El cambio personal se parece a la construcción de una casa. Antes de empezar, tiene que prepararse. Si quiere cumplir su objetivo, necesitará un constructor, unos planos y unos materiales. En los tres primeros capítulos quiero que se familiarice con su Constructor y Creador, que es Dios (He. 11:10), y deseo ayudarle a reunir los materiales básicos para la trans. formación. Por favor, no se impaciente con esta parte y pase corriendo al proceso de cambio. Si no se prepara para cambiar, nunca alcanzara su meta.
SAQUE LA BASURA CONCEPTO CLAVE:
El cambio genuino se consigue solo mediante la comunión con Dios, y empieza con el rechazo de todos los métodos de cambio egocéntricos.
Me encanta contar historias de cambios: relatos dramáticos y detallados del poder transformador del Dios Todopoderoso. ¿Ha oído hablar de Chuck Colson? ¡Ese si que es una persona transformada! Formaba parte del equipo presidente Richard Nixon U.S.A. Era una persona brutal e implacable.
En su calidad de ayudante entusiasta del presidente, en cierta ocasión declaró: «Si fuera necesario, pasaría por encima de mi abuela para garantizar la reelección del presidente».
Sin embargo, a principios de los años 70, el mundo entero de Colson se vino abajo. Se declaró culpable de obstrucción a la justicia en el caso Watergate, y pasó siete meses en la prisión federal de Maxwell en Alabama.
Fue humillado ante todo el mundo. En medio de eso, Chuck Colson descubrió una relación personal con Jesucristo. Cuando fue a la cárcel y comenzó a manifestar su fe para crecer en ella, muchas personas pensaron:
Sí, ¡claro! Ahora Chuckie es religioso. ¡Menuda broma! No durará. Pero, ¿sabe una cosa? Sí duró. Colson dijo: «No quiero ser salvo solamente. No quiero ser solo perdonado. Quiero ser transformado». Y lo ha sido, convirtiéndose en uno de los mayores líderes cristianos de nuestro mundo moderno.
Es una fuerza poderosa. Su vida toca cada año a cientos de miles de personas, hombres y mujeres, encerrados en prisión, por medio de un ministerio que inició y al que llamó Prison Fellowship [Comunión en la cárcel]. Es escritor y líder, y manifiesta un esfuerzo incansable para extender las buenas noticias sobre Jesús. Colson ha recibido numerosos
premios por su influencia en nuestro mundo. Chuck Colson pasó de ser un sicario político implacable a ser un ministro amante y altruista del evangelio de Jesucristo. ¿Transformado! ¡Y usted también puede serlo!
“Saca la basura!». En mi casa, cuando yo era pequeño, esta no era una sugerencia cariñosa. Era más bien una orden dura, que me daban gritando, destinada a que alguien hiciese algo que todos detestaban hacer. Aunque parece mentira, en una familia con cuatro hermanos, normalmente todos recordábamos que, justo la semana anterior, habíamos sido los encargados de desempeñar aquella misión. Hasta el día de hoy aborrezco sacar la basura. ¿Por qué? Sencillamente, porque dentro de aquellas bolsas no había nada que yo quisiera conservar, solo restos desagradables de comida, envoltorios y cosas así… bueno, basura. tendremos que sacar algo de basura, y puede que a usted no le guste.
Será algo negativo. En realidad, el motivo de esa negatividad es bastante sencillo: creo y he observado que el motivo número uno por el que no cambiamos es porque, en algún momento del pasado, hemos intentado cambiar, hemos fracasado y, durante ese proceso, nos hemos sentido heridos profundamente.
Después de probarlo varias veces, renunciamos. Llegamos a la conclusión de que el único dolor peor que la necesidad de cambiar es intentar hacerlo y fracasar. Pero tengo que decirle algo: cuando seguimos el plan de Dios para cambiar, siempre funciona. Si usted ha intentado cambiar y ha fracasado, es porque ha intentado hacerlo usando un método no bíblico.
Esta es la basura que hemos de sacar: ¡los métodos ineficaces! Tendremos que descubrir cuáles son, y luego barrerlos de la mesa y meterlos en la basura, de modo que podamos, de una vez por todas, centrarnos exclusivamente en el programa de Dios para el cambio. Es un trabajo desagradable, pero, si queremos cambiar, tendremos que hacerlo. He escuchado a alguien decir:
«Si sigo haciendo lo que he hecho hasta ahora, obtendré los mismos resultados de siempre». Es cierto, ¿verdad? Ahora examinaremos tres métodos psicológicos incorrectos y otros tres espirituales, que también lo son: las cosas que siempre hemos hecho. Comprobaremos que son solo basura, que no tienen valor. ¿Me sigue? Vamos a hacerlo juntos. ¡Saquemos la basura!
MÉTODO INCORRECTO #1: EL CAMBIO DE ENTORNO
El cambio de entorno es un enfoque que popularizó John Watson y, más tarde, B. F. Skinner. Puede que reconozca este concepto bajo el nombre de conductismo, una forma muy popular (pero equivocada) de cambiar.
El conductismo sostiene la idea de que el entorno condiciona a una persona para que se comporte de determinadas maneras, que usted es el resultado del entorno del que procede. Por consiguiente, cambie su entorno y usted cambiará. Skinner y Watson se basaban firmemente en los resultados de un experimento que realizó un psicólogo ruso llamado Pavlov. Puede que haya oído hablar del
experimento o del propio Pavlov. Era el tipo con los perros que babeaban. Pavlov colocaba alimentos delante de un perro y este empezaba a salivar. Entonces, Pavlov hacia sonar un timbre justo antes de llevar la comida al animal. Después de incontables repeticiones de escuchar el timbre justo antes de recibir unos sabrosos alimentos, el perro salivaba en cuanto escuchaba el sonido, aunque nadie le llevara comida. Pavlov llegó a la conclusión de que al perro lo había cambiado su entorno, y llamó a esto condicionamiento. Partiendo de estos resultados, Pavlov, y más tarde Skinner y Watson, llegaron a la conclusión de que la mayor parte de la conducta humana, si no toda, es el resultado del condicionamiento. Como sucede con la mayoría de teorías psicológicas, esta tiene una parte de razón. Sin duda, la conducta se veinfluida por patrones de pensamiento que se formaron a lo largo de un periodo de tiempo
dilatado. El problema con el conductismo es doble:
1. Entre el entorno y el cambio no existe necesariamente una relación de causa-efecto. De hecho, se han realizado estudios sobre gemelos idénticos procedentes de un entorno también igual. Podriamos esperar que al crecer fueran adultos muy parecidos, pero a menudo han sido tan diferentes como la noche y el día.
Aunque el entorno puede constituir un factor en el tipo de persona en que usted se convierta, no es la causa determinante de la formación del carácter ni de su transformación.
2. Cambiar el entorno no conduce automáticamente a un cambio en la persona. Un entorno perfecto no produce una persona perfecta. ¿No era perfecto el entorno originario? Adán y Eva tenían un medio ambiente magnifico en Edén, un entorno de jardines hermosos y fructíferos.
El propio Dios dijo que era perfecto (Gn. 1:31),¡y sin embargo Adán y Eva pecaron! Por consiguiente, el entorno no condiciona en quién me convierto.
Pensemos en la historia del hijo pródigo en Lucas 15. Ahí tenemos a alguien que dijo: «Sabe una cosa? Voy a cambiar mi entorno Últimamente mi padre no me acaba de gustar.
Estoy harto de trabajar en esta hacienda absurda. Mi hermano me pone los nervios de Punta. Además, el estilo de vida aquí es demasiado restrictivo. Voy a salir de aquí inmediatamente». (Esto es una paráfrasis, claro).
Puede leer la historia usted mismo en Lucas 15: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los viene.
No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.
Al final encontró trabajo en una granja. Allí acabó dando de comer a los cerdos, y deseando comer lo que comían aquellos. Los versículos 17 y 18 nos informan de que: «Y volviendo en sí, dijo: Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, ¡y yo aquí perezco de hambre!
Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. La idea es esta: el joven pensaba que el problema radicaba en su entorno: su familia, el modo en que le habían criado, el estilo de vida que le proporcionaron.
Por tanto, se marchó en busca de un entorno nuevo. La Biblia dice que,‘ «volviendo en si«, se dio cuenta de que el problema era él, no lo que le rodeaba. Quizá usted haya luchado por cambiar, y le haya tentado la idea de que un cambio de entorno alterará el modo en que se siente: un trabajo nuevo, una nueva ciudad una nueva pareja.
«Echemos lo viejo, metamos lo nuevo, jy todo será felicidad!». ¡Esto es mentira! Nuestro problema radica en nuestro interior, no en lo que nos rodea. Nosotros somos quienes necesitamos un cambio, no nuestro entorno. Este método tiene que ir a la basura. El conductismo es pura fachada: no funciona.
MÉTODO INCORRECTO #2: EL CAMBIO A BASE DE DESENTERRAR EL PASADO
Hoy día un concepto popular es este: «Soy como soy debido a mi pasado». La teoría psicológica que intenta remediar nuestros problemas a partir del pasado es el psicoanálisis.
Un médico austriaco llamado Sigmund Freud lo desarrolló hace más de un siglo. Freud enseñó que la conducta humana está determinada por los recuerdos dolorosos que se encuentran enterrados en nuestro subconsciente. Freud creía que expulsamos de nuestra mente consciente toda consciencia de pensamientos, necesidades o experiencias que nos resultan inaceptables a nosotros mismos o a otros, e intentamos ocultarlas en lo más profundo de nuestro ser.
Lo que dice el psicoanálisis es esto: «Ahí abajo hay algo. Usted no es consciente de ello, pero está ahí en lo más oscuro. Puede que usted no lo recuerde, pero le controla. Es su pasado. Son sus padres. Es alguna experiencia dolorosa. Le hace sentir temor. Le hace enojarse. Hace que usted se deprima».
El psicoanálisis enseña: «Tiene que desenterrar su pasado y sacarlo todo a la luz! Descubra lo que hay en el fondo, y expúlselo. No cambiará de verdad hasta que haga esto El problema de todo esto es que el mensaje bíblico es bastante opuesto. Esto es lo que dice Dios.
LA CLAVE PARA CAMBIAR ES OLVIDAR NO RECORDAR.
Pensemos en la vida de José. Si hubo alguien que fuera el candidato perfecto para diez años de terapia debido a un pasado doloroso, ese fue José. Este hombre fue mimado por su padre, cuando era pequeño, y al final sus hermanos le ridiculizaron y le rechazaron.
Por último, en determinado momento sus once hermanos le dejaron desnudo, le arrojaron a un pozo y luego, tras sacarlo, lo vendieron como esclavo a los egipcios. ¿No le afectaría a usted para siempre una experiencia así? Luego José consiguió trabajo en Egipto; trabajaba mucho e intentaba salir adelante cuando la esposa de su amo le acusó falsamente de intentar violarla. Incapaz de defenderse, José fue encadenado en una celda infestada de ratas, donde pasó varios años olvidado por todos.
Podríamos pensar que José se vería destrozado de por vida, o tendría que pasar por incontables horas de terapia para procesar todo aquel sufrimiento.
Sin embargo, la Biblia enseña algo muy distinto. En medio de todas aquellas vivencias, José vio a un Dios soberano que actuaba. ¿Estuvo José abatido alguna vez? Sí, pero no fue destruido ¿Sintió dolor y soledad, angustia y, en ocasiones, desespero? Sí, pero José encontró una manera mejor de abordar ese sufrimiento. Olvidó la injusticia, confió en un Dios sabio y soberano, y prosiguió con su vida.
En Génesis 45:8, José miró a los ojos a aquellos hermanos que tanto daño le habían hecho y dijo: «Fue Dios quien me envió aquí, y no ustedes. Él me ha puesto como asesor del faraón y administrador de su casa, y como gobernador de todo Egipto» (NV1). Solo para asegurarnos de que la idea queda clara, las Escrituras citan a José, afirmando de nuevo ese mensaje en Génesis 50:20:
«Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien» (NV1). ¿Pecaron contra él? ¡Si! ¿Fue un acto malvado? ¡Si! Pero, ¿lo usó Dios para bien de José? ¡Si, Dios lo hizo! Como confirmación de que José encontró la sanidad al olvidar su pasado, llamó a su primer hijo Manasés, que significa «el Señor me hizo olvidar»
Aquí tenemos una lección sobre el cambio: pedir a Dios gracia para olvidar el pasado. La técnica de desenterrar el pasado es un método de cambio mundano e incorrecto. La transformación no consiste en recordar, ¡ni en sacar a la luz cosas que pueden haber sucedido o no! Tiene que ver con perdonar y olvidar.
Consiste en confiar en un Dios soberano. Radica en centrarme en mi propia necesidad de cambiar, y decir junto al apóstol Pablo: «olvidando lo que queda atrás» (Fil. 3:13).¿Es importante abordar el pasado? ¡Por supuesto! Dios no quiere que fijamos nada.
La respuesta no está en el pasado, y el proceso de examinarlo jamás nos conducirá al cambio que anhela nuestro corazón. ¿Alguna vez ha intentado transformarse desenterrando su pasado? Busque una bolsa grande de basura v meta esa técnica de cambio donde debe estar.
Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia.
El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “el Jardín”.
Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió.
A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar.
Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar.
Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después.
Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.
Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste.
Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias.
Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho.
Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.
También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías.
El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado.
Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres.
Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación.
Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.
Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre.
Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él.
Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.
Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién.
Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera.
La mejor parte de estar roto es que encuentras a quiénes son capaces de darte partes suyas para que tú vuelvas a estar completo.
Ambas son figuras prominentes de la mitología griega, representadas en la «Ilíada» de Homero.
Aquiles, hijo de la ninfa del mar Tetis y el rey mortal Peleo, es famoso como el mayor guerrero entre los griegos durante la Guerra de Troya.
Patroclo, su compañero más cercano, se crió junto a Aquiles, formando un vínculo profundo y duradero con él.
Su relación es central para la «Ilíada» y ha sido interpretada de varias maneras a lo largo de los siglos, que van desde la amistad cercana hasta el amor romántico.
Durante la Guerra de Troya, Aquiles lideró a los mirmidones, un grupo de élite de guerreros, y jugó un papel crucial en muchas batallas. Un conflicto con el líder griego Agamenón llevó a Aquiles a retirarse de la lucha, afectando profundamente la moral de las fuerzas griegas.
Patroclo, angustiado por el sufrimiento de los griegos, persuadió a Aquiles para que le dejara ponerse la armadura de Aquiles y llevar a los mirmidianos a la batalla.
Luchó valientemente y logró repeler a los troyanos, pero fue asesinado por Héctor, el príncipe de Troya, confundiéndolo con Aquiles.
La muerte de Pedro tuvo un profundo impacto en Aquiles, quien quedó devastado por la pérdida de su compañero más cercano.
Dominado por el dolor y la rabia, el semidios regresó al campo de batalla con una furia renovada, buscando venganza contra Héctor.
En un enfrentamiento climático, Aquiles mató a Héctor y deshonró su cuerpo arrastrándolo a través de las paredes de Troya.
Este acto cumplió el deseo de Aquiles de venganza y resaltó la importancia de Pedro en su vida.
Esta trágica historia es una poderosa exploración de temas como la amistad, la lealtad y el costo humano de la guerra.
La muerte de Patroclo lleva a Aquiles de vuelta a la batalla y sirve como un punto de inflexión en la guerra de Troya, que lleva a la eventual caída de la ciudad.
Su relación refleja la complejidad de las emociones humanas y el legado perdurable de estas dos figuras legendarias de la mitología griega.
De aquí en adelante, recordaré la lección de la luciérnaga que proyecta su luz solo cuando vuela, solo cuando está en acción.
Me convertiré en luciérnaga y aún durante el día se verá mi resplandor a pesar del sol. Que otros sean como las mariposas que se acicalan las alas, y que sin embargo dependen de la caridad de una flor para vivir. Seré como una luciérnaga y mi luz iluminará el mundo.
Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir. Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza.
Hechos 27:34
El Padre dice:
“Has estado en el OJO DE LA TORMENTA. No lo has comprendido, no has podido discernirlo debido al TRAUMA que te ha tenido atrapado.
Pero ya has pasado por el ojo de la tormenta, amado hijo, amada hija. Sin embargo, Yo lo he VISTO, dice el Señor, y he cuidado con ternura y pasión tu bienestar. Y cuando te sentiste tan abandonado y desamparado, no te diste cuenta, pero estabas en el mismo ojo de la tormenta que parecía que iba a destruirte”.
Nuestro tan amado Padre quiere hablar a tu corazón herido hoy. Él dice: “Oh, como te he visto, amado hijo, amada hija.” Él ha visto al enemigo mientras hacía lo imposible para destruir tu corazón.
Pero HOY el mismo Padre… nuestro adorado Abba Padre te dice:
Que la CONSPIRACIÓN DE SU SOBERANÍA ESTÁ EN MOVIMIENTO. El enemigo… el ACUSADOR de los hermanos ha intentado sabotear tus sueños y tu misión para el Padre. Y como a PABLO, cuando naufragó, el Señor te dice: Pablo… “Aún debes comparecer ante César”.
Hechos 27: 21-26 Llevábamos ya mucho tiempo sin comer, así que Pablo se puso en medio de todos y dijo: —Señores, debían haber seguido mi consejo y no haber zarpado de Creta; así se habrían ahorrado este perjuicio y esta pérdida. Pero ahora los exhorto a cobrar ánimo, porque ninguno de ustedes perderá la vida; solo se perderá el barco.
Anoche se me apareció un ángel del Dios a quien pertenezco y sirvo, y me dijo: “No tengas miedo, Pablo. Tienes que comparecer ante el césar y Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo”. Así que ¡ánimo, señores! Confío en Dios que sucederá tal y como se me dijo. Sin embargo, tenemos que encallar en alguna isla.
Y Él, El increíble, salvó a Pablo y a cada persona en ese barco. Y así… Dios te dice hoy: El Padre, nuestro amado Abba Padre, te dice a ti, Su amado tesoro, que ÉL TODAVÍA ESTÁ EN CONTROL, incluso cuando las cosas te han causado dolor y una aparente gran pérdida. Él, el Padre Omnipotente, increíble y Todopoderoso te tiene en Sus brazos y te está guiando seguro a la orilla.
No estás olvidado, amado, amada. No eres invisible. Nuestro Abba sabe cuando cae un gorrión. Él conoce la cantidad de cabellos en tu cabeza. Y ha lanzado una MISIÓN DE RESCATE CELESTIAL para liberarte, tomar tu mano y sanar las heridas que has sufrido por parte del enemigo. ¡ERES AMADO. ERES AMADA, ERES TAN ETERNAMENTE AMADO Y AMADA POR EL PADRE.(Una palabra de Wendy Alec)
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti. Yo soy el Señor, tu Dios. Yo soy tu salvador, el Santo de Israel. Ya he pagado por tu rescate a Egipto, Etiopía y Sebá. Ante mis ojos tú eres grandemente estimado y digno de honra. Yo te amo, y por ti y por tu vida daré hombres y naciones.
Isaías 43: 2-4
Con amor y oraciones
AMADO DIOS
Amado Dios, mi fiel amigo y mi constante compañía: en esta mañana te doy gracias por concederme la oportunidad de vivir un día más bajo tus cuidados, bajo tu luz y tu bendición. No podría empezar esta jornada de otra manera que no sea agradeciendo por todas las cosas maravillosas que Tú haces por mí.
Gracias Señor por mi vida y por la vida de mis seres queridos, porque gozamos de buena salud, por el hogar que nos concediste, por los alimentos que nos brindas y gracias también por todas las veces que Tú obraste de manera anónima para mantener nuestra paz y nuestra bienandanza.
En esta mañana quiero entregarme confiadamente a Ti y poner en tus manos todas mis metas, mis obligaciones y mis compromisos.
Por favor ilumina mi senda y ayúdame a tomar buenas decisiones, permite que cada una de mis acciones nazca desde el amor y ayúdame a avanzar por la vida en bienestar y realización, esbozando una sonrisa sincera en mi rostro y compartiendo a cada instante lo mejor de mí.
En esta oración te pido también por aquellos que requieren de tu amparo, por las familias necesitadas, por quienes enfrentan la injusticia, por los enfermos y por todo aquel que en este día precise de tu mano milagrosa en su vida.
Te suplico que tu hermosa luz llene al mundo, que todos encuentren respuesta a sus clamores, que la esperanza florezca en los corazones y que tengamos la humildad para aceptar que tus planes son perfectos y que todos tus caminos siempre serán de bendición.
Amado Dios, en tus manos pongo este nuevo miércoles que empieza. Te pido, con mucha fe y esperanza que en este día seas luz para mi vida, para mi hogar y para mi familia, que nos acompañes a cada instante y que de tu mano, nos permitas vivir una jornada llena de éxito, buenas nuevas, salud y provisión,
Ana era una niña que siempre había vivido en las sombras de la pobreza. Su casa, si se le podía llamar así, era una desvencijada cabaña de madera al borde de un río oscuro y fangoso.
Las paredes estaban manchadas de moho, y las ventanas rotas apenas dejaban pasar un rayo de luz. Su madre, una mujer que solía ser hermosa, se había debilitado hasta convertirse en una sombra de sí misma, consumida por la enfermedad.
Ana, a pesar de su corta edad, había tomado la responsabilidad de cuidar a su madre. Cada día salía al bosque en busca de hierbas, esperando que alguna de ellas pudiera aliviar el dolor de su madre. Pero nada funcionaba. Su madre se debilitaba más con cada día que pasaba, su cuerpo era un cascarón vacío, y sus ojos, antes llenos de vida, se apagaban lentamente.
Una noche, mientras Ana intentaba darle de comer un poco de caldo, su madre soltó un último y suave suspiro, y quedó inmóvil.
Ana no lo aceptó. Se sentó junto a su madre, esperando a que abriera los ojos de nuevo, como si todo fuera un mal sueño. Los días pasaron, y Ana seguía cuidando del cuerpo de su madre, hablándole, peinando su cabello, y arropándola cada noche.
El frío del invierno se colaba por las rendijas de la cabaña. Ana, con sus pies descalzos, comenzó a sentir el hambre y el frío apoderándose de su pequeño cuerpo. Sus manos temblaban, pero ella no podía abandonar a su madre. Pensaba que, si se quedaba lo suficientemente cerca, si la cuidaba lo suficiente, ella volvería.
Una noche, mientras Ana intentaba calentarse con una manta rota, el hambre la invadió de tal manera que sintió que se iba a desmayar. No había comido en días, y su visión se nublaba. Sin embargo, en su mente infantil, pensaba que si ella moría, al menos estaría con su madre.
Finalmente, el hambre, el frío y la tristeza fueron demasiado para su frágil cuerpo. Con un susurro apenas audible, Ana se acurrucó al lado del cuerpo inerte de su madre, envolviéndola con sus pequeños brazos. «Te prometo que no te dejaré sola, mamá», dijo en un susurro quebrado.
El río siguió su curso, imperturbable, mientras la cabaña se llenaba del silencio más profundo y triste. En ese rincón olvidado del mundo, la vida de Ana se apagó con la misma suavidad con la que había cuidado a su madre.
Cuando los aldeanos finalmente encontraron la cabaña, semanas después, vieron una escena desgarradora: Ana, todavía abrazada a su madre, las dos congeladas en un último abrazo eterno.
Nadie sabía cuántas noches Ana había resistido el hambre y el frío, ni cuántos sueños rotos habían llenado esa cabaña desolada. Lo único que quedó fue el dolor de una niña que amaba tanto que prefirió morir antes que dejar sola a su madre.
Y en ese abrazo final, el amor y la tristeza quedaron inmortalizados, como un recordatorio de que, a veces, la crueldad del mundo es demasiada para un alma tan pura.
Soy como un grano de trigo, con una diferencia. El trigo no puede escoger ser de alimento para los puercos, molido para el pan, o plantado para que se multiplique. Yo tengo la facultad de elección y no permitiré que mi vida sea alimento de los puercos ni dejaré que sea molida bajo las piedras del fracaso y la desesperación, y así quebrantado, ser devorado por la voluntad de otros. Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.
Hoy la actualidad más candente se resume en una palabra muy antigua: pacto. Viene del latín pactum y significa “acuerdo, algo trabado y establecido.” De la misma raíz desciende la palabra “paz”.
Y es que, para los romanos, la política consistía en trenzar acuerdos cotidianamente, en un perpetuo esfuerzo por apaciguar las discrepancias.
Todas las magistraturas de la antigua Roma eran colectivas; cada cargo recaía en varios colegas (generalmente en número par: dos, seis o diez) que compartían las mismas funciones y tenían derecho de veto.
Por tanto, los magistrados actuaban bajo la amenaza constante de ser paralizados por el veto de sus iguales. Hoy nos sorprende imaginar dos presidentes del gobierno elegidos por separado y en pie de igualdad, obligados a colaborar a cada paso. Y sin embargo, así ejercieron su poder los antiguos cónsules, que alcanzaban la cumbre del mando de dos en dos, condenados a entenderse.
El sistema de la República romana estaba construido sobre la idea obsesiva de evitar el personalismo.
Roma había conocido una larga monarquía y quería impedir que un individuo carismático gobernase sin cortapisas.
Para protegerse de ese peligro, renovaban cada año a todos los magistrados sin permitir la reelección.
Quizá la reflexión política más profunda que nos han legado los romanos es la necesidad de ejercer el control desde el mismo poder. Para conseguirlo, fijaron límites y educaron a sus políticos en la forja del acuerdo. Entendieron que, en un delicado equilibrio entre la vigilancia mutua y la colaboración, está la pauta de los pactos
Viviré hoy como si fuera el último día de mi existencia.
¿Y qué haré entonces? Olvidándome del ayer, no pensaré tampoco en el mañana. ¿Por qué arrojaré el ahora detrás del quizá? ¿Puede la arena del mañana correr por el reloj antes que la de hoy? ¿Nacerá el sol dos veces esta mañana? ¿Puedo realizar las tareas del mañana mientras me hallo en la senda del hoy? ¿Puedo poner el oro del mañana en la bolsa del hoy? ¿Puede el niño del mañana nacer hoy? ¿Puede la muerte que se producirá mañana proyectar hacia atrás su sombra y oscurecer el gozo de hoy? ¿Debo preocuparme de acontecimientos que quizá nunca contemple? ¿Debo atormentarme con problemas que tal vez nunca ocurran?
¡No! El mañana yace sepultado con el ayer, y no pensaré más en él. Viviré este día de mi existencia.
Una epidemia de ira El mundo tiene un problema serio y creciente en cuanto a la ira, y los Estados Unidos no son la excepción. Una encuesta reciente realizada por el U. S. News revela que
«una amplia mayoría de los estadounidenses sienten que su país ha ido más allá de todo límite anterior en cuanto a malos modales. Nueve de cada diez estadounidenses piensan que la grosería se ha convertido en un serio problema, y cerca de la mitad considera que es algo en extremo grave. El setenta y ocho por ciento dice que este problema ha empeorado en los diez últimos años»
En los centros de trabajo de los Estados Unidos, más de dos millones de personas al año son víctimas de la delincuencia, y el setenta y cinco por ciento de estos casos son simples asaltos. Los trabajadores de entre treinta y cinco y cuarenta y nueve años de edad son los blancos más comunes, y cada año el treinta y siete por ciento de ellos son víctimas de la violencia en el trabajo. Desde 1994 hasta 1996, los negocios clasificaban la violencia en los centros de trabajo como la primera de sus preocupaciones.
¿Por qué somos tan iracundos? ¿Por qué nuestras oficinas y negocios se han convertido en sementeras de ira?Leslie Charles, en su libro Why Is Everyone So Cranky [«¿Por qué todo el mundo es tan irritable?»], escribe: «La gente dice que trabajar ya no es tan divertido como solía ser. No tienen tiempo. Siempre están atrasados. Siempre los ponen en alguna situación difícil. Se les indica que se muevan en una cierta dirección, y después se les dice que den media vuelta y se muevan en otra»
Controla tu ira
Un artículo reciente de un periódico describía este cuadro acerca de un trabajador de oficina: Uno está atascado en medio del tránsito, lo cual hace que llegue tarde al trabajo por tercera vez en una semana.
Al entrar por la puerta, pasa junto a un compañero de trabajo al que no soporta, el cual le dirige una sonrisa hipócrita, junto con el comentario de «Llegaste tarde». Sigue caminando, pero la ira que está comenzando a hervir debajo de la superficie comienza a subir. Cuando llega a su escritorio, se encuentra un montón de trabajo que le espera, y su jefe quiere que lo haga lo antes posible. Piensa en tomarse una taza de café, y entonces nota que alguien se llevó hasta la última gota, y no se tomó la molestia de volver a llenar la cafetera.
Ya se siente como si le fuera a estallar la cabeza. Se siente bien irritado, y ni siquiera son las nueve de la mañana todavía.
Una encuesta Gallup reciente indica que cuarenta y nueve por ciento de los encuestados se enojan en el trabajo, y uno de cada seis se enoja tanto que siente ganas de golpear a alguien Por otro lado, una encuesta que realizó Access Atlanta por la Internet reveló que el sesenta y siete por ciento de los que respondiendo se habían enojado tanto en el trabajo, que habían pensado en abofetear a un compañero.
Escapar de un ambiente hostil así retirándonos a la paz y la seguridad de nuestro hogar no parece ser la respuesta. Los expertos en el campo de la violencia doméstica creen que el número de casos de violencia en el hogar asciende a unos cuatro millones al año.
El treinta por ciento de las mujeres de los Estados Unidos informan que su esposo o amigo, en un momento u otro, ha abusado físicamente de ellas. De hecho, de los cuatrocientos cincuenta mil millones de dólares que cuesta el delito cada año, cerca de la tercera parte tiene que ver con violencia doméstica y maltrato de menores. Por ejemplo, en 1995, los servicios de protección a menores confirmaron cerca de un millón de casos de maltratos a niños.
Y aquí no se incluyen los millones de incidentes de explosiones de ira, palabras llenas de odio y miradas furiosas, como tampoco los incontables casos de descuidos y maltratos que no se reportan.
Si se puede medir el carácter de una nación por la forma en que trata a los jóvenes, los enfermos y los ancianos, los Estados Unidos no saldrían bien parados. Los casos reportados de maltratos a ancianos aumentaron en un ciento seis por ciento desde 1986 hasta 1994, según el Centro Nacional contra el Abuso de Ancianos.
El total de incidentes va desde un millón hasta dos millones anuales, aunque tal vez solo se reporte uno de cada catorce casos. Tanto si se manifiestan en una violencia y en unos malos tratos abiertos, como si lo hacen por medio de una hostilidad y un abandono encubierto, está claro que la ira, la impaciencia, la frustración, la falta de respeto y los malos modales se han convertido en parte de la personalidad estadounidense.
Tanto si se trata de ira al conducir el auto, como si es ira en un avión, ira en la tienda de víveres o ira en los eventos deportivos, la ira se ha vuelto de repente «nuestra ira».
Y somos demasiados los que sentimos que nuestra ira es justificada. En un artículo reciente de USA Today, una maestra de escuela primaria es probable que hablara por muchas personas cuando dijo:
Si has tenido que estar metido en unas autopistas que han estado congestionadas año tras año, su ira pudiera parecer racional. Ahora somos, ¿cuántos, doscientos sesenta millo nes? Nuestros caminos no fueron construidos para recibir un número tan grande de personas.
Los estacionamientos de los supermercados están repletos. Es difícil entrar a un banco El aeropuerto le indica a uno que llegue hora y media antes de la salida de su vuelo. Los estacionamientos son carísimos. La aglomeración de personas se ha convertido en parte de la sociedad en general, y eso contribuye a crear la sensación de que «todo da lo mismo
¿De veras? ¿ Tenemos el derecho de sentirnos enojados? ¿Tenemos buenas razones para sentirnos enojados?
Casi a diario aparece en los periódicos alguna nueva manifestación de ira. En la Florida, un entrenador de pelota de una escuela secundaria le rompe de un golpe la quijada a un árbitro en una disputa acerca de una jugada.
Dos compradores se golpean por quién merece el primer lugar en la fila de una caja que acaba de abrir. En California, un conductor enojado saca de un tirón un perro del vehículo que chocó con su auto y lanza al animal hacia el tránsito que viene en dirección contraria. El perro muere, y el hombre es sentenciado a tres años de cárcel. En Reading, Massachusetts, un padre enfadado golpea al entrenador de hockey de unos jóvenes hasta dejarlo inconsciente.
El entrenador, Michael Costin, muere dos días después. El padre se declara inocente en el juicio ante la acusación de homicidio sin premeditación. Un jovencito de quince años se cansa de que sus compañeros de clase lo humillen, y les dispara en su escuela secundaria de un barrio residencial en San Diego. Mueren dos y quedan trece heridos.
Tampoco lo tiene la sensación de sentir que nuestra ira está justificada. Hacerca de dos mil ochocientos años, Jonás, el profeta renuente, se sentó en el puesto de espectador que se había hecho él mismo a las afueras de la ciudad de Nínive, con la esperanza de ver el castigo que enviaría Dios.
Aunque solo fuera eso, Jonás estaba preparado para tener su buena sesión de autocompasión, y los únicos huéspedes invitados eran «yo, mí y conmigo».
El profeta estaba enojado porque la gente de Nínive se había arrepentido al escuchar su predicación, y sabía que Dios era diferente de él mismo es «clemente y piadoso, tardo en enojarse, y de grande misericordia, y que te arrepiente del mal» Jonás 4:2.
Él quería que la ciudad quedara destruida, pero al parecer, Dios se inclinaba más a perdonar a sus habitantes si se arrepentían. Así que Jonás se enoió,
Entonces el Señor le hizo una pregunta; la misma que nosotros nos tenemos que hacer: «;Haces tú bien en enojarte tanto?» (Jonás 4:4).
Jonás trató de ignorar la cuestión que Dios le estaba señalando, y Dios decidió darle al profeta una lección objetiva. He aquí el resto de la historia: Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. Entonces dijo Dios a Jonás:¿Tanto Jehová: lloviste tu estima de la calabacera, en cual no trabaiaste. ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció.
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha su mano izquierda, y muchos animales? (Jonás 4:6-11)
Como sucede hoy con la mayor parte de la gente, el estado de humor de Jonás se basaba en las circunstancias. Cuando Dios «preparó» la calabacera para que le diera sombra, Jonás se alegró.
Cuando Dios «preparó» al gusano y al recio viento solano, se sintió enojado y afligido. Cuando las cosas iban como Jonás quería, su ira estaba bajo control.
Pero no hizo falta mucho para que estallara de nuevo. Jonás tenía motivos para estar enojado con los ninivitas, pues lo que hacían los convertía en merecedores del castigo divino.
Sin embargo, no estaba dispuesto a manifestarles bondad y misericordia, ni siquiera después de que se arrepintieron. Le molestó que Dios hubiera decidido perdonarlos.
Por último, estaba furioso contra Dios porque le había quitado su sombrilla de playa y había subido la temperatura del termostato. Jonás era un hombre iracundo, y estaba convencido de que tenía derecho a serlo, aunque aquello lo matara.
Raíces de la ira, Dios reveló que a Jonás le importaban más su comodidad y el bienestar de una planta que las almas de un pueblo. Al igual que Jonás, hoy en día muchos creyentes están atascados en su ira y, como consecuencia, llevan una vida de aflicción.
Una madre nos escribía diciendo: Ahora que están en esto, pudieran pensar en escribir un libro para adolescentes amargados. A través de los años, la amargura de mi hija de dieciséis años la ha ido alejando de Cristo para lanzarla hacia la cultura pop.
Su irónica situación existe, según me parece, en muchos hogares donde han predominado los valores de la escuela, la iglesia y la familia. En su caso, la situación le presentaba un dilema. Si escogía a Cristo, nunca «encajaría» entre sus compañeros. Si escogía la cultura pop, pondría en peligro sus relaciones en el hogar y le importo, porque no me da lo que quiero».
Así que se mantuvo firme en su amargado desafío. En el hogar, actúa con enojo. En la escuela, está decidida a volver. se más dura y más difícil para que no le hagan daño.
Al pensar en el pasado, veo que yo no tenía idea alguna acerca de las raíces de amargura, y las consecuencias que trae una manera de pensar equivocada.
Por fuera, daba la impresión de que teníamos la situación bajo control. Sin embargo, se presentaron etapas criticas de amargura que no tuvimos las herramientas necesarias para verlas ni enfrentarlas.
Ahora estamos interviniendo notablemente en su vida como padres. Tenemos la esperanza de que todavía no sea demasiado tarde. Sin duda alguna, su amargura ha destruido casi por completo su relación con su padre y conmigo, ha hecho que interactúe socialmente de una manera poco saludable con sus compañeros, y ha dañado seriamente su relación con Dios.
Sentimos todo esto como si estuviéramos metidos en una olla de presión, pero lo interesante es que, al que no sabe nada, le parece una niña «buena» de «buena familia».
Los jovencitos «buenos» pueden llevar dentro una amargura bien enraizada y capaz de destruir.’ El apóstol Pablo nos advirtió que en los últimos días se presentarían tiempos «peligrosos» y «dificiles» (NVI).
Hay otra traducción que habla de que «en los últimos tiempos va a ser muy difícil ser cristiano» (La Biblia al Día). Cuando leemos esta lamentable letanía de una vida que transcurre atada a una raíz de ira egocéntrica, nos parece estar leyendo los titulares del periódico de hoy:
Porque habrá hombres amadores de si mismos, avaros, vana gloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. (2 Timoteo 3:2-4)
USA Today lo expresa de esta manera: «Los sociólogos más distinguidos afirman que la nación se halla en medio de una epidemia de ira que, en sus formas más suaves es inquietante, y en sus formas peores se vuelve mortal.
Esta epidemia sacude a los que estudian las tendencias de la sociedad y a los padres que temen que la nación haya caído en un precipicio cultural.
Un padre lo expresó muy bien cuando dijo: «Hemos perdido una buena parte de lo que mantenía (unida) a nuestra sociedad. Hemos perdido nuestro respeto por los demás. El ejemplo que les estamos dando a nuestros jovencitos es terrible».
Este sentimiento oculto de hostilidad y falta de respeto que corre por nuestra nación, quedó captada en un artículo que escribió Alan Sipress para el Washington Post:
La violencia vehicular ha llegado a esto. En medio de la agitada vida de muchos habitantes de Washington, ya no hay tiempo para la muerte. En el pasado, los autos se echaban a un lado para permitir que pasaran los cortejos fúnebres. Ahora, lo normal es que los conductores interrumpan los cortejos en las intersecciones, en lugar de permitir que continúen con el semáforo en rojo, y se dedican a entrar y salir del desfile, en lugar de detenerse, según afirman los directores de funerarias y la policía.
Estas acciones suelen ir acompañadas de bocinazos, malas palabras y gestos obscenos. Al parecer, este sintomático alejamiento del respeto y la cortesía más elemental hacia una ira egocéntrica se ha venido a producir solo en los últimos cinco o diez años. Alguien lo explica así: «La manera en que uno trata a sus muertos dice algo acerca de su nivel de civilización. Las tradiciones del pasado se han perdido, y está claro que el respeto que se debería tener con los cortejos fúnebres ya no existe»
El más elemental respeto por los vivos tampoco aparece por ninguna parte. Los conductores que se acercan demasiado al auto que va delante, se les meten delante sin haber espacio, y hasta atacan a otros conductores, no están viendo a los demás como prójimos que deben amar tanto como a sí mismos.
Se han convertido en oponentes, obstáculos e incluso enemigos. Aunque las circunstancias agravantes hacen peor la ira en los Estados Unidos, la Biblia señala con claridad que la raíz de todo este problema se halla en el corazón del ser humano: Y llamando [Jesús] a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre (…] Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades.(Marcos 7:14-15, 21-22)
La ira divide y mata La ira es una enfermedad del corazón que puede llegar a matar. En nuestro ministerio directo con la gente, casi todas las personas sin excepción, están pasando por problemas con una amargura sin resolver. A partir de lo que hemos observado, podemos decir que el problema de la amargura y la falta de perdón podría muy bien ser el problema más extendido y debilitador que existe en el cuerpo de Cristo hoy.
La epidemia de ira que hay en el mundo ha infectado ferozmente también a la iglesia. Nuestro adversario, el diablo, trata de dividir para vencer. Trata de dividir el corazón del ser humano, porque un hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos(Santiago 1:8).
Ataca a un matrimonio, a una familia o a una iglesia, porque toda «casa dividida contra sí misma, no permanecerá»(Mateo12:25). Hasta los grupos humanos y las naciones mismas son presa fácil de las estrategias de Satanás, porque «todo reino dividido contra sí mismo, es asolado»(Lucas 11:17).
La exhortación de Pablo a la iglesia de Éfeso presenta un fuerte contraste con el espíritu de resentimiento, hostilidad y furia tan evidente en las culturas humanas. Esto es lo que les escribe: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo (…) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4:25-27, 29-32)
Todas las tardes el sol se oculta sobre la amargura no resuelta de millones de seres humanos. Esta amargura envenena el alma y pudre la cultura. El diablo se siente satisfecho, y el Espíritu Santo de Dios se entristece. He aquí una historia personal típica de un hombre que luchaba con una amargura perenne que no había resuelto:
He luchado con la ira toda mi vida, desde que era un niño de corta edad. Mis compañeros siempre se metían conmigo, y mi padre criticaba siempre todo lo que yo hacía.
He mejorado mucho. Sin embargo, me parece que sigue habiendo en mi mente alguna fortaleza de amargura. Me enojo mucho si alguien me trata mal o me falta al respeto, en especial si se trata de un miembro de mi familia. No me aferro al resentimiento tanto tiempo como antes, pero todavía parece haber algún bloqueo en el proceso de perdonar. Reacciono con tanta rapidez en mis arranques de ira que ni siquiera me doy cuenta de dónde proceden ni por qué aparecen. Mi esposa me dice que me enojo «para sentirme feliz», como si tuviéramos un control directo de esa forma sobre nuestros sentimientos. Sé que el problema está en mi mente, pero los pensamientos negativos parecen estar tan enterrados que ni siquiera sé dónde se encuentran. Ore que Dios me revele las raíces de esta esclavitud.
Por la gracia de Dios, este articulo es un intento nuestro por lograr precisamente eso: examinar el fenómeno de la amargura, sacar al aire tus raíces y proporcionar una manera de permitirle a Jesús que te libere de su controladora influencia.
Se puede resolver la ira. La ira nunca desaparecerá por completo de nuestra vida mientras estemos aquí y no en el cielo. Tampoco debería hacerlo. Hay su momento y su lugar para una amargura bajo control.
La ira es sierva nuestra cuando llevamos una vida liberada en Cristo. En cambio, es la dueña en una vida derrotada. Si lo que queremos es enojarnos y no pecar, necesitamos ser como Cristo, y enojarnos con el pecado. Necesitamos ir más allá del «manejo de la ira», que solo es un medio de impedir que nuestra ira estalle en una forma de conducta airada que sea destructiva para nosotros mismos o para otras personas.
La meta es resolver las cuestiones personales y espirituales que se hallan tras la ira, y descubrir el fruto del Espíritu, que es «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza» (Gálatas 5:22-23).
Los que están vivos y libres en Cristo no manejan la conducta destructiva, sino que la vencen. «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal», escribió Pablo en Romanos 12:21.
Suena bien, ¿no es así? Tal vez te suene demasiado bueno para ser cierto. Quizá has tenido que luchar toda la vida con la ira, sin haber tenido mucho éxito en cuanto a vencer el dominio que tiene sobre ti. O, a lo mejor, estás viviendo con un hijo que explota por cualquier cosa.
Quizá lleves en el cuerpo las cicatrices de una ira desenfrenada. O por lo menos, las llevas en el alma.
Te queremos ofrecer una esperanza. En Jeremías 32:17, el profeta declara: «¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea dificil para ti».
Si Dios puede crear y controlar un universo tan inmenso,¿no va a ser capaz de controlar tu ira, y darte el poder necesario para enfrentarte a la ira de los que te rodean?
No hay razón para creer que eres un caso desesperado; una excepción a la regla. Pablo escribe: «El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo» (Romanos 15:13)
¿Qué quieres en verdad? Por otra parte, tal vez lo opuesto sea lo cierto. A lo mejor, te gusta la ira. Con ella consigues lo que quieres y cuando lo quieres. Aprendiste a controlar a la gente con tus explosiones de ira cuando eras niño, y la técnica te ha dado resultado.
Te has vuelto todo un experto. En lugar de dar patadas contra el suelo, levantas la voz (y mucho!), miras de frente y amenazas.
La gente te tiene miedo, y te gusta ese momento de poder y de control. O a lo mejor piensas que la ira es un medio de protegerte para que no te vuelvan a maltratar. Es cierto: la ira te podrá dar de momento lo que quieres. Pero la ira carnal nunca te dará lo que de veras necesitas o deseas, porque «la ira del hombre no obra la justicia de Dios», como nos dice Santiago (1:20).
Algunas de las personas más inseguras de la tierra son las que controlan y maltratan con su ira. El uso de la ira y el sexo como porras para apalear, oprimir y manipular a los demás revela una enfermedad del alma que solo Cristo puede vencer.
Por tanto, ya sea que alguien te haya dado este artículo (lo cual tal vez te ha enojado), o que lo hayas tomado por decisión propia, te tenemos una buena noticia. Jesucristo vino para libertarte del control de la ira.
Vino para que tuvieras vida, y la tuvieras en mayor abundanciaJuan 10:10.
El nos ha prometido paz, pero no como la paz que da el mundo, basada en la existencia de circunstancias favorables (Juan 14:27). Es una paz mental y emotiva que llega tan adentro y es tan fuerte que sobrepasa toda comprensión humana (Filipenses 4:6-7). Las circunstancias negativas que harían caer en la desesperación a una persona normal las puede superar el Príncipe de paz que habita en nosotros. Esa poderosa paz puede reinar de tal manera en nuestra vida que el apóstol Pablo la describe diciendo que «el Dios de paz» está con nosotros (Filipenses 4:9).
La presencia de Dios llena nuestra vida de amor, paciencia y bondad donde antes solo había hostilidad, resentimiento y furia. Confiamos en que, en lo más profundo de tu ser, esto sea lo que de veras quieres en la vida. Deja que Dios te moldee, vamos a ver primero la ira en general, y cómo funcionan en conjunto nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu.
Después examinaremos la batalla por el control de la mente, y descubriremos de qué forma podemos evitar que las emociones nos controlen decidiéndonos a creer en la verdad y concentrándonos en ella.
Veremos cómo hemos desarrollado fortalezas mentales, y examinaremos diversos es-quemas carnales de la ira.
Después veremos la gracia de Dios, que nos ofrece perdón y una vida nueva en Cristo. El viaje hacia la liberación con respecto a nuestro pasado comienza cuando aprendemos a perdonar de corazón.
A continuación aprenderemos a permitir que Jesús, manso y humilde, viva en nosotros y a través de nosotros en el poder del Espíritu Santo. No nos basta con saber qué hacer; necesitamos poder para hacerlo.
Esa energía espiritual solo procede del Espíritu de Dios. Y en los capítulos finales, resumiremos lo que hemos aprendido, y hablaremos de la forma de destruir las fortalezas de ira. ¿Es posible ser libre de una ira controladora?
La respuesta es un resonante «Sí!». ; ¿Va a ser un proceso sin dolor? Es probable que no. ¿Valdrá la pena? Por supuesto, tú mismo vas a tener que llegar a esa conclusión.
Un día, Dios le dijo al profeta Jeremías que fuera a la casa del alfarero. Le prometió que allí le hablaría. Jeremías hizo lo que Dios le había indicado, y vio al alfarero moldeando algo en la rueda. «Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla»(Jeremías 18:4).
¿Cuál es la moraleja de esta historia? ¿Por qué quiso Dios que Jeremías viera a aquel hombre trabajando habilidosamente en su oficio?«Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ;No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel»(Jeremías 18:5-6).
Encontramos un eco de este pasaje en la segunda epístola de Pablo a Timoteo, donde escribe: Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. (2 Timoteo 2:20-21)
No hay mayor honor, no hay mayor privilegio ni gozo más grande que permitir que el Maestro nos moldee como a Él le parezca. Fuimos hechos para ser apartados, y útiles para el Maestro.
Pero antes, el ser humano se debe purificar de todo lo que deshonra, incluyendo la amargura que le hierve en el corazón.
¿Quieres unirte a nosotros en esta oración?
Amado Padre celestial, eres un Dios santo, y me has llamado a ser santo, a ser apartado para que me uses. Al igual que ti, puedo enojarme. Pero a diferencia de ti, puedo usar incorrectamente ese enojo. Tu me has llamado a la libertad, pero me has dicho que no use mi libertad como una oportunidad para la carne. Lo que debo hacer es servir a los demás con amor. Te ruego que me abras los ojos para que comprenda cuál es la fuente de la ira y la amargura que hay en mi alma. Libérame de mi pasado, para que este no tenga dominio alguno sobre mi. Lléname de tu Santo Espíritu, para que pueda llevar una vida justa llena de paciencia, bondad y dominio propio. Te doy gracias porque eres bondadoso y misericordioso, lento para la ira y abundante en misericordia y en verdad. Oro en el nombre del manso y humilde Jesús, amén.
AMADO DIOS
Amado Dios, hoy me presento ante Ti con un alma agradecida. Tú eres un Dios bueno y bondadoso, que colma mi vida con maravillosos regalos y grandes bendiciones. Qué sería de mí sin Ti, padre eterno. Con toda mi devoción te pido que por favor nunca te apartes de mí lado, pues cada día que pasa necesito más de tu presencia en mi vida.
Gracias señor por permitirme abrir mis ojos a tu hermosa creación, gracias porque tengo un techo que me resguarda, una cama en la cual descansar, tengo una familia que amo y que me ama, tenemos salud, amor para compartir, tenemos ropa que nos viste y siempre hay alimentos en nuestra mesa. Nuestra existencia es hermosa gracias a Ti, amado Dios.
A través de esta oración quiero poner en tus manos mi vida y la vida de mi familia en este domingo que apenas comienza. Señor, por favor abríganos con tu manto y camina con nosotros en esta nueva jornada.
Te pedimos que nos cuides, nos inspires, nos ilumines y que nos sigas bendiciendo. Te pido que tu luz, tu guía, tu protección y tu sabiduría nos acompañen a cada instante.
Dame un corazón agradecido para disfrutar de tus bendiciones y de los triunfos y por favor dame un espíritu fuerte que pueda superar las pruebas y los obstáculos que se puedan presentar.
Amado Dios, yo confío en tus designios y por eso también confío en los planes perfectos que Tú tienes para mi vida y aunque a veces no los logre comprender por completo, nunca desesperaré porque sé que si Tú estás a mi lado, entonces todo saldrá bien.
Señor: en este nuevo día dejo mi vida en tus manos. Te suplico que colmes mi senda de tu paz, de tu sabiduría y de tu bondad. Por favor toma mi mano y llévame por caminos de victoria y bendición,
El cerebro humano es capaz de percibir un texto en su totalidad, como si se tratara de una especie de paisaje físico. Y es que cuando leemos, no sólo estamos recreando un mundo con las palabras del relato, sino que construimos una representación mental del mismo texto.
Al pasar las páginas de un libro de papel, realizamos una actividad similar a dejar una huella tras otra por un sendero, hay un ritmo, una cadencia y un registro visible en el transcurrir de las hojas impresas.
La prestigiosa revista Scientifican American publicó un artículo con el que se busca dar una explicación a esta paradoja: en la época de la hiperconectividad, cuando cada vez tenemos más equipos que nos permiten leer con mayor facilidad y contamos con acceso a bibliotecas enteras en formato electrónico, muchos siguen prefiriendo al formado de papel.
El libro tradicional, la revista, el diario, siguen siendo los favoritos del público en general. Aunque resulte difícil de creer, siendo que los formatos digitales nos abren las puertas a muchas libertades.
Papel versus píxeles Muchos trabajos hablan de que en pantalla se lee más lentamente y, además, se recuerda menos. Hay “fisicabilidad” en la lectura, dice Maryanne Wolf de la Universidad de Tufts. Las personas necesitan sentir el papel al leer, el cerebro lo pide inconscientemente.
Nosotros no hemos nacido con circuitos cerebrales dedicados a la lectura, porque la escritura se inventó hace relativamente poco tiempo en nuestra evolución: alrededor de cuatro milenios antes de Cristo.
En la niñez, el cerebro improvisa nuevos circuitos para leer y para ello usa parte de otros dedicados al habla, a cuya habilidad se suma la coordinación motora y la visión.
El cerebro comienza a reconocer las letras en base a líneas curvas y espacios y utiliza procesos táctiles que requieren los ojos y las manos. Los circuitos de lectura de los niños de 5 años muestran actividad cuando practican la escritura a mano, pero no cuando se escriben las letras en un teclado.
Más allá de tratar a las letras individuales como objetos físicos, el cerebro humano puede percibir un texto en su totalidad como una especie de paisaje físico. Cuando leemos, construimos una representación mental del texto.
La naturaleza exacta de tales representaciones permanece clara, pero algunos investigadores creen que son similares a un mapa mental que creamos de un terreno, como montañas y ciudades, y de espacios físicos de interior, tales como departamentos y oficinas.
En paralelo, en la mayoría de los casos, los libros de papel tienen una topografía más evidente que el texto en pantalla. Un libro de papel abierto presenta dos dominios claramente definidos: páginas de izquierda y derecha y un total de ocho esquinas en las que uno se orienta.
Al pasar las páginas de un libro de papel se realiza una actividad similar a dejar una huella tras otra por un sendero, hay un ritmo y un registro visible del transcurrir de las hojas. Todas estas características permiten formar un mapa mental, coherente, del texto.
En contraste, la mayoría de los dispositivos digitales interfieren con la navegación intuitiva de un texto y a pesar de que los e-readers (libros electrónicos) y tabletas replican el modelo de páginas, estas son efímeras. Una vez leídas, esas páginas se desvanecen.
“La sensación implícita de dónde usted está en un libro físico se vuelve más importante de lo que creíamos”, dice el artículo de la Scientifican American.
En un trabajo sobre comprensión de textos, al comparar alumnos que leyeron en papel con otros que leyeron un texto en versión PDF en la pantalla, se concluyó que los primeros tuvieron mejor rendimiento.
La tinta electrónica refleja la luz ambiental al igual que la tinta de un libro de papel, pero las pantallas de ordenadores, teléfonos inteligentes y tabletas hacen brillar la luz directamente en los rostros de las personas y la lectura puede causar fatiga visual, dolores de cabeza y visión borrosa.
Es probable que el organismo de los nuevos nativos digitales cree otras redes neuronales que les permitan preferir lo electrónico al papel, pero mientras tanto, hoy el resto de la población sigue prefiriendo el contacto con las históricas hojas.
A veces, la vida nos lleva por caminos inesperados. Nos encontramos en lugares y situaciones que nunca imaginamos, pero es en esos momentos de incertidumbre donde descubrimos nuestra verdadera fortaleza. Cada desafío es una oportunidad para crecer, cada obstáculo una lección por aprender. No temas a lo desconocido, porque es ahí donde se encuentra la magia de la vida. Confía en tu capacidad para adaptarte y superar, y recuerda que las estrellas solo brillan en la oscuridad. Sigue adelante con valentía y gratitud, sabiendo que cada paso, por pequeño que sea, te acerca a tu verdadero propósito.
Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno.
Efesios 6:16
Estás moviendo montañas que el enemigo está ocupando. Tu obediencia está cambiando atmósferas espirituales, derribando fortalezas e interrumpiendo los planes del enemigo.
Estás tomando terreno que el enemigo creía que era suyo. En cada paso que das estás reclamando territorio para el Reino de Dios, avanzando hacia áreas que el enemigo ha mantenido cautivas por mucho tiempo.
Estás saliendo de la supervivencia hacia la libertad del Señor. Estás rompiendo ciclos de miedo, escasez y esfuerzo, entrando en la vida abundante que Jesús prometió.
Eres una amenaza para los planes del enemigo. El enemigo te está atacando porque tu obediencia lleva estrategias divinas que desmantelan las tinieblas. Estás atravesando un tiempo de promoción y elevación.
Esta temporada de guerra espiritual te está preparando con una mayor autoridad e influencia. Dios te está refinando para nuevos niveles de liderazgo.
Estás a punto de dar a luz un nuevo movimiento de Dios. La intensidad que sientes es el trabajo espiritual que conducirá a un nuevo nacimiento, nueva visión y nuevas asignaciones.
El enemigo está atacando tu voz y confianza porque es poderosa. Tus palabras llevan la autoridad del cielo, y el enemigo teme lo que sucederá cuando hables con valentía.
La guerra mental está diseñada para distraerte de tu asignación. La confusión, la duda y el miedo son armas que el enemigo usa para desviarte del camino que Dios ha trazado para ti.
Estás a punto de experimentar un avance. La resistencia del enemigo a menudo es mayor justo antes del cumplimiento de las promesas de Dios. Tu avance es inminente.
Estás siendo preparado para guiar a otros hacia la libertad. Tu batalla no se trata solo de ti, sino de las personas que estás llamado a liberar y guiar hacia la plenitud. La batalla es la confirmación de tu llamado. La intensidad de la oposición revela la importancia de tu asignación. Estás marcado por Dios para un gran propósito.
La flecha en tu espalda es evidencia de que el enemigo te ve como una amenaza. Te están atacando no porque estés fallando, sino porque el enemigo sabe que llevas el poder para vencer. Aquel que te llamó es fiel para terminar lo que comenzó. Dios está contigo en cada batalla. Lo que Él comenzó en ti, lo completará. Te llevará a la victoria.
Estás aumentando en unción. La presión que sientes está produciendo nuevo aceite, una unción fresca que te capacitará para llevar mayor autoridad espiritual. Estás a punto de entrar en una nueva temporada de visibilidad e influencia. Dios te está posicionando para ser visto y escuchado de maneras que nunca has experimentado antes. Tu tiempo de brillar está cerca.
Estás a punto de construir lo que el enemigo ha intentado detener al retener los recursos. La resistencia contra tus provisiones se debe a que lo que estás construyendo desmantelará las tinieblas. Pero las provisiones están siendo liberadas. Estás rompiendo los techos de las ataduras demoníacas. Las limitaciones que el enemigo trató de imponerte están siendo destruidas. Estás superando los límites del miedo, la opresión y el control.
Estás caminando en una obediencia que aterroriza al enemigo. Tus pasos de fe están avanzando el Reino de Dios y desbaratando los planes del enemigo, causándole pánico. Estás rompiendo ciclos y fortalezas generacionales. Estás confrontando patrones espirituales que han mantenido a las personas cautivas por generaciones, convirtiéndote en pionero de libertad.
Estás entrando en promesas que el enemigo intentó robar. Lo que el enemigo retrasó, Dios lo está restaurando. Estás a punto de reclamar promesas que han sido retenidas. Estás siendo transformado para llevar nuevo aceite. El proceso en el que te encuentras está produciendo revelación fresca, fuerza y unción para la próxima temporada.
El enemigo está tratando de agotarte para que te rindas. El cansancio y la fatiga son sus tácticas, pero la gracia de Dios es suficiente: Él renovará tus fuerzas. Tu mente está bajo ataque porque tus pensamientos moldean tu futuro y guían tus pasos. El enemigo sabe que si puede influir en tu manera de pensar, puede descarrilar tu destino llevándote por un camino equivocado y creando Ismaeles, pero Dios te ha dado la mente de Cristo.
Estás enfrentando oposición porque tus oraciones son efectivas. El enemigo teme tu intercesión porque libera la voluntad del cielo en la tierra y cambia las atmósferas espirituales. Estás entrando en un nuevo nivel de identidad y autoridad. Los ataques contra tu identidad son intentos de evitar que entres completamente en lo que Dios te ha llamado a ser. El ataque es prueba de tu influencia en el reino espiritual. Tu vida lleva peso espiritual, y la resistencia del enemigo es prueba de que estás teniendo un impacto.
Dios está usando la presión para revelar lo que no puede permanecer. La batalla está exponiendo mentiras y temores que Dios está purgando de tu vida para hacer espacio para Su plenitud. Estás alineándote con el tiempo de Dios, lo cual el enemigo odia. Estás entrando en el tiempo divino, y ninguna fuerza en el infierno puede detener lo que Dios ha ordenado para ti.
La batalle servirá como testimonio para otros. Lo que superes se convertirá en un testimonio que fortalecerá y guiará a otros en sus propias batallas. Mantente firme. La intensidad de la guerra no es un signo de derrota, sino un signo de victoria inminente.
Lo que llevas dentro vale la pena luchar, y lo que Dios te ha prometido se cumplirá. Permanece fiel: el avance, la provisión y la libertad están en el horizonte. Así que, cuando veas la diana flotando sobre ti, comienza a alabar a Dios porque estás moviendo, sacudiendo y desalojando las tinieblas. ¡SIGUE ADELANTE! (Una palabra de Nate Johnston)
Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte. No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día
Salmos 91:3-5
Con amor y oraciones.
AMADO DIOS
Los primeros rayos del sol empiezan a llegar hasta mi morada, el trinar alegre de las aves nos anuncia que un nuevo día ha llegado y yo estoy aquí en frente de Ti para darte gracias por la dicha de un nuevo despertar.
En la mañana de este domingo quiero darte las gracias por todo el amor que Tú derramas sobre mi vida, sobre mis seres queridos y sobre nuestros hogares, por la paz que le das a nuestros corazones y por la tranquilidad y la certeza que nos brinda el cobijo permanente de tu manto sagrado.
Señor, en esta oración quiero reafirmar que mi vida y la vida de mi familia está en tus manos. Por favor dirige nuestros pasos, libranos siempre de todo mal, del enemigo malvado y llévanos hacia destinos colmados de dicha, paz, plenitud y bendición.
Te suplico que seas mirando nuestras obligaciones, nuestras necesidades, nuestros sueños y nuestras batallas. Por favor ayúdanos a mantener la calma frente a toda dificultad, danos motivos para creer que todo puede ser mejor y guíanos hacia soluciones y nuevas oportunidades.
Te pido también por todas aquellas personas que hoy viven en angustia y escasez. Por favor fortalece a los enfermos, a los tristes, a los desamparados y permite que tu ayuda sea luz de esperanza para la humanidad.
Amado Dios, yo confío plenamente en Ti y en tus planes perfectos y es por eso hoy te pido que se haga tu voluntad y que cada cosa en mi vida se realice según tu buen propósito.
En este día yo daré lo mejor de mí, trabajaré con ilusión y me mantendré confiado por tus promesas, pues sé que de tus manos solo recibiré bienestar, milagros, misericordia, bienaventuranza y compasión,
Enfrentar el desánimo según la Biblia es un proceso que involucra confiar en Dios, depender de Su Palabra y recordar las promesas que Él nos ha hecho. Aquí algunos principios clave basados en versículos bíblicos:
ISAÍAS 41:10;No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré , siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Este versículo nos asegura que Dios nos sostiene siempre con Su poder, enfrentar el desánimo empieza con reconocer el Señorío de Dios y saber con plena confianza que no estamos solos, que Dios está presente en todo momento y situación por difícil que se te presente.
ORAR Y CONFIAR EN EL CONSUELO DE DIOS: La oración es fundamental para combatir el desánimo, a través de ella podemos expresarle a Dios nuestras preocupaciones y problemas y así poder hallar La Paz en El.
Por nada estéis afanosos sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y La Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
FILIPENSES 4:6-7
Dios promete darnos una paz que va más allá de nuestra comprensión, y esto ocurre cuando entregamos nuestras cargas a Él en oración.
RECORDAR LAS PROMESAS DE DIOS: el desánimo puede surgir cuando olvidamos las promesas de Dios o nos enfocamos en nuestras dificultades. La Biblia nos anima a recordar las promesas de Dios y confiar en Su fidelidad.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehova, pensamientos de paz, y no de mal, para darnos el fin que esperáis.
JEREMIAS29:11
Dios tiene un plan para nosotros, incluso cuando no lo entendemos, saber que Dios tiene un propósito bueno para nuestra vida, nos ayuda a mantenernos firmes frente al desánimo.
RENOVAR NUESTRA MENTE: Es importante alinear nuestros pensamientos con la verdad de Dios. La Biblia nos enseña a no dejarnos llevar por pensamientos negativos, sino a renovarnos constantemente con Su Palabra.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobeis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
ROMANOS 12:2
PONER LA MIRADA EN CRISTO: otro aspecto clave es enfocar nuestra atención en Jesús. Él es nuestro modelo, y Su ejemplo nos enseña como perseverar en medio de las pruebas.
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Mirar a Cristo nos ayuda a recordar que aunque suframos, El ha vencido y nosotros también podemos superar el desánimo siguiendo Su ejemplo.
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumidor de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
HEBREOS 12:2-3
Mirar a Cristo nos ayuda a recordar que aunque suframos, El ha vencido y nosotros también podemos superar el desánimo siguiendo Su ejemplo.
FORTALECER LA FE MEDIANTE LA ESPERANZA: La esperanza es un antídoto poderoso contra el desánimo. La Biblia enseña a esperar en el Señor, confiando en que El cumplirá Su propósito en nosotros.
Pero los que esperan a Jehova tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
ISAÍAS 40:31
Esperar en el Señor nos renueva las fuerzas. Aunque el desánimo sea grande, la esperanza en Dios nos permite seguir adelante.
RECURRIR A LA COMUNIDAD DE FE: El apoyo mutuo en la comunidad cristiana es otro recurso valioso para enfrentar el desánimo, Dios nos ha dado a la iglesia para que nos alentemos unos a otros.
Sobrellevad unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
GALATAS 6:2
A veces el desánimo puede parecer abrumador, pero compartir nuestras cargas con otros creyentes puede ser una fuente de ánimo y fortaleza.
Conclusión: Para enfrentar el desánimo, la Biblia nos llama a confiar plenamente en la presencia de Dios, orar y descansar en Su paz, recordar Sus promesas, renovar nuestra mente con Su verdad, poner nuestra mirada en Cristo, y aferrarnos a la esperanza y buscar el apoyo de la comunidad cristiana. Siguiendo estos principios, podemos encontrar consuelo y fuerza en medio de las dificultades.
AMADO DIOS
Hoy me acerco hasta Ti, lleno de devoción y gratitud. Qué bello es poder despertar cada mañana y darte gracias por la hermosa luz de un nuevo día, por permitirme despertar sano, salvo, rodeado de amor y ante todo, por sentir que Tú estás siempre a mi lado y nunca me sueltas de la mano.
Señor, gracias por tu misericordia y por las maravillosas bendiciones que día tras día me proporcionas sin cesar.
Hoy como en cada nuevo día mi intención es crecer a través de tu palabra. Perdóname si alguna vez te he fallado, perdona mis ofensas y toca mi vida para ser capaz de perdonar a quienes me ofenden, por favor guíame con tu ejemplo para poder hacer y decir las cosas de la mejor manera y permíteme ser útil a tus propósitos y a tu obra.
Padre eterno, quiero poner en tus manos mi vida, la vida de mi familia y la vida de mis amigos. Permítenos alcanzar la felicidad, ayúdanos a florecer ante los hechos y a vivir llenos de esperanza y fe para poder dejar de lado la rabia y el pesimismo.
Amado Dios, te suplico que nos ayudes para que nada ni nadie nos robe la sonrisa, que sanemos nuestros corazones y si en algún momento estuviésemos perdiendo la fuerza y la fe frente a las situaciones difíciles que tenemos que superar en cada jornada, abrázanos con tu amor y recuérdanos que atrás de lo que parece una gran prueba se esconden maravillosas bendiciones.
Señor, sé que este día será de triunfo y regocijo para mí y para mi familia. Tú conoces mis anhelos y mis preocupaciones y sé que serás Tú escuchando mis suplicas y entregándome hermosas respuestas. Te pido que me des fuerza y voluntad para seguir luchando por lo que quiero y que con tu infinito amor y ternura llenes todos mis vacíos,