DIOS EN LA CIMA Y EN LOS VALLES


La fidelidad de Dios permanece en cada temporada de la vida. Hay momentos en los que la vida parece florecer con facilidad. La oración encuentra respuesta, el corazón se llena de gratitud y los pasos avanzan con firmeza. Son tiempos de cima: estaciones luminosas en las que vemos con claridad la bondad de Dios.

Pero también existen los valles. Temporadas más silenciosas, más profundas, a veces marcadas por la espera, la incertidumbre o el cansancio del alma. Son esos lugares donde la fe no deja de existir, pero aprende a sostenerse con más quietud y más dependencia.

En una y otra estación, la verdad sigue siendo la misma: Dios no cambia según el terreno que estamos pisando.

El Dios que nos bendice en la cima es el mismo que nos sostiene en el valle.

En 1 Reyes 20:28, el Señor declaró:
“Porque los sirios han dicho: Jehová es Dios de los montes, y no Dios de los valles… y sabréis que yo soy Jehová.”

Estas palabras encierran una verdad profundamente consoladora. Dios no es Señor solo de nuestros días de victoria; también lo es de nuestras jornadas de proceso. No es Dios únicamente cuando todo está bien ordenado, sino también cuando atravesamos tiempos que no comprendemos del todo. Él sigue siendo Dios en la cima y en el valle.

La cima también necesita rendición

Las cimas pueden ser hermosas, pero también exigen vigilancia espiritual. Cuando todo marcha bien, el corazón corre el riesgo de acostumbrarse a la bendición y olvidar al Dador.

La Escritura nos recuerda en Santiago 1:17:
“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.”

Cada puerta abierta, cada respuesta, cada provisión, cada nuevo comienzo, tiene su origen en la gracia de Dios. Nada de lo que sostenemos con gozo debería alejarnos de Aquel que lo puso en nuestras manos.

Por eso, la cima no debe convertirse en un lugar de autosuficiencia, sino en un altar de gratitud. En los días de abundancia también necesitamos orar, depender y adorar. La bendición nunca debe enfriar la comunión con Dios; más bien, debería profundizarla.

El salmista lo expresa así en Salmo 121:1-2:
“Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.”

Aun en la cima, nuestro socorro sigue viniendo del Señor.

El valle no cancela su presencia

Si la cima nos invita a agradecer, el valle nos enseña a confiar. Es allí donde muchas veces la fe madura, donde el alma aprende a descansar en Dios más allá de las emociones y donde descubrimos que su presencia no depende de lo que sentimos, sino de lo que Él ha prometido.

David escribió en Salmo 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.”

Ese versículo no niega la existencia del valle. No minimiza el dolor ni disfraza la dificultad. Lo que hace es señalar una certeza mayor: Dios camina con nosotros aun en los tramos más oscuros.

También Isaías 43:2 declara:

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.”

Qué esperanza tan firme. Dios no abandona a sus hijos en medio del proceso. Él permanece cerca, sostiene el corazón cansado y fortalece al que sigue avanzando, aun con lágrimas.

Tal vez hoy alguien esté leyendo estas líneas desde un valle. Tal vez se trate de una oración aún no respondida, una carga silenciosa o una etapa difícil de explicar. Si es así, conviene recordar esta verdad: el silencio de una temporada no significa la ausencia de Dios. Aun allí, Él sigue obrando.

El carácter de Dios no cambia

Nuestra confianza no descansa en las circunstancias, sino en el carácter inmutable del Señor. Las temporadas cambian, los escenarios se transforman, las emociones suben y bajan; pero Dios permanece fiel.

Malaquías 3:6 lo dice con claridad:
“Porque yo Jehová no cambio.”

Esa es la certeza que sostiene al creyente. El Dios que estuvo presente en los días de alegría es el mismo que sigue presente en los días de lucha. El Dios que abrió camino en el pasado es el mismo que hoy sostiene, guarda y acompaña.

Al final, la vida de fe no consiste únicamente en celebrar las alturas ni en resistir las profundidades, sino en aprender a reconocer a Dios en ambas. Porque si algo sostiene verdaderamente al creyente, no es la estabilidad de sus circunstancias, sino la fidelidad inmutable de su Señor.

Y quizás esa sea la confesión más íntima que puede brotar del corazón en cualquier temporada:

Señor, más que respuestas, más que salidas, más que nuevas cimas, lo que más necesito es tu presencia en mi vida.

Por que Dios sigue reinando sobre las cimas y valles

¿CÓMO MANTENEMOS NUESTRO CUERPO EN EQUILIBRIO?

Homeostasis: La capacidad auto curativa del organismo.
Nuestro cuerpo tiene una capacidad innata de auto curación que se denomina homeostasis. 
Cuando se produce una agresión al organismo que puede ser voluntaria o involuntaria esta capacidad auto curativa queda mermada. Esta citada agresión se puede deber a varias causas:


Una mala alimentación:

Por ingesta desequilibrada de proteínas de origen animal. Debida a la intolerancia, en mayor o menor grado, de ciertos alimentos entre ellos la lactosa y el gluten.
Provocada por el consumo de productos que fomentan la acidosis de la sangre como el café, chocolate, azúcares refinados, alcohol, tabaco, bebidas gaseosas, vinagres, productos precocinados. El PH de la sangre es alcalino, por tanto, el hecho de tomar estos productos, que hacen que el PH se vuelva acido, requiere una lucha constante de nuestro cuerpo para recuperar unos valores normales.

Acción de medicamentos: Una administración excesiva de químicos conlleva a una alteración de ciertas vísceras y órganos que se encargan de sintetizar y filtrar dichas sustancias en sangre.

Desequilibrio emocional: El estrés, la ansiedad, la duda, el miedo, la ira, el pesimismo, la depresión… influyen negativamente, no sólo a nuestro estado psíquico o emocional, sino también a nuestro estado físico. A todo esto se debe añadir problemas pasados que pensamos ya superados, problemas de la infancia que posiblemente no recordemos e incluso problemas heredados de nuestros familiares.

Todas estas agresiones que se producen al organismo, incluyendo las emocionales, conllevan a una alteración a nivel de las vísceras y de los órganos, los cuáles, al no funcionar debidamente, somatizarán esa afectación convirtiéndola en un síntoma físico, que puede ser muy variado y de distinta índole, pero que voy a englobar con el termino dolor.

Una vez producida la agresión puede aparecer el dolor. Si esto sucede es porque el cuerpo no es capaz de solucionar por sí solo el problema causante del mismo. Esta capacidad auto curativa va en detrimento conforme el cuerpo va envejeciendo, por tanto, necesitará una ayuda extra por nuestra parte en cuanto al control de las fuentes de agresión.

El dolor es característico de la fase aguda de la lesión. Normalmente es en esta fase donde hacemos uso de la terapia convencional -analgésicos, antinflamatorios, relajantes- que mejora la sintomatología, pero no resuelve el problema, no ataja la agresión causante del mismo.

Allí da comienzo a la fase crónica de la lesión, la cual no tiene sintomatología. Es el problema «no resuelto» el que producirá compensaciones en otros sitios, ocasionando otro tipo de problemas -contracturas, trabajo muscular desequilibrado-.

En este momento, el cuerpo crea esporádicamente una crisis curativa o reagudización de la lesión como intento de auto curación, ocasionando de nuevo dolor, ya que es más fácil recuperar una lesión en su fase aguda que en su fase crónica.

Por lo tanto, la existencia de un dolor recurrente en una determinada parte del cuerpo no es más que un aviso del mismo. Es un aviso de que existe un problema no resuelto que la terapia convencional no es capaz de resolver, sólo puede camuflarlo.



¿Cómo se ayuda a un organismo en proceso homeostático?


Fisioterapia
Llegados a un nivel de sintomatología física que no mejora con la administración de medicamentos -si no que aumenta la agresión a nuestro organismo- lo más indicado es la fisioterapia que, ayudada de una buena terapia manual, mejorará síntomas como el dolor, la inflamación, la disminución de recorrido articular o bloqueos, mareos, vértigos y sensaciones secundarias que acompañan a la lesión y que en muchas ocasiones otros profesionales no saben dar explicación; como los dolores en cabeza, oídos, cuenca de los ojos, mandíbulas, vértigos, náuseas y dolores irradiados a otras partes del cuerpo.

Pautas dietéticas saludables
Como mencionamos anteriormente, se han de ingerir productos que favorezcan la alcalosis sanguínea -como los alimentos crudos, verduras, frutos secos, patata, arroz, legumbres- y evitar el consumo de proteína animal -lactosa, gluten y en general todos esos alimentos que, si nos paramos a analizar, no nos sientan demasiado bien aunque culturalmente estemos “obligados” a comer-.

Es decir, alimentos que sabemos que nos producen dolor de cabeza, gases, digestiones lentas, diarreas, estreñimiento, subidas o bajadas de la tensión arterial. Toda esa sintomatología son avisos de nuestro organismo: No lo comas.

Control en la administración de medicamentos
Siempre que sea posible, ya que en determinadas lesiones o enfermedades la administración de fármacos es indispensable. Aun así, siempre se puede recurrir a la fitoterapia, el uso de las plantas con una finalidad curativa. Una manera natural -no química- de mejorar el funcionamiento visceral y la sintomatología secundaria a la afectación de las mismas.

Para reforzar el uso de la fitoterapia sólo se debe pensar en cómo cómo empezaron a curar la sintomatología de las enfermedades los primeros médicos de la historia.

Para todas aquellas personas que por su tipo de afectación no puede renunciar a tomar medicamentos, la mejor recomendación es hacer mucho más hincapié en el control del resto de factores agresores.

Terapia psicológica
Poco a poco se ve con más normalidad el que el individuo tenga la necesidad de recibir este tipo de terapia. Poco a poco también vamos entendiendo que la persona es un “todo”, que es imposible dividir el cuerpo de la mente, y que el estado psíquico repercute de mejor o peor manera en nuestro estado físico.

Por ello, la administración de medicamentos dirigidos al tratamiento de afectaciones emocionales sólo mejora momentáneamente la sintomatología; y que, como químicos que son, a la larga producirán alteraciones en nuestros órganos y vísceras. Siempre debe ponerse remedio desde la causa del problema.

Actividad deportiva
Una actividad deportiva regular y controlada no sólo ayuda a controlar malos hábitos posturales perpetuados por las actividades de la vida diaria, también permite sentirnos mejor en cuanto a la sintomatología de dolor.

El deporte produce la liberación de endorfinas, las cuales favorecen la consecución de un estado de bienestar muy beneficioso para ayudarnos en la superación de los problemas emocionales.

Conclusión

Nuestro cuerpo necesita de un esfuerzo por nuestro parte, una involucración activa de nosotros mismos para que esa capacidad auto curativa perdure a lo largo de nuestra existencia. No podemos esperar a que nadie ni nada venga a darnos una solución definitiva, porque eso no va a suceder. Cada uno de nosotros tiene el poder y las herramientas para vivir saludablemente. Todo esto requiere trabajo, pero la recompensa será evidente.


Las terapias naturales como flores de Bach, homeopatía y aromaterapia ayudan a equilibrar el organismo estimulando la capacidad natural de autorregulación del cuerpo, lo que en salud se conoce como homeostasis. Cada una actúa en distintos niveles: emocional, energético y fisiológico. 

1. Flores de Bach 


Actúan principalmente en el plano emocional.
Cómo ayudan: Equilibran estados emocionales como miedo, estrés, tristeza, irritabilidad o ansiedad. Al armonizar las emociones, el sistema nervioso se regula.
Cuando la mente se calma, el cuerpo puede recuperar su equilibrio interno.
Ejemplo:
Una persona con estrés constante puede desarrollar insomnio, problemas digestivos o cansancio. Las flores ayudan a liberar ese bloqueo emocional para que el organismo vuelva a su equilibrio.


2. Homeopatía 


Actúa estimulando la fuerza vital del organismo.
Cómo ayuda: Utiliza sustancias naturales altamente diluidas que envían un estímulo al cuerpo para que se autorregule. No suprime síntomas; busca corregir el desequilibrio que los produce. Apoya al sistema inmunológico y al equilibrio energético.


Principio: “Lo similar cura lo similar”, estimulando la capacidad natural de curación del cuerpo.


3. Aromaterapia 
Trabaja a través del olfato y la absorción por la piel.
Cómo ayuda: Los aceites esenciales influyen directamente en el sistema nervioso y el sistema límbico (centro de emociones).

Pueden relajar, estimular, equilibrar hormonas o mejorar el estado de ánimo.
Algunos aceites también tienen efectos antiinflamatorios, calmantes o estimulantes.

Ejemplo:
Lavanda → relaja y mejora el sueño.
Menta → estimula y despeja la mente.
Naranja → mejora el estado de ánimo.


En conjunto: Estas terapias no sustituyen la capacidad de curación del cuerpo, sino que la estimulan y apoyan, ayudando a: Reducir estrés, Equilibrar emociones
Mejorar energía vital, Favorecer la homeostasis del organismo

Cuando el cuerpo, la mente y las emociones están en equilibrio, el organismo puede activar su propia capacidad de auto curación.

«… Declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro.

Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues

–como antes expliqué– ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta se revelan».

El príncipe

Nicolás Maquiavelo

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RELACIONES SANAS

La Biblia habla mucho sobre la influencia de las personas que nos rodean. El ambiente espiritual emocional y relacional en el que vivimos afecta profundamente en nuestras decisiones.

Dicen que somos el resultado de las 5 personas que nos rodean.

Necesitamos ser sabios en nuestras relaciones, pero también en nuestra elecciones y decisiones. 

Todos los días tomamos innumerables elecciones. Cada decisión, conlleva una consecuencia.

Por esta razón cómo creyentes es muy importante saber que contamos con una herramienta que es muy importante ejercitar IES, (Inteligencia Espiritual) esta herramienta poderosa que tenemos. 

La Palabra de Dios nos ayuda a elegir lo mejor, con inteligencia y en el tiempo oportuno.

Los creyentes contamos con la guía del Espíritu Santo para elegir conforme al corazón de Dios. 

Hay cosas que no decidimos como el lugar donde nacimos, ni a familia de origen, las posibilidades que se presentan, etc.

A pesar de estos factores determinantes. Dios nos creó con libre albedrío.

Yo te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones, pongo al cielo y a la tierra por testigo de la decisión que tu tomes.

Deuteronomio 30:19

Esto sucede también al elegir compañías, nuestros amigos, las personas que tenemos cerca, relaciones.

¿Cómo elegir lo mejor?

Júntate con sabios y obtendrás sabiduría; júntate con necios y te echarás a perder.

Proverbios 13:20 DHH

La influencia de quienes nos rodean es sutil pero consistente, por este motivo la biblia nos exhorta a rodearnos de personas sabias.

Pedir sabiduría a Dios nos ayudará a valorar nuestras relaciones y a ser selectivos.

1. Las personas moldean nuestro carácter. 1 corintios 15:33. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres

2. El entorno en que nos movemos puede acercarnos o alejarnos de Dios. Salmo 1:1. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos.

3. La compañía incorrecta debilita la fe. 2 corintios 6:14. No se unan en yugo desigual con los incrédulos (personas que no tienen tu misma creencia, tus mismos valores) no plica solo al noviazgo o matrimonio, sino a toda relación incluso sociedades.

4. Las relaciones también pueden sanar y edificar. Proverbios 27:17. Hierro con hierro se aguza y así el hombre aguza el rostro de su amigo. Hebreos 3:13 exhórtense unos a otros (anímense)

Las personas pueden ser canales de bendición, canales de heridas o refuerzos de patrones internos no sanados.

Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.

Proverbios 4:23 NTV

Cuidar nuestro corazón siendo inteligentes en nuestras relaciones con otros, para mantener el corazón sano, deshacernos de cargas ajenas.

Muchas veces evaluamos las relaciones por emociones, pero la biblia nos enseña que es importante hacerlo por fruto.

Por sus frutos los conocerán.

Mateo 7:16

La influencia correcta:

• Edifica

• Sana

• Afirma identidad, fortalece la fe y guía a la verdad

La influencia incorrecta:

• Confunde

• Contamina, normaliza el pecado

• Apaga la conciencia

• Debilita la fe

• Perpetúa las heridas

Muchas veces Dios usa personas como instrumentos de sanidad, pero también el enemigo usa relaciones para destruir para contaminar.

La biblia no enseña que nos aislemos, pero sí nos insta a discernir correctamente, a ser sabios.

Buscar a Dios y en su Palabra, nos ayuda a poner límites sanos y a elegir correctamente, ser selectivos.

No es bueno caminar solo, sino buscar amigos, gente que nos rodea que sean influencia positiva, que nos edifiquen.

Más valen 2 que uno, si alguno de ellos cae uno puede ayudar al otro a levantarse.

Eclesiastés 4:9-10

El amigo ama en todo tiempo y el hermano nace para el tiempo de la adversidad.

Proverbios 17:17 

• Podemos hacernos algunas preguntas para poder evaluar y escoger nuestras relaciones:

• ¿Esta relación me acerca a Dios o me enfría?

• ¿Activa mi paz o me lleva a un conflicto interior?

• ¿Refuerza mi identidad o me da inseguridad?

• ¿Me impulsa a obediencia o justificación por el pecado?

La frescura de la mañana y el trinar de las aves nos anuncian que el último día del mes de febrero ha llegado.

Soy muy feliz y tengo cientos de motivos para agradecerte. Gracias Señor por tu inmenso amor, por tu amparo y porque Tú

siempre estás a mi lado colmando mis días de paz, ilusión y alegría.

Señor, en este día también te doy gracias porque durante todo el mes de febrero me protegiste, me diste fuerza y sabiduría, me acompañaste en mis triunfos y me abrazaste en la tristeza. Es hermoso vivir con la seguridad que da tu compañía; te pido que nunca te apartes de mí, pues en cada instante yo necesito más de tu presencia.

Me levanto a vivir este día con fe y optimismo. Te pido que renueves mi corazón con tu poder y que me ayudes a vivir con un propósito. Por favor perdona mis errores y dame la sabiduría necesaria para actuar conforme a tu voluntad y poder alcanzar mis metas y anhelos.

Te pido también, amado Dios, que mires mi vida y la vida de mi familia. Te suplico que visites nuestro hogar y lo llenes de paz, salud, entendimiento y amor. Por favor escucha nuestras suplicas y ayúdanos a solucionar nuestros problemas, alcanzar la calma y vivir en dicha y prosperidad.

Padre celestial, en este día también quiero ofrecerte todas nuestras actividades y nuestras luchas en el mes de marzo. Por favor ilumina nuestra mente y nuestro corazón y permítenos ser un instrumento de tu obra. Ayúdanos a caminar cada día más cerca de Ti.

Señor, gracias por escuchar nuestra oración y por rodearnos con tu amor. En febrero viví cambios, tuve éxitos y muchas lecciones aprendidas, por todo te doy gracias y pongo este nuevo día y todo el mes de marzo en tus manos, Nombre de Jesús. Amén.

Ma. Guanajuato González Castañales.

Hola Bienvenidos

MariCarmen Lozada Armesto

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ORGULLO


EL ORGULLO: FUENTE DE TODOS LOS MALES “El orgullo crece con presteza igual que otras malas hierbas. Puede vivir en cualquier suelo. Prolifera en el corazón natural, brota sin siembra, crece sin riego e incluso se arraiga muy fácilmente en el corazón renovado cuando Satanás desparrama ahí un puñado de su semilla”.

Con esa metáfora, Charles Haddon Spurgeon en el siglo XIX, define el orgullo, desde una perspectiva teológica. El orgullo espiritual no es un sentimiento que edifique, es, a decir de Jonathan Edwards, “la principal fuente de todos los males que introduce para obstaculizar y entorpecer la obra de Dios”.1


Es por lo tanto una trampa de Satanás para impedir que una persona con apetito de Dios conozca de Él y crezca en el conocimiento de su palabra. Es así mismo, piedra de tropiezo para quienes ya están en el camino de la verdad.


Siguiendo a Jonathan Edwards, considerado el teólogo estadounidense más importante del siglo XVIII, cito: “Debido a su naturaleza, el orgullo espiritual es el más secreto de todos los pecados. No hay otro asunto en el corazón que sea más engañoso e inescrutable y no hay otro pecado en el mundo en el que los hombres tengan tanta confianza”.


Pareciera que la intención subyacente es precisamente esa, no permitirnos identificar el orgullo que se coloca en el corazón, ni siquiera tener sospecha de que se está cometiendo falta. Asegura Edwards que “no hay pecado que se le parezca más al diablo que este por su secretismo y naturaleza, por aparecer en muchas formas que pasan desapercibidas e insospechadas”.2

Yo agregaría que este pecado es hechura suya.


Ningún cristiano por convicción debe darle cabida al orgullo. Aunque se sabe que te toma por asalto, camina sigilosamente y nubla el entendimiento. Sin pedir permiso se instala haciéndote creer que te asiste la razón siempre. Alimenta toda clase de sentimientos y emociones asociados al orgullo para robarte la calma.


Si quisiéramos describir gráficamente al orgullo, diríamos que es una línea muy delgada que a veces se torna invisible, pero no por eso menos dañina. Porque no solo te roba la paz de muchas formas: ansiedad, ofensa, ira, altanería… puede llegar a destruirte, pero sobre todo, alejarte de Dios. Pretender ocupar un lugar, como el diablo, que no te corresponde.

Cuando leemos en la Biblia:

“El corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce?

Jeremías 17:9.

Dios nos está poniendo en alerta porque nuestro corazón puede ser fácilmente engañado e inducido. El orgullo espiritual envuelve el corazón adoptando muchas formas y figuras, por eso el teólogo estadounidense asegura que es fuente de todos los males.

Es muy difícil de discernir por su misma naturaleza. Razón por la que debemos estar atentos constantemente en nuestro corazón, todos los días, si es posible, en cada acto, conducta, intención, comportamiento, en lo que hablamos; cuando vemos los logros de los demás; si nos ofendemos fácilmente; si estamos padeciendo enfermedad y la usamos para manipular a otros, para atraer la atención; cuando buscamos siempre ser el centro; cuando descalificamos a un hermano en Cristo que conoce más de la voluntad de Dios que nosotros mismos.


Precisamente ahí debemos clamar a Dios por ayuda, para que nos abra los ojos del entendimiento, para que nos ayude a discernir y nos muestre que estamos siendo engañados, para no caer en ninguno de los pecados que van de la mano del orgullo: “la soberbia, altivez, “arrogancia, vanidad, presunción, engreimiento, petulancia, ínfulas, suficiencia, endiosamiento, pedantería, exceso de estimación propia”(similares del orgullo, RAE).


Hay que decir, que son muchas más las caras del orgullo: vanagloria, jactancia, altanería, magnanimidad, burla, y egoísmo. Yo agregaría, desprecio. Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Prov.16:18


Dios siempre tiene cuidado de sus hijos y constantemente nos advierte sobre las trampas del orgullo. Una de ellas es precisamente la soberbia y sus consecuencias, tal como se lee en el proverbio arriba citado. Nótese: después de la soberbia sobreviene el quebrantamiento y después de la altivez de espíritu la caída, la ruina, el derrumbamiento. Es pues, trágico.3


La pregunta inmediata sería ¿Cómo detectar un pecado derivado del orgullo si se mueve en total secrecía? ¿Cómo identificarlo si tenemos conductas aprendidas del mundo ya muy normalizadas, en el entendido de que el orgullo es considerado un sentimiento de satisfacción por los logros personales alcanzados, o por el reconocimiento de las propias cualidades, o de la pertenencias obtenidas o incluso, por las relaciones y por el ámbito social en el que nos desenvolvemos?


Vale anotar aquí que en algunas áreas del conocimiento el orgullo presenta dualidad en su definición, pues se dice que es positivo cuando casa con esa expresión de la sociedad de “estar orgulloso de uno mismo” y se corresponde precisamente con la definición de la RAE: es un “sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades, méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida”.


Pero también se considera falso, negativo, desadaptativo e incluso patológico. La misma RAE enumera una serie de emociones negativas asociadas al orgullo que ya anotamos arriba. En otro campo semántico, en la psicología humanista, se sostiene que “el orgullo no explica adecuadamente la experiencia de nadie y, si surge, siempre es una fachada falsa diseñada para proteger un yo infravalorado”.4


Lo cierto es que es una emoción compleja, pero en lo espiritual, poniendo la mirada en sus efectos, podemos discernir con la ayuda de Dios, la presencia del orgullo, de alguno de sus rostros, fundamentalmente en el ministerio. El lenguaje corporal puede ser un indicador para identificar que existe por ahí, en algún lugar de tu corazón, una de sus raíces.


Es tan común que permea toda actividad humana y cuando reconoces presunción en tu corazón, por ejemplo, posiblemente hallarás en una capa más abajo, vanidad, y si profundizas aún más, seguro encontrarás arrogancia, o desprecio o idolatría de ti mismo, qué sé yo, pero en el fondo, habrá, en lo oculto, una raíz del orgullo.


Hace unos días publiqué en mi historia de Facebook un pensamiento relacionado con el orgullo del mismo Spurgeon que dice:


“El orgullo nació con nosotros y no morirá ni una hora antes que nosotros”


Parafraseando a Spurgeon, no morirá fácilmente porque, como él bien lo define, es una mala hierba que se enraiza y crece casi de manera imperceptible. Resulta muy difícil de erradicar. Pero, sobre todo, de identificar, de discernir de manera personal, es camaleónico.


Jonathan Edwards, nos alerta: “Recuerda que el orgullo es la peor víbora que hay en el corazón, el mayor perturbador de la paz del alma y de la (…) comunión con Cristo: fue el primer pecado cometido, y yace en lo más bajo de los cimientos de todo el edificio de Satanás, y es desarraigado con la mayor dificultad, y es el más oculto, secreto y engañoso de todos los deseos, y a menudo se arrastra sigilosamente (…) a veces, bajo el disfraz de la misma humildad”.


Dicho esto es fácil entender que el orgullo siempre va a estar presente, en mayor o menor medida, es epidémico, se alimenta de cualquier cosa, y es, al mismo tiempo, abominable:

Abominación es a Jehová, todo altivo de corazón; (Prov. 16:5).

Prov. 16:5

Es lo que Dios más aborrece. Su opuesto, la humildad, puede considerarse el antídoto del orgullo, tenemos que cultivarla en cada momento, en cada paso que demos, pues es una virtud que nos acerca más a Dios, pero, hay que reconocer que “es escurridiza”. A diferencia del orgullo, la humildad no se arraiga, se nos escapa de las manos fácilmente.


Es bueno saber que en las sagradas escrituras encontramos una palabra, un verso que nos guía, nos muestra la salida, nos da luz. El Apóstol Pablo, ruega:

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.

Efesios .4:1,2

No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad. Y que cada uno considere a los demás mejores que él mismo. (Fil. 2:3-4).


Son muchos los rostros del orgullo y en la Biblia están claramente catalogados, porque Dios sabe su origen maligno. Por citar algunos:


A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia…

1Timoteo. 6:17


“Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más”

Isaías. 47:10.


(…) El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo

1Cor. 8:1,2


“¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gál. 1:10).
“(…) Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”
(Sgo. 4:6).


“¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la
mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve”
(Luc.22:27).


“y les encanta ocupar los mejores asientos en las cenas y sentarse en las primeras
sillas de las sinagogas”
(Mt.23:6).


Volviendo al orgullo espiritual, el Apóstol Pablo combatió ese espíritu con suficiente carácter y sabiduría entre los corintios pues estaba convencido de que era un sentimiento frívolo y superficial que los inducía a otros males como el individualismo, los celos, la envidia.5 Sentimientos que no permiten ningún tipo de cuestionamiento honesto y te alejan de Dios.


Lo cierto es que no podemos como cristianos vanagloriarnos de nada, porque sabemos, sin lugar a equívocos, que todo viene desde lo alto. Los dones, los talentos, lo que poseemos aquí en el mundo, que si la casa, el trabajo, la belleza física –si la hubiera–, lo que comemos, todo no es dado por la gracia de Dios, por su favor inmerecido y a Él debemos agradecerle, alabarle, honrarlo, colocándolo en primer lugar en todo, pues es el sitio que le corresponde.


El mismo Pablo reconoció: “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2 Cor. 12:7).


Dios nos habla a través de la Biblia. Si necesitamos guianza, discernimiento, sabiduría, dominio propio, basta con pedirlo en oración, acercándonos a su presencia. Reconociendo que todo viene de Él; por su gracia divina hemos recibido desde lo alto toda buena dádiva. Es pues necesario ser humildes de corazón, venir a menos para que, al igual que Pablo, el poder de Cristo crezca en nosotros y se fortalezca nuestro espíritu para no ser engañados.


Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Sgo.4:6,7

Bibliografía:
1y 2El Enemigo Silencioso del Cristiano: el Orgullo Espiritual por Jonathan Edwards
3https://www.google.com/search?q=el+orgullo+estudio+biblico+del+expositor&rlz 4https://en.wikipedia.org/wiki/Pride 5https://www.spurgeongems.org/schs1271.pdf

AMADO DIOS

La frescura de la mañana y el trinar de las aves nos anuncian que el último día del mes de febrero ha llegado.

Soy muy feliz y tengo cientos de motivos para agradecerte. Gracias Señor por tu inmenso amor, por tu amparo y porque Tú siempre estás a mi lado colmando mis días de paz, ilusión y alegría.

Señor, en este día también te doy gracias porque durante todo el mes de febrero me protegiste, me diste fuerza y sabiduría, me acompañaste en mis triunfos y me abrazaste en la tristeza. Es hermoso vivir con la seguridad que da tu compañía; te pido que nunca te apartes de mí, pues en cada instante yo necesito más de tu presencia.

Me levanto a vivir este día con fe y optimismo. Te pido que renueves mi corazón con tu poder y que me ayudes a vivir con un propósito. Por favor perdona mis errores y dame la sabiduría necesaria para actuar conforme a tu voluntad y poder alcanzar mis metas y anhelos.

Te pido también, amado Dios, que mires mi vida y la vida de mi familia. Te suplico que visites nuestro hogar y lo llenes de paz, salud, entendimiento y amor. Por favor escucha nuestras suplicas y ayúdanos a solucionar nuestros problemas, alcanzar la calma y vivir en dicha y prosperidad.

Padre celestial, en este día también quiero ofrecerte todas nuestras actividades y nuestras luchas en el mes de marzo. Por favor ilumina nuestra mente y nuestro corazón y permítenos ser un instrumento de tu obra. Ayúdanos a caminar cada día más cerca de Ti.

Señor, gracias por escuchar nuestra oración y por rodearnos con tu amor. En febrero viví cambios, tuve éxitos y muchas lecciones aprendidas, por todo te doy gracias y pongo este nuevo día y todo el mes de marzo en tus manos, Nombre de Jesús.🙏🏻 Amén.

Ma Guanajuato González Castañales.

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Estela Jiménez Durán

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JUDAS UN REFLEJÓ DE COMO ACTUAMOS

Casi todos llamamos traidor a Judas, pero casi nadie se atreve a ver la enseñanza que él nos deja. Judas es conocido por un solo acto, un beso y treinta monedas de plata, y con eso ya creemos que ya lo entendimos todo, pero no.

Judas no empezó traicionando, él empezó siguiendo, caminó con Jesús, comió con EL, escuchó sus enseñanzas, vio milagros, Judas estaba muy cerca del maestro, y aún así estaba perdido, sabes porque ?, porque el problema de Judas no era que no creyera, sino que Jesús no encajó en lo que Judas anhelaba, él quería a un Mesías que resolviera las cosas rápido, que corrigiera el sistema, que tomara el poder y que hiciera justicia pero a su manera. Y cuando Jesús eligió el camino de servicio y de silencio, el camino de la cruz, se desilusionó .


Judas no vendió a Jesús solo por dinero, vendió su frustración, su decepción, y esto nos incluye a todos, pues somos como Judas cuando seguimos a Dios pero en el fondo queremos hacer nuestra voluntad y tomar nuestras decisiones, y cuando Dios no responde o responde no como queremos, entonces nos enojamos, confiamos en El solo si hace lo que pensamos que es correcto.


Judas no se fue de golpe, primero abandonó a Dios en su corazón, estaba con él físicamente pero su corazón no era para con Dios, ese beso no fue más que una muestra de que por fuera podemos aparentar una cosa, pero en nuestro corazón puede haber menosprecio e indiferencia.


Judas huyó sintiendo culpa, pero no se permitió el perdón , reconoció el error, pero no creyó en la misericordia y perdón de Dios.


Así nosotros, pensamos que Dios puede perdonar a otros pero a nosotros no, queremos hacer nuestra voluntad y no la de Dios, queremos seguir nuestros caminos, no los caminos de Dios, queremos las cosas rápido, incluso queremos respuestas rápidas sin siquiera tener una relación estrecha con Dios, no confiamos en que sus respuestas son a SU tiempo y conforme a SU voluntad y que esa voluntad debemos aceptarla nos guste o no.


La enseñanza que nos deja Judas aquí es que debemos ver con ojos espirituales la SOBERANÍA DE DIOS detrás de todas nuestras peticiones y anhelos, que EL tiene en perfecto control todo porque EL es el dueño y SEÑOR del universo, que nada se le escapará, y que nuestra fe y confianza deben estar alineadas con SU perfecta voluntad.


Es así como debemos ver que nosotros somos muy parecidos a Judas, pero que está enseñanza nos ayuda a ver que DIOS ES UN DIOS QUE TRANSFORMA, que nos hace nuevas criaturas, que la paciencia y la fe van de la mano, debemos saber esperar y confiar que DIOS tiene la última palabra, aferrémonos a ÉL, CONFIANDO EN SU SOBERANÍA, EN SU DEIDAD, sabiendo que solo los planes de DIOS SON BUENOS AGRADABLES Y PERFECTOS.

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APRENDIENDO A VIVIR COMO HIJOS

Hoy quiero invitarnos a reflexionar en algo sencillo, aunque no necesariamente fácil: cómo aprender a relacionarnos con Dios como Padre.

No como un concepto, ni como una idea abstracta, sino como una realidad que afecta cómo vivimos, pensamos, sentimos y decidimos.

Cada persona tiene una historia con la figura paterna. Algunos tuvieron una experiencia positiva; otros crecieron sin presencia, con dureza, distancia o heridas profundas. Y muchos llegamos a la vida adulta sin haber sido realmente formados emocional o espiritualmente.

Estas experiencias influyen conscientemente o no en cómo enfrentamos la vida y, sobre todo, en cómo nos acercamos a Dios.


Por eso, cuando labiblia presenta a Dios como Padre, no lo hace como una teoría adicional oh alguien lejano, sino como una invitación a la restauración personal.

Por qué la paternidad de Dios no es solo concepto es real, es para todos y es restauración

Dios no se presenta como un padre simbólico, sino como uno real y activo.
Salmos 68:5 lo describe así:

Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada.

Este pasaje resume una verdad fundamental: Dios entra específicamente donde falta algo.


Donde hubo ausencia, Él trae presencia.
Donde hubo dureza, Él trae consuelo.
Donde hubo inseguridad, Él trae identidad.

Muchos aprendimos a funcionar sin haber aprendido a ser afirmados.
A resolver problemas sin haber recibido guía.
A sobrevivir sin sentirnos hijos.

Dios quiere trabajar precisamente en esos lugares.
Isaías 66:13 lo confirma cuando dice:

“Como alguien a quien consuela su madre, así os consolaré yo.”

La paternidad de Dios es restauración integral, no solo un título teológico.

Asi que no somos empleados de Dios, más bien somos sus hijos

De hecho es común que las personas se relacionen con Dios como si Él fuera un jefe espiritual: cumplir, producir, evitar fallar.
Pero la Biblia habla de una relación completamente diferente.

En Romanos 8:15, Pablo escribe:

No habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción.

Y en Gálatas 4:7 agrega:

Ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Cristo.

Esto significa que la relación no es transaccional, sino relacional.
La identidad de hijo o hija cambia cómo trabajamos, cómo obedecemos, cómo servimos y cómo afrontamos nuestras luchas.

Y es importante recordar: no podemos dar aquello que no hemos recibido.
Si no aprendemos a vivir como hijos, siempre habrá áreas en las que lucharemos innecesariamente.

Una de las ideas más comunes en nuestra cultura es: “Yo puedo solo.”
Pero la Biblia muestra un diseño diferente: comunidad, acompañamiento y responsabilidad compartida.

Salmos 68:6 afirma:

Dios hace que los solitarios tengan un hogar.

Ese “hogar” es pertenencia, dirección y acompañamiento. Y cuando Dios comienza a sanar a una persona, suele hacerlo con un propósito mayor: que su vida llegue a ser de edificación para otros.

Jesús modeló esto cuando discipuló a sus seguidores de manera cercana y práctica.
Pablo lo enseñó en Efesios 4:12, explicando que Dios equipa a los creyentes “para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”.

En otras palabras, Dios forma a sus hijos no solo para su propio beneficio, sino para fortalecer la vida de quienes los rodean.

Uno de los mayores obstáculos internos para muchas personas es la idea de que Dios está decepcionado, frustrado o cansado de ellas.
Pero la Biblia presenta otra imagen.

En Sofonías 3:17, se nos recuerda:

Él se gozará sobre ti con alegría… se regocijará sobre ti con cánticos.

Esto revela una postura de Dios que no depende del rendimiento humano, sino de Su carácter.

Jesús también mostró esta realidad en la parábola del hijo pródigo.
En Lucas 15, el padre:

• no corrige primero,

• no exige explicaciones,

• no enumera faltas,

sino que recibe, restaura y celebra.

Además, Hebreos 4:16 nos invita a acercarnos confiadamente a Dios, lo cual sería imposible si Él estuviera decepcionado.

El llamado práctico de todo esto puede resumirse así:

• Recibir la paternidad de Dios de manera personal.

• Vivir diariamente desde esa identidad.

• Permitir que Dios forme áreas internas que nunca fueron formadas.

• Extender esa estabilidad espiritual a quienes nos rodean.

Personas que viven como hijos e hijas saludables aportan estabilidad, dirección y claridad a sus familias, amistades y comunidades.
Como enseña 1 Juan 3:1:

Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.

La vida cristiana no se trata de aparentar ni de esforzarse sin dirección, sino de permitir que Dios forme lo que necesita ser formado en cada área de nuestra vida.

La invitación final es sencilla: acercarnos a Dios tal como estamos, sin pretensión, y permitir que Él ocupe el lugar de Padre que la Biblia declara que tiene.

La vida espiritual se fortalece al recibir y caminar en esta identidad.
Y desde esa identidad, podemos vivir de manera más sólida, clara y alineada con el propósito de Dios.

Al final, vivir como hijos e hijas de Dios no es un evento, ni una temporada, ni un mensaje motivacional. Es un camino de aprendizaje continuo, una forma de vida que se convierte en nuestra identidad más estable y nuestro fundamento más seguro.

Ser hijos significa que nuestra historia no está definida por las ausencias, heridas o carencias que marcaron nuestro pasado, sino por el Dios que nos adopta, nos afirma y nos forma.
Significa caminar con la convicción de que no estamos solos, que no necesitamos demostrar nada para ser amados y que siempre hay un lugar para volver.

Aprender a vivir como hijos de Dios es aprender a vivir desde la verdad.
La verdad de que pertenecemos.
La verdad de que somos vistos.
La verdad de que somos llamados por nombre.
La verdad de que nuestro Padre no se cansa, no retrocede y no abandona la obra que comenzó en nosotros.

Y mientras avanzamos en este proceso, algo profundo ocurre:
la identidad se transforma en seguridad,
la seguridad se convierte en carácter,
y el carácter se vuelve testimonio.

Porque quienes aprenden a vivir como hijos e hijas…
se convierten en reflejo del corazón del Padre para el mundo.

Ese es el llamado.
Ese es el camino.
Y esa es la invitación que siempre permanece abierta:

BENEFICIOS DE LA EQUINÁCEAS

Equinácea: beneficios naturales para fortalecer el sistema inmunológico. La Equinácea es una de las plantas medicinales más reconocidas y utilizadas en la medicina natural por su capacidad para estimular y fortalecer el sistema inmunológico. Tradicionalmente ha sido empleada para prevenir y apoyar el tratamiento de infecciones, especialmente en temporadas de frío o cuando las defensas están bajas.


Su uso adecuado puede convertirse en un gran aliado para cuidar la salud de forma natural y preventiva.

 ¿Qué es la Equinácea?


La equinácea es una planta originaria de América del Norte. Existen varias especies, siendo las más utilizadas Echinacea purpurea, angustifolia y pálida, conocidas por sus propiedades inmunoestimulantes, antiinflamatorias y antioxidantes.

 Principales beneficios de la Equinácea


1. Fortalece el sistema inmunológico
Estimula la producción de glóbulos blancos, ayudando al cuerpo a defenderse mejor frente a virus, bacterias y otros agentes externos. Es ideal para personas con defensas bajas o que se enferman con frecuencia.


2. Prevención y apoyo en resfriados y gripa
Tomada al inicio de los síntomas, la equinácea puede:
Reducir la duración del resfriado
Disminuir la intensidad de los síntomas
Ayudar a una recuperación más rápida


3. Acción antiinflamatoria

Contribuye a disminuir la inflamación en el cuerpo, apoyando procesos como:
Dolor de garganta
Inflamación de vías respiratorias
Molestias articulares leves

4. Propiedades antioxidantes
Ayuda a combatir el daño causado por los radicales libres, favoreciendo la salud celular y el envejecimiento saludable.


5. Apoyo en infecciones recurrentes
Es especialmente útil en personas que presentan:
Infecciones respiratorias frecuentes
Defensas bajas por estrés o cansancio
Recuperación lenta después de una enfermedad

6. Apoyo natural en épocas de estrés

El estrés debilita el sistema inmune. La equinácea puede ayudar como parte de un enfoque integral para mantener el equilibrio del organismo.

 Equinácea desde un enfoque integral
En terapias naturales, la equinácea no solo se utiliza para “combatir” enfermedades, sino para fortalecer el terreno del cuerpo, ayudándolo a responder mejor y de forma más equilibrada.
Puede usarse en distintas presentaciones:
Homeopatía
Tintura
Cápsulas
Extractos naturales
Siempre es importante considerar la edad, estado de salud y necesidades individuales.


 Recomendaciones
Evitar su uso prolongado sin supervisión.
No automedicarse en caso de enfermedades autoinmunes.
En adultos mayores, usar dosis suaves y personalizadas.

 Conclusión


La equinácea es una herramienta natural valiosa para cuidar el sistema inmunológico, especialmente cuando se acompaña de buena alimentación, descanso adecuado y manejo del estrés.
Pequeños hábitos, grandes cambios en la salud.

Contáctame para ayudarte a fortalecer tu sistema inmunológico
 

EL VALOR DE RECORDAR

Qué importante es recordar lo que Dios ha hecho en nuestra vida, al inicio de este año que sea uno de nuestros propósitos, siempre recordar lo que Dios ha hecho; su amor inagotable y su fidelidad.

La palabra de Dios nos recuerda la importancia de recordar, de tener presente lo que Dios hace en nuestras vidas. En el antiguo testamento construían altares que tenían un significado muy profundo porque no eran estructuras religiosas eran memoriales vivos de lo que Dios había hecho por ellos.

¿Por qué construían estos altares? Hola principalmente por 3 razones:

1.- Agradecimiento: 

Cuando Dios intervenía de alguna manera ya fuera salvándolos, proveyendo algo o guiándolas hacia un lugar vemos que ellos construían un altar, esto significaba “no me voy a olvidar de esto”

Luego Noé construyó un altar al señor y ahí sacrificó como ofrendas quemadas los animales y las aves que habían sido aprobados para este propósito.

Génesis 8:20. Noé NTV

Hoy después del diluvio lo primero que hizo no es fue edificar un altar y ofrecer sacrificios. Hoy fue su manera de decir: ”gracias por conservarme la vida”

2.- Recordar lo que Dios había hecho:

Los altares eran como marcas en el camino, para que cada vez que alguien pasara por ahí pudiera verlo.

A la mañana siguiente Jacob despertó muy temprano y erigió como columna conmemorativa la piedra en la que había reposado la cabeza y después derramó aceite de oliva sobre ella, llamó a aquel lugar Betel, qué significa casa de Dios aunque antes se llamaba luz. V 22 Y esta piedra que levanté como columna conmemorativa será un lugar de adoración a Dios y yo le daré a Dios la décima parte de todo lo que me dé.

Génesis 28:18-22

Después de soñar con la escalera al cielo, Jacob levantó una piedra como altar y dijo: “Este lugar es casa de Dios”. (Betel)

Y para Jacob era un recordatorio:  Dios se me apareció aquí.

3.- Testimonio para otros:

Los altares eran puestos para que las personas que pasaban por ahí pudieran verlo y quizás se preguntarán ¿y este altar porque está aquí? Entonces venía la historia de lo que Dios había hecho.

Una vez que todo el pueblo terminó de cruzar el Jordán el Señor le dijo a Josué: “ahora elige a 12 hombres uno de cada tribu y diles: hoy tomen 12 piedras del medio del Jordán, del mismo lugar donde están parados los sacerdotes, llévenlas al lugar donde van a acampar esta noche y amontónenlas. V 6 las usaremos para levantar un monumento conmemorativo. En el futuro, sus hijos les preguntarán ¿qué significan estas piedras? y ustedes podrán decirles: Nos recuerdan que el río Jordán dejó de fluir cuando el arca del pacto del Señor cruzó por ahí, esas piedras quedarán como un recordatorio para el pueblo de Israel para siempre.

Josué 4:1-3, 6 NTV

Cuando terminaron de cruzar el río Jordán hacia la Tierra prometida, levantaron un monumento con 12 piedras, una por cada una de las tribus de Israel, para que cuando los hijos preguntaran, ellos pudieran contarles como Dios había abierto el río y habían cruzado en seco.

¿Cómo eran esos altares?

Generalmente eran hechos de piedras sencillas sin labrar y se levantaban en el lugar exacto donde había ocurrido algo con Dios, muchas veces incluían sacrificios (animales, ofrendas) como expresión de gratitud y de entrega.

Pero lo más importante es que los altares no eran para que Dios recordara, eran para que el pueblo no olvidará con cada altar lo que querían decir:

“Aquí Dios fue fiel, aquí Dios respondió aquí Dios se manifestó”

¿Que nos enseña esto? Aunque hoy no levantamos altares físicos con piedras, es importante que levantemos altares espirituales: 

• Contando los testimonios de lo que Dios hace en nuestra vida

• Teniendo gratitud, cada día agradecer por lo que Dios ha hecho y hace en nuestras vidas.

• Recordando constantemente Su fidelidad.

UN ENOJO JUSTO EN EL MATRIMONIO

Dios tiene razones para enojarse. Observamos en Su palabra diferentes ocasiones donde expresa enojo con aquellos que se levantan contra Él y Su pueblo. Por ejemplo como lo hizo con Faraón que esclavizó a los israelitas y los persiguió hasta el mar Rojo. También muestra Su enojo contra los que ocasionan dolor y sufrimiento hacia los indefensos y desprotegidos. Al final, Su ira arderá contra aquéllos que sean obstinados y no se arrepientan ante Su Evangelio de Gracia, etc.

Esto nos enseña que el amor debería enojarse con las cosas que enardecen el corazón de Dios, incluso en nuestros cónyuges.

Deberíamos sentirnos indignados cuando atacan el honor de Dios y maltratan a Su pueblo.
Es verdad que la Escritura advierte sobre el enojo sin causa, pero a veces nuestro enojo si tiene una razón. Y mientras el amor nos conduzca a ser moderados en nuestras reacciones, está bien usar el enojo cuando hay cuestiones importantes en juego.

El enojo justo habla la verdad en amor, y tiene como objetivo restaurar en lugar de destruir. El amor dura más que el enojo

Sal. 30:5

Como el enojo es un sentimiento poderoso, a veces estalla antes de que nuestro sentido común lo detenga. Sentimos que crece dentro de nosotros y solo deja unos segundos para decidir si actuaremos en base a él o no. Pero una vez que reconocemos su apariencia, y nos damos cuenta que quiere controlar la situación, si somos sabios, lo dominaremos.

Puede parecer que el enojo está por brotar de nosotros, pero el amor no lo dejará respirar. Incluso el enojo de Dios, aunque es santo y justificado, siempre queda atrás con rapidez, luego de cumplir su propósito.

También nuestro enojo, aunque a veces sea adecuado, debe permanecer bajo el control del amor. De lo contrario siempre querrá escribir el libreto de lo que sucede a continuación, en lugar de representar su papel bajo la dirección, la autoridad y el control de la paciencia piadosa.

Nuestro amor paciente debería ser un atributo del cual nuestro cónyuge pudiera depender en cualquier momento, incluso cuando haya estado equivocado y nuestro enojo sea justificado.

Es necesaria la paciencia en nuestro matrimonio. No sólo porque nuestro cónyuge se beneficia, sino porque la naturaleza de Dios es ser compasivo y clemente.

Cuando somos paciencientes con nuestro cónyuge, nos parecemos a nuestro Padre celestial.

Si nuestro amor tiene que ser como el amor de Dios, debe ser lento para la ira, listo para entregarse y rápido para perdonar.

Un abrazo a tiempo y una palabra de afirmación pueden sanar heridas que los años no han podido cerrar.

Debemos pedir a Dios en oración, que nos dé discernimiento y sabiduría para expresar un enojo justo y adecuado cuando sea necesario hacerlo. Y que Dios lo use para traer restauración en lugar de más agravios.

Un matrimonio feliz no es aquel donde no hay problemas, sino aquel donde ambos han aprendido a perdonar.

¿SABÍAS POR QUE JESÚS DIJO “TALITA KUMI»? 

 SU SIGNIFICADO ES MUCHO MÁS PODEROSO DE LO QUE TE DIJERON…

No fue una frase bonita. Fue un decreto espiritual en el idioma del Mesías. Muchos conocen la frase.

Podemos leer y poner en contexto Marco 5:35-43

35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. 37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. 39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. 40Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. 42Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. 43Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer. Muy pocos conocen el idioma. Y casi nadie entiende su peso profético.

Cuando Yeshúa dijo: “Talita Kum”, no habló hebreo…

Habló arameo, el idioma cotidiano del pueblo en el siglo I.

Y aquí comienza la revelación.

ARAMEO: EL IDIOMA QUE HABLABA JESÚS.

El arameo fue por siglos: la lengua del pueblo llano el idioma de mercado, hogar y calle la lengua emocional y afectiva el idioma que usaban los profetas del exilio el idioma del Talmud y enseñanzas rabínicas posteriores En tiempos de Jesús:

Hebreo → idioma sagrado, litúrgico, de la Toráh

Arameo → idioma del corazón, de la vida diaria, del pueblo

Por eso los evangelios preservan algunas palabras EXACTAS de Jesús en arameo: Talita Kum, Eloi Eloi, Abba, Maranatha…

No son caprichos. Son momentos donde la emoción, el espíritu y la autoridad no podían traducirse sin perder esencia.

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA EL ARAMEO DEL HEBREO?

El hebreo es más antiguo; el arameo más popular. El hebreo es lengua bíblica. El arameo se volvió lengua cotidiana desde el exilio babilónico.

El hebreo se usaba para hablar con Dios; el arameo para hablar entre las personas.

Por eso Yeshúa ministra milagros en arameo: habla al corazón, no solo a la mente…

El hebreo es conciso y simbólico; el arameo es emocional y expresivo.

Cuando Yeshúa dice “Talita Kum”, está hablando:

Al alma de la niña

Al espíritu

Al propósito

Al destino

¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE “TALITA KUM”?

La frase completa en arameo es: תליתה קום “TALITHA QUM”

Pero el significado profundo no es: “Niña, levántate.” Eso es literal.

El sentido espiritual es: “Niña, LEVÁNTATE DE TU PARÁLISIS ESPIRITUAL.

Despierta al propósito para el cual fuiste creada.”

Porque KUM (קום) NO es solo ponerse de pie.

KUM es un llamado profético. En cultura hebrea–aramaica, KUM implica:

levantarse moralmente

levantarse espiritualmente

levantarse proféticamente

levantarse en misión

levantarse en identidad biblica

levantarse en diseño

No es cambio de postura…

Es cambio de DESTINO…

JESÚS NO RESUCITA CUERPOS, RESUCITA FUTUROS

Cada vez que dice KUM, el cielo se abre.

KUM es la palabra que Dios usa cuando:

Llama a Abraham →“Levántate y ve”

Llama a Josué →“Levántate, ha llegado tu tiempo”

Llama a Israel → “¡Levántate, resplandece!”

KUM es la palabra que cambia temporadas.

KUM abre puertas.

KUM activa propósito…

Cuando Yeshúa tomó la mano de la niña, no dijo una frase dulce… Dijo un mandato celestial: “Vuelve al diseño que el cielo escribió para ti.”

12 AÑOS: LA CLAVE PROFÉTICA

¿Casualidad que la niña tenía 12 años?

¿Y que la mujer del flujo llevaba 12 años enferma?

Nada es casual…

El número 12 en la Escritura = gobierno, autoridad, tribus, Israel, destino nacional.

Es un mensaje doble:

Israel enfermo será sanado

Israel dormido será levantado

Yeshúa no resucita solo a una niña… Está anunciando la restauración de todo Israel.

Y AQUÍ VIENE LA REVELACIÓN:

El mismo verbo KUM aparece en las Escrituras hebreas cuando Israel clama:

קוּמָה יְיָ KUMA ADONAY “LEVÁNTATE, ADONAY.”

Usado por: Moisés “KUMA ADONAY, que tus enemigos huyan” (Núm. 10:35)

David “KUMA ADONAY, sálvame” (Salmo 3:7)

Los salmistas  “KUMA ELOHIM, levántate con poder” (Salmo 68:1)

En Tanaj, KUMA ADONAY = Dios se levanta para intervenir.

Cuando Jesús dice: “TALITA KUM”

está usando EL MISMO VERBO que se usa para describir la intervención divina.

Es decir: La autoridad que Israel invocaba con “KUMA ADONAY” Jesús la ejerce directamente con Su voz.

¡Esto es Mesiánico al extremo! Es una declaración de identidad divina.

No solo la niña se levanta. Dios mismo se está levantando en esa habitación.

TALITA KUM ES PARA TI HOY No es una frase del pasado. Es un decreto para tu presente. Quizás tu fe está dormida. Quizás tu propósito está en pausa. Quizás tu identidad está apagada. Quizás tu futuro parece muerto.

Pero Jesús sigue tomando manos. Y sigue diciendo:

KUM. LEVÁNTATE. DESPIERTA. REGRESA A TU DISEÑO…

Él no te está diciendo “respira”. Te está diciendo: “Vuelve a la vida para la cual fuiste creado.” Aunque parezca muerto… Aunque parezca tarde… Aunque parezca imposible…

Cuando Yeshúa dice KUM, la muerte se retira. La oscuridad retrocede. El propósito se despierta. Lo que parecía final… Es comienzo. Talita Kumi: Tu destino sigue vivo!!!

AMADO DIOS

Hoy acudo ante Ti con un corazón lleno de dicha y fidelidad para darte gracias por este nuevo día, ya que con él, tengo la oportunidad de hacer más grande mi fe y servir a tu obra.

Gracias Señor por mi familia, por mis amigos y por todas las maravillosas bendiciones que Tú has puesto en mi camino. Amado Dios, confío en tu bondad y pongo en tus manos mi vida, mi destino, mis metas y mis más grandes sueños.

Señor, cada día llega a mi vida con nuevos retos y para salir victorioso en cada jornada necesito contar con tu hermosa presencia en mi vida.

Por favor tómame de la mano y llévame por sendas de bienestar, plenitud y prosperidad; ilumina mi mente para que cada uno de mis actos sea para tu gloria y por favor abre mis ojos para que vean tu grandeza, todo tu esplendor y de este modo, poder tener claridad en cada una de las decisiones que tome durante esta jornada.

Te entrego mi corazón, mis propósitos, mis ideales y todo mi ser para que los transformes a tu imagen, y así, yo poder obrar de acuerdo a tus designios.

Y una vez los últimos rayos del sol anuncien el fin de este día, permíteme reunirme con los míos en el calor y la seguridad de mi hogar. Permítenos disfrutar del pan en nuestra mesa, de la salud en nuestros cuerpos y de tu paz y tu amor en nuestros corazones.

Te suplico, amado Dios, que visites y habites en nuestra casa, pues tu presencia ilumina y dirige nuestras vidas y donde Tú estás, nunca falta absolutamente nada.

No sé lo que me espera en este nuevo día, pero estoy feliz y tranquilo, porque ya lo puse en las manos de Dios y yo confió en sus planes perfectos y maravillosos,

En el nombre de Jesús. Amén.

Ma. Guanajuato González Castañales.

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