos Ayudan A Nuestra Salud ?

Este año 2024 cambia hábitos: consume alimentos que te nutran y te ayuden a que tu salud este en equilibro. Te realice una lista para que empieces bien informado y bien este año.

⦁​Frutos secos: 

Alivian: cardiopatías, diabetes, cáncer, estreñimiento, anemia, incremento de peso y colesterol alto.

Los frutos secos son una estupenda fuente de grasas saludables para el corazón; también tiene proteína. Aportan fibra, calcio o magnesio.

Las almendras, por ejemplo, contienen 75 miligramos de calcio por cada porción. Las nueces, antioxidantes, ayuda a prevenir ciertos canceres.

Tamaño de la porción: ¼ de taza (28gr)

⦁​Col rizada: Alivia: afecciones oculares, cardiopatías, cáncer y molestias óseas.

La col rebosa de carotenoides, luteína y zeaxantina, entre otros, que son beneficiosos para la salud ocular. Rica en glucosinolato ( sulfuro orgánico) que ayuda al organismo a eliminar las sustancias tóxicas. También contiene mucha vitamina C que sirve para optimizar la función celular inmunitaria; magnesio, salud ósea; vitamina K, para los vasos capilares y válvulas cardiacas, el fosfato, para la salud cerebral.

Tamaño de la porción: ½, cocida (59g).

⦁​Salmón: Alivia: función cerebral, apoplejías, inflamación, cardiopatías, artritis reumatoide.

El salmón es rico en proteínas, grasas omegas 3, complejo B, vitaminas D y A y selenio. Todos estos nutrientes son fundamentales para disfrutar de una buena salud, sobre todo de omega 3, ácidos grasos que ayudan a prevenir trastornos cerebrales y oculares relacionados con la edad; reducen el riesgo de sufrir cardiopatías y depresión, alivian la inflamación y fortalecen la función del sistema inmunitario.

Tamaño de la porción: 85 gramos

​Semillas de calabazas:   Excelente fuente de zinc, hierro y magnesio. Aportan una buena dosis de proteínas y grandes cantidades de ácidos grasos omega 3, antioxidantes y vitamina E. Su elevado contenido de fibra ayuda a tener una buena digestión, a mejorar la salud del corazón y a regular la glucemia.

⦁​Fresas: Están llenas de vitamina C, potasio, folato y antioxidantes. Podrían interrumpir el desarrollo de la diabetes tipo 2, reducir la inflamación en el colon y disminuir el deterioro cognitivo.

⦁​Aceite de oliva: Fuente de grasas monoinsaturadas y ácidos grasos, el aceite de oliva es rico en vitamina E. Ayuda a reducir los triglicéridos y el colesterol malo, e incluso recortar la probabilidad de que tus plaquetas se peguen, disminuyendo así, el riesgo de un infarto o derrame cerebral.

⦁​Cúrcuma: Esta especie contiene curcumina, cuya capacidad antioxidante y antinflamatoria. Podría reducir el riesgo de sufrir cáncer, cardiopatías y la enfermedad de Alzheimer.

⦁​Ajo: Alivia: presión sanguínea elevada, ateroesclerosis, cardiopatías, diabetes, infecciones, Cáncer de recto o de colon.

El ajo es excelente para mantener la presión. Una gran cualidad es su capacidad antimicótica. Ayuda al pie de atleta o infecciones urinarias. Ayuda al cáncer y previene el deterioro cognitivo.

Tamaño de la porción: tres dientes de ajo o tres cucharaditas de condimento molido (9 gr).

⦁​Lentejas: Alivian: picos altos de glucemia, colesterol elevado, sobrepeso, anemia, estreñimiento, cardiopatías, salud reproductiva y cáncer.

Las lentejas son la mejor legumbre: poseen la mayor concentración de proteínas y excelente fuente de fibra dietética, nutriente que ayuda a controlar el nivel de azúcar en la sangre. Aportan saludables cantidades de hierro, folato, magnesio y potasio.

Tamaño de la porción: ½ taza cocidas (114 gramos)

⦁​Aguacate:  Alivia: colesterol alto, resistencia a la insulina, cáncer, cardiopatías y variaciones en la glucemia.

El aguacate ayuda a mejorar la salud cardiovascular y podría disminuir considerablemente los niveles de colesterol y triglicéridos gracias a sus grasas mono-saturadas y poliinsaturadas. Se ha comprobado que estos ácidos grasos mejoran la función cognitiva y combaten la depresión, la ansiedad, pues son un combustible más eficiente para el cerebro que la glucosa.

Además, tiene las vitaminas liposolubles esenciales A, E y K, así como electrolitos magnesio y potasio. Excelente fuente de proteínas de origen vegetal y de fibra soluble.

Tamaño de la porción: ½ taza, en cubitos (75 gramos)

⦁​Moras Azules:  Alivian: problemas mnemónicos, cáncer, diabetes, presión alta, estreñimiento, degeneración macular, defectos congénitos, envejecimiento de la piel.

Tienen bastante fibra, que sacia el hambre y mantiene el colon funcionando. Aportan folato, que ayuda a producir ADN. También son ricas en vitamina C, que produce colágeno en la piel y las articulaciones, y en fitonutrientes, que nos protegen del daño celular. Ayudan a reducir el cáncer de mama, páncreas, estomago, colon y pulmón.

Tamaño de la porción: ¼ de taza.

⦁​Avena Remojada: Alivia: diabetes, colesterol elevado, presión sanguínea alta, cardiopatías, estreñimiento y sobrepeso.

Las hojuelas crudas de avena remojada en leche vegetal y refrigeradas toda la noche son una fuente estupenda de almidón. El almidón no se digiere en el intestino delgado; por lo tanto, se fermenta en el colon, aumentando así el microbiota intestinal buena y disminuyendo la perjudicial, lo cual reduce el cáncer de colon y alivia el estreñimiento. Además, reduce la cantidad de glucosa liberada, bajando así la demanda de insulina e inhibiendo la absorción de calorías, esto evita la resistencia a la insulina, la diabetes y el sobrepeso. Dicho nutriente también es una fuente inmejorable de ácidos grasos de cadena corta que ayudan a regular el apetito.

Tamaño de la porción: ½ taza (114gramos)

⦁​Chocolate amargo: Alivia: trastornos emocionales, presión sanguínea alta y cardiopatías.

Es rico en flavonoides, compuestos que fortalecen el ánimo al estimular la circulación sanguínea del encéfalo y optimizar la función ejecutiva. También incrementan la secreción de serotonina, que potencializa el estado de ánimo, también fortalece el sistema inmunológico, disminuye la presión sanguínea y protege el corazón.

⦁​Brotes de Brócoli: El germinado de brócoli tiene sulforafano, un antioxidante que combate el cáncer y contiene propiedades antimicóticas, antiinflamatorias y neuro protectoras; podría incluso prevenir la diabetes y mitigar el envejecimiento.

Tamaño de la porción: ½ taza (64 gramos)

La Clave: El Amor

El verdadero significado de la vida está en amar a Dios y a nuestro prójimo.


¿Estás dispuesto a vivir una vida de amor?


Vivir una vida de amor es invaluable, pero el vivir una vida sin amor, no tiene sentido.
El amor es el ingrediente más importante de toda relación significativa. Es fundamental para una verdadera trascendencia.


Tu calidad de vida se relaciona directamente con la cantidad de amor que fluye en ti y a través de ti hacia los demás.


Aunque a menudo se pasa por alto, el amor vale mucho más que las riquezas, la fama o el honor. Éstas cosas pasarán pero el amor permanece. Puedes sentirte satisfecho sin las demás cosas pero no sin amor.


La ausencia de amor deja un vacío demoledor. Cuando no está presente, tu espíritu se vuelve superficial, tus obras benéficas se vuelven egoístas y tus sacrificios poco sinceros.

Si el amor no es la motivación en una relación, será desabrida e insatisfactoria, y carecerá de sentido.


El Señor Jesús, dijo que el mayor mandamiento es amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo.


Nosotros podemos orar a Dios pidiéndole que nos enseñe qué es el verdadero amor y que nos enseñe a ser personas amorosas y Dios, en Su infinito amor, lo producirá en cada uno de nosotros.

Nosotros debemos ver el matrimonio con la pureza, el amor y la santidad que representa. El matrimonio es el plan de Dios, no el nuestro y Él desea que sus hijos cumplan Su voluntad, haciendo extender Su reino a través del matrimonio y la familia.


El amor no debe ser un sentimiento, porque el sentimiento está condicionado a las circunstancias, a mi estado de ánimo o dependiendo cómo sea correspondido por los demás.


Si el amor fuera un sentimiento, Dios no nos daría el mandato de amar a quienes nos hacen mal, porque es muy posible que no encontremos razón alguna para amar a quien nos ha hecho daño.


A pesar de que no había motivo alguno, para amarnos, Dios decidió amarnos sin condición. (Rom. 5:8)


El amor ágape no emana naturalmente de corazones que no hayan sido regenerados. Amamos porque Dios nos ha capacitado para amar, debido a que Su amor ha sido derramado en nuestros corazones.


Todo lo bueno que se puede reflejar en nosotros, proviene de Dios.


Si nuestro amor se basa en sentimientos, al recibir una ofensa de otros, nuestro amor sufrirá daño, porque estaría condicionado a nuestras emociones. El amor que como hijos de Dios estamos condicionados a demostrar, es el amor ágape, un amor incondicional a pesar de todo.

El amor es una decisión, porque las decisiones son convicciones y elecciones conscientes más fuertes que los sentimientos. Amar es un mandato de Dios hacia Sus hijos, no una sugerencia.


Las veces que la Palabra de Dios habla sobre el amor, son muy enfáticas: «Amar a nuestros enemigos…» «Maridos, amad a vuestras mujeres…», «Amad a los hermanos…»
Dios nos da el mandamiento (Jn. 13:34)

El Señor nos ordena que nos amemos, porque una de las maneras que seremos conocidos como Sus discípulos es cuando andemos en las obras del amor (Jn. 13:35)


El amor es el que hace la diferencia en este mundo. Pero, ¿qué pasa si no sentimos el deseo de amar?


(1 Jn. 4:8,11) nos dice: Si a veces se te hace difícil amar, y fluctúas en tu obediencia a este mandamiento constantemente, es porque muy posiblemente no hayas experimentado el amor de Dios y no hayas nacido de nuevo.

Para poder amar a alguien en particular, debes elegir primeramente perdonar.
Pedir a Dios que nos perfeccione en Su amor y que nos enseñe a amar a nuestro prójimo de la misma manera en que hemos sido amados por Él.
Aquí les presento una pequeña encuesta realizada en relación a la definición de «Amor»:

El amor es el sentimiento más sublime dado por Dios como regalo a toda la humanidad.
El amor es la decisión de obedecer el mandato de Dios de amar a nuestro prójimo.
El amor es la expresión natural del ser humano que demuestra lo único bueno de sí mismo.

AMADO DIOS

Hoy me acerco hasta Ti para decirte que nunca me cansaré de darte las gracias por todas las bendiciones y los hermosos regalos con los que Tú colmas mi vida. Tú eres un Dios bueno, grande y misericordioso y a cada instante puedo sentir tu maravillosa presencia conmigo a donde quiera que yo vaya.

Señor, hoy más que nunca te pido que me guíes y me protejas, pues Tú conoces mi vida, mis anhelos, mis temores y también mis necesidades. Por favor susúrrame palabras de fuerza y sabiduría, tómame de la mano y llévame por aquel camino que debo seguir, pues yo confío plenamente en Ti y en tus planes y acepto con alegría cada uno de los propósitos que tienes para mí.

Padre amado, en esta oración también quiero poner en tus brazos a mi hogar y a mi familia y te pido que seas Tú llenándonos de amor y entendimiento para actuar en tu tiempo perfecto y de acuerdo a tus designios.

Permítenos cumplir con nuestras obligaciones con gozo y alegría y si por algún motivo tuviésemos que superar una situación difícil, ayúdanos a recordar que atrás de lo que hoy parece una prueba siempre aguarda una hermosa bendición. Por favor, danos fuerza de voluntad y carácter para poder hacer de cada día, un gran día en tu nombre.

Te pido también por las necesidades físicas, materiales y espirituales de cada uno de nosotros, bendícenos en esta jornada y sé nuestro amoroso proveedor, pues si Tú estás a nuestro lado, absolutamente nada habrá de faltarnos.

Amado Dios, en este nuevo día pongo en tus manos mi ser, mis sueños y aquellas necesidades que Tú muy bien conoces, y sé que Tú guardaras cada uno de mis pasos y preservándome libre de todo mal, porque tu amor y tu bondad no conocen límites, Amén.

Por Ma. Guanajuato González Y Castañales.

¡ Hola Bienvenida !

Lourdes Salcedo Cárdenas

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Dedicada A Los Hombres, Reflexión Para las Mujeres.

Por Hector Murillo

No todos los HOMBRES son iguales.

Acaso…

¿No has visto a un amigo llorando porque una mujer llegó, lo ilusionó y luego se fue llevándose todo de él?…

¿No has visto a un hombre derrumbarse porque un ser querido murió?, ¿no ha llegado a tí y te ha dicho con lágrimas de dolor que no lo puede soportar?

¿No has visto a un hombre agotado por tantas críticas e insultos?

¿Tampoco has visto a un hombre con los ojos iluminados al ver a su pequeña hija corriendo a abrazarlo?

¿No has visto a un hombre emocionado porque sus padres le han dicho que están orgullosos de él?

¿No has escuchado a un músico?, ¿no has prestado atención a sus melodías profundas y sinceras?

¿No has leído a algún escritor?, ¿no has notado que en sus letras hay dolor, amor y muchos sentimientos más?

En verdad, ¿no te has detenido un momento a observar a algún hombre sin juzgarlo?

Que uno, dos o tal vez tres, te hayan roto el corazón, no significa que los demás sean malos.

No puedes ir por la vida juzgando a todos los hombres que se cruzan en tu camino porque te duele la traición de uno que no te valoró, no todos son como él.

Hay quienes tienen un corazón lindo y valoran con el alma cada gesto de amor.

Hay quienes terminan rotos, llorando en silencio por situaciones que los han dejado en ruinas. Sí, a ellos también se les viene el mundo encima de vez en cuando.

Ellos también tienen sentimientos y te puedo jurar que cuando aman lo hacen de una manera intensa y plena.

Ellos también saben de sinceridad y cuidado, saben valorar a quien aman.

Ellos también te iluminan y te fortalecen con abrazos.

Se vuelven tu primavera cuando estás muriendo en un invierno frío.

Hay hombres que llegan a tí, no para dominarte o dañarte, sino para animarte a seguir luchando tu batalla, se quedan ahí hasta el final y una vez que ganas te dicen:

“viste que eres invencible”.

Los hombres buenos existen!!!… si dejas de aferrarte al pasado y ves con los ojos de tu corazón, podrás notar que ellos también son magia…

Y quizás uno de ellos está muy cerca y por estar atada a tu pasado no lo has notado.

Rosas En Lugar De Cenizas

Por Ariadna Trujillo Méndez

Nunca me imaginé que viviría una historia de amor tan grande, el amor de Cristo es maravilloso, es eterno, es transformador.

 ¿Cómo podría quedarme callada ante tal grandeza? 

Cuando empecé a compartir del evangelio hace más de 10 años, no tenía claro de realmente cómo irían sucediendo las cosas, pero había una certeza, quería ser obediente a Dios, empecé a tomar fotografías de flores, la mayoría rosas y en cada foto escribía un mensaje inspirado por Dios, conforme fue avanzando el tiempo,me di cuenta que las personas conectaban con esos mensajes y les eran de ayuda, llegó el momento en que Dios habló fuerte a mi corazón y me dijo es tiempo de compartir tu historia, habla de tu testimonio, escribe a otros lo que Yo hice por ti. Escribe un libro.

¿Cómo sucedería esto? ¿Cómo Dios me pediría algo tan grande?

Sabes no tenía idea, soy licenciada en Diseño y Comunicación, no soy escritora de profesión.

Pero sabía que cada que ponía mi pluma y escribía algo sucedía dentro de mí, su Espíritu Santo me ayudaba y me animaba.

Pensaba en cuántas mujeres podían estar pasando por lo que yo pasé, golpes, infidelidades, bulimia, anorexia, depresión , relaciones incorrectas, ganas de quitarme la vida.

Debía ser obediente, debía atreverme a hacer  lo que se me estaba pidiendo, es Él en mi, Su gracia es suficiente .

Todo lo puedo en Cristo, jamás me soltará. Dependo de Él, su gracia es suficiente, en mi debilidad su poder es manifestado.

 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2 Corintios 12:9 2 Corintios 12:9 RVR 1960

Su palabra es la que sostuvo, fueron años de escribir, llegué a pensar que ya no sucedería, pero Dios sabía que sí, Rosas en lugar de cenizas salió publicado el 6 de enero del 2024, Dios lo hizo posible, y estuvo conmigo en cada paso.

Todos nos encontramos en un mar de esperanza; somos personas imperfectas salvadas por un Dios perfecto que desea amarnos y abrirnos los ojos para recibir la verdad y así poder caminar en nuestra identidad de hijos amados, para poder ser testimonio al mundo de que el que estaba perdido fue encontrado, la que quería suicidarse regresó a la vida, la que vivía en depresión fue sanada de su alma.

Mi oración más grande es que las personas se encuentren con aquel que ama su alma, el único que puede saciar la sed, el autor de la redención.

El autor del amor, Jesucristo. Dios es el más interesado en que otros se encuentren con su belleza para ser libres de la cautividad de este mundo.

Dios quiere darnos rosas en lugar de cenizas. Dios quiere abrir nuestros ojos a nuestra verdadera vida, a nuestra verdadera identidad. 

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

Mateo 28:19

El mandato es llevar el mensaje de Cristo a todo lugar, tal vez yo no puedo ir a todos los países, pero mi libro si. 

DALE «CLICK» A LA IMAGEN DE ARRIBA PARA QUE TE ENLACE.

Te dejo la Sinopsis de mi libro

Introducción

¿Qué es lo que pasa con esas niñas pequeñas que conforme van creciendo van transformándose en mujeres rotas? ¡Qué sucede con esa inocencia que de pronto se convierte en malos caminos? ¿Por qué de ser una niña inocente que jugaba a las muñecas de pronto creció para emprender la búsqueda del amor en los lugares incorrectos y dañinos? ¡Cómo es posible que Dios Todopoderoso me viera cuando más perdida estaba?

Esta es la historia de una mujer que se sentía sin esperanza y que pudo volver a vivir gracias al verdadero amor. quince años de mi encuentro con Jesucristo, este libro está saliendo a la luz. Estas letras me han acompañado por años, pero ahora es el tiempo de que otros las puedan leer. La presente obra nació en mi corazón desde hace varios años atrás, mas la realidad es que no tenía idea de cómo empezar a escribir las primeras palabras.

Jamás me imaginé que Dios me iba a dar el privilegio de escribir. Es increíble pensar que llegaría un día en mi vida que Dios me pediría llevar a cabo esto; simplemente es algo que para mí no hubiera tenido sentido, ya que no soy escritora de profesión, pero algo sé que sí tengo: un amor apasionado por aquel que me Mi oración es que mientras leas estas líneas puedas tener un encuentro con el amor que desesperadamente te anda buscando.

Oro para que al leer cada página puedas saber que Dios tiene un plan mayor al que te imaginas. El ha visto tus lágrimas. Él ha visto tus caídas. El ha visto lo peor de tu vida. Al igual, ve tu corazón, que tal vez ha sido roto porque se lo has entregado a diferentes personas que no lo han valorado. Él ha visto tus luchas, tus pérdidas, tu desesperación; las crisis, la bulimia, la anorexia, la angustia, los golpes, los fracasos, las infidelidades; el desgaste, la ansiedad, la baja autoestima. Él ha visto que has estado de cama en cama buscando desesperadamente ser amada.

Él ha escuchado cuando has pensado o incluso gritado «ya no quiero vivir más» Algo te puedo asegurar, Dios sigue haciendo milagros; El continúa cambiando las cenizas en jardines. Dios sigue transformando la desesperanza en esperanza, la incredulidad en fe; a lo que está sumamente perdido, El puede darle un nuevo comienzo. A todos se han equivocado aquellos que terriblemente, les da una nueva vida, la verdadera vida para la cual fueron creados.

No hay pecado tan grande o error tan grande que Dios no pueda redimir. Atrévete a descubrir el gran amor de tu vida. Atrévete a tener un encuentro con El, que desesperadamente te anda buscando, Jesucristo. Este libro es un bouquet de rosas para tu vida. Podrás entender que Dios está contigo en

¡ Hola Bienvenida !

Ariadna Trujillo Méndez

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Cree, Confía y Espera

¿ALGUNA VEZ TE HAS ENCONTRADO EN UNA SITUACIÓN SIN SALIDA? 

El tiempo de desierto es necesario para crecer.

Muchas veces el camino es largo a la tierra prometida.

Hay un momento adecuado para cada cosa, no queramos correr, Dios es un Dios de procesos y aunque no nos guste, son necesarios en nuestra vida.

Ejemplo el pueblo de Israel:

Es liberado de la esclavitud y puesto en libertad, con una promesa de una tierra y una vida mejor. Pero era necesario el proceso, el camino largo a la tierra prometida. En un momento determinado se ven sin salida, como si todo estuviera en su contra. En frente el mar y atrás el ejército de Faraón, sin salida literalmente.

Cuando parece que todo va bien, cuando decides hacer lo correcto, se despierta el enemigo.

Es como si de repente nos sintiéramos en el desierto, sin salida, atascados sin saber que hacer, ni para adelante ni para atrás. Ahí es cuando Dios obra a nuestro favor.

Pero Moisés le dijo:

No tengan miedo, sólo quédense quietos y observencomo el Señor los rescatará hoy esos egipcios que ven, jamás volverán a verlos. El Señor mismo peleará por ustedes, sólo quédense tranquilos.

Éxodo 14:13 NTV

Enseñanza espiritual:

Cuando tu no puedes hacer nada, cuando tus recursos se han agotado, es necesario que te quedes quieto y observes como el Señor pelea tu batalla.

Cuando todo parece cerrado, recuerda: “El mismo que permitió esa situación donde no hay salida, es el mismo que te puede salvar y sacar a la libertad: El Dios Todopoderoso.

¿Qué tengo que hacer?

Guardar silencio, no queja, no temor, si confiar que mi Padre Celestial me va a sacar, sólo confiar, aprender y crecer.

Él peleará mis batallas, tengo que dejar a Dios hacer su parte, la mía es creer, confiar y esperar la palabra en hebreo Emuná, se traduce como fe.

Debo dejar de pensar que todo depende de mí. 

Emuná es más que fe, es creer y confiar en que Dios está en control de todo y todo lo que sucede es para mi bien.

Al pueblo de Israel Dios lo sacó de Egipto y lo puso frente al mar, al parecer sin salida, pero sucedió lo que nadie podría haber pensado: El mar se abrió y pudieron pasar en seco hasta al otro lado.

Parte de lo que tenemos que aprender es que, al llegar al otro lado, el pueblo reconoció y agradeció a Dios lo que había hecho.

Cantico de liberación

Éxodo 15 NTV

AMADO DIOS

Cada nuevo amanecer es un regalo que me hace recordar el inmenso amor que Tú tienes por mí. Qué sublime es poder despertar y darte gracias porque tuve un techo que cobijo mi sueño, porque me das salud, porque siempre hay alimentos en mi mesa, porque tengo una hermosa familia y también grandes amigos.

Señor, mi vida es maravillosa gracias a Ti, por favor nunca te apartes de mi senda pues cada día que pasa yo necesito más de tu luz y de tu compañía.

Amado Dios, te pido que en este nuevo día tu gracia, tu amor y tu misericordia no se aparten de mí, ni de mi familia. Por favor Ilumina nuestras mentes con tu sabiduría y nuestro corazón con tu bondad, guíanos en cada una de nuestras actividades, sé nuestro refugio seguro y nuestro valle de reposo.

Este nuevo día lo viviré lleno de alegría y optimismo, pues puedo sentir Tú presencia en mi camino y si Tú estás conmigo nada habrá de faltarme y de nada voy a temer. Padre, te pido que por favor sigas llenando mi vida de hermosas bendiciones, de amor, de dicha y de prosperidad.

Amado Dios, te suplico que me revistas de humildad y don de servicio, permíteme ayudar al hermano que lo necesita, hazme un instrumento de tu obra y permite que aquellos que se acercan a mi puedan sentir tu presencia.

Señor yo confío en Ti y en tus maravillosos planes, por eso pongo mi día en tus manos. Por favor contempla mi vida y mis necesidades y si es tu voluntad, concédeme la dicha de alcanzar los milagros por los cuales te he clamado. Toda mi fe esta en Ti Señor y acepto tu obra y tus tiempos perfectos.

Gracias Padre por escuchar y atender mi oración, eres mi mejor amigo y te amo con el amor más puro y honesto, En el nombre de Jesús. Amén.

Por Ma. Guanajuato González Y Castañales.

¡ Hola Bienvenida !

MariCarmen Lozada Armesto

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Crónica Bíblica: Sara, La Esposa De Abraham. Parte 1

Por John MacArthur

SARA: ESPERANDO CONTRA TODA ESPERANZA

Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido Hebreos 11.11 Vamos a ser honestos: hay ocasiones en la historia bíblica en que Sara se manifiesta casi como una fiera suelta.

Ella era la esposa del gran patriarca Abraham, así que tenemos la tendencia a verla en un marco de dignidad y honor. Pero leyendo la descripción bíblica de su vida, es imposible dejar de notar que a veces actuó muy mal. Podían darle ataques y berrinches.

Sabía muy bien cómo ser una manipuladora e incluso cómo ser mala. En algún momento, ejemplificó casi cada rasgo asociado con la típica caricatura de una mujer vulgar. Podía ser impaciente, temperamental, maquinadora, arisca, cruel, inconstante, malhumorada, celosa, errática, irracional, ganadora, quejumbrosa y regañona. No obstante, siempre fue el modelo perfecto de gracia piadosa y de mansedumbre. En efecto, hay pistas que indican que podría haber sido un dechado de belleza; una diva clásica. Su nombre, Sarai, significa «mi princesa». (Según Génesis 17.15, el nombre no sele cambió a Sara sino hasta cuando tenía noventa años).

La Escritura repetidamente destaca su deslumbrante atractivo. Donde quiera iba, al instante recibía favores privilegios a causa de su hermosura. Ese tipo de cosas puede estropear lo mejor de la mujer. A propósito, la descripción bíblica de la vida de Sara no comienza sino realmente hasta que tiene sesenta y cinco años.

Asombrosamente, aún a esa edad, su belleza física era tan extraordinaria que Abraham asumía con cierta frecuencia que otros hombres poderosos la querrían para su harén. Y tenía razón. Primero un faraón, luego un rey, sin saber que era la esposa de Abraham, planearon hacerla su mujer. Hasta el día de hoy, Sara es recordada por su legendaria belleza. Una famosa tradición musulmana enseña que Sara se parecía a Eva. (Eso es particularmente importante teniendo en cuenta otra tradición musulmana, que dice que Alá dio a Eva, dos tercios de toda la belleza existente, y luego dividió el otro tercio entre todas las demás mujeres).

Pero no es necesario embellecer el atractivo de Sara con fábulas. Con solo el relato bíblico queda claro que era una mujer extraordinariamente hermosa. Desde el momento en que se convirtió en la esposa de Abraham, Sara deseaba una cosa por sobre todo lo demás, y eso era tener hijos.

Pero era estéril desde el principio hasta el fin de sus años fecundos normales. De hecho, esto es prácticamente lo primero que la Escritura menciona sobre ella. Después que en Génesis 11.29 relata que Abraham la tomó como esposa, el versículo 30 dice: «Pero Sarai era estéril y no tenía hijo».

Estaba obviamente torturada por su esterilidad. Cada episodio de malhumor o conflicto en su familia estaba relacionado con su frustración por su propia aridez. Esto la carcomía. Gastó muchos años en manejar la frustración y la depresión que esta realidad le producía. Deseaba ser madre con desesperación, pero terminó aceptando que Dios mismo la había hecho definitivamente estéril Génesis 16.2.

Tanto quería que su marido tuviera un heredero, que le inventó un plan inmoral, incorrecto y completamente absurdo, convenciéndolo para que procreara un niño con su propia criada. De manera previsible, las consecuencias de tal truco carnal casi le desgarraron la vida y parecieron dejarle una cicatriz permanente en su personalidad. Su amargura la enfureció durante trece años, hasta que insistió definitivamente para que Abraham expulsara a la otra mujer y al niño que había procreado. Los defectos de Sara son suficientemente obvios. Sin ninguna duda, había caído. Su fe se debilitó con el tiempo. Su propio corazón la llevó por el camino equivocado. Esas faltas eran muy visibles e incuestionables.

Si esto fuera todo lo que sabemos acerca de Sara, podríamos estar tentados a describirla como una arpía, como una mujer áspera y dura, implacablemente egocéntrica y temperamental. No fue siempre ese tipo de persona que genera en forma natural nuestra comprensión y simpatía al conocerla. Por fortuna, había mucho más que eso en Sara. Tenía tantos puntos fuertes como defectos notorios. La Escritura en realidad la elogia por su fe y firmeza.

El apóstol Pedro la señala como modelo de cómo cada esposa debe someterse a la autoridad de su marido. Aunque con esos destellos terribles de mal genio e incluso de crueldad (recuerde que Sara era una criatura acuciada por problemas tan carnales como nosotros), su vida se caracteriza por la humildad, la mansedumbre, la hospitalidad, la fidelidad, el profundo afecto para con su marido, el amor sincero hacia Dios y la esperanza a toda prueba.

Haciendo un estudio sobre contrastes y contradicciones, concluimos que Sara fue efectivamente una mujer extraordinaria.

Aunque dio a luz solamente a un hijo y no fue madre sino hasta que había pasado la edad normal de la fertilidad, es la matriarca principal en la historia hebrea. Sin embargo, pese a que uno de los aspectos más ejemplares de su carácter fue la fidelidad a toda prueba para con su marido, el error más conocido de su vida la involucra en un acto de grosera infidelidad.

Vacilaba a veces, pero ella en última instancia perseveraba contra obstáculos increíbles, y la firmeza de su fe llegó a ser la característica principal de su legado. En efecto, el Nuevo Testamento la venera en el salón de la fe: «Porque creyó que era fiel quien lo había prometido» (Hebreos 11.11) El espectáculo completo de la fe asombrosa de Sara realmente no se aprecia en su totalidad sino hasta que consideramos los muchos obstáculos aparentemente insuperables de esa fe.

SU TRASFONDO EN UR DE LOS CALDEOS:

Sara era media hermana de Abraham, su marido. En Génesis 20.12, Abraham describe para el rey Abimalec su relación con su esposa: «Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer»

Taré era el padre de ambos. Sara era diez años más joven que Abraham (Génesis 17.17) No conocemos los nombres de ninguna de sus madres A propósito, esa clase de relación marital entre medio hermanos no constituía un tipo de incesto en los tiempos de Abraham. Su hermano Nacor se casó con una sobrina; y tanto Isaac como Jacob se casaron con primas.

Tales matrimonios entre parientes tan próximos no eran anormales o escandalosos en la era patriarcal ni en épocas previas que se extienden hasta la creación. Obviamente, puesto que Adán y Eva eran los únicos seres humanos a quienes Dios originalmente creó, fue absolutamente esencial que al comienzo algunos de sus descendientes se casaran con sus propios hermanos.

La Escritura no hizo ninguna prohibición contra los matrimonios consanguíneos (matrimonio entre parientes cercanos) hasta mucho después del tiempo de Abraham.

No hay duda que una de las razones principales por las que el Señor prohíbe esta práctica en última instancia, se debe a la acumulación de mutaciones genéticas en los genes humanos.

Cuando usted comienza con dos criaturas genéticamente perfectas, no hay riesgo de defectos hereditarios. Solo gradualmente aparecen los peligros asociados a la endogamia. Por lo tanto, no existía ninguna prohibición legal contra el incesto hasta la época de Moisés.

En Levítico 18.6, 18 y 20.17, 21 explícitamente se prohíben varios tipos de incesto, incluyendo el matrimonio entre medio hermanos. Pero los patriarcas no deben ser evaluados por leyes que entraron en vigencia muchas generaciones después. No era pecado que Abraham tomara a Sara como su esposa.

La Escritura no dice prácticamente nada de sus primeros años de matrimonio. En efecto, todo lo que sabemos sobre esa época de sus vidas es la amarga verdad que crispaba la conciencia de Sara permanentemente: «Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo» Génesis 11.30. ¡Esa sola declaración resume todo lo que la Escritura tiene que decir acerca de los primeros sesenta y cinco años de la vida de Sara! No es para asombrarse que ocasionalmente presentara destellos de frustración y resentimiento. Nótese que el relato bíblico de la vida de Abraham no comienza realmente sino hasta los setenta y cinco. Todo lo que se nos dice es que él había nacido en Sumeria, la Baja

Mesopotamia, junto a la confluencia de los ríos Tigris y Eufrates. (Cerca del Golfo Pérsico en una región que es parte del actual Irak.) El pueblo natal de Abraham era un famoso centro urbano conocido como Ur de los Caldeos.

Ur era el corazón de una cultura pagana sofisticada. Sara y Abraham habrían vivido allí durante el período de mayor poder y opulencia. El gobierno de la ciudad era una teocracia supersticiosa que supuestamente rendía culto al dios babilónico de la luna. (Esta era la misma cultura que construyó los famosos zigurat, torres terraplenadas donde se levantaban enormes templos paganos.)

Abraham, por supuesto, era un adorador de Jehová. Su conocimiento del Dios verdadero probablemente le había sido traspasado por sus antepasados.

Después de todo, Abraham era apenas un noveno descendiente de la generación de Sem, hijo de Noé. Es obvio que las culturas mundanas del tiempo de Abraham estuvieran muy paganizadas. Aún antes del episodio de la torre de Babel y por muchas generaciones, el amor por la verdad había ido disminuyendo rápidamente. Por la época en que Abraham entra en escena, la adoración idolátrica dominaba por completo la cultura del mundo.

Pero todavía existía un remanente disperso de creyentes fieles. Es muy probable que diseminadas aquí y allá entre la población del mundo hubiera familias fieles que conocían y adoraban a Jehová, habiendo mantenido su fe a través de las generaciones desde los tiempos de Noé. Por ejemplo, a juzgar por los detalles dados en el libro de Job, incluyendo la duración de su vida, Job fue probablemente contemporáneo cercano de Abraham. Job y sus amigos (aunque pésimos consejeros) tenían una cabal confianza en el Dios de sus antepasados. Vivieron en la región de Uz.

La ubicación precisa no es segura, pero es claro que estaba en el Medio Oriente Jeremías 25.20 pero no en las inmediaciones de Ur de los Caldeos, donde vivía la familia de Abraham. Así, el remanente que todavía adoraba a Jehová no estaba confinado a ninguna ubicación en particular ni limitado a ninguna familia. De hecho, el relato bíblico de la vida de Abraham también nos presenta a Melquisedec Génesis14.18.

El representaba una orden de sacerdotes itinerantes que conocían al verdadero Dios y le servían. Abraham se encontró con Melquisedec en algún lugar de la región del Mar Muerto. Claramente, existía en los tiempos de Abraham un remanente de adoradores fieles de Jehová.

El propósito del Señor al elegir y llamar a Abraham fue hacer de él el padre de una gran nación que sería su testigo en el mundo. Esa nación, Israel, estaría formalmente comprometida con Jehová.

A través de ellos, la verdad se mantendría viva y preservada a perpetuidad. La Escritura dice que «los oráculos de Dios» les fueron entregados a ellos Romanos 3.2. En otras palabras, de la nación que se formaría a partir de Abraham. Nótese que el relato bíblico de la vida de Abraham no comienza realmente sino hasta los setenta y cinco. Todo lo que se nos dice es que él había nacido en Sumeria, la Baja Mesopotamia, junto a la confluencia de los ríos Tigris y Eufrates. (Cerca del Golfo Pérsico en una región que es parte del actual Irak.) El pueblo natal de Abraham era un famoso centro urbano conocido como Ur de los Caldeos. Ur era el corazón de una cultura pagana sofisticada. Sara y Abraham habrían vivido allí durante el período de mayor poder y opulencia. El gobierno de la ciudad era una teocracia supersticiosa que supuestamente rendía culto al dios babilónico de la luna.

(Esta era la misma cultura que construyó los famosos zigurat, torres terraplenadas donde se levantaban enormes templos paganos.) Abraham, por supuesto, era un adorador de Jehová.

Su conocimiento del Dios verdadero probablemente le había sido traspasado por sus antepasados. Después de todo, Abraham era apenas un noveno descendiente de la generación de Sem, hijo de Noé.

Es obvio que las culturas mundanas del tiempo de Abraham estuvieran muy paganizadas. Aún antes del episodio de la torre de Babel y por muchas generaciones, el amor por la verdad había ido disminuyendo rápidamente. Por la época en que Abraham entra en escena, la adoración idolátrica dominaba por completo la cultura del mundo Pero todavía existía un remanente disperso de creyentes fieles. Es muy probable que diseminadas aquí y allá entre la población del mundo hubiera familias fieles que conocían y adoraban a Jehová, habiendo mantenido su fe a través de las generaciones desde los tiempos de Noé. Por ejemplo, a juzgar por los detalles dados en el libro de Job, incluyendo la duración de su vida, Job fue probablemente contemporáneo cercano de Abraham. Job y sus amigos (aunque pésimos consejeros) tenían una cabal confianza en el Dios de sus antepasados.

Vivieron en la región de Uz. La ubicación precisa no es segura, pero es claro que estaba en el Medio Oriente Jeremías 25.20 pero no en las inmediaciones de Ur de los Caldeos, donde vivía la familia de Abraham. Así, el remanente que todavía adoraba a Jehová no estaba confinado a ninguna ubicación en particular ni limitado a ninguna familia. De hecho, el relato bíblico de la vida de Abraham también nos presenta a Melquisedec Génesis14.18.

El representaba una orden de sacerdotes itinerantes que conocían al verdadero Dios y le servían. Abraham se encontró con Melquisedec en algún lugar de la región del Mar Muerto. Claramente, existía en los tiempos de Abraham un remanente de adoradores fieles de Jehová.

El propósito del Señor al elegir y llamar a Abraham fue hacer de él el padre de una gran nación que sería su testigo en el mundo. Esa nación, Israel, estaría formalmente comprometida con Jehová.

A través de ellos, la verdad se mantendría viva y preservada a perpetuidad. La Escritura dice que «los oráculos de Dios» les fueron entregados a ellos Romanos 3.2. En otras palabras, de la nación que se formaría a partir de Abraham se levantarían profetas. Por medio de ellos se entregarían las Escrituras a la humanidad. Dios viviría en medio de ellos y pondría allí su santuario. De su linaje se levantaría un Libertador, el Mesías. Y en El, todas las naciones del mundo serían benditas Génesis 18.18.

Sara por cierto tenía un papel fundamental en este plan. Abraham nunca llegaría a ser el patriarca de una gran nación si ella primero no era madre de su descendencia. Sara estaba consciente de las promesas del Señor para Abraham. Indudablemente, anhelaba ver cumplidas esas promesas.

En la medida que permanecía sin hijos, no obstante, la impresión de que todo dependía de ella debe haberla presionado como una gran carga sobre sus hombros.

Continuara.

Audio Crónicas: ¿ Por Qué Podemos Confiar En Dios?

Por Trilla J. NewBell

VOICEOVER

MariCarmen Lozada Armesto.

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