Vive En La Luz

Por Ps. Santiago Mayo

Vivir una doble vida es algo que muchos cristianos actualmente enfrentan mientras caminan con un pie en el mundo y otro en los caminos de Dios.

Es fácil caer en la tentación de actuar de una manera en la iglesia y de otra manera en nuestra vida diaria, partiendo nuestra personalidad y corazones en dos, conforme el momento lo requiera.

Sin embargo, la Biblia nos llama a vivir de manera coherente y transparente, para la gloria y propósitos de Dios.

¡Y sabes que, sí es posible!

En Mateo 6:24, Jesús nos advierte que no podemos servir a dos señores, ya que amaremos a uno y despreciaremos al otro. Esto significa que no podemos pretender ser seguidores de Cristo en la iglesia y luego actuar de manera contraria a sus enseñanzas en nuestra vida cotidiana.

Debemos ser fieles a Dios en todo momento y en todas las áreas de nuestra vida; el no serlo estresará nuestras vidas y corazones. Al punto que dejaremos de ser nosotros mismos, convirtiéndonos en algo que no queremos ser y que Dios no quiere que seas.

En 1 Juan 1:5-7, se nos recuerda que Dios es luz y en él no hay tinieblas. Si afirmamos o declaramos tener comunión con él, pero vivimos en tinieblas, mentimos en contra de Dios.  Y en nosotros mismos, no practicamos la verdad. Debemos caminar en la luz, siendo honestos y transparentes en todo lo que hacemos.

Para que podamos tener comunión con Dios y con los que están en nuestras vidas.

Vivir una doble vida no sólo nos aleja de Dios, sino que también daña nuestra vida, alma y testimonio como cristianos. Si queremos ser testigos fieles, efectivos del amor y la gracia de Dios, debemos vivir de manera coherente con nuestras creencias y valores.

¨El vivir por apariencias te llevará a vivir una vida, estresante, falsa y llena de mentiras, que te harán insensible a la voz de Dios¨

En Romanos 12:1-2, se nos exhorta a presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Esto significa que debemos ofrecer nuestras vidas por completo a Dios, viviendo de acuerdo con su voluntad y sus mandamientos. No podemos seguir viviendo en la sombra, sino que debemos brillar como luces en medio de un mundo oscuro y necesitado de la verdad de Dios.

¨En las matemáticas de Dios, no hay entrega parcial¨.

Mi querido hermano y hermana, lejos de condenarte, quiero decirte que somos muchos los que hemos pasado por lo mismo. Vivir una doble vida solo te separara de Dios, de forma que cuando te des cuenta tu mente, corazón y alma estarán lejos de aquel que te ha amado con amor eterno.

Comprométete a vivir para la gloria y propósitos de Dios en todo momento. Seamos fieles en él y a él en cada área de nuestra vida, siendo luz en medio de la oscuridad y reflejando su amor, gracia a todos los que nos rodean. 

Nunca subestimes a nadie.

Una mujer con un vestido de algodón barato y su esposo vestido con un humilde traje, se bajaron del tren en Boston y caminaron tímidamente (sin tener una cita), a la oficina de la secretaria del Presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria adivinó en un momento que esos campesinos venidos de los bosques, no tenían nada que hacer en Harvard.

– Desearíamos ver al presidente, dijo suavemente el hombre.

– El está ocupado, contestó la secretaria.

Esperaremos, replicó la mujer. Por horas la secretaria los ignoró esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera, pero ellos no lo hicieron y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.

– Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos se irán, dijo la secretaria al Presidente de la Universidad. El hizo una mueca de desagrado pero aceptó, alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de gente con vestidos y trajes baratos. Sin embargo el presidente con el ceño áspero, pero con dignidad, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.

La mujer le dijo:

– Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por sólo un año, el amaba a Harvard y era feliz aquí, pero hace un año murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar algo en alguna parte del campus que sea en memoria de nuestro hijo.

El presidente no se interesó y dijo:

– Señora, no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca, si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.

– Oh no, explicó la mujer rápidamente:

No deseamos erigir una estatua, pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard.

El presidente entornó sus ojos, echó una mirada al vestido y al traje barato de la pareja y entonces exclamó:

– ¡Un edificio!, ¿tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio?, hemos gastado más de 7.5 millones de dólares en los edificios aquí en Harvard!.

Por un momento la mujer quedó en silencio y el presidente estaba feliz porque tal vez se podría deshacer de ellos ahora.

La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente:

¿Tan poco cuesta iniciar una Universidad?, ¿por qué no iniciamos la nuestra?. Entonces su esposo aceptó y el rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto.

El sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajando a Palo Alto California, donde establecieron la Universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.

La Universidad «Leland Stanford Junior» fue inaugurada en 1891, en Palo Alto. «Junior» porque era en honor al fallecido hijo del rico terrateniente.

Ése fue su «memorial» y hoy en día la Universidad de Stanford es la número uno del mundo, por arriba de Harvard.

Cónicas Bíblicas: El Que Tenga Oídos Para Oír, Oiga.

Por John MacArtur

Una lección acerca de la recepción de la Palabra, –Lucas 8.8 El enfrentamiento decisivo con los principales fariseos había tenido lugar en la casa de alguien cerca de la costa del Mar de Galilea.

Poco después que la disputa terminó, Mateo 13.1-2 dice: «Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa» (énfasis añadido). Describiendo el mismo suceso, Lucas también destaca el tamaño y la diversidad de la multitud que se reunió: «Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él (Lucas 8.4).

Dos veces Jesús alimentó a miles de sus seguidores. Los conteos oficiales solían incluir solo a los hombres adultos, por lo que las multitudes en realidad podrían haber sido el doble del número dado. No importa cómo se contaran, sabemos que Jesús atrajo a multitudes de personas, todas tratando de llegar lo más cerca posible a El.

La manera más segura para que Jesús enseñara sin ser aplastado por la gente era entrando en una pequeña barca de pesca y separarla de la costa. (Por lo general los rabinos enseñaban sentados, así que no había nada inusual en el hecho de que Él adoptara también esa posición).

Las multitudes se alinearían en la orilla para escuchar. Las colinas que dominan partes de la costa de Galilea formarían una especie de concha acústica natural para que con la ayuda de aun una leve brisa, la voz de Jesús llegara a todos para que pudieran oírlo claramente.

Pero a partir de este momento, solo los que estuvieran dispuestos escuchar fielmente captarían el mensaje. Una historia sorprendentemente simple En esta ocasión, Jesús comenzó con una historia que habría sido inmediatamente familiar a todo el que escuchaba. De hecho, desde este lugar en la orilla del Mar de Galilea podrían haber sido capaces de ver una escena que precisamente coincidía con lo que Jesús estaba diciendo:

El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. (Lucas 8.5-8)

Todos podrían entender la historia. Solo aquellos de nosotros que estamos acostumbrados a un mundo pavimentado encontraríamos desconocido este cuadro. Pero para los oyentes de Jesús, que vivían en una sociedad agrícola, esta era la vida cotidiana. Los campos en el Israel del primer siglo eran largas y estrechas franjas delimitadas y rodeadas de senderos, sin vallas o cercos.

Para esparcir las semillas, el sembrador tomaba un puñado de una bolsa que llevaba en su costado y las arrojaba en una amplia franja de terreno. El arco de la dispersión podría parecer aleatorio, y sin duda en gran medida lo era; pero el método tenía la ventaja de cubrir grandes extensiones de tierra con las semillas uniformemente dispersas. Un sembrador experto no perdería semillas dejándolas caer en parches concentrados o en pequeños montones.

Lanzaba las semillas lo más amplio y uniformemente posible. El objetivo era cubrir todo el campo arado, sin márgenes en el perímetro que quedaran sin sembrar. Por supuesto, es imposible garantizar que al lanzar las semillas con la mano todas quedaran dentro de los límites de un campo. Algunas, inevitablemente, quedaban fuera del perímetro del campo arado. Incluso las sembradas dentro del campo podían encontrarse en zonas que no eran ideales para la agricultura.

Solo las semillas que cayeran en buena tierra eran capaces de producir una valiosa cosecha. Todos los que alguna vez habían cultivado algo entendieron plenamente este principio. No era un asunto complejo.

Jesús menciona cuatro tipos diferentes de tierra. En primer lugar, está la tierra de un camino: «una parte cayó junto al camino». Esto se refiere a esos senderos bien trillados que separaban los campos.

El suelo allí permanecía sin arar, y en ese clima árido, las vías se ponían tan duras como el cemento. Ya que el sembrador esparcía las semillas desde los bordes exteriores del campo arado, algunas semillas inevitablemente terminarían en la tierra dura junto al camino. Las semillas que caían al borde del camino no tenían ninguna esperanza de penetrar la capa dura del sendero.

Allí quedarían para que las pisoteara la gente o se las comieran las aves del cielo. Nunca tendrían una oportunidad de brotar. Las aves son sorprendentemente inteligentes e implacablemente agresivas cuando se trata de alimentarse de semillas. Una vez intenté sembrar en el camino creado por el paso de las personas en mi jardín y quedé frustrado en mi esfuerzo a causa de los pájaros.

Algo que aprendí es que poner más semillas en el área endurecida no ayuda. En la tierra dura e impenetrable de un sendero, parte de las semillas será pisoteada y aplastada fatalmente, y las aves devorarán hasta el último rastro de lo que quede. El segundo tipo de terreno que Jesús nombra es «piedra» (v. 6).

Esto no se refiere a una lápida de roca en la superficie de la tierra. Tampoco significa «suelo rocoso» (como algunas traducciones dicen), sino que sugiere un pedazo de tierra lleno de grandes piedras. Ningún agricultor que se respete a si mismo dejaría piedras en su tierra de cultivo.

Cuando se araba el campo se quitaban las piedras que salían a la superficie. Lo que Jesús está describiendo es una capa de roca bajo la superficie del terreno, cubierta superficialmente de tierra buena en la parte superior.

La roca subyacente seria invisible para el agricultor cuando el campo era arado, porque la reja de arado penetra solo alrededor de ocho a diez pulgadas de profundidad.

Una capa de roca caliza a doce pulgadas debajo de la superficie seria difícil de detectar, pero la capa superficial de tierra no sería lo bastante profunda ni permanecería lo bastante húmeda para permitir el crecimiento de los cultivos, en especial en un clima seco.

En tal terreno la semilla germina, pero tan pronto como se empieza a verse exuberante, se marchitará por la falta de suficiente agua. Las raíces no pueden atravesar la capa rocosa. Durante un tiempo, la cosecha podría verse saludable y con buena potencialidad, pero cuando sale el sol y el agua falta, se extingue tan rápidamente como surgió.

Este tipo de tierra sería una pesadilla para un campesino que haya hecho todo lo posible al preparar su campo sin saber que una capa de roca yacía debajo. Esta parte de la cosecha podría parecer a primera vista que crece más rápido que el resto, pero las raíces no pueden expandirse.

El crecimiento abundante de la parte superior de la planta sería notorio, en especial de las hojas. Un agricultor experimentado sabría de inmediato que esta no es una buena señal; significa que los cultivos no están desarrollando un adecuado sistema radicular.

La tercera categoría de tierra que Jesús nombró es el suelo infestado de malas hierbas, lleno de vegetación inútil: espinos, ortigas y cardos. La palabra griega para «espinos» es akantha.

Es la misma palabra griega que se usa en los relatos bíblicos de la crucifixión para describir la corona de espinas que colocaron en la cabeza de Jesús para burlarse de Él. La palabra ha sido transliterada para formar la palabra acanto, que es el nombre de un arbusto mediterráneo con hojas espinosas.

En la arquitectura griega, los adornos en capiteles corintios eran imágenes de hojas de acanto. Pero las espinas y los cardos son inútiles para cualquier propósito agrícola. De hecho, son perjudiciales para los cultivos, porque se apoderan del campo y lo ahogan todo. (Esta es otra característica clave de la maldición en Génesis 3.17-19. Las malas hierbas crecen mejor y más rápidas que cualquier otra cosa). Las semillas sembradas en un campo de malas hierbas no madurarán para dar una cosecha saludable.

Are un campo de malas hierbas y muchas más nuevas malezas crecerán, incluso de los restos mutilados de las viejas raíces. El suelo infestado de malas hierbas cuando es recién arado tiene una apariencia engañosamente prometedora. En la superficie puede parecer rico en su capa vegetal y listo para las semillas. Pero en el fondo hay una trágica realidad. Densas raíces y pequeñas semillas dejadas por las malezas nocivas aún están en el suelo y con vida, listas para brotar con abundante follaje,pero inservibles. Estas malas hierbas succionarán la humedad del suelo, drenarán los nutrientes, bloquearán la luz del sol de los cultivos y así ahogarán la vida de todo lo que crece en el campo que pudiera ser beneficioso. Finalmente está la tierra fértil.

Las semillas que caen en el campo arado se desarrollan bien. Pueden profundizar en el suelo sin ser pisoteadas y fuera de la vista de los pájaros. Sus raíces penetran profundamente. Se trata de suelo limpio, libre de malezas, con espacio para que el cultivo prospere. Es en todos los sentidos terreno preparado.

Las semillas que caen allí producen una cosecha abundante. Mateo 13.8 y Marcos 4.8 son pasajes paralelos que registran esta misma parábola. En estos pasajes, Jesús dice que la semilla produce treinta, sesenta o incluso cien veces más. Lucas 8.8 señala solamente que este suelo «llevó fruto a ciento por uno». En Génesis 26 se describe un incidente en el que Isaac y Rebeca se ven obligados por el hambre a morar en la tierra de los filisteos por un tiempo. El versículo 12 dice: «Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová».

Así que el ciento por uno significó extraordinaria bendición de Dios. El siguiente versículo dice que Isaac «fue prosperado». «A ciento por uno» no se refiere al número de semillas que cada semilla produjo en última instancia. (Una sola semilla de calabaza, por ejemplo, puede producir diez a quince calabazas. El número total de semillas que contienen será mucho más de un centenar.

Cien veces en semillas sería una cosecha bastante pobre). La expresión se refiere a la ganancia sobre la inversión financiera inicial del agricultor. Por cada denario gastado en semillas, él gana cien denarios en la venta de sus cosechas. Diez veces sería una ganancia bastante saludable. Treinta o sesenta sería algo espectacular. «A ciento por uno» era una ganancia asombrosa. Algunos puntos sutiles para reconocer Al contar Jesús la historia, varias cosas quedan claras: en primer lugar, no se dice nada acerca del sembrador y su habilidad.

Solo hay un sembrador en la historia. La diferencia clave entre la semilla que dio una cosecha cien veces mayor y la semilla que es devorada por las aves no tiene nada que ver con el método que el sembrador utiliza para esparcir la semilla. En segundo lugar, no se dice nada sobre la calidad de la semilla. Todas vienen de la misma fuente. La semilla que sobrevive y da fruto es del mismo tipo de la que se deja ahogar por las malas hierbas. No hay ningún problema con la calidad de la semilla.

La lección que Jesús está enseñando es solo acerca de la tierra. Esta es una historia sencilla cuyo significado a simple vista no es nada misterioso. Pero seguir la trama de la historia no es lo mismo que entender a qué se refiere. El verdadero significado de lo que Jesús estaba enseñando no es inmediatamente obvio.

La parábola necesita ser explicada. Por lo tanto, Jesús instó a sus oyentes a investigar el verdadero significado de la parábola.

Esto se ve claramente en su declaración en la segunda mitad de Lucas 8.8: «Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga». El tiempo del verbo en el griego es imperfecto,que por lo general significa una acción repetida o continua. La Traducción en Lenguaje Actual presenta este versículo de esta manera: «Después, Jesús dijo con voz muy fuerte:

«¡Si ustedes en verdad tienen oídos, pongan mucha atención!»», lo que implica que, al decir la parábola, Él subrayó una vez más la necesidad de prestar atención, de escuchar con un corazón creyente y mirar más allá de la superficie para encontrar el verdadero significado. Jesús más tarde reforzaría esto, poco después de explicar esta parábola, al decir: «Mirad, pues, cómo oís» (Lucas 8.18).

NOTICIAS DEL REINO

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Audio Crónicas: Eva, la madre de todos los vivientes.

Por John MacArthur

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Fer & Lalo

Oremos Por Nuestros Gobernantes En Lugar De Juzgarlos.


Siempre hemos escuchado: estas son las elecciones más importantes de nuestra vida, porque de ellas depende el destino de cada nación e incluso del mundo, todo depende del resultado.


Hoy en día la política ocupa el lugar más importante en la sociedad más que la iglesia.

A medida que la iglesia se desvanece, las personas recurren a otros medios para encontrar esperanza, y es precisamente porque han sacado a Dios de la ecuación, pues parece que es la mejor opción, y una vez que sacamos al Dios Soberano, “ QUE OBRA TODAS LAS COSAS CONFORME AL CONSEJO DE SU VOLUNTAD» ( EFESIOS 1:11), ¿cómo sabremos o tendremos la seguridad de que ese gobierno actuará con justicia?.


Cita anónima:


Todo creyente debe orar por nuestros gobernant

es y su política, el apóstol Pablo nos exhorta a que hagamos plegarias:


Exhorto pues ante todo que se hagan rotativas oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que vivamos una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad

EL ACTO DE ORAR CAMBIA AL QUE ORA


1.- PROMUEVE LA GRATITUD: agradecer por nuestros políticos contrarrestará la opinión tan pésima que tenemos de aquellos que nos gobiernan. Recordemos que Pablo escribió algunas epístolas durante el reinado del malvado Nerón.

2.- LA ORACIÓN ORDENA LAS PRIORIDADES.: Orar a nuestro Padre Soberano, Rey de Reyes y Señor de Señores, porque él tiene el control de nuestros presidentes y todos los funcionarios del gobierno.


Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas.

Romanos 13:1


NUNCA DEBEMOS TEMER A LOS RESULTADOS POLÍTICOS, PORQUE NADA OCURRE FUERA DEL CONTROL DE DIOS.


3.- LA ORACIÓN BUSCA LA CONVERSIÓN: si Dios pudo rescatar a un hombre como Pablo que fue enemigo de la iglesia, ( 1 Timoteo 1:15), por supuesto que Dios rescatará a un político.

4.- LA ORACIÓN TRAE JUSTICIA: la oración es un medio necesario y Dios los ordena para sus propósitos, siempre y cuando pidamos conforme a Su voluntad, pues Dios desea que nuestros gobernantes promuevan la justicia.


5.- LA ORACIÓN RECUERDA LA VICTORIA: Dios puede llamar a Su pueblo a sufrir en manos de un gobierno impío, pero nosotros somos más que vencedores.


El Caso Del Cielo, La película.

Agradezco a Sandoval Studios por traer a mi país la Película  con el documental del best seller del periodista Lee Strobel.

Donde cuenta su propia experiencia y la de otros sobre la vida después de la muerte , respondiendo la pregunta si el cielo existe con las promesas de Dios y hechos históricos,  en lugares con paisajes bellos podrás aprender de los testimonios de los testigos de Dios y su promesa de un lugar mejor donde ya no hay dolor ni sufrimiento y que el consolara el que viviste en la tierra y tendrás vida plena y eterna y paz con Él,

Te invito a ver su historia de la vida de la familia Sandoval como llegaron a ser productores y grabar esta hermosa historia para creyentes y no creyentes en Vive + TV , abajo anexo el link y zoom con ellos y la foto del flyer.

El 2 de Mayo tenemos cita en Cinemex para invitar a alguien a conocer a Dios en este arte creativo inspirado en la lealtad de Dios , no hay mejor motivo que vivir para JESÚS  y lo que hizo por nosotros para rescatarnos de las tinieblas y la muerte y vivir en su luz que disipa la obscuridad.

Puedes escuchar mi testimonio de sanidad de Cáncer  cuando luz me sacó de ese hoyo obscuro y profundo Salmo 103 en podcast Spotify de noticias del Reino y leerlo en mi editorial Judy Tapia Cerezo Noticias del Reino .com.mx 

En Youtube la radio cristiana oficial programa Salud Integral con la hermana Judy . La investigación es el verdadero progreso , la prosperidad del esfuerzo y valentía para salir de la corrupción y la empatía de corazón de unidad de dejar estereotipos cuando la solución no es la vanidad sino las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Amén.  

En la película podrás ver una historia de fe y vida ya que el justo por fe vivirá y no guiado por sus ojos naturales que ven muerte sino la vida que ve transformación ya no viviendo esclavos de la muerte sino esclavos de JESÚS  siendo sus siervos llevando con poder creativo su mensaje de salvación ya que el mundo aguarda las expresiones de los hijos de Dios . 

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Nombramos un sentimiento, escondemos otro.

Por Guido Macias-Valadez

A veces nombramos un sentimiento y escondemos otro o disimulamos el verdadero; así, cuando por torpeza alguien tira su bebida en el traje nuevo del jefe, diciendo que está avergonzado, en el fondo goza la revancha por los regaños recibidos.

Recordemos la felicitación de compromiso de quien dice sentirse complacido porque un amigo ganó un premio, aunque en realidad le tiene envidia. En otras ocasiones el lenguaje sirve para demoler un sentimiento; no es que el individuo no lo experimente, sino que su nombre ya nada significa.

Así, el vocablo solidaridad que sirvió de lema en la Revolución Francesa refiere al sentimiento que impulsa a la ayuda mutua. Sin embargo, la  palabra se utilizó como eslogan político durante seis años en México.

Al final ya no tenía la significación original y quien la usaba no tenía ninguna repercusión sentimental de solidaridad.

La palabra se devaluó de tanto usarla y cambió de sentido. Lo mismo sucede con las palabras usadas en la publicidad, de tanto repetirlas ya nadie piensa en ellas como significantes del afecto, han quedado huecas y aunque aludan a un sentimiento ya no hay relación directa.

En la historia encontramos afectos que han pasado de moda y no tienen la misma significación en el contexto actual. Tal como la bravura, cualidad y orgullo en la Edad Media, obsoleta en una sociedad mercantil, donde la competitividad y el lucro las han sustituido.

Y no es que el símbolo sentimental haya desaparecido, sólo se ha transformado, perdió su brillo original y cedió el terreno a nuevas «gemas». Así por ejemplo, la honestidad, el ahorro y la moderación del siglo XIX cedieron su lugar al despilfarro, la eficacia y el consumismo de hoy.

Cada sociedad trasmite sus valores por medio de símbolos e imágenes que «flotan» en la cultura.

Muchos de ellos están adheridos a sentimientos derivados de esos valores, o los utilizamos para la elaboración de algunos sentimientos.

Ello implica una educación afectiva que el grupo debe proyectar a sus miembros, y si no lo hace correrá el peligro de formar robots o carecerá del empuje emotivo, tan necesario para el trabajo, el combate y la vida en sociedad.

El lenguaje cuando nombra los sentimientos no sólo los significa sino que complementa la función de la imagen. La palabra acompaña las actitudes, gestos y conductas que emiten el sentimiento. Asimismo, al nombrar cualquier afecto lo representamos como algo personal e íntimo, cuya intensidad depende de nuestra resonancia afectiva.

Cada sentimiento está construido sobre una base emotiva, pero al irse configurando sufre un cambio cualitativo que le da una esencia diferente.

Semeja a la gama de colores, cuando los mezclamos surgen nuevos y éstos alcanzan diferentes matices. Si combinamos un azul con un rojo nos dará morado, el cual no tiene vuelta atrás. De igual modo la compasión, aunque tenga en su núcleo el miedo, es compasión: un sentimiento cuyas cualidades difieren completamente del afecto que le dio origen.

Este último se transformó y lleva en su interior una contradicción: es parte de nuestra vida animal y está ligada a la cultura mediante los símbolos.

Al dejar atrás su función meramente biológica, se agrega al acervo sentimental con nuevas tareas.

Aunque siempre existe la posibilidad de producir nuevas emociones, y cada vez que enfrentamos un estímulo dañino surge de modo instantáneo el miedo.

Por el contrario, los sentimientos requieren de un largo periodo de construcción, siguen las vicisitudes del desarrollo y una vez formados perduran largo tiempo, siempre y cuando no hayamos hecho un abuso desmedido o hayan sufrido el efecto demoledor de las palabras que los transportan y desgastan.

La Disciplina, Un Acto De Amor

 

La Disiplina, un Acto de Amor

Proverbios 13:24

Disciplina no es dolor ni castigo, sino un acto responsable de amor.

El mundo tratará de evitar que los padres tomemos nuestro lugar como Dios lo planeó. El blanco del enemigo es destruir la familia.

Los hijos tienen que tener límites. Ellos tienen que saber lo que está bien y lo que está mal.

Necesitan de guías claras y principios firmes.

Los padres no pueden premiar la desobediencia, ni ser tolerantes con el pecado de los hijos.

Quien se niega a disciplinar a su hijo, no lo ama. El padre que ama a su hijo con responsabilidad, no duda en disciplinarlo.

Nuestra primera responsabilidad que tenemos como padres con nuestros hijos es amarlos, demostrarles afecto físico.

Tenemos la obligación de satisfacer las necesidades de amor de nuestros hijos.

Nuestra segunda responsabilidad es enseñarlos, ser sus primeros maestros.

Nosotros enseñamos a nuestros hijos a través de nuestras vidas, a través de nuestros valores, de nuestros objetivos, de nuestro ejemplo.

Enseñarles a amar a Dios, a obedecer a la autoridad, a tener valores morales, a ser educados, etc. Enseñar implica ejemplo. No podemos enseñar lo que no vivimos.

La tercera responsabilidad que tenemos es corregirlos. Una planta tierna fácilmente puede ser doblada, pero después de crecer, su tronco se vuelve grueso y fuerte, hasta volverse un árbol frondoso, el cual es imposible doblarlo.

La orden de Dios es enseñarles mientras caminamos junto a ellos, sirviéndoles de ejemplo.

La ausencia de disciplina desemboca en rebeldía, pero la disciplina aplicada con amor e integridad produce los frutos pacíficos de justicia.

La disciplina correctiva se da como resultado de una acción equivocada, y por amor les enseñamos a través de la disciplina que hay consecuencias.

Enseñar no es tarea fácil, implica trabajo, constancia, tiempo y sacrificio.

(Prov. 22:15) habla de la necedad que traen nuestros hijos por naturaleza. En (Prov. 29:17) Dios nos da un mandamiento: corregir a nuestros hijos, obteniendo con ésto descanso y alegría.

La corrección va a provocar autocontrol y disciplina.

Nuestra responsabilidad es la de darles amor, ejemplo, disciplina y enseñanza.

Nadie hará eso por nosotros. A nosotros nos toca educar a nuestros hijos.

La obediencia a los mandamientos de Dios es la clave para una vida feliz y de éxito. Lo más valioso que tenemos como padres son nuestros hijos (Sal. 137:3-5)

No menospreciemos la Palabra de Dios. En ella encontramos el manual que Dios le proveyó al hombre para que cuando éste lo obedeciera, sacara el máximo provecho de él.

Educar a nuestros hijos bajo los principios cristianos no es una alternativa, tampoco un lujo, ni siquiera algo bueno. Es la Ley de Dios, la Ley que Él nos ordenó cumplir, es el gran mandamiento de Dios.

Un hijo es un acto de confianza de Dios al ponerlo en nuestras manos.

Las migajas intermitentes, tóxicas y ambiguas

Por Inma Gómez

Como en el “amor”, el breadcrumbling o “las migajas intermitentes, tóxicas y ambiguas”, de jefes autocomplacientes, egoicos y sin empatía, están de moda.

Yo ASOCIO este comportamiento al del INFIEL que tiene un/a “amante” al/la que mantiene expectante y ansioso/a, con “promesas vagas y equívocas” de OTORGARLE algún día el PRIMER puesto.

Porque el OBJETIVO de estos individuos es mantenerte INTERESADO para asegurarse tu incondicional permanencia, aunque NO se CUMPLAN sus promesas o tus expectativas.

Yo recibí muchas migajas de un jefe durante dos años y medio en un EMPRESA donde daba lo mejor de mí totalmente ESPERANZADA.

Me REPETÍAN que fuera paciente, que reunía los requisitos para PROMOCIONAR, pero que “todo llevaba su tiempo…”

Una vez al mes solía “llamar a la puerta”para recibir el refuerzo intermitente o miguita de pan (palmadita en el hombro y promesas vagas) que APUNTALABA mi ilusión.

Mensajes sin CONTENIDO como: “Es lo que hay”, “no se puede hacer otra cosa de momento”, “ten paciencia”…se repetían.

Hasta que APARECE la SÚPER bandera roja o “red flag” INTOLERABLE que DEBERÍA poner fin a esa relación tóxica, desequilibrada y egoísta, al COMPROBAR que a pesar de tener paciencia y darlo todo, el PREMIO se lo ha llevado OTRO compañero.

Mi enemigo fue el CONFORMISMO, porque una de las variables que alimenta esta “mala praxis” de muchos jefes es que cada vez nos conformamos MÁS con menos.

Mientras vamos perdiendo la AUTOESTIMA  y nos consumimos esperando que llegue el compromiso o el cambio, ELLOS SACAN provecho.

Nos resignamos ahí, permanentes y pendientes, mientras mueven sus fichas a su complacencia.

Da igual cuáles sean los motivos que llevan a un jefe a comportarse así, (inseguridad, desconfianza, ganar tiempo…), lo que sí está claro es que es DAÑINO y anti ético.

Si vives esta situación, solo TIENES dos caminos: DEJAR huella escrita de tus reclamos para EXIGIR un mayor compromiso o dejar de ser “la/el otra/o” para ser PRIORIDAD en otra parte.

No olvidemos que:

El conformismo es el carcelero de la libertad, el enemigo del crecimiento

John F. Kennedy

Crónica Bíblica: El Por Qué De Las Parábolas.

Por John MacArthur

¿Por qué enseñaba Jesús en parábolas, y cómo podemos interpretarlas correctamente? Las parábolas de Jesús eran ingeniosas imágenes en palabras sencillas con lecciones espirituales profundas. Su enseñanza estaba llena de estas historias cotidianas.

Algunas de ellas no eran más que breves palabras sobre incidentes cotidianos, objetos o personas. De hecho, la más compacta de todas las historias cortas de Jesús ni siquiera llena un versículo completo de las Escrituras. Se encuentra en Mateo 13.33: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medid as de harina, hasta que todo fue leudado».

En el texto griego original, esta parábola solo tiene diecinueve palabras. Es la más común de las anécdotas de la más común de las actividades dicha con las menos palabras posibles. Pero contiene una profunda lección acerca de los misterios del reino de los cielos.

Como todas las parábolas de Jesús, esta cautivó a sus oyentes y ha mantenido el interés de los estudiantes de la Biblia desde hace dos mil años. Jesús fue el maestro de la narración.

No había una perogrullada por familiar que fuera o una doctrina por compleja que fuera que El no pudiera darle una nueva profundidad y sentido mediante la narración de una historia sencilla.

Estas narrativas personifican la simple y poderosa profundidad de su mensaje y su estilo de enseñanza. Pensando correctamente acerca de las parábolas A pesar de la popularidad de las parábolas, tanto el método como el significado detrás de la utilización de estas historias por Jesús eran a menudo mal entendidos y tergiversados, incluso por los estudiosos de la Biblia y expertos en el género literario.

Por ejemplo, muchos entienden que Jesús dijo parábolas por una sola razón; para que su enseñanza fuera lo más fácil, accesible y conveniente posible.

Después de todo, las parábolas estaban llenas de características familiares: escenas fácilmente reconocibles, metáforas agrícolas y pastorales, asuntos propios del hogar y la gente común.

De manera natural, esto hacía sus palabras más simples para sus oyentes provincianos, permitiendo que se relacionaran con ellas y las comprendieran mejor. Este era sin duda un método de enseñanza brillante, revelando misterios eternos a mentes simples. Las parábolas de Jesús ciertamente demuestran que incluso las historias e ilustraciones más simples pueden ser herramientas eficaces para la enseñanza de las verdades más

sublimes. Algunos afirman que el uso de las parábolas por Jesús prueba que la narración es un método mejor para la enseñanza de la verdad espiritual que

los discursos didácticos o la exhortación mediante sermones; que «las historias influyen con mayor vigor. ¿Quieres destacar un aspecto o plantear una cuestión? Cuenta una historia. Jesús lo hizo Otros van aún más lejos, afirmando que el formato del discurso en la iglesia siempre debe ser narrativo, no exhortativo o didáctico. Señalan como referencia a Marcos 4.33-34, que describe la enseñanza pública de Jesús durante la última parte de su ministerio en Galilea de esta manera: «Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba». De modo que el argumento es que la narración debe ser el método preferido de cada pastor, sino el único estilo de predicación que utilicemos.

En palabras de un escritor: Un sermón no es una conferencia doctrinal. Es un evento en un tiempo dado, una forma de arte narrativo más parecido a una obra de teatro o a una novela en vez de a un libro.

Por lo tanto, no somos ingenieros científicos; somos artistas narrativos por función profesional, ¡No le parece extraño que en nuestra formación en oratoria y homolítica rara vez consideramos la conexión entre nuestro trabajo y el del dramaturgo, novelista o guionista de televisión? […]

Yo propongo que comencemos a considerar el sermón como una trama homilética, una forma de arte narrativo, una historia sagrada. De hecho, ese es precisamente el tipo de predicación que ahora domina muchos púlpitos evangélicos y de mega iglesias.

En algunos casos, el púlpito ha desaparecido por completo, siendo reemplazado por un escenario y una pantalla.

Las personas clave en el personal de la iglesia son aquellas cuya tarea principal es dirigir el grupo de teatro o el equipo de filmación. La declaración de la verdad en forma proposicional está ausente.

Lo que está ahora en boga es decir historias, o representarlas, de una manera que aliente a las personas a adaptarse a sí mismas en la narración.

Las historias son supuestamente más acogedoras, más significativas y más gentiles que los hechos rudos o los reclamos de la verdad sin ambigüedades.

Este punto de vista sobre la predicación ha ido ganando aceptación por tres o cuatro décadas, junto a otras estrategias pragmáticas de crecimiento de la iglesia (una tendencia que he criticado en otro lugar). He aquí cómo una editorial religiosa anuncia un influyente libro que trata de la revolución a finales del siglo XX entre la predicación y la filosofía del ministerio:

«La predicación está en crisis. ¿Por qué? Debido a que el enfoque tradicional y conceptual ya no funciona…. No es capaz de captar el interés de los oyentes».

El libro en si dice: «El antiguo enfoque temático/conceptual de la predicación está en condición crítica, si no en una fase morta». Innumerables libros recientes sobre la predicación se han hecho eco de esta apreciación o algo similar. ¿Cuál es el remedio? Nos dicen una y otra vez que los predicadores deben verse a sí mismos como narradores,no como maestros de doctrina.

He aquí una muestra típica: Contrariamente a lo que algunos nos quieren hacer creer, la historia, no la doctrina, es el ingrediente principal de la Biblia.

No tenemos una doctrina de la creación, tenemos historias de la creación. No tenemos un concepto de la resurrección, tenemos maravillosos relatos del Domingo de resurrección.

Hay relativamente poco, ya sea en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que, de una forma u otra, no descanse en la narrativa o historia. Declaraciones como estas son peligrosamente engañosas.

Es un completo disparate poner a la historia contra la doctrina como si fueran hostiles la una a la otra o, peor aún, enfrentar a la narrativa contra la proposición como si fueran de alguna manera mutuamente excluyentes.

La idea de que «una doctrina de la creación» o «un concepto de la resurrección» no pueden expresarse mediante la narración es simple y obviamente falso.

Asimismo, es evidentemente falso afirmar que «no tenemos un concepto de la resurrección» enseñado en las Escrituras aparte de las narraciones.

Vea, por ejemplo, 1 Corintios 15, un capítulo largo, dedicado por completo a una sistemática, pedagógica y polémica defensa de la doctrina de la resurrección corporal, repleto de exhortaciones, argumentos, silogismos y abundantes declaraciones proporcionales.

Por otra parte, hay una diferencia clara y significativa entre una parábola (una historia hecha por Jesús para ilustrar un precepto, proposición o principio) y la historia (una crónica de los acontecimientos que sucedieron en realidad).

La parábola ayuda a explicar una verdad; la historia da un relato real de lo que sucedió.

Aunque la historia es contada en forma de cuento, no es ficción ilustrada, sino realidad. Una de las principales formas en que las proposiciones esenciales de la verdad cristiana han sido preservadas y transmitidas hasta nosotros es mediante la inclusión de ellas en el registro infalible de la historia bíblica.

Una vez más, este es el principio sobre el cual Pablo construyó su argumento acerca de la verdad de la resurrección corporal en 1 Corintios 15.

Su defensa de la doctrina se inicia con un recuento de los hechos históricos que se confirmaron con creces por varios testigos presenciales. De hecho, las doctrinas consideradas «lo más importante» (v. 3, ntv) eran todas puntos clave en la historia de ese fin desemana de la Pascua definitiva: «Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (vv. 3-4).

La idea de que las historias son siempre mejores y más útiles que los reclamos directos de la verdad es una patraña posmoderna malograda.Diferenciar las historias de las proposiciones de forma tan tajante y ponerlasunas contra otras (como si fuera posible narrar historias sin declaraciones proposicionales) es simple prestidigitación retórica sin sentido.

Este tipo degalimatías intelectuales es una herramienta típica de la de construcción del lenguaje. El verdadero objetivo de este ejercicio es confundir el sentido,eliminar la certeza y echar por el suelo el dogma.

Pero el ultraje flagrante de las parábolas de Jesús por los comentaristas modernos es a veces aún peor. Un punto de vista más radical que está ganando rápidamente popularidad en estos tiempos posmodernos es la noción de que las historias por su propia naturaleza no son definidas o tienen significado objetivo; están totalmente sujetas a la interpretación del oyente.

Para esta manera de pensar, el uso de las parábolas por Jesús fue un repudio deliberado de las proposiciones y el dogma a favor del misterio y la conversación. Un comentarista dice: «Es la naturaleza de la narrativa la que se presta a la imaginación de un oyente y se convierte en lo que el oyente quiere que sea, a pesar de la intención del narrador.

Las narrativas son esencialmente polivalentes y por lo tanto, sujetas a una amplia gama de lecturas» Este mismo autor cita diferencias de interpretación sobre las parábolas de Jesús de otros comentaristas y cínicamente declara: « Las parábolas funcionan de maneras como intérpretes y oyentes quieren que funcionen, pesar de todo lo que Jesús pudo haber previsto con ellas… Simplemente no sabemos cómo Jesús empleó las parábolas y claramente no tenemos esperanza de descubrir su intención»

Pero él no ha terminado aún: Los intérpretes de las parábolas no están diciendo a los lectores lo que Jesús quiso decir en realidad con la parábola; ellos simplemente no lo saben, ni lo pueden saber.

Los intérpretes describen lo que piensan que Jesús quiso decir, que es algo muy diferente. A través de un encuentro con una parábola, en la mente de un lector en particular se evoca una explicación y la respuesta depende tanto de lo que el intérprete aporta a la parábola como de lo que ella misma dice, tal vez más.

Si el intérprete hubiera estado presente cuando Jesús dijo la parábola por primera vez, quizá la situación no habría sido muy diferente. Mi intérprete moderno hipotético, a quien he hecho regresar en el tiempo a los pies de Jesús todavía tendría que encontrarle el sentido a la parábola igual que los intérpretes de hoy. En aquel tiempo, como ahora, sin duda que otros entre los presentes habrían tenido muy diferentes respuestas.

En este sentido, la situación con las interpretaciones de las parábolas hoy es idéntica a lo que habría sido en el primer siglo.

Por lo tanto, nunca han existido interpretaciones «correctas» de las parábolas de Jesús. Por «correctas» quiero decir interpretaciones que capten la intención de Jesús.

Dada la naturaleza de la narrativa, no hay una sola explicación de una parábola que pueda descartar a todas las demás 9 Lo confieso: es para mí un misterio por qué alguien que tiene tal punto de vista querría molestarse en escribir un libro sobre las parábolas.

Que una persona rechace la verdad proposicional ilustrada por una parábola, por supuesto sigue siendo un enigma.

El problema no es que la parábola no tenga un verdadero significado, sino que está en que los que se acercan a la historia con el corazón incrédulo ya han rechazado la verdad que ilustra la parábola. La posición por la que el autor aboga es una versión exagerada de la critica entre lector y respuesta, otra herramienta favorita del lenguaje posmoderno de la de construcción.

La idea subyacente es que el receptor, no el autor, es el que crea el significado de cualquier texto o narración. Esta es una espada de doble filo. Si se aplica sistemáticamente, este enfoque de la hermenéutica expondría la incomprensibilidad de la propia prosa del comentarista.

En resumen, es solo otra expresión de la agenda posmoderna para confundir en lugar de aclarar, motivada por un rechazo obstinado de la autoridad e inerrancia bíblicas. ¿Por qué parábolas? Todas las opiniones anteriores están peligrosamente equivocadas porque toman en cuenta solo una parte de la verdad.

Considere, por ejemplo, la creencia común de que la única razón por la que Jesús usó parábolas fue para hacer que verdades difíciles se hicieran claras, familiares y lo más fáciles de entender posible.

Cuando Jesús explica por qué habló en parábolas, dio prácticamente la razón opuesta: Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías [6.9-10], que dilo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. (Mateo 13.10-15)

A la misma vez que las parábolas ilustran y aclaran la verdad para los que tienen oídos para oír, ellas tienen precisamente el efecto contrario sobre los que se oponen y rechazan a Cristo.

El simbolismo esconde la verdad de quienes no tengan la disciplina o el deseo de buscar el significado de parte de Cristo.

Es por esto que Jesús adoptó este estilo de enseñanza. Era un juicio divino contra los que recibían su enseñanza con desprecio, incredulidad apatía.

Examinaremos las circunstancias que motivaron a Jesús a comenzar a hablar en parábolas. No sugiero con esto que las parábolas fueran solamente un reflejo de la severidad con que Dios condena la incredulidad; eran también una expresión de su misericordia.

Observe cómo Jesús, citando la profecía de Isaías, describió a los incrédulos entre los que le seguían. Ellos habían cerrado sus propios oídos y sus propios ojos para que «con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane» (v. 15).

La incredulidad de ellos era terca, deliberada y, por propia elección, irrevocable. Cuanto más escuchaban a Cristo, de más verdad eran responsables. Cuanto más endurecían sus corazones contra la verdad, más severo sería su juicio, porque «a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará» (Lucas 12.48).

Así que, mediante lecciones espirituales ocultas en las historias y en los símbolos de la vida diaria, Jesús hizo que culpa sobre culpa se amontonara sobre sus cabezas.

Había seguramente otros beneficios misericordiosos de este estilo de enseñanza. Las parábolas (como cualquiera buena ilustración), naturalmente despertaría el interés y aumentaría la atención en la mente de las personas que no necesariamente estaban contra la verdad, sino que simplemente carecían de la aptitud o no tenían aprecio por la doctrina expuesta en un lenguaje directo y dogmático.

Sin duda, las parábolas tuvieron el efecto de despertar la mente de muchas personas que quedaron impresionados por la simplicidad de las parábolas de Jesús y, por lo tanto, quedaron con ganas de descubrir los significados subyacentes.

Para otras personas incluso algunas cuya primera exposición a la verdad seguramente pudo haber provocado indiferencia o hasta rechazo), la imagen gráfica de las parábolas las ayudó a mantener la verdad arraigada en la memoria hasta que brotó con fe y entendimiento.

Richard Trench, un obispo anglicano del siglo XIX, escribió una de las obras más leídas acerca de las parábolas de Jesús.

En ella destaca el valor mnemotécnico de estas historias. Dice: Si nuestro Señor hubiera hablado la verdad espiritual abiertamente. ¿cuántas de sus palabras, en parte por falta de interés de sus oyentes o en parte por la falta de visión de ellos, habrían pasado sin dejar huellas en sus corazones y mentes?

Pero siéndoles impartida en esta forma, en virtud de alguna imagen vívida, con una frase corta y quizá al parecer paradójica, o en una breve pero interesante narrativa, pudo despertar en ellos la atención y la investigación emocionada. Incluso si la verdad por la ayuda de la ilustración utilizada, no hizo una entrada a la mente en el momento, las palabras a menudo deben haberse fijado en sus recuerdos y haberse mantenido en ellos. Así que había varias razones buenas y amenas para que Jesús presentara la verdad mediante parábolas ante la incredulidad, la apatía y la oposición tan común a su ministerio (p. Mateo 13.58; 17.17).

Al ser explicado, las parábolas eran esclarecedores ejemplos de verdades cruciales.

Y Jesús explicó con toda libertad sus parábolas a sus discípulos. Sin embargo, para los que se mantuvieron inflexibles en su negativa escuchar, las parábolas permanecieron como enigmas inexplicables y sin significado claro, oscureciendo aún más la enseñanza de Jesús en sus ya insensibilizados corazones.

De modo que el juicio inmediato de Jesús contra la incredulidad de ellos lo hizo en la forma de discurso que Él usó cuando les enseñaba públicamente. En síntesis, las parábolas de Jesús tenían un evidente propósito doble: esconder la verdad de la gente santurrona o satisfecha de sí misma que se consideraba demasiado especial para aprender de Él, y revelar la verdad a las almas ansiosas con la fe semejante a la de un niño, con hambre y sed de justicia. Jesús le dio gracias a su Padre por ambos resultados: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó» (Mateo 11.25-26).

Es necesario aclarar otro de los malentendidos más comunes: nuestro Señor no siempre hablaba en parábolas.

La mayor parte del Sermón del Monte es precisamente el tipo de exhortación de sermones directos repudiado por algunos de los más reconocidos homiletas de hoy día.

Aunque Jesús termina el sermón con una breve parábola (los dos cimientos, Mateo 7.24- 27). la sustancia del mensaje. comenzando con las bienaventuranzas, se presenta en una serie de declaraciones proposicionales directas, mandamientos, argumentos polémicos, exhortaciones y palabras de advertencia.

Hay muchas imágenes vívidas, como en la escena de un tribunal y de una prisión (5.25); la amputación de ojos o manos ofensivos (vv. 29. 30): el ojo como la lámpara del cuerpo (6.22); lirios vestidos de galas que superan a Salomón en toda su gloria (6.28-29); la viga en el ojo (7.3-5); entre otras.

Pero estas no son parábolas. De hecho, en el relato de Mateo, el sermón tiene 107 versículos, y solo cuatro de ellos, cerca del final, se podrían describir como parábola. Lucas sí incluye un dicho que no se encuentra en el registro del Sermón hecho por Mateo y que él expresamente identifica como una parábola «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?» (Lucas 6.39).  

Que, por supuesto, no es una parábola en estilo narrativo clásico, sino que es una máxima enmarcada como una pregunta. Lucas la llama una parábola sin duda debido a la forma en que evoca un cuadro tan claro que fácilmente podría reestructurarse en narrativa.

Pero incluso después de aumentar a dos el número de parábolas en el Sermón del Monte, todavía permanece el hecho de que el más conocido sermón público de Cristo no es simplemente un ejemplo de discurso narrativo.

Es un sermón clásico. dominado por la doctrina, la reprensión, la corrección y la instrucción en justicia (p. 2 Timoteo 3.16). No es una historia o una serie de anécdotas.

Las pocas imágenes verbales dispersas simplemente ilustran el material de sermón. En otros lugares, vemos a Jesús predicando y exhortando a las multitudes sin que haya indicación alguna de que usara un estilo narrativo. Algunos de los registros más largos y más detallados de sus sermones públicos   ninguno de ellos incluye parábolas.

No hay parábolas mencionadas en el registro de la enseñanza de Jesús en las sinagogas de Nazaret (Lucas 4.13- 27) o de Capernaum (vv. 31-37).

Así que no hay algo que dé a entender que Él empleó la predicación narrativa más que cualquier otro estilo, y mucho menos para decir que siempre hablaba en parábolas.

Entonces, ¿qué significa la declaración de Marcos 4.33-34: «Y sin parábolas no les hablaba»? Esta es una descripción del estilo de enseñanza pública de Jesús solo durante el último año de su ministerio público. Se refiere al cambio intencional en el estilo de enseñanza que tuvo lugar casi al mismo tiempo que el ministerio de Jesús en Galilea entraba en su fase final.

Como se señaló anteriormente, vamos a iniciar el capítulo uno examinando los acontecimientos que provocaron que Jesús adoptara este estilo.

Fue un cambio repentino y sorprendente, y las parábolas eran una respuesta a la dureza de corazón, a la incredulidad deliberada y al rechazo.

Así que es muy cierto que las parábolas sí ayudan a ilustrar y explicar la verdad a la gente sencilla que escucha con corazones fieles.

Pero también ocultan la verdad de los oyentes que no creen ni quieren creer, encubriendo cuidadosamente los misterios del reino de Cristo en símbolos familiares e historias sencillas.

Esto no es un punto casual. Según su propio testimonio, la razón principal por la que Jesús adoptó súbitamente el estilo de parábolas tenía más que ver con ocultar la verdad a los incrédulos de corazón duro que explicar la verdad a los discípulos con mentes simples. Era el propósito declarado de Jesús que de este modo las «cosas escondidas» se mantuvieran en secreto y sus parábolas mantienen el mismo doble propósito hasta hoy.

Si parece que las historias que Jesús contó pueden tener interpretaciones infinitas y por lo tanto, carecer de cualquier significado objetivo discernible, eso es porque para realmente entenderlas se requiere fe, diligencia, exégesis cuidadosa y un deseo genuino de escuchar lo que está diciendo.

También es importante saber que todos los incrédulos carecen de esta capacidad. Las parábolas de Jesús hablan «sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria» (1 Corintios 2.7-8).

Ningún incrédulo jamás comprenderá los misterios del reino filtrando estas historias a través del tamiz de la sabiduría humana.

Las Escrituras son claras en esto. El carnal e incrédulo «que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.(1 Corintios 2.9-10. énfasis añadido).

En otras palabras, la fe, movida y habilitada por la obra del Espíritu Santo en nuestros corazones es el requisito previo para la comprensión de las parábolas. Estas historias sí tienen significado objetivo. Tienen una intención divina y por lo tanto, tienen una correcta interpretación. Jesús mismo explicó algunas de las parábolas en detalle, y la hermenéutica que El empleó nos da un modelo a seguir para que aprendamos del resto de sus historias.

Pero tenemos que llegar a las parábolas como creyentes, dispuestos a escuchar, no como escépticos con corazones endurecidos contra la verdad.