¿Para Qué Sirve Una Terapia De Alineación De Chakras?

La alineación de chakras es parte de las terapias complementarias alternativas o espirituales. Hacerlo tiene diversos beneficios, porque cada chakra del cuerpo tiene una función. Además, nos ayuda a alcanzar estados de conciencia muy elevados.

Alineación de chakras: una forma en la que el cuerpo se puede conectar con la tierra y el cielo.

Actualmente, la necesidad de vivir mejor, de manera tranquila y alineada con la energía, ha llevado a muchas personas a no sólo animarse a entrar a una terapia psicológica, sino también a buscar alternativas para mejorar la calidad de vida. La alineación de chakras puede ser una buena opción, ya que es una de las más populares en estos tiempos.


Esta terapia se usa para liberar bloqueos energéticos, cerrar fugas de energía y trabajar en la sanación del cuerpo interior, liberación mental, energética, emocional y física.



“Esta terapia permite recuperar la fuerza interior. Es un proceso de contención amoroso, el terapeuta tiene que estar acompañando al paciente. Si le entra alguna sensación o cambio, la va contando y ella acompaña amorosamente toda la terapia”.

Los chakras y sus funciones El cuerpo tiene 7 chakras importantes que están conectadas por la Línea Hara. Existe una zona de poder del campo físico, donde se encuentra el Tan Tien.

Según Ruíz, este último está situado entre 2.5 y 4 cm abajo del ombligo y nos conecta a la central energética de la tierra y con el cielo. Nos hace caminar con más firmeza, para que eso suceda debe estar siempre correctamente energizado.

1. Raíz: Se encuentra en la base de la columna vertebral. Es la que nos mantiene física y emocionalmente estables. Cuando se trabaja, nos hace sentir satisfechos a nivel vital y material; nos proporciona seguridad emocional. A nivel físico, se relaciona con el intestino, las piernas, los pies y la base de la columna vertebral.

Cuando se bloquea, podemos sentirnos con culpa y miedo a enfrentarnos a situaciones de la vida diaria. También podemos sentirnos más distraídos.


2. Sacro: Se ubica en el abdomen, debajo del ombligo. Es el chakra de la sensualidad y las emociones. Físicamente, se representa en las caderas, los genitales, el sistema reproductivo, los riñones y la vejiga. Si se trabaja, se permite la apertura a nuevas experiencias y nos ayuda a aceptar el cambio.

Cuando está bloqueado, puede estar relacionado con un sentimiento de represión y puede reflejarse en excesos o adicciones.

3. Plexo Solar: Se encuentra en la parte del estómago y representa el poder personal y la autoconfianza. Este chakra nos ayuda en la toma de decisiones, a enfrentarnos a los riesgos y a establecer nuestros límites y necesidades personales en relación con los demás. Sus funciones se relacionan con el sistema digestivo y con la transformación.

Cuando el chakra está bloqueado, a nivel físico aparecen enfermedades en el sistema digestivo como úlceras, acidez, dolor de estómago, así como fatiga crónica. A nivel emocional, uno se puede sentir inferior a los demás, inseguro, con falta de confianza e insatisfacción con uno mismo, puedes tener exceso de ego y problemas de estrés.

4. Corazón: Este chakra es muy sentimental, expresa amor hacia los demás y la apertura hacia la vida. Por eso, se ubica en el centro del pecho. Actúa como punto de conexión y equilibrio entre el mundo físico y espiritual, además, está conectado con el sistema respiratorio.

Cuando está cerrado, pueden aparecer enfermedades cardíacas o coronarias. En el plano emocional, puede costarnos relacionarnos de forma sana y sentirnos libres de abrirnos al exterior.

5. Garganta: Este chakra, como su mismo nombre lo dice, se encuentra en la garganta. Se asocia a la comunicación, la trascendencia y purificación. Este chakra nos ayuda a ocupar nuestro rol en la sociedad al cumplir objetivos y metas.

Cuando trabajamos con este chakra, se activa la energía necesaria para la escritura, el canto, el habla y la escucha. Cuando está bloqueado, pueden aparecer problemas en la garganta y la voz. Además, se dificulta la comunicación con otros y temor a expresarnos por miedo a tener problemas.

6. Frente: Es el chakra del tercer ojo, se ubica en la zona de la frente entre ambos ojos y se conecta con el pensamiento y la intuición. Se relaciona con visualizar, ver sin la necesidad de mirar y entender. Por eso, está relacionado con la glándula pineal y al contacto con otras formas de conciencia.

Este chakra nos ayuda a mejorar la memoria, la capacidad de concentración y la intuición. Si está bloqueado, no permite desarrollar los atributos de la imaginación, la creación artística, los sueños y el poder de visualizar.

7. Coronilla: Está ubicado en la parte de arriba de la cabeza y está relacionado con la espiritualidad. Este chakra es de la conciencia pura, sus elementos principales son la luz interior, la voluntad y el pensamiento que tiene el poder de la mente.

Cuando este chakra se bloquea, nos lleva a ser más rígidos con las creencias y eso dificultará el crecimiento personal de cada persona.



¿Cómo se hace una terapia de alineación de chakras?


Evaluar el estado de los chakras, como gira el péndulo y observar si tienen interferencias en chakras principales o si tienen fugas (Las interferencias hacen que no fluya correctamente la energía).

Si hay interferencias se usa cromoterapia (con colores). Se hace le desinterferencia y se irradia en la zona según el color que corresponde con el chakra.
Conforme avanza la terapia, el cuerpo puede responder con temblores, sobresaltos o liberación emocional.

La terapista alimenta los chakras y balancea el cuerpo para regular la energía.
Finalmente, se realiza la terapia de polaridad, esto estimula y equilibra las corrientes de canales de energía que pueden ser positivas, negativas y neutras.

Si quieres una alineación de Chakras, te invito a realizar tu cita.

El Poder De La Escritura En Nuestra Comunidad.

Por Judy Tapia Cerezo

Leía sobre los árboles como en un bosque se nutren por las raíces recíprocamente y meditaba   sobre la comunidad. 

De cómo nos necesitamos los unos a los otros. Estamos en un proceso de renovar nuestra mente. En Romanos 12, el compartir lo que hemos avanzado y en lo que nos hemos estancado.

Tener relaciones íntimas y no nada más de apariencia, desimulaciones o de sentirte como un impostor, sino de comunión con Dios. La conexión con los demás, el poder de la escritura en este caminar juntos. En los diferentes temperamentos donde unos son fuertes y otros débiles. El desarrollo del carácter es esencial, exhortarnos en amor y conviviendo en armonía, para aprender de unos a otros.

El amor es dar, pero también saber recibir. La humildad de aprender a escuchar y la generosidad de dar tiempo a otros.

Los testimonios inspirados en JESÚS son vida. De la inteligencia de la vida poco se habla y nosotros tenemos a JESÚS, el camino, la verdad y la vida. (Juan 14).

El mundo sólo se perfecciona en valores, pero nosotros tenemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (Pedro 2:9).

Por eso es importante escribir sobre esta inteligencia de vida inspirada en JESÚS para creyentes y no creyentes. Creciendo juntos sin juzgarnos.

El apoyo de complementarnos y de no competir.

La soledad se experimenta por no tener este tipo de relaciones, aun cuando estemos rodeados de personas, es por eso su importancia.

El escribir con tres pasos sobre las virtudes y sus contrarios plasmando nuestra historia.

Definiendo, ilustrando y mostrando el beneficio, y el cómo.

La palabra de Dios define lo que es correcto, hay que desaprender y volver a aprender, desarraigar y volver a plantar.

Ser creativos, ilustrando con vivencias personales, la palabra que te inspira y como en un plan llegaste al cambio de hábito.

Cómo cuándo vas al metro, ves dónde estás y a dónde quieres llegar. El camino a tomar, compartirlos y leer los que otros escribieron.

Orar de acuerdo a la palabra de Dios. De una meditación profunda, es inspirador ya que es la comunión con el Espíritu Santo y JESÚS. Nos guiará a toda verdad y enderezará nuestras veredas.

Ponlo en práctica en tu comunidad, verás la diferencia.

Este Puesto Me Queda Grande

Por Inma Gómez

Más de una vez, a lo largo de mi carrera profesional, NO me he creído merecedora de un puesto o de una promoción profesional.

Más bien, lo he atribuido a la suerte en vez de a mi CAPACIDAD.

Según una encuesta realizada por KGPM, “Tres de cada cuatro mujeres experimentan EL SÍNDROME del IMPOSTOR en algún momento de sus carreras”

El síndrome del IMPOSTOR fue acuñado en 1978 por las psicólogas P. Clance y R. Imes en un artículo llamado «The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention».

Según las expertas: “Nos hace sentirnos equivocadamente INDIGNOS de los éxitos conseguidos y nos IMPIDE reconocer los logros y méritos propios, por desconfianza respecto de nuestra propia capacidad, atribuyendo nuestro logro a factores exógenos como la suerte”.

Aunque, según estudios recientes, lo ha sentido alguna vez en su vida profesional,el 70 por ciento de la población, es mucho MÁS frecuente entre mujeres.

Pero…por qué ALGUNAS dudamos sistemáticamente de NOSOTRAS mismas?. 

Aunque existen factores de inequidad laboral y de género, por mi experiencia como docente, yo lo atribuyo más a factores EDUCACIONALES. 

Detecto que:

1️⃣En general, las mujeres adolecemos, de una AUTOESTIMA más endeble y tenemos menor SEGURIDAD y confianza en nosotras mismas.

2️⃣VIVIMOS con la constante sensación de que no somos SUFICIENTE, que no “DAMOS la talla”.

3️⃣Nos SENTIMOS mal destacando, sentimos que no lo merecemos y que NOS van a rechazar. Preferimos encajar porque asociamos el éxito al OSTRACISMO emocional y relacional. Es más rentable esconder el talento.

4️⃣Tenemos un altísimo nivel de AUTOEXIGENCIA. Nada nos parece suficiente. Siempre DEMOSTRANDO.

5️⃣ATRIBUIMOS el éxito a causas externas como la SUERTE o errores de juicio. 

Estoy convencida de que DETRÁS del síndrome del impostor se ESCONDE el miedo al fracaso y el miedo a que NOS descubran como una persona mucho menos competente de lo que demostramos.

Muchas alumnas RECHAZAN ofertas de trabajo, proyectos o PROMOCIÓN profesional, por miedo a NO CREERSE suficientes.

Yo también pasé por ELLO. 

La clave está en ACEPTARNOS tal como somos. Rebajar nuestro nivel de exigencia, y RELATIVIZAR los errores, aceptando el fallo como parte “imprescindible” del aprendizaje.

Desde hace años, en mis clases REPITO y copiamos todos los días, chicos y chicas: “YO VALGO, YO SOY”.

Al principio me miran perplejos porque CHOCA con su autoconcepto, pero a base de REPETIR, lo interiorizan y EMPIEZAN a creerlo.

“Cuando descubras lo que en realidad eres, serás consciente de que tu valor es incuestionable y que en esencia eres perfecto y completo”. Mario Alonso Puig

Pregunto: “Si reúnes DE SOBRA todas las condiciones…Por qué no lo intentas?

Te leo!!

Crónicas Bíblicas: Marta Y María. Parte 1

Por John MacArthur

María…  sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres. Lucas 10.39-40

En este capítulo conoceremos a dos mujeres extraordinarias: Marta y María.

Las consideraremos juntas porque así es como la Escritura las presenta constantemente. Vivían con su hermano, Lázaro, en la pequeña aldea de Betania. Estaba situada a corta distancia de Jerusalén, un poco más de tres kilómetros del centro de la ciudad y al sudeste de la puerta oriental del Templo (Juan 11.18) en dirección al Monte de los Olivos.

Tanto Lucas como Juan cuentan que Jesús disfrutaba de la hospitalidad de esta familia. Según los Evangelios, fue allí al menos en tres oportunidades cruciales. Betania era aparentemente un lugar de detención frecuente en sus viajes, y la casa de esta familia parece haberse convertido en su lugar de residencia durante sus visitas a Judea.

Marta y María conforman un duo fascinante, muy diferentes en muchos aspectos, pero idénticas en un asunto esencial; ambas amaban a Cristo. Ya seguramente usted estará empezando a notar, que ésta es la marca distintiva de cada mujer, a quien la Biblia considera ejemplar. Todas apuntan a Él.

Todo lo digno de elogio en ellas estaba, de un modo u otro, concentrado en Él. Era el centro de la mayor expectación para cada una de las mujeres sobresalientes del Antiguo Testamento y fue inmensamente amado por las principales mujeres del Nuevo Testamento. Marta y María de Betania son ejemplos clásicos.

Se convirtieron en apreciadas amigas personales de Jesús durante el ministerio terrenal del Señor. Más aún, Él tenía un amor muy profundo por esa familia. El apóstol Juan, que era un observador agudo de qué y a quién Jesús amaba, lo puntualiza diciendo que «amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro» (Juan 11.5).

No se nos dice en detalle cómo esta familia llegó a tener una amistad tan íntima con Jesús. Puesto que no se mencionan lazos familiares entre los parientes de Jesús y el clan de Betania, lo más probable es que Marta y María fueran solo dos de las muchas personas que escucharon a Jesús enseñar al comienzo de su ministerio. extendiéndole su hospitalidad y construyendo, de esta manera, una relación con Él.

Cualquiera sea la forma en que este nexo comenzó, obviamente se transformó en una cálida y profunda amistad personal. De la descripción de Lucas se desprende que Jesús hizo de esa casa su hogar. El hecho de que Jesús con frecuencia cultivara tales amistades arroja luces sobre el tipo de hombre que era. Esto ayuda, además, a explicar cómo se las arreglaba para ejercer un ministerio itinerante en Judea, sin transformarse en un indigente y desamparado a pesar de no tener una casa exclusivamente para Él (Mateo 8.20).

Aparentemente, personas como Marta y María lo acogían con regularidad en sus hogares y familias, y Él se sentía como en casa entre sus amigos. Es indudable que la hospitalidad era un distintivo especial de esta familia. Marta en particular, aparece en todas partes como una anfitriona meticulosa. Incluso su nombre es la forma femenina de la palabra «señor» en arameo.

Era un nombre perfecto para ella porque todo indica que ella era la dueña de casa. Lucas 10.38 se refiere a ellos como la casa de Marta. Eso, junto al hecho de que su nombre es puesto siempre en primer lugar entre sus hermanos, denota claramente que era la hermana mayor.

Lázaro parece ser el menor de los tres, porque aparece de último en la lista que hace Juan en 11.5 y rara vez aparece en primer plano en todo el relato, incluyendo la descripción de cómo fue levantado de entre los muertos.

Algunos creen que Marta era viuda, dada su posición como dueña de casa y cabeza de la familia. Eso es posible, por supuesto, pero todo lo que sabemos de la Escritura es que eran tres hermanos que vivían juntos, y no hay mención acerca de que alguno estuviera casado. Tampoco se da ninguna pista sobre la edad que tenían. Pero puesto que María aparece literalmente a los pies de Jesús cada vez que se la menciona, sería difícilimaginarla como muy mayor.

Además, los temperamentos fuertemente contrastados entre Marta y María, parecen incompatibles con personas de mucha edad. Me siento inclinado a pensar, que los tres eran todavía muy jóvenes e inexpertos. Efectivamente, en su interacción con Cristo, El siempre los trató de la manera que lo haría un hermano mayor y muchos de los principios que les enseñó eran lecciones extremadamente prácticas para personas jóvenes entrando en la madurez.

Algunas de esas lecciones tienen especial importancia en el episodio que examinaremos en seguida.

TRES INSTANTÁNEAS DE MARTA Y MARÍA

La Escritura da tres significativos relatos de la interacción de Jesús con esta familia. Primero, Lucas 10.38-42 describe un pequeño conflicto entre Marta y María sobre cómo es mejor demostrar la devoción a Cristo.

Allí es donde inicialmente las encontramos en el Nuevo Testamento. La manera como Lucas describe sus conflictivos temperamentos es perfectamente concordante con todo lo que vemos en dos incidentes posteriores relatados por Juan.

(Volveremos a ver más sobre el final de Lucas 10 en este capítulo porque allí es donde el contraste de las personalidades de las dos se muestra con mayor claridad.) Un segundo vistazo más cercano, a la vida de estas dos mujeres lo encontramos en Juan 11.

Prácticamente todo el capítulo, está dedicado a la descripción de cómo su hermano Lázaro muere y es traído de regreso a la vida por Cristo. El trato personal de Jesús con Marta y María en esta escena pone de relieve sus características individuales. Aunque no tenemos espacio suficiente para considerar el evento completo, más tarde volveremos brevemente solo para tomar nota de cuán profundamente la muerte y la siguiente resurrección de Lázaro afectaron a Marta y María, aunque en forma diferente, de acuerdo a sus contrastantes personalidades.

Juan da una descripción muy detallada y con movedora de la congoja de las hermanas por su pérdida, cómo Jesús las ministró en su dolor, cómo se conmovió con ellas en un modo profundo y personal y cómo levantó gloriosamente a Lázaro de la muerte en el mismo clímax del funeral. Más que ningún otro acto de Jesús, ese milagro dramático y público, fue lo que finalmente selló la determinación de los líderes judíos de enviarlo a la muerte, porque sabían que si Él podía levantar a los muertos, la gente lo seguiría y los dirigentes perderían su base de poder (Juan 11.45-57)

Obstinadamente, se negaron a considerar que su poder para dar vida era prueba de que era exactamente quien decía ser: el Hijo de Dios. Marta y María parecen haber comprendido que Él mismo se había puesto en peligro al traer a su hermano de regreso a la vida.

En efecto, toda la profunda gratitud y comprensión de María se revela en el tercer y último relato donde ambas mujeres aparecen juntas una vez más. En Juan 12 (el relato paralelo está en Mateo 26.6-13 y Marcos 14.3-9) se cuenta cómo María ungió los pies de Jesús con un costoso ungüento y se los secó con sus cabellos.

Aunque Mateo y Marcos describen esta situación, ninguno de ellos menciona el nombre de María en este contexto. No cabe duda, sin embargo, que están describiendo el mismo incidente que se lee en Juan 12. Tanto Mateo 26.12 como Juan 12.7

indican que María, en algún sentido, entendió que estaba ungiendo a Jesús para su entierro. Debe haber supuesto que la resurrección de su hermano generaría en los enemigos de Jesús un ardiente odio y que ellos determinarían condenarlo a muerte Juan 11.53-54). El mismo Jesús se había marchado a la relativa seguridad de Efraín inmediatamente después de la resurrección de Lázaro, pero la Pascua lo trajo de regreso a Jerusalén (vv. 55-56). María, y probablemente también Marta, parecía comprender mejor que nadie cuán inminente era la amenaza contra Jesús. Seguramente intensificaron su sentido del deber y gratitud hacia Él, como se refleja en el acto de adoración de María.

MARÍA, LA VERDADERA ADORADORA

De acuerdo con Mateo y Marcos, el ungimiento de los pies de Jesús que hizo María tuvo lugar en la casa de «Simón, el leproso». Por supuesto, una persona con lepra no habría sido capaz de atender a un grupo como éste, mucho menos en su propia casa.

Los leprosos eran considerados ceremonialmente impuros, por lo que debían mantenerse alejados de las áreas populosas (Levítico 13.45-46), de modo que el apodo de Simón debe significar que él era un ex leproso. Puesto que las Escrituras dicen que Jesús sanaba a todos los que venían a Él (Lucas 6.19), probablemente Simón era uno de aquellos a quienes Jesús había sanado de la lepra. (El mismo incidente se describe en Lucas 5.12-15). Simón debe haber sido un hombre acomodado. Con todos los discípulos presentes, ésta fue, probablemente, una gran fiesta.

Es probable que Simón haya sido un hombre soltero, porque Marta parece estar actuando como anfitriona en esta reunión. Algunos sugieren que podría haber estado trabajando como una proveedora profesional. Lo más probable es que Simón era un amigo de la familia y ella ayudaba a servir.

También Lázaro estaba presente (Juan 12.2), lo que demuestra que los reunidos eran un grupo íntimo de los amigos de Jesús y de sus discípulos. Quizás haya sido la celebración oficial por el retorno de Lázaro de la muerte.

En tal caso, este grupo de amigos habría venido principalmente para expresar su gratitud a Jesús por lo que había hecho María sabía exactamente cómo mostrar su gratitud.

Su acción ungiendo a Jesús fue increíblemente similar a otro hecho a comienzos del ministerio de Jesús (Lucas 7.36-50). En un grupo distinto, en la casa de un hombre diferente, un fariseo (quien por pura coincidencia también se llamaba Simón), una mujer «que era pecadora» (v.37), al parecer una prostituta arrepentida (v.39) había ungido los pies de Jesús y los había secado con sus cabellos exactamente como cuenta Juan 12 que lo hizo María.

Con toda probabilidad, Marta y María conocían bien ese primer incidente. Conocían la lección que Jesús enseñó en esa oportunidad: «Sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho» (Lucas 7.47). La reinterpretación de María podría haber sido un deliberado eco de lo sucedido anteriormente, significando lo mucho que ella amaba a Jesús y cuán supremamente agradecida estaba de Él.

Tanto Mateo como Marcos, indican que Jesús aceptó con muy buena disposición una pródiga expresión de adoración, que fue la que finalmente selló la decisión de Judas de traicionar a Cristo.

Según Juan, Judas se resintió por lo que consideró un «derroche», pero su resentimiento no era otra cosa que su avaricia. Era él quien realmente robaba dinero de los recursos de los discípulos (Juan 12.4-6). Así, inadvertidamente, las vidas de estas dos mujeres se entrecruzan dos veces con el siniestro plan para matar a Jesús. La resurrección de su hermano fue lo que encendió la mecha del complot entre los líderes judíos que terminó con la muerte de Jesús. La generosa expresión de gratitud de María puso a Judas definitivamente en acción.

Aunque sin mucho interés de considerarlo, nuestro enfoque principal en este capítulo es el famoso incidente que se relata al final de Lucas 10 cuando Jesús le dio una suave reprimenda a Marta acerca de dónde debía poner sus prioridades. El pasaje es breve pero rico. Lucas escribe: Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.

Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada» (Lucas 10.38-42).

Marta parece ser la mayor de las dos hermanas. La descripción que Lucas hace de su conducta, es una de las cosas que apoya la idea de que estos tres hermanos, eran todavía adultos jóvenes.

La queja de Marta suena inmadura y propia de una joven. La réplica de Jesús, aunque encerrando una suave crítica, tiene un tono casi paternal. Al parecer, Jesús estaba allí por invitación de Marta.

Ella le dio la bienvenida, lo que significa que era la verdadera maestra de ceremonia en la casa. En esta ocasión al menos, no estaba meramente cumpliendo el rol de anfitriona suplente de un amigo; era ella quien estaba plenamente a cargo de la casa.

En Lucas 7.36-50, cuando Jesús visitó el hogar de Simón el fariseo (cuando tuvo lugar el primer ungimiento de sus pies), Él estaba claramente bajo el escrutinio de sus críticos.

En esa ocasión, la hospitalidad era notoriamente escasa. Simón no le ofreció agua a Jesús para lavarse los pies ni tampoco lo saludó de forma apropiada (Lucas 7.44-46), dos grandes desaires en esa cultura.

El lavado de los pies a los huéspedes, costumbre del primer siglo en Medio Oriente, equivalía a ofrecerse para recibir el abrigo del recién llegado (Juan 13.1-7).

No hacerlo podía interpretarse como que usted quería que el huésped se fuera rápidamente. Y omitir el saludo formal era como declararlo enemigo (2 Juan 10-11). En justicia, Marta, estaba en el extremo opuesto del espectro hospitalario de Simón, el fariseo.

Ella se quejaba continuamente por sus deberes de anfitriona. Deseaba que todo estuviera perfecto. Sus rasgos admirables eran su esmero y dedicación como dueña de casa, por lo que su conducta tenía mucho de encomiable.

Me encanta la forma como Jesús entra en esta escena. Él era el perfecto invitado. Instantáneamente se sintió en casa. Disfrutó la amistad y la conversación y, como siempre, su contribución al debate fue instructiva y esclarecedora. Sin duda, sus discípulos estaban interrogándolo, y Él estaba dando respuesta con pensamientos provocadores, con ella una honda comprensión y amor por Cristo que la sobrepasaba. Podría haber aprendido mucho de su quieta y pensativa hermana. Pero no en ese momento.

Marta tenía que poner la mesa, sacar la comida del horno, y «muchas» cosas más que la «afanaban y turbaban» (Lucas 10.41). Antes que se diera cuenta, su resentimiento contra María se hizo presente, y no pudo ya controlarlo. Su crítica pública a María fue una fea expresión de orgullo.

La Reforma Protestante.

Por Jessica Canal

En el ocaso de la Edad Media, cuando Europa estaba envuelta en las sombras de una fe controlada por la mano de hierro de la Iglesia Católica Romana, la luz del cambio comenzó a asomar en el horizonte.

Era una época de opulencia eclesiástica, indulgencias vendidas como pasajes al cielo, y un latín incomprensible que resonaba en las misas, ajeno a los oídos de los fieles.

En este contexto, un monje agustino de espíritu indomable se erigiría como el eje de una revolución que sacudiría los cimientos de la cristiandad: Martín Lutero.

Lutero, un hombre de profunda fe y aguda mente, encontró su vocación en el monasterio, pero su destino lo llevó más allá de los claustros.

Se aferró a las Escrituras, bebiendo de ellas un mensaje que chocaba con lo que veía fuera de los muros sagrados: una Iglesia más preocupada por el oro que por las almas.

La gota que colmaría su paciencia fue la venta de indulgencias, promovida por el Vaticano y su agente, Johann Tetzel, quien mercadeaba con la salvación como si fuera mercancía.

La indignación de Lutero se plasmó en 95 tesis que clavó en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos en Wittenberg el 31 de octubre de 1517, un acto que se convertiría en el legendario inicio de la Reforma Protestante.

Estas tesis cuestionaban la autoridad papal y la eficacia de las indulgencias, desafiando abiertamente las prácticas de la Iglesia.

El impacto fue inmediato y contundente. La imprenta, esa recién llegada que prometía la difusión del conocimiento, llevó las palabras de Lutero más allá de lo imaginable, encendiendo la mecha de un cambio irreversible.

A medida que sus ideas se diseminaban, el apoyo crecía. Lutero se convirtió en un símbolo de resistencia, en el portavoz de un pueblo cansado de intermediarios entre ellos y su fe.

El cisma estaba servido. La Iglesia respondió con la excomunión de Lutero y la condena de sus escritos, pero el genio ya estaba fuera de la botella.

Príncipes alemanes y la gente común, cansados del yugo romano, vieron en Lutero a un héroe que articulaba su descontento y su anhelo de una relación más personal con Dios.

Lutero no sólo desafió la estructura eclesiástica, sino que transformó la práctica de la fe.

Tradujo la Biblia al alemán, haciéndola accesible a la población general y no solo a la elite letrada. Su énfasis en la justificación por la fe y no por las obras reorientó el curso de la espiritualidad cristiana, y sus himnos fomentaron la participación activa de los laicos en el culto.

Con Lutero, no solo nació el protestantismo en sus múltiples formas, sino que también se gestó un movimiento cultural y social que promovería la educación, la libertad de pensamiento y la soberanía de las naciones frente al poder eclesiástico universal.

La Reforma Protestante sembró las semillas de la modernidad, abriendo caminos hacia un futuro donde la autoridad sería cuestionada y el conocimiento, democratizado.

El legado de Lutero es complejo y su figura sigue siendo objeto de debate. Sin embargo, su valentía para hablar contra lo que consideraba injusto y su búsqueda incansable de una fe auténtica resuenan a través de los siglos, recordándonos el poder del individuo para encender la llama del cambio.

En un mundo en constante transformación, la historia de Martín Lutero sigue siendo un faro de desafío e inspiración.

No Seamos Como El Hermano Mayor.

Por Rafael De La Sierra L

Todos en algún momento hemos leído o escuchado la parábola del hijo prodigo en el evangelio de Lucas Capitulo 15, y nos encoje el corazón cuando vemos el arrepentimiento del hijo que se va de su casa y gasta toda su herencia en prostitutas, vino, fiestas con amigotes, que al final se queda en la ruina espiritual, física y emocional.

Da un jalón al timón de su vida, empieza a extrañar su hogar y el amor que su padre le ofrecía y daba, aparte que se estaba muriendo de hambre acabo por comer la comida que le daban a los cerdos, yo creo que pensó como pude acabar aquí, y se detracta de su decisión y decide volver con su padre, en su culpabilidad no consideraba que lo aceptara como su hijo, sino que lo volviera a recibir como uno de sus jornaleros, si es que lo recibía nuevamente.

El comprendía que había trasgredido, fallado a la confianza que habían depositado en él y deshonrado a su padre, y es que el camino que puede parecer correcto a los sentidos, pero que no nos lleva a nada bueno para el alma.

Me pongo a pensar cuando el dolor te habla tan francamente y te enseña, que la felicidad, la vida de placer y el triunfo de un exterior áspero y de esencia vil; que el dolor es lo mas simple, nos muestra la sencilles y humildad, hasta convertirse en un lugar sagrado, donde nos permite querer sentir a Dios y querernos acercar a Él.

Vemos que en la decisión que toma el hijo prodigo no estaba considerando una vida de dolor y en ese sentido ninguno de nosotros elegimos sufrir, sin embrago si no aprendes a vivir en esa tierra sagrada que te da el dolor, no conocerán el significado de la vida.

Te quiero expresar que algunas de las cosas verdades mas sagradas de la vida se aprenden en medio del dolor. Una enseñanza es que transgredir lo sagrado en la búsqueda de la felicidad, dañas sin piedad a otras personas. Un placer que profana destruye.

El dolor, aunque no lo procuremos, llega a nuestra vida, y a veces no existe explicación, es injusto y misterioso, nos obliga a considerar nuestra finitud y fragilidad.

Nos exige seriedad, misericordia y ternura si hemos de vivir como se debe. Una labor importante del dolor es mostrarnos lo que necesitamos y debemos priorizar, ordenar en nuestra vida. 

El dolor es una herida que sangra en cuanto la roza cualquier mano que no sea la del amor,.” Oscar Wilde. 

Pero bueno no me quiero desviar del relato, finalmente regresa a su casa, con su padre. Vemos a un padre amoroso, bueno, lo abraza, me imagino que el hijo prodigo llega con carencias, sucio, huele mal, con ropas gastadas, con semblante de arrepentimiento, miedo, dudas. El padre lo sabe y no le importa, escucha al arrepentimiento de su hijo amado, y ordena a los criados le traigan nuevas ropas, le da un anillo valioso y más que nada un enorme abrazo y en la emoción de su regreso hasta le hace una fiesta.

Lo restituye como hijo, sin importar lo que había hecho. Habiéndote relatado esta primera parte que podemos leer en Lucas 15:11-32.

Me quiero concentrar en el hermano mayor y darles mi humilde punto de vista. En el contexto de la época el Sr. Jesús siempre estaba en contra de los religiosos, fariseos y maestros de la ley. 

Habiendo dicho esto regresemos a la historia, podemos leer que el hijo mayor : 

Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 

Lucas 15: 28-29

Para ir desmenuzando la historia, nos podemos dar cuenta que el hijo mayor no comprende la misericordia y compasión del Padre, por cierto algo que no debemos pasar de alto esque, en la historia que nos relata el Sr. Jesús no nos menciona nunca que el hermano mayor fuera en busca de su hermano menor cunado se va de casa, y lo que es peor ni siquiera desea celebrar cuando su hermano regresa a casa sano y salvo.

Es más, la gracia, misericordia y compasión del Padre ofende al hijo mayor con su sentido de justicia.

Te podrás preguntar ¿Entonces por que Jesús relató está historia? Jesús se revela a si mismo como el verdadero hermano mayor, podemos leer en el mismo capítulo de Lucas 15 la parábola de la oveja perdida, vemos a Jesús como el gran pastor que va en busca de la oveja perdida.

El come con los pecadores, cobradores de impuestos, prostitutas, relegados y olvidados, condenados, busca a los perdidos entre los cerdos sucios, ¿Por qué? porque es el buen Pastor, es el hermano mayor que trae a casa al hermano menor.

La palabra no nos habla de salvar a la gente porque nadie regresa a casa luego de estar con la pocilga con los cerdos, a menos que tenga el brazo de su hermano mayor en el hombro para guiarlo de regreso.

Podemos leer en los evangelios que Jesús fue más duro con los religiosos fariseos, maestros de la ley, que, con los rufianes, marginados, enfermos, fue más duro en el relato con el hermano mayor que con el menor.

El hermano mayor estaba más perdido que el menor lo compara con los fariseos y religiosos. No somos creyentes por que obedecemos la voluntad de Dios, si no por la razones correctas.

Amamos a Dios porque Él nos amó primero

1 Juan 4.19

Podemos ver la fidelidad de Jesús donde nosotros hemos fallado. Por Fe en Jesucristo vemos su belleza y encontramos motivación en el corazón para obedecer, no obedecemos por que temamos las consecuencias del pecado, si no porque no queremos entristecer, defraudar y decepcionar a nuestro amado Señor.

 Tenemos que tener cuidado en nuestro sentido de justicia propia, moralista que podemos tener en nuestros propios ojos.

Nos podemos volver como el hermano mayor que Jesús advirtió.

La maldad te puede estar separando de Dios o como a los fariseos, su bondad se esta interponiendo en el camino a Dios. El hijo menor estaba más cerca del corazón del Padre, que el hermano mayor que siempre obedecía.

Si a las personas no les atrae nuestra gentileza, humildad, podríamos caer como el hermano mayor, Jesús los acogía, protegía, les daba esperanza, refugio, paz, guía.  

Un “Éxito” El Desayuno Nacional De Oración.

Por Rafael De La Sierra L.

Un evento el cual se realizó en el Hotel St. Regis en la Ciudad de México. Con motivo de poner en común a todos los corazones que queremos a México y creemos que la oración es porque la palabra de Dios es Viva y Eficaz,. (Hebreos 4:12).

Organizado y como gran anfitrión Claudia Iriarte que logró reunir esa mañana del 30 de enero este 2024 a casi 300 personas. Cabe aclarar, sin fines de lucro, ni posiciones políticas a la convocatoria.

Asistieron grandes líderes de nuestra sociedad y del extranjero, en el ámbito Empresarial, Políticos, Religiosos, en las Artes, que dieron extraordinarios mensajes, planteamientos para lo que es el presente y futuro de nuestras familias, y lo que queremos que llegue a ser México y lo importante de estar cerca de Dios con oración.

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. (Efesios 6:18 RVR 1969) Siempre en todas estas excelentes ponencias poniendo a Dios en primer lugar. 

El evento se realizó con una organización y orden  de excelencia, desde las mesas, sonido, luces, menú de comida, invitaciones, arreglos florales, gafetes para colaboradores, regalos para cada uno de los invitados, y sobre todo una atención y una actitud de servicio, personal y caracterizado por su gentileza de todo el equipo del Ministerio.

Desde jóvenes universitarios comprometidos, entusiastas, hijos de la mayor parte de los padres que pertenecen al Ministerio de Claudia Iriarte, hasta dos jóvenes entrevistadoras con impecable presencia, que antes de entrar al salón de eventos, te hacían una pequeña entrevista de lo que pensabas de la oración y el evento. 

Fue grabada por un equipo profesional de difusión, acomodando el sonido e iluminación, y poder comentar algunas palabras dedicadas al evento.  Posteriormente podías plasmar de puño y letra algunas palabras en un libro para visitas.

Luego, una muy amable persona te guiaba a tu mesa. No se les olvidó el más mínimo detalle. No quiero dejar de mencionar que después del desayuno tan rico y abundante se entonó el Himno Nacional, entonado por nuestro Tenor Mexicano Mauro Calderón que cuando lo escuchamos cantar, sentías que se te encogía el corazón.

Antes de empezar con los mensajes se procedió con la hermosa voz de  Ana Gabriela Vargas a interpretar “Cuán Grande Es” rodeada de violines e varios más instrumentos de cuerda. Se inició con la exposición de los Motivos de la convocatoria a cargo de Claudia Iriarte, Fundadora y Presidente de Kingdomlife México. Dónde tomó de la Biblia en el libro de Timoteo:

”Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,“

Timoteo 2:1-3

Agradeciendo a cada uno de los oradores y participantes del evento que con Dios se unió a un mismo corazón, dispuesto a servirle para su gloria.

Continuó el Profeta Brandon Burden, Pastor de Kindomlife Tx. And Founder of Daniel Nation Ministries. Autor de varios libros  como “Demanding Liberty” Su mensaje fue del poder que tiene la oración, de su amor por México. Resaltando el gran país que es, mencionando que si nos ponemos de acuerdo orando, creyendo que lo recibiremos, eso, nos vendrá.

El siguiente orador que dirigió muy emotivas palabras de la Embajadora de Israel en México Einat Kranz Neiger, un mensaje de agradecimiento a México y de su solidaridad a Israel, en estos momentos de guerra, tan difíciles, que está pasando su país, conminando a orar por la liberación de 136 rehenes que no se han podido rescatar ni recuperar y por la  paz en la región.

Me pareció  extraordinario  el mensaje a cargo del Doctor José Antonio Lozano, Presidente de la junta de Gobierno De La Universidad Panamericana y el IPADE. Nos mencionó que atravesamos por un cambio en el planeta, en esta cosmovisión existen momento de dudas. De un cambio en los sistemas democráticos, cambios antropomórficos que abarca desde la cultura, paradigmas de cómo enfrentar la soledad en estos tiempos. Nuestra identidad, propósito, y cómo estar conscientes de ello y cómo poderlos enfrentar. Colaborando nosotros con Dios para poder tener guía, esperanza y seguridad.

Me sorprendió cómo un gran orador, el artista cantante encumbrado Emanuel, que en lo personal, me encantan cada una de sus canciones a lo largo de su carrera. Habló del valor de la familia y qué es de dónde deberíamos empezar para poder conformar un gran cambio en el país. Un gran creyente sabedor de la palabra con una doctrina sana y verdadera, comprometido con Dios y con esta gran Nación que es México.

Les quisiera citar también Francisco Alberto Cervantes Díaz Presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE)y su declaración por la prosperidad económica sobre México.

También la intervención de el  Apóstol Nicole Williamson el compromiso que tiene con Mexico a través del propósito de Dios. Cabe mencionar también al Presidente of King’s Lantern Ministries reforzando el propósito de Dios para México y sus líderes. También las palabras del líder Nacional de Opinión Liebano Saenz. Presidente del Gabinete de Comunicación Estratégica.

Y casi finalizando con la bendición para México por el Mons. Francisco Javier Acero Pérez, Obispo de la Arquidiócesis Primaria de México. También mencionó palabras sobre la ética política a cargo del líder Nacional Bernardo Urzúa. Presidente de Red de Acción y Ética Política ( RAEP).

Finalizando con las bendiciones para México, sus gobernantes, empresarios y líderes sociales impartidas por el Apóstol Larry Burden Founder and President of Kindomlife International.

Se extendió la invitación a representantes de la cámara de senadores y diputados, también asistió en calidad de invitad Ing. Xóchitl Gálvez, a la cual se hizo una oración especial para ella y todos los representantes del gobierno.

En un mundo tan cambiante y en constante transformación hay algo que puedo asegurarte nunca va a cambiar y es el amor de Dios y el poder de la Oración. 

Se estableció la cuarta edición que será el martes 28 de Enero 2025. Hasta entonces nos vemos y el agradecimiento a los organizadores, conferencistas por cada uno de sus mensajes y a todo el pueblo de Dios que asistió unánime para orar por nuestros líderes y por México.

AMADO DIOS

Esta nueva mañana que Tú me regalas, me acerco hasta Ti con ilusión y humildad en mi corazón para darte gracias por el regalo de poder vivir un nuevo día en este mundo que Tú has creado.

Gracias Señor porque de tu mano generosa siempre recibo todo lo que necesito y gracias también porque sé que tu amor hacia mí y hacia los míos es un amor sin límites y sin igual.

Padre Celestial, sé que en este nuevo día se presentarán retos, desafíos y oportunidades, pero yo confío en que Tú me acompañarás en todo momento, en todo lugar y que me guiarás en cada paso que dé.

Te pido que me bendigas con tu presencia a cada instante, que tus manos poderosas me protejan de todo mal y peligro y que colmes mi espíritu de esperanza y sabiduría para que pueda enfrentar cualquier situación que se presente en mi camino, con la seguridad que solo hay bajo tu resguardo.

Señor, yo tengo metas y anhelos que deseo alcanzar, y hoy te suplico que me ayudes a lograrlos. Te pido que me des la fuerza y la motivación necesarias para seguir adelante, incluso cuando las cosas se pongan difíciles. Ayúdame a ser una persona perseverante, constante y valiente y dame la inteligencia necesaria para tomar decisiones acertadas y en línea con tu voluntad.

Amado Dios, gracias por escuchar mi oración; En este nuevo día me entrego a ti con todo mi ser, con toda mi alma y con todo mi corazón. Gracias por estar siempre presente para mí, por amarme incondicionalmente y por ser mi roca y mi refugio seguro en todo momento.

Sé que de tu mano voy a triunfar en todo lo que me proponga en este día y por eso te doy gracias, de todo corazón, Amén.

Por Ma. Guanajuato González Y Castañales.

Confía En Dios

Por Ps. Maris Galindo

Hemos recorrido ya los primeros días del año 2024, un día más que nos acerca a la venida de nuestro Señor y Salvador ¡Jesucristo!. 

Para los creyentes es una noticia llena de esperanza y de gran emoción. Veremos al Creador del universo cara a cara. Es una noticia gloriosa y a la vez indescriptible. 

Sin embargo, muchas veces esta noticia se ve opacada cuando nos encontramos atravesando diversas pruebas y sufrimiento; muchos caen en el error de sentirse decepcionados pensando ¿por qué Dios permite tales aflicciones? y muchos, envueltos en su derrota y dolor se apartan de aquel que es Fiel y Verdadero

Desafortunadamente hay muchas enseñanzas erróneas que hacen creer que, al venir a Cristo, todo será “miel sobre hojuelas” piensan que con Dios de nuestro lado, seremos librados del dolor y del peligro de éste mundo; pero Dios no miente y Jesús en Juan 16:33 nos advierte de ello: “En este mundo van a sufrir “

“En el mundo tendremos aflicciones”, dolor, consecuencias de pecados… cuánta verdad…..pero hemos sido advertidos y debemos confiar en que podremos ser tocados por la dificultad pero no vencidos por ésta porque Cristo está con nosotros.

No pierdan la paz, para que en su avanzar en la fe no se desanimen.

Tenemos, además de la advertencia, un valioso recordatorio en la segunda parte del versículo: “pero confíentengan valor porquYo he vencido al mundo.

Nuestro Señor Jesucristo ha vencido a los poderes que gobiernan este mundo.

Dios ha preparado un estado eterno donde no habrá más aflicción, pero en esta tierra, Jesús nos dice: esto es difícil…..pero confíen.

Confíen aun cuando no entiendan Su plan, así como nos exhorta Max Lucado, predicador evangélico y reconocido escritor estadounidense.

La pregunta es:  ¿Cuánto confían en Dios?.

Confiar en Dios significa creer en su fidelidad en este mundo caído; significa que creemos en las promesas de Dios en todas las circunstancias, incluso cuando la evidencia parece ser lo contrario. 

El confiar en Dios es un elemento esencial de la fe verdadera y salvadora que mira a Dios y encuentra paz, fortaleza, satisfacción y mucho más en Él, y en todo lo que Él ha hecho, está haciendo y hará, ahora y para siempre en nosotros a través de Su Hijo Jesucristo.

Que su bendita palabra les exhorte y fortalezca si se encuentran pasando por diversas pruebas. Recuerden que todo pasará y que Dios ha preparado una morada eterna donde no habrá más llanto ni dolor. 

Salmo 62:5

Las Mujeres Tenemos Un Tema Con la Edad.

Por Inma Gómez

«Las MUJERES siempre tenemos la EDAD EQUIVOCADA…”

Según una investigación, publicada por la revista Harvard Business Review, “las mujeres lo tenemos muy complicado a cualquier edad para ocupar o MANTENERNOS en un puesto de responsabilidad:

1️⃣Si tiene menos de 40, el enemigo es LA FERTILIDAD y la falta de experiencia. 

2️⃣Entre 40 y 50, los enemigos son: Tu confianza y COMPETENCIA. Los empleadores se escudan en “que somos difíciles de tratar cuando estamos en la cima de nuestra experiencia profesional”.

3️⃣Si tienes más de 60, el enemigo es la falta de JUVENTUD. Se nos descarta por “ideas más frescas””.

Fuera del estudio…es INDISCUTIBLE que la mujer de hoy se enfrenta a una doble DISCRIMINACIÓN: la de género y la de la EDAD, que según datos publicados en la última Encuesta de Población Activa (EPA), el número de mujeres sénior DESEMPLEADAS era de 479.200 personas frente a 368.200 hombres.

Es EVIDENTE que ser una mujer MAYOR es PEOR de ser un hombre mayor, ya sufren discriminación POR SU EDAD con respecto a los varones y también con respecto a las mujeres JÓVENES. 

La consecuencia es la INVISILIZACIÓN del colectivo y de sus problemas en todos los ámbitos sociales. 

Quien más quien menos, ha tenido que PELEAR con ciertas CREENCIAS LIMITANTES, discriminatorias, sin BASE CIENTÍFICA, que se convierten en MUROS para alcanzar un puesto de trabajo.

A mi humilde entender, por mi experiencia, EXISTE una gran falta de SOLIDARIDAD  que se deja sentir especialmente en el plano LABORAL.

No podemos esperar a que OTROS, (sociedad o Institucione) NOS hagan el trabajo. 

El cambio DEBE empezar por NOSOTRAS, abandonado la PERVERSA, pero cómoda costumbre de ponerle EDAD y etiquetas limitantes a todo y a TODOS/AS.

Lo usamos como referente (erróneo muchas veces) para medir: la CAPACIDAD, la validez, incluso la BELLEZA…

Una mujer ES, VALE y MERECE a cualquier edad. Un hombre también.

TODOS y TODAS tenemos que seguir trabajando para romper con moldes, tópicos y PREJUICIOS que, en muchas ocasiones, NACEN dentro de nosotras.

“Si quieres cambiar el mundo, cámbiate a ti primero”.

Ghandi

Qué opinas? Te leo

Inma Gómez 

Crónicas Bíblicas: Sara Parte 3 Fin

Por John Macarthur

SU PERSEVERANCIA A TRAVÉS DE AÑOS DE SILENCIO

Cuando nació Ismael, la Escritura dice que Abraham tenía ochenta y seis años (Génesis16.16). Los trece años más frustrantes en la vida de Sara fueron los que siguieron a este hecho. Seguía siendo estéril.

A esa altura tenía ochenta y nueve años y había vivido en Canaán durante veinticuatro años. Su marido estaba a punto de celebrar su cumpleaños número cien. Si su esperanza no estaba completamente destrozada, debe haber estado colgando de un hilo muy delgado.

Aquí es donde destaca la grandeza de la fe de Sara. Había abrigado esa esperanza durante tanto tiempo. Los años habían llegado y se habían ido. Ahora era una anciana, y sin importar cuán a menudo trataban ella y Abraham de concebir, la promesa todavía no se cumplía.

La mayoría de las mujeres se habría rendido mucho antes. Una mujer menos firme habría perdido la esperanza de ver cumplida la promesa de Jehová y se habría volcado al paganismo. Pero se nos recuerda otra vez que Sara «creyó que era fiel quien lo había prometido» (Hebreos 11.11).

Esto es lo que la hizo tan extraordinaria. Finalmente, cuando Abraham tenía noventa y nueve años, el Señor se hizo presente otra vez y una vez más renovó el pacto. Fue una muy importante reposición del pacto. El pasaje es largo, y no hay suficiente espacio aquí para analizarlo en detalle, pero el Señor otra vez reiteró y amplió las promesas esenciales que había hecho a Abraham.

Cada vez que vinieron las promesas, éstas fueron más grandes: «He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes» (Génesis 17.4). No solo «una gran nación»; no simplemente descendientes tan numerosos como las estrellas o el polvo, sino «muchas naciones».

A este hombre envejecido que se las había arreglado para procrear solo a un hijo (y eso por los medios menos honorables), Dios le dijo: «Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti » (Génesis 17.6). Fue también en este punto que Dios dio su nombre a Abraham, cambiándolo por su nombre de nacimiento, Abraham (17.5). Abraham significa «padre eminente»; Abraham, «padre de muchas naciones».

El Señor extendió también el pacto abrahámico a las demás generaciones, haciendo de toda la región de Canaán «una heredad perpetua» para Abraham y sus descendientes para siempre (17.7-8).

Finalmente, Dios dio a Abraham la señal de la circuncisión, con instrucciones de cómo practicarla (17.10-14). La circuncisión fue la señal y el sello formal del pacto. Todo lo concerniente a este pacto estaba ahora en su lugar. Significativamente, al comienzo del capítulo, Jehová se reveló a Abraham con un nuevo nombre: «Dios todopoderoso», El Shaddai en hebreo (17.1).

El nombre deliberadamente exaltaba la omnipotencia de Dios. Después de oír esta promesa tantas veces, Abraham debe haberse preguntado si alguna vez vería al hijo que encarnaba su cumplimiento. El nombre era un recuerdo sutil para Abraham de que nada era imposible para Dios. Habiendo dicho esto, el Señor se concentró en Sara. Por primera vez en el relato, Él específicamente incluye a Sara por nombre en las promesas del pacto: «Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reves de pueblos vendrán de ella» (Génesis17.15-16).

Quitando el pronombre posesivo («mi»), el Señor estaba eliminando el aspecto limitante de su nombre, puesto que ella iba a ser ancestro de muchas naciones. No hay indicación de que Sara estuviera presente oyendo esto; el contexto sugiere que no fue así. Podemos tener la certeza que fue Abraham quien se lo dijo la primera vez. Note su reacción:« Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?» (Génesis17.17)

Probablemente en esa risa hubo más alivio y alegría que incredulidad. Podemos comprender el asombro de Abraham, matizado con una pizca de incertidumbre. Pero no lo confundamos con la incredulidad. En Romanos 4.20-21, el apóstol Pablo habla de esto mismo, y dice que Abraham tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido. Abraham también clamó a Dios para que no se olvidara de Ismael, en ese momento de trece años y sin duda amado por su padre. «Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti» (Génesis 17.18).

El Señor inmediatamente reiteró la promesa concerniente a Sara: «Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él» (v. 19).

La promesa del pacto tendría su cumplimiento en el hijo de Sara, no en el de Agar (Gálatas 4.22-28).

Todavía el Señor tenía una cosa más que decir: «Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrarán, y haré de él una gran nación. Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene (Génesis 17.20-21).

Desde el principio había aquí una promesa con fecha fija, que garantizaba a Sara su lugar en el pacto. Con eso, la entrevista estaba terminada, y la Escritura dice: «Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham» (v. 22).

Abraham debe haber buscado de inmediato a Sara para contarle lo que el Señor le había dicho. Cualquiera haya sido su reacción, ella sin duda comprendió que Abraham había creído en la promesa, porque se circuncidó de inmediato y también cada varón en su familia «nacido en la casa o comprado como extranjero» (vv. 23-27)

SU FELICIDAD POR EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA

La próxima vez que el Señor apareció ante Abraham, uno de sus propósitos expresos fue renovar la promesa a favor de Sara de modo que ella pudiera escucharla con sus propios oídos. Génesis 18 describe cómo el Señor visitó a Abraham acompañado de dos ángeles. Abraham los vio de lejos, y (quizás aún antes que se diera cuenta quiénes eran) Sara empezó los preparativos de una comida para ellos. Les ofreció «un poco de agua… (v), y un bocado de pan», pero en realidad les preparó un medio becerro ofreciéndoles un verdadero banquete (Génesis18.4-8).

La buena voluntad de Sara para atender a los huéspedes minuciosamente y con tan poca anticipación es una de las pruebas de su sumisión a Abraham que el apóstol Pedro destaca como modelo de esposa. Pedro escribió: «Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor» (1 Pedro 3.5-6).

Este fue el primer ejemplo que a Pedro se le vino a la mente. De hecho, mientras Sara es presentada siempre como sumisa a Abraham, Génesis 18.12 es el único lugar del Antiguo Testamento donde se refiere a él como «mi señor». Mientras estaban comiendo, los hombres preguntaron, «¿Dónde está Sara, tu mujer?» (Génesis 18.9) «Aquí, en la tienda», respondió Abraham sugiriendo que sabía que ella lo alcanzaba a oír.

La Escritura describe los detalles de la conversación que siguió: Entonces dio: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rio, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo seria dado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído (Génesis 18.10-15).

La risa de Sara (igual que antes la de Abraham) parece haber sido una exclamación de gozo y de asombro más que de duda. Incluso cuando el Señor pregunta, «¿Por qué Sara se río?», ella lo niega.

Esa negación fue motivada por el temor. Estaba asustada porque no se había reído en voz alta, sino «dentro de sí». Tan pronto como se dio cuenta que este desconocido tenía tan seguro y minucioso conocimiento de su corazón, supo al instante, y sin ninguna duda, que aquello era del Señor. El año siguiente fue un año difícil y muy atareado para Abraham y Sara. Fue el año en que Dios destruyó a Sodoma y Gomorra (Génesis 18.16-19.29).

Y durante ese mismo tiempo, Abraham viajó hacia el sur otra vez, esta vez a la nación gobernada por Abimelec, rey de Gerar. Sara, aunque ahora de noventa años, todavía era lo suficientemente hermosa para agitar las pasiones de un rey. Lo que había ocurrido en Egipto veinticinco años antes volvió a suceder.

Abraham trató de presentar a Sara como su hermana, y Abimelec, prendado de su belleza, comenzó a perseguirla. Pero Dios protegió a Sara, advirtiéndole a Abimelec en un sueño que era la esposa de Abraham (Génesis 20.3).

La Escritura subraya el hecho de que Dios no permitió que Abimelec la tocara (20.6), para que no hubiera ninguna duda respecto del niño que ella pronto daría a luz. Abimelec, quien se asustó mucho cuando Jehová se le apareció en sueños, fue gentil con Abraham y con Sara. Fue pródigo en regalos para Abraham y le dijo: «He aquí mi tierra está delante de ti; habita donde bien te parezca» (Génesis 20.15).

A Sara le dijo: «He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano; mira que él te es como un velo para los ojos de todos los que están contigo, y para con todos» (Génesis 20.16) Según la Escritura, inmediatamente después de ese incidente, visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho (Génesis 21.1-2). Sara le puso por nombre Isaac, que quiere decir «risa». Y dijo: «Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo» (21.6).  

Así ella confesó la risa que anteriormente había tratado de negar. Aquí se nos da una fascinante mirada introspectiva al verdadero carácter de Sara por el hecho que ella vio humor genuino en la forma como Dios la trataba. «¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez» (v.7)

A pesar de sus ocasionales estallidos de humor y su batalla con el desaliento, Sara era, por lo general, una mujer afable. Después de esos largos años de amarga frustración, todavía podía apreciar la ironía y disfrutar de la comedia de llegar a ser madre en la vejez. Ahora se realizaba la ambición de su vida y el recuerdo de años de amarga decepción desapareció rápidamente de su vista. Dios había sido fiel en verdad.

SU DUREZA PARA TRATAR A ISMAEL

Sara tiene un papel principal en solo un episodio más narrado en la Escritura. Por lo que sabemos de esa cultura, Isaac fue destetado definitivamente cuando ya un niño de unos dos o tres años.

La Escritura dice: «E hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac» (21.8). Era una ocasión para celebrar. Pero algo pasó que fue la gota que rebalsó el vaso de Sara en su larga lucha por aceptar a Agar como concubina de su esposo. Vio a Ismael burlándose de Isaac (v.9).

La Escritura no dice por qué se burlaba Ismael. Probablemente haya sido por alguna causa insignificante e infantil. Como cualquier padre lo podría confirmar, tal comportamiento no tiene nada de extraño en un niño de la edad de Ismael.

No tendría más de catorce años en esa fecha, recién saliendo de la niñez para entrar en la adolescencia, lo bastante mayor para ser responsable de sus actos pero no para ser sabio. Pero fue demasiado para que Sara lo soportara. Inmediatamente dijo: «Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo» (v.10).

Para Abraham, toda la alegría de la fiesta se esfumó en un instante. Después de todo, Ismael era su hijo primogénito. Lo amaba de verdad. Recuerde su primera súplica al Señor: «Ojalá Ismael viva delante de ti» (Génesis 17.18). ¿Estaba siendo Sara demasiado severa?.

En realidad, no. En la práctica, cualquier mujer forzada a compartir su marido con una concubina respondería a la situación del mismo modo. Ella era la verdadera esposa de Abraham. Agar era una intrusa.

Además, de acuerdo con la promesa de Dios mismo, Isaac era el verdadero heredero de Abraham, prometido por Dios para ser aquel por medio del cual la promesa tendría su pleno cumplimiento. Las cosas se enredaron más allá de la medida para Ismael, al estar en posición de alegar el derecho de primogénito por sobre el verdadero heredero nombrado por Dios para suceder a Abraham. Cuanto más permaneciera Ismael en tal condición, más era una amenaza al propósito de

Dios para Abraham. Así que, lo que puede parecer a primera vista como una reacción extrema no fue sino otra prueba de la gran fe de Sara en la promesa divina. Dios mismo confirmó la sabiduría de su demanda: «Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia» (21.12). Ismael no fue de ningún modo abandonado. El Señor prometió hacer de él también una gran nación, «porque es tu descendencia» (v.13).

En consecuencia, se apareció a Ismael y a Agar en su apuro y prometió cubrir todas sus necesidades (v.14-21). Además, entre Ismael e Isaac se mantuvo algún tipo de relación familiar porque cuando Abraham murió, ambos hijos enterraron a su padre al lado de Sara (Génesis 25.9-10).

El apóstol Pablo usa la expulsión de Agar como una ilustración del conflicto entre la ley y la gracia. Lo llama «una alegoría» (Gálatas 4.24), pero no debemos pensar que con ello está negando los hechos históricos que cuenta el Génesis.

En vez de eso, los está tratando como tipología o, mejor aún, como una lección de vida. Agar, la sierva, representa la esclavitud del legalismo; es decir, el intento por ganar el favor de Dios por medio de las obras. Sara, la esposa fiel, representa la perfecta libertad de la gracia.

Pablo recuerda a los creyentes de Gálatas, «Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa» (v.28), salvados por gracia, no esperando ser salvados por las obras. «Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora» (v.29).

Tal como Ismael se burlaba de Isaac, así los falsos maestros de Galacia perseguían a los fieles creyentes. ¿La conclusión de Pablo? «Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre» (v.30).

A pesar de lo brutal que parezca, hay un principio espiritual crucial, muy necesario y positivo en la expulsión de Agar e Ismael. Simboliza la verdad importante que el tipo de religión dependiente del esfuerzo humano (simbolizada por la trama carnal que

concibe a Ismael como un cumplimiento artificial de la promesa de Dios), completamente incompatible con la gracia divina (simbolizada por Isaac, el verdadero heredero). Y las dos se oponen una a la otra, de manera que ni siquiera pueden permanecer juntas.

LA FELICIDAD DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

Después que Agar hubo sido expulsada, Sara regresó a una vida sana y monógama con su amado marido y su hijo, Isaac, que era un constante recuerdo para Sara y Abraham de la incondicional fidelidad de Dios. Hasta donde podemos saber, los restantes años los vivieron con alegría y paz. Sara no aparece en la descripción bíblica ni siquiera cerca de Abraham para el sacrificio de Isaac. Todo el hecho es solo representado como una prueba de la fe de Abraham.

Sara parece haber sido mantenida totalmente al margen de esto hasta que hubo concluido. Ocurrió en la región de Moriah (Génesis 22.2). (En generaciones posteriores, la ciudad de Jerusalén rodeó el área conocida como Moriah, y el monte, en el corazón de la ciudad, tue el sitio exacto donde de acuerdo con 2 Crónicas 3.1 estaba situado el templo). Moriah estaba aproximadamente a setenta kilómetros de Beerseba, donde Abraham residía en ese entonces (Génesis 21.33-34). En todo caso, la fe de Sara ya había sido muy probada.

Ella había demostrado desde mucho antes su confianza total en la promesa de Dios. Y el sello de la aprobación de Dios sobre ella está contenido en aquellos pasajes del Nuevo Testamento que la reconocen por su fidelidad constante.

A decir verdad, en la misma manera como la que el Nuevo Testamento retrata a Abraham como el padre espiritual de todos los que creen (Romanos 4.9-11; Gálatas 3.7), a Sara se la presenta como la madre espiritual y el antiguo arquetipo de todas las mujeres fieles (1 Pedro 3.6).

Lejos de tomar en forma aislada esos ejemplos memorables donde Sara actuó muy mal, la celebra como el verdadero prototipo de una mujer adornada con «el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible» (1 Pedro 3.4) Ese es el adecuado epitafio para esta mujer realmente extraordinaria.