Crónicas Bíblicas, Características del Amor

Hemos de reconocer y darnos cuenta, de cuáles son nuestros sentimientos,y luego hacernos sensibles y corresponder a los sentimientos de la otra persona.

Los sentimientos, son meramente una expresión de la condición o estado presente. Cuando expresas tus sentimientos, lo que estás en realidad expresando, es tu «ser real«, tu «yo», en un momento dado. Los sentimientos, comunican la realidad de tu yo interno; revelan tu condición interna.

Por desgracia, una razón por la que muchos toman drogas o beben en exceso, es porque esto hace que se sientan menos cohibidos y más libres de comunicar sus sentimientos, después de haber usado la droga o el alcohol. En muchos casos, la inconformidad de las personas con el «yo verdadero», los lleva a la supresión de la expresión de sus sentimientos, por ello se cierran, se vuelven reservados, y se ponen a la defensiva.

Veamos algunos consejos para cambiar nuestro yo interior, de modo que podamos expresar los sentimientos con alegría y satisfacción, en vez de avergonzarnos de ellos.

1. TIENES QUE ENTENDER TUS SENTIMIENTOS.

Debes empezar por reconocer el hecho de que, los sentimientos, son una realidad importante en nuestras vidas.

Hemos sido creados como seres sensibles o emocionales, con sentimientos. Muchos, conseguirían una nueva dimensión de libertad, si pudieran reconocer la naturaleza de sus emociones.

El problema, es que, a muchos, se les enseña desde niños que no deben expresar sus sentimientos.

Hemos de reconocer nuestros propios sentimientos. Es posible que no nos gusten, pero nunca podemos conseguir cambiarlos, a menos que reconozcamos su naturaleza. Sólo entonces, podemos empezar a trabajar sobre ellos y cambiarlos para hacerlos mejores.

Por ejemplo: ¿Has estado airado alguna vez contra alguien a quien amas de veras? En vez de expresar esta ira, lo que hacemos muchas veces es suprimirla y quedarnos callados. Cuando la persona de que se trata, nos pregunta qué es lo que nos pasa, le contestamos, muchas veces diciendo simplemente que no tenemos ganas de hablar.

En realidad, el problema no se puede resolver nunca hasta que hemos reconocido nuestro sentimiento de ira y lo hemos expresado de una manera constructiva. Sólo así, se puede resolver el problema.

Nuestras vidas, pueden ser como un río que fluye de un modo sosegado y hermoso dentro del cauce, o sea, con las orillas como bordes, es decir, bajo control. O bien, pueden ser como un río impetuoso y desbordado, que acarrea destrucción y muerte a su paso.

¡Qué diferencia pueden hacer las emociones en la vida cuando están bajo control!

Si hemos de comunicar nuestros sentimientos de modo adecuado, y también responder de modo apropiado a los sentimientos de otros, hemos de empezar reconociendo la realidad de nuestros sentimientos y luego aprender a reconocerlos e identificarlos.

2. LA PERSONA TIENE QUE HACERSE RESPONSABLE DE SUS SENTIMIENTOS.

Al aprender a reconocer e identificar nuestros propios sentimientos, hemos de aprender también a asumir responsabilidad por ellos. Los sentimientos vienen de dentro. Sólo nosotros somos responsables de nuestros sentimientos.

Debido a nuestra naturaleza humana, con frecuencia intentamos poner en todos, la responsabilidad de nuestros sentimientos en un momento dado. Por ejemplo, decimos: «¡Me ha hecho enojar!» o bien: «¡Me da asco!» Esto, simplemente no es exacto. La otra persona, no es la causa esencial de estos sentimientos nuestros: nosotros, consentimos en que ella nos influencie de esta manera.

El poner la culpa de nuestros sentimientos negativos en otro, es buscar excusas, o escaparse por la tangente. La otra persona da lugar al estímulo que nos hará reaccionar, pero nosotros tenemos la capacidad de responder a este estímulo, según queramos hacerlo. Sólo tú eres el que decide si vas a responder con ira o con buen humor. Tú puedes dominar tus sentimientos. ¡Tú eres responsable!

El asumir responsabilidad por nuestros sentimientos, nos da una sensación de libertad. Dios nos ha dado a cada uno, la capacidad de controlar nuestras emociones. Cuando nuestras emociones nos controlan, no somos dueños de nosotros mismos. Cuando controlamos nuestras emociones, somos los guías de nuestra propia vida.

3. NECESITAS EXPRESAR TUS SENTIMIENTOS DE MODO POSITIVO.

Cuando tú estás en control de tus sentimientos, estás en una posición ventajosa para poder expresarlos de modo abierto y franco. Por desgracia, muchos hemos aprendido el arte de suprimir nuestros sentimientos. Debido a que, nuestros sentimientos son, con frecuencia, negativos o potencialmente destructivos, nos vemos en la necesidad de retenerlos o mantenerlos a raya.

Si uno está constantemente suprimiendo sus emociones, puede estar seguro de una cosa: acabará enfermo, sea física, emocional o espiritualmente. La supresión conduce a la enfermedad. De hecho, algunos médicos sugieren que un porcentaje enorme de las enfermedades físicas, tienen causas que podemos llamar psicosomáticas, es decir, se originan en el estado anímico o del alma.

El suprimir las emociones, no permite tener paz con uno mismo, o sea, bienestar. Puede darnos la impresión de que estamos a punto de «estallar» o “colapsar», pero, lo que no hará nunca, es darnos satisfacción.

Voy a poner un ejemplo de este principio.

Supongamos, que la madre de Billy, le ha dicho al niño que no pinte monigotes en la pared, pero que Billy no ha obedecido y los ha pintado. Su madre, puede responder de varias maneras. Puede encolerizarse, chillarle a Billy y castigarle, incluso físicamente. Sin embargo, es mucho mejor para los dos, si ella puede expresar su ira verbalmente con calma, explicarle el por qué, y luego disciplinarle de modo apropiado, y hacerle limpiar la pared acto seguido.

En otras palabras, Billy debe aprender que no puede controlar a su madre, ni tampoco puede conseguir que ella pierda su propio control. Lo que sí debe hacer, es pagar las consecuencias de su desobediencia. Es posible que una azotaina, sea un medio adecuado en este caso, pero, lo importante, es que Billy se dé cuenta, que la azotaina no es el resultado de la ira de su madre, sino la consecuencia directa de su desobediencia.

Estos mismos principios, deben ser aplicados en nuestras relaciones con otros adultos. Necesitamos reconocer, que no hay nadie que pueda «hacernos enfadar». Tenemos el derecho a decidir si nos enfadamos o no, y de qué forma, si nos enojamos, vamos a expresar este enojo. ¡No tenemos que suprimir nuestros sentimientos, sino, expresarlos de modo sincero y constructivo!

4. DEBES RESPONDER A LOS SENTIMIENTOS DE LOS OTROS.

Al aprender a reconocer y asumir responsabilidad por nuestros propios sentimientos; y a saber expresarlos de modo franco y constructivo, estamos preparados para aprender a responder a los sentimientos de los demás. Hemos de empezar con nuestro propio modo de vida. Al comunicar con los otros, hay que practicar una sinceridad total, y expresar no sólo nuestras ideas, o sea dar información, o datos, sino que, también hemos de comunicar nuestros sentimientos.

La identificación o reconocimiento es, pues, una herramienta importante. Cuando las otras personas están comunicándose contigo verbalmente, procura no sólo reconocer lo que están diciendo, sino también, entender al comunicante como persona. Escucha no sólo el mensaje verbal, sino está atento a los sentimientos que expresa. Luego, intenta «corresponder» a estos sentimientos, del mismo modo que respondes a la persona. Responde al que te comunica, algo de un modo simple por lo que te dice. No caigas en la trampa de tratar de analizar al comunicante. Respóndele de modo simple, con afecto y sensatez. En otras palabras, hemos de aprender a gozarnos con los que se gozan y llorar con los que lloran. Si hemos de ser comunicantes efectivos, hemos de serlo todo para todos, según las necesidades.

La comunicación de eficacia máxima, incluye mi deseo y voluntad de estar disponible para la otra persona, identificarme con ella, responder con interés genuino, y con ayuda práctica.

Al intentar corresponder a las emociones del otro, hemos de tener cuidado de compartir, animar, construir, llevar cargas, suavizar heridas, curar y vendar; todo con sentimientos de compasión y amor auténtico.

5. LA COMPRENSION Y LA PRÁCTICA DEL AMOR.

Hemos de comprender la dinámica del amor y luego practicarlo activamente en nuestro modo de vivir.

Sin el amor, la comunicación interpersonal se hace meramente mecánica. El amor, es a la comunicación, lo que la corriente sanguínea, es al cuerpo humano. Sin el flujo continuo de la sangre a las células, el cuerpo humano es un mero cadáver. Y sin el amor como centro de nuestras comunicaciones personales, las relaciones con los otros, acaban también muriendo. ¡El amor trae la vida!

1. EL AMOR COMO UNA NECESIDAD.

Sólo el amor puede satisfacer una de las necesidades más primarias de la humanidad. Si los científicos de la psicología behavorista, están de acuerdo en una premisa común, es la de que el amor, amar y ser amado, es una necesidad universal, o sea, de todas las personas. No hay ninguna otra necesidad más evidente en nuestras vidas diarias, que la necesidad de amar.

De hecho, gran parte de nuestra conducta personal, es una expresión de nuestra necesidad básica de ser amados. Deseamos ser aceptados, apreciados y corroborados, y, generalmente, nos comportamos de manera que invitamos a la respuesta del amor.

Todos hemos observado a niños que están haciendo un gran esfuerzo por recibir atención y ganar la aprobación de sus mayores. Gran parte de nuestra conducta como adultos, es meramente una expresión velada de este mismo modo de comportamiento: el buscar ser amado y ser corroborado.

Los técnicos de los anuncios, usan sus medios múltiples sobre nosotros, en el punto preciso de nuestras necesidades, y luego intentan instigarnos a que compremos una mercancía particular, a fin de satisfacer esta necesidad. Se nos está bombardeando constantemente en los periódicos, la radio, o la televisión, asegurándonos que un cierto desodorante, pasta dentífrica, o un automóvil, nos hará más aceptados y queridos.

Muchos, hemos probado estos productos con grandes expectativas, pero, hemos quedado decepcionados con los resultados obtenidos. Hemos descubierto, que el perfume de una cierta loción para afeitarse, o el color de un cierto lápiz para labios, no es un punto clave para ser aceptado y ser amado. Para gozar del amor de los otros y vivir una vida de amor, se requiere mucho más que esto. iEl amor auténtico es mucho más caro!

2. EL AMOR ES ALGO CARO.

Si has de disfrutar una vida de amor, tienes que satisfacer unos requisitos inevitables. El amor, no fluye meramente de una fuente indefinible. El verdadero amor, viene siempre de Dios. Él, es la única fuente del amor.

Veamos cuáles son los precios que hay que pagar por esta mercancía tan maravillosa del amor.

Riesgo.

Dolor.

Tiempo.

Decisión.

Sensibilidad.

3. EL AMOR COMO MOTIVACION.

La conducta de una persona, está determinada por sus motivos interiores. La palabra, procede de la palabra latina «‘motum», que quiere decir «mover». ¡El motivo, es pues, lo que nos induce a la acción o causa movimiento!

Si el amor pasa a ser nuestro motivo interno primario, la vida empezará a ser caracterizada por el amor. Esta cualidad de amor, es muy diferente de lo que es sólo contentación y fachada. El amor fabricado, es superficial y poco digno de confianza. Su existencia, es como un actor en el escenario, que hace los gestos, pero que, no tiene los sentimientos auténticos.

El amor que es genuino, debe fluir de dentro del corazón. No puede ser fabricado. Este amor, empieza como un motivo, y entonces se manifiesta como una expresión auténtica, en palabras y en hechos.

Si es así, ¿Cuáles son las características de un amor genuino?

 CARACTERÍSTICAS DEL AMOR.

-El amor, es muy paciente.

-El amor, es amable.

-El amor, no es envidioso, ni tiene celos.

-El amor, nunca es fingido.

-El amor no es jactancioso, arrogante, altanero u ordinario. Se preocupa siempre de lo que es mejor para los demás, antes de hacerlo por uno mismo. Reconoce que lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para los demás, no se excluyen en general. Al contrario, están en armonía entre sí. Cuando hay amor, lo que es bueno para el uno, es bueno para el otro. Naturalmente, esta afirmación, se basa sobre la premisa de que la vida no es meramente un accidente, sino que, Dios está realmente en control del universo y se preocupa de nuestras vidas.

He descubierto que, cuando Dios me bendice, nunca lo hace perjudicando a otro. La bendición de dos, no va dirigida a aislarme, sino que, me hace potencialmente una bendición para otros, cuya vida está relacionada con la mía. Cuando otro es favorecido y yo no, aun puedo gozarme de modo genuino, porque la bendición del otro, es una bendición para mí.

Esta, es una de las distinciones básicas entre el amor y el deseo egoísta. El deseo egoísta, exige siempre y procura conseguir la satisfacción propia, sin la menor preocupación respecto al otro. En el amor, hay una sana preocupación para uno mismo y para el otro. El amor, prefiere dar y compartir para el bienestar mutuo o de todos los afectados.

– El amor, no es irritable, quisquilloso o resentido.

• El amor, nunca se deleita en la injusticia, sino que, se deleita en la verdad. El amor, sólo se decide por lo recto y lo justo, cualquiera que será el precio a pagar. De hecho, hemos dicho ya, que el amor siempre es costoso. La búsqueda de la justicia y la verdad, es siempre muy costosa, y el amor es el que guía. La Biblia, habla muy claramente de «decir la verdad en amor». Hay una manera de expresar la verdad, que hiere, que destruye. Pero, cuando la verdad, es expresada en amor, es constructiva, anima, edifica. iDonde hay verdad y justicia, se necesita amor!

El amor, es también optimista y animoso. El amor, tiene el potencial de reparar toda relación humana fracturada. ¡No es de extrañar que el amor sea optimista y animoso!

– El amor, puede vencer literalmente toda clase de obstáculos. El amor, lo resiste todo. El amor, es una de las pocas cualidades de la vida, que tiene el potencial de persistir para siempre. ¡El amor nunca termina, y nunca fracasa!

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Ser Mamá Privilegio y Responsabilidad

Este mes en que festejamos el día de las madres quiero hacer una reflexión de lo que ser mamá implica.

Primeramente, quiero felicitar a cada mujer por la decisión que tomó de ser mamá, de tener y cuidar a tus hijos.

Es una decisión que implica valentía porque si es un privilegio que Dios nos otorgó a las mujeres de llevar vida dentro de nosotras, pero implica muchísima responsabilidad, trabajo, preocupación, esfuerzo, dedicación y muchas cosas más.

Leí en un artículo una frase que me impactó: es de la UNICEF y dice:

“La mamá es todo lo que somos y llegamos a ser”

¡Tremenda declaración, pero también gran responsabilidad!

  • La mamá es la persona que está más cerca para acompañarnos a través de la trayectoria de la vida
  • la mamá es la que nos cuenta de cómo es la vida
  • la que nos va armando y organizando los recuerdos que tenemos de la infancia
  • la que forma
  • la que instruye
  • la que cuida
  • la que protege

Para esta tarea de tanta responsabilidad se necesita Sabiduría.

La mujer sabia edifica su hogar, pero la necia con sus propias manos la destruye.

Proverbios 14:1 NTV

La palabra de Dios nos habla acerca de ser mujeres sabias, necesitamos sabiduría para esa tarea de tanta responsabilidad que es ser mamá. 

Una mujer sabia es la mujer que busca a Dios y tiene a Dios en el centro de su hogar. La mujer sabia sabe lo que a Dios le agrada y lo que no.

Definición:

“Sabiduría es el arte de alcanzar el éxito de formar el plan correcto para llegar a los resultados deseados”

Los resultados deseados de las mamás en su mayoría sería ver a sus hijos, exitosos, prósperos en cada área de su vida.

La palabra de Dios nos dice:

El principio de la sabiduría es el temor del Señor. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Proverbios 1:7 RV

Para esto es necesario renovar nuestra mente, ser guiados por la Palabra de Dios, necesitamos empezar a pensar como Dios piensa.

No imiten las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, buena agradable y perfecta

Romanos 12:2 NTV

La tarea de ser mamá tiene que ver con ser mujeres sabias que edifican que instruyen, que corrigen, qué forman.

Es importante que empecemos a pensar de manera diferente que busquemos esa sabiduría en la instrucción en la Palabra de Dios porque ahí está la verdadera sabiduría y actuemos.

¿Necesitas esa sabiduría?

Si necesitan sabiduría pídansela a nuestro generoso Dios y en se la dará; no los reprenderá por pedirla.

Santiago 1:5 NTV

Mamás para edificar correctamente, instruir con precisión, guiar a nuestros hijos es necesario la sabiduría de Dios, pero también la inteligencia.

Inteligencia y sabiduría no son lo mismo.

“La inteligencia es la instrumentación de la sabiduría”

Podemos tener sabiduría y actuar sin inteligencia.

¿Qué hace la diferencia?

Poner en práctica lo que sabemos, sabiendo lo que Dios dice en su palabra, cuál es su voluntad, lo pongo en práctica y lo hago. (ser hacedores)

Hay muchas personas que tienen sabiduría, pero sin embargo en su vida diaria no son inteligentes o sea que son sabias en conocimiento, pero no toman decisiones inteligentes.

Quizá tienen mucho conocimiento, sabiduría de la Palabra de Dios, pero no lo ponen en práctica, y los lleva a no tomar decisiones o elecciones inteligentes.

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará, ámala y te conservará.

Proverbios 4:5-6 RV


Amado Dios, en esta mañana me despierto con la intención de expresarte mi alegría, gratitud y admiración por tu amor incondicional y tu infinita bondad.

Gracias Señor por todas las cosas buenas que Tú haces en mi vida y en la vida de mi familia, por amarnos, por bendecirnos y por concedernos la oportunidad de experimentar tu presencia y recibir tus bendiciones cada día.

Gracias Padre por este nuevo amanecer que se alza ante mí.

Gracias por la oportunidad de despertar y disfrutar de la belleza de tu creación.

Gracias por cada rayo de sol que ilumina mi camino, por el fresco aire de la mañana y por cada latido de mi corazón que es un regalo de vida.

Hoy, te pido, Dios, que me acompañes en cada paso que dé, que seas Tú el faro que me guía en medio de las tormentas y el refugio que me protege de cualquier adversidad.

Me encomiendo a Ti en este nuevo día y te ruego que me concedas sabiduría y discernimiento para tomar decisiones acertadas y bondad en cada uno de mis actos.

Padre Celestial, te pido que en este día me ayudes a ser más como Tú, a ser paciente y comprensivo con aquellos que me rodean.

Permíteme ser un instrumento de tu amor y de tu bondad hacia los demás, para que pueda hacer una diferencia positiva en sus vidas.

En nombre de Jesús, Amén.

Por Ma. Guanajuato González

¡ Hola Bienvenido !

MariCarmen Lozada Armesto

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Sentir a Dios

Recientemente, recordaba una escena de la serie “The Chosen”, en donde, Jesús, interpretado por el actor Jonathan Roumie, le contesta a uno de sus discípulos, un cuestionamiento, que creo, que todos hemos tenido.

En esa escena, se habla acerca de cuando Jesús, envía a sus discípulos a predicar que el reino de los cielos se ha acercado (Mt.10:7). La escena, está basada en Mateo 10:5-15, historia que se repite, tanto en el Evangelio de Lucas (Luc. 9:1-6), como en el de Marcos (Mr. 6: 7-13).

En la escena, dramatizada, y no escrita en la Biblia, el discípulo Natanael, interpretado por el actor Austin Reed Alleman, le dice a Jesús, cuando este termina de darles instrucciones y mandarlos en su nombre: “No me siento diferente”,a lo que Jesús le contesta: “No necesito que sientas nada para hacer grandes cosas”.

¡Qué tremenda frase! Esta simple frase, hizo que mi mente explotara al recordar todas las ocasiones en las que no he hecho mucho o nada, simplemente, porque no siento nada.

¿Cuántas veces has sentido que debes ayudar a una persona o que debes darle testimonio y no lo has hecho? Sólo, porque no sentiste nada, y, por lo tanto, tu lógica te dijo, “sino siento nada, es porque no viene de Dios”.

La Palabra, dice en Santiago 1:17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (RVR60)

Es decir, que, si se trata de ayudar y/o seguir la voluntad de Dios, no necesitas sentir nada, ni siquiera necesitas escuchar la poderosa voz de tu Señor para hacerlo, sólo necesitas conocerle a través de su Palabra escrita, la Biblia.

Por otro lado, es muy sencillo creer que Dios no me escucha o no me recuerda, sólo porque no siento nada y/o no escucho su voz. Recuerdo una ocasión, en la que estaba dando una clase; honestamente, entre en pánico cuando no sentí la presencia de Dios, mi mente comenzó a dudar de que yo tuviera que estar ahí, e incluso, comencé a cuestionarme si había hecho algo mal, si de alguna manera había contristado al Santo Espíritu Santo.

Antes de que siguiera con este diálogo interno en mi cabeza, escuché su dulce voz, como el silbo apacible, que decía: “El que no me sientas no significa que no estoy aquí”.

Después, me recordó la promesa que le hizo a Josué en el libro de Josué 1:5 “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. (RVR60)

Creemos, que para que Dios pueda obrar o manifestarse, debemos sentir algo extraordinario en nosotros. La Biblia, nunca habla acerca de que nuestro Señor Jesús hiciera hincapié en el sentir, más que en el ser, o el creer. Él sólo creía, y no sé tú, pero el creer no se siente, de hecho, no hay nada más difícil que compaginar nuestra mente con nuestro corazón, y nuestro espíritu; por lo tanto, creer, tener fe, no se siente, se decide.

Es como el amor, tú decides amar a tu esposo o a tu esposa, no es que todos los días amanezcas tan enamorado de él o ella, que no veas sus errores, simplemente decides perdonar esos errores y seguir adelante.

Así es el creer, solamente saber y decidir, que, aunque no sintamos a Dios, aun así, somos escuchados, amados, y, sobre todo, que aun en el silencio, Él está trabajando y obrando a nuestro favor.

Dicho esto, no tenemos que sentir nada, de hecho, si rebajamos la presencia del Señor a un mero sentir, lo estamos haciendo ver, como un simple sentimiento más que a un Dios Todopoderoso, capaz de cambiar nuestras circunstancias; Él, que no se puede comparar con nada ni nadie, mucho menos, con un simple sentimiento y/o una emoción humana, y, por lo tanto, engañosa.

Querido lector, te exhorto a decidir creer más, no a sentir. Todos los hijos e hijas de Dios, somos capaces de grandes cosas en Su nombre, pero, debemos dejar de creer que, si no lo siento, no es. Dios, nunca ha dejado, ni dejará de ser porque nosotros no seamos de capaces de diferenciar Su poder de nuestras emociones.

Comienza hoy, ora por los enfermos, y cree que Dios los sana, cree que Dios tiene un propósito grandioso, aun cuando el mundo te diga que no es así, que ya no hay tiempo, que ya es muy tarde. Camina, no te dejes de mover; y lo más importante, no pierdas de vista la eternidad, y que este mundo es sólo vanidad, trabaja por lo eterno.

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (RVR60)

Mateo 25:21

Amado Dios, la oscuridad de la noche ya ha pasado, en este instante amanece y el día florece. Qué hermoso es poder acercarse a Ti, lleno de optimismo y alegría para darte gracias por tu amor, por tu bondad que no conoce límites y por los hermosos regalos con los que Tú colmas mi vida.

Gracias amado Dios por el techo que cobijó mi sueño, por mi familia, por los alimentos que llevas a nuestra mesa y por la ropa que nos viste. Gracias amado Dios, porque aunque no tenemos grandes lujos ni asombrosas riquezas, Tú siempre nos provees de todo e incluso más de lo que necesitamos. Qué hermoso es ser tu hijo y poder disfrutar de tus grandes bendiciones.

Señor, no quiero empezar este nuevo día sin entregarlo a Ti. Por favor cuida mi vida, la vida de mi familia y de mis amigos; te ruego que seas tu guiándonos a cada instante, tomando nuestra mano, llevándonos por el camino más conveniente y levantándonos en bienestar y victoria.

En el nombre de Jesús, Amén.

Por Ma. Guanajuato González

¡ Hola Bienvenido !

Xatziri García Arano

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Audio Crónicas, La pascua, 2 parte

Por Timothy Keller

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Mauricio Vázquez Phillips

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DEPRESIÓN

CONTENIDO PSICOLOGÍA

Por Rebeca Holms Webber

La depresión merece un poco más de divulgación social. 

Merece conocimiento colectivo. Merece atención y por supuesto, merece tener toda nuestra consideración, atención, comprensión, apoyo y sobretodo, merece gran respeto y empatía para la persona que lo padece y sufre.

Una persona que está sufriendo una depresión; es una persona que está siendo incapaz de generar energía”.

Esto no es un estado de ánimo y créanme, que no se trata de una competencia para ver quién sufre más o menos que el resto.

Simplemente, sucede, pasa, existe, es real y desgraciadamente…la depresión cobra víctimas todos los días tristemente!!!

La depresión es una enfermedad mental, psicosomática para ser exactos (afecta mente y cuerpo), y llega sin sentido externo, sin necesidad de algo malo, sin causa aparente.

Claro que puede ocurrir tras causa externa motivante, pero qué terrible es, cuando ni siquiera sentido hay. 

¿Por qué te sientes mal? No lo sé. ¿Qué tienes? Me entro la depre. Decirle a una persona con depresión las palabras: Ánimo y échale ganas. Eso no sirve para nada. 

No sirven las palabras, no sirven por muy bien intencionadas que sean. Perdón, pero un depresivo siente morirse en esos momentos (el suicidio ocurre; porque prefieren morir que seguir sintiendo depresión, imagínense la fuerza de esa tristeza). 

¿Saben qué funciona, qué necesita un deprimido? Una sonrisa, una mano. Una invitación a salir.

Cualquier cosa que distraiga la mente. Tú puedes salvar una vida. Los depresivos son personas maravillosas. Increíbles, talentosas, creativas, amorosas en su mayoría..

.Y siempre, pero siempre, se les quedará grabado en el corazón tu rostro, pues no hay nada más hermoso, que ver a un depresivo sonreír. 

Tienes un poder increíble con sólo ser amable. He leído en comentarios de páginas de ayuda; “No a los depresivos, sino a sus familiares”; «Dios nos libre de tener una enfermedad mental».

Si tú estás agradecido con Dios, abraza a un deprimido. Cuando sea alguien grande, más grande de lo que ya es. Por mantenerse con vida, te aseguro que en su corazón; estará tu nombre y lo nombrará.

El ayudar de corazón y de forma inmediata e incondicional a una persona con depresión, es un gran acto de Amor que perdurará toda la vida.

Como familia, amigos, conocidos, compañeros; qué podemos hacer por ti, para que tú te sientas mejor y apoyarte? 

Abraza más…

Escucha más…

Di más «te quiero y me importas»…

Toma en serio una depresión…

Las enfermedades mentales “SÍ” existen, son reales…

Acompaña, aunque no hables, sólo acompaña…

*UNO PODRÁ CALLAR LO QUE SIENTE, PERO NO PODRÁ DEJAR DE SENTIR LO QUE CALLA*

Con absoluto y profundo respeto.



¿ Qué es la dignidad?.


Es el respeto que tú tienes que tener contigo.
Es el valor que te das a ti como persona.
Eso impide que te usen, te abusen o te manipulen.
Tener dignidad te enseña que nadie puede humillarte, lastimarte, o usarte a su antojo.
Sin dignidad es imposible poner límites.
Por eso tienes que amarte tú.
Tienes que ponerte tu en primer lugar.
Tienes que recuperar tu autoestima.


Nadie nos enseñó….

pero nunca es tarde para aprender.

La dignidad es el amor que tú te tienes.

Antoine de Sain

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Rebeca Holms Webber

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Cultiva lo que necesites para tu desarrollo.

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Crónicas Bíblicas, La Resurrección de Lázaro

Por Timothy Keller

¿QUÉ O QUIÉN PUEDE ARREGLAR EL MUNDO?

Es raro que alguien argumente que el mundo está bien en el estado actual, y que no hay nada malo con la raza humana.

Los encuentros que Jesús sostuvo, tanto con la mujer junto al pozo, como con Nicodemo, demuestran el problema del mundo. Mientras que la historia de María y Marta, responde la pregunta: ¿Qué o quién puede arreglar el mundo?

Los cristianos, creen que la respuesta, es Jesús. Entonces, prestémosle atención. ¿Quién es este personaje que está en el centro del cristianismo, y quién se supone que pondrá todo en orden?

Para responder a esta pregunta, iremos una vez más al Evangelio de Juan, el cual, nos narra la historia de la relación que Jesús tenía con dos hermanas, María y Marta, y su hermano Lázaro. En el capítulo 11, de Juan; Lázaro, es descrito como alguien a quien Jesús amaba. Ese es un término que se usa en los Evangelios para describir la relación que Jesús tenía con sus discípulos más íntimos.

Aparentemente, Jesús, Lázaro, María y Marta, eran casi familia.

El Evangelio, cuenta que Lázaro se enfermó gravemente y su vida pendía de un hilo. María y Marta mandaron traer a Jesús, pero, antes de que llegara, Lázaro murió. Cuando Jesús, finalmente llegó a la casa de Sus amigos, todos estaban de luto, y el cuerpo de Lázaro ya estaba en la tumba. Lo que Jesús hizo a continuación, se convertiría en uno de los acontecimientos más famosos de la historia, y además uno de los más reveladores, porque nos demuestra no sólo quién es Jesús, sino también, qué vino a hacer.

A Su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros de distancia, y muchos judíos, habían ido a casa de Marta y de María a darles el pésame por la muerte de su hermano. Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a Su encuentro; pero María se quedó en la casa.

Señor. (le dijo Marta a Jesús) Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé, que aún ahora, Dios te dará todo lo que le pidas.

Tu hermano resucitará. (le dijo Jesús)

Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final. (respondió Marta)

Entonces, Jesús le dijo:

Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en Mí, vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en Mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Dicho esto, Marta regresó a la casa, y llamando a su hermana María, le dijo en privado:

El Maestro está aquí y te llama.

Cuando María oyó esto, se levantó rápidamente y fue a Su encuentro. Jesús, aún no había entrado en el pueblo, sino que, todavía estaba en el lugar donde Marta se había encontrado con Él. Los judíos que habían estado con María en la casa, dándole el pésame, al ver que se había levantado y había salido de prisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar.

Cuando María llegó donde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a Sus pies y le dijo:

Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús, se turbó y se conmovió profundamente.

¿Dónde lo han puesto? (preguntó)

Ven a verlo, Señor (le respondieron)

Jesús lloró.

¡Miren cuánto lo quería! (dijeron los judíos)

María viene y dice lo mismo, palabra por palabra. Dos hermanas, en la misma situación, diciendo exactamente las mismas palabras.

Sorprendentemente, las respuestas de Jesús son muy diferentes.

(Juan 11:17-36)

Cuando Marta habla, Jesús casi debate con ella. Su mensaje es, «Viniste muy tarde», pero Jesús responde: «¡Yo soy la resurrección y la vida! Conmigo nunca es tarde». La corriente de su corazón se dirige hacia la desesperación, pero Jesús, la empuja contracorriente. Jesús reprime sus dudas y le da esperanza. Luego ve a María, quien dice exactamente lo mismo que su hermana, pero esta vez, Su respuesta es completamente diferente; ahora no debate, de hecho, prácticamente, no dice nada; y en vez de empujarla contracorriente, desde la tristeza de su corazón, Jesús se une a ella, se duele con ella. Jesús llora, y sólo dice: «¿Dónde está?»

Ahora bien, estas respuestas, tan radicales y divergentes entre sí, son más que una simple curiosidad. Estas respuestas, nos dirigen, no sólo a la profunda sabiduría relacional de Jesús, sino también, a una verdad más profunda sobre Su carácter e identidad.

Imagina que estás inventando una historia sobre un ser divino que ha venido a la Tierra disfrazado de ser humano. En la historia, este ser divino llega al funeral de un amigo, sabiendo que tiene el poder para levantarlo de los muertos, y que está a punto de enjugar las lágrimas de todos los dolientes en unos cuantos minutos.

¿Cuál sería el estado emocional de esta persona? Seguro que puedes imaginarlo, sonriendo, entusiasmado y alegre. Esperarías que se frotara las manos en anticipación, susurrándose a sí mismo: «¡Esperen a ver lo que estoy a punto de hacer!». O, tal vez tú, como el escritor de la historia, lo mantendrías hablando en un tono elevado: «Yo soy la resurrección y la vida».

Ambas reacciones, serían lógicas para alguien que dice ser divino. Pero nunca imaginaríamos, que tal persona divina se conmoviera ante la agonía de María y llorara con ella. ¿Por qué se presenta tan fuerte en un momento y luego tan vulnerable en otro?

Sin embargo, esta no es una historia que alguien inventó. Esta narrativa, nos demuestra dramáticamente lo que el Nuevo Testamento dice en otro lugar. Que Jesús, es enteramente Dios y enteramente hombre. No sólo era Dios disfrazado de humano; no sólo era humano con un aire de deidad; era el Dios hombre.

Estos encuentros, primero con Marta, luego con María, nos demuestran que Jesús era Dios y a la vez humano. En su encuentro con Marta, Jesús dice, «Yo soy la resurrección y la vida». Esa es una declaración de deidad. Sólo Dios puede dar la vida y quitarla.

Notemos, que no sólo está diciendo, «Yo puedo revivir a Lázaro. Tengo acceso especial a un poder sobrenatural y divino». Está diciendo, «Yo soy la resurrección y la vida. Yo soy el poder que le da vida a todas las cosas y que las mantiene con vida».

Esto es fascinante. Este, no es el único lugar en el que Jesús dice algo así. Siempre destaca Su divinidad en todos los Evangelios. De hecho, si incluimos las referencias indirectas y las explícitas, estas declaraciones sobre Su identidad divina, están en casi todos los capítulos de los Evangelios. En Lucas 10, hay un lugar donde Jesús pronuncia una declaración improvisada:

«Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (v18). Sus discípulos, debieron haber quedado perplejos, pensando: “¡Qué?! ¿Está bromeando? ¿Se acuerda de la caída prehistórica de Satanás del cielo a la Tierra? ¿Vio eso?”

Otra declaración indirecta sobre Su deidad, que impactó a Sus contemporáneos, fue la declaración persistente en cuanto al perdón de pecados. Es obvio para todos, que el único pecado que puedes perdonar, es aquel cometido en tu contra. No puedes perdonar a Jaime por mentirle a Samuel. Sólo Samuel puede perdonar a Jaime por hacer eso. De modo que, cuando Jesús le dice a un hombre que está paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”; la audiencia, concluyó correctamente, que Jesús se hacía igual a Dios, por implicación de que, todos los pecados son cometidos en Su contra. (Marcos 2:5).

Pero, las declaraciones explícitas sobre la divinidad de Jesús, también son abundantes. En Juan 5, una multitud buscaba apedrearlo porque le habían escuchado decir que se hacía igual a Dios. En Juan 8, trataron de hacer lo mismo, cuando declaró que, no sólo es más viejo que Abraham, sino que, es eterno; tomando para Sí el nombre divino. «Antes de que Abraham naciera, ¡Yo soy!» (v 58). En Juan 14, dice algo similar a lo que le dice a Marta.

Jesús, no sólo dice tener la verdad, sino que, dice ser la verdad: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (v 6). En Juan 20, Tomás, llama a Jesús, «mi Señor y mi Dios» (v 28) y Jesús acepta Su adoración, sin añadir nada.

Estas declaraciones, siempre han presentado un gran dilema para los lectores de los Evangelios, sobre todo, en nuestros días. Muchos reconocen, la belleza, el poder y la singularidad de las enseñanzas de Jesús. Por lo tanto, hay una fuerte tendencia a querer retratar a Jesús, como uno de los muchos sabios y eruditos religiosos.

Pero, el ministro presbiteriano escocés del siglo diecinueve, John Duncan (y luego el autor del siglo veinte, C. S. Lewis) dijo que, las aseveraciones de Jesús sobre Su identidad divina, hacen que tal proposición sea imposible. Los fundadores de todas las religiones principales dijeron: «Yo soy un profeta que te muestra el camino a Dios».

Pero, Jesús dijo: “Yo soy Dios, y he venido a buscarte”.

Esto significa, que no podemos ver a Jesús como uno más entre los maestros religiosos, que suplen el almacén internacional de sabiduría. O Jesús era un fraude, o era un maniático, o es el Hijo de Dios. Duncan, llamó a esta afirmación, trilema.

Jesús, demanda una respuesta radical de algún tipo. Puedes denunciarlo, porque es malvado, o puedes huir de Él, porque es un lunático, o puedes postrarte ante Él en adoración, porque es Dios.

Todas esas reacciones tienen sentido; son coherentes con la realidad de Sus palabras. Pero, lo que no puedes hacer, es responder moderadamente. No debes decirle: «Buen discurso, fue de mucha ayuda, eres una persona pensante». Eso sería, deshonesto. Si Jesús, no es quién dice ser, entonces, Su forma de pensar es distorsionada y defectuosa. Sí es, quién dice ser; entonces, es mucho más, que un gran pensante.

Jesús nos dice, de hecho: “Tienes que lidiar con Mis declaraciones. Si estoy equivocado, soy inferior a todos los otros fundadores que tuvieron la sabiduría y la humildad para no hacerse iguales a Dios. Pero, si estoy en lo correcto, debo ser el camino supremo para encontrar a Dios, y para encontrar el sentido de la vida. Lo que no puedes hacer, es tenerme como uno entre muchos”.

Ahora bien, he hablado con muchas personas, que intentaron salirse de este trilema de muchas formas. Tal vez, el intento más común que he visto, sugiere que Jesús, nunca dijo ser igual a Dios.

“¿Cómo puedes confiar en la fiabilidad histórica de los recuentos del Nuevo Testamento?”, dice esta objeción. “Cómo sabes al menos que Jesús existió, y más aún, que hizo esas declaraciones?”¿Acaso, no es cierto que la idea de Jesús, como el divino Hijo de Dios se desarrolló años después de Su muerte?”

La verdad, es que tenemos buenas evidencias sobre la existencia y la vida de Jesús en documentos históricos aparte de la Biblia. Así mismo, hay una enorme cantidad de casos convincentes de eruditos, que tratan, de hecho, de que los Evangelios, no son tradiciones orales repletas de relatos legendarios, sino, una historia oral basada en testigos presenciales. Y la evidencia de las declaraciones sobre la divinidad de Jesús, va más allá de los recuentos propios de los Evangelios.

La evidencia histórica indica, que nunca hubo un tiempo en el que los cristianos no creyeran que Jesús era Dios. Por ejemplo, en la Carta de Pablo a los Filipenses, escrita unas dos décadas, después de la muerte de Jesús, encontramos un himno cristiano de antaño, probablemente más antiguo, que la carta misma, que adora la deidad de Cristo (Fil2:5-11). Esto significa, que la creencia en la identidad divina de Jesús, no se desarrolló tiempo después de la muerte de Jesús, sino, que estaba basada en Sus propias enseñanzas, las cuales, fueron adoptadas en la comunidad cristiana desde un principio. De modo que, este esfuerzo por escapar del trilema, no funciona.

Las personas, que se dan cuenta de que no pueden escapar del trilema, eligen una de las tres opciones:

“Está bien, morderé el anzuelo”. ¿Por qué no pudo haber mentido intencionalmente? Sólo porque era un maestro brillante, no significa que no pudo haber sido un charlatán. Pero, aquí es importante recordar que todos los primeros seguidores de Jesús, eran judíos, y los judíos del primer siglo, tenían una opinión de Dios tan trascendental, que se rehusaban siquiera a escribir o a pronunciar Su nombre. Cualquier insinuación de que Dios se hubiera convertido en un débil humano, de carne y hueso, sería rechazada violentamente.

Esto significa, en primer lugar, que la idea de un Dios hombre, nunca se le hubiera ocurrido a un hombre o a una mujer judía, sin importar lo mucho que respetaran a su líder. En segundo lugar, significa, que ningún charlatán hubiera tratado de convencer a sus seguidores judíos de que era un ser divino. El sabría que sus probabilidades de éxito, eran nulas, y la historia lo demuestra.

Había otros personajes judíos que decían ser el Mesías durante el primer siglo, y muchos de ellos tenían seguidores, pero ninguno de ellos, jamás fue adorado como un ser divino.

“¿O podrías preguntar, que, si Jesús no era un conspirador, sino que, en realidad era sincero y se engañaba a Sí mismo? ¿Que si realmente pensaba que era Dios? ¿Acaso no tenía ninguna posibilidad de haber convencido a Sus seguidores?”. No. Y esta es la razón. Debemos reflexionar sobre el hecho de que ninguna religión principal tiene un fundador que haya declarado ser Dios, aunque algunas pequeñas sectas de corta vida, sí los han tenido. Aunque, ha habido personas auto engañadas en la historia, que se han hecho iguales a Dios. Nunca fueron capaces de hacer creíbles sus declaraciones, salvo a un grupo pequeño. ¿Por qué no? Porque, es imposible convencer a la gente de que eres Dios si tienes cualquiera de los defectos normales del carácter humano: Egoísmo, impaciencia, enojo incontrolable, orgullo, deshonestidad y crueldad. Y, ha habido personas, que han vivido lo suficientemente cerca de esos “seres divinos”, como para ver todos esos defectos, y para ser capaces de ver más allá de la ilusión. Y, si añades a esto, el escepticismo cultural y teológico profundo del judaísmo, verás, que sería imposible convencer a una masa crítica de judíos, de que eras Dios, a menos que esa fuera la explicación más sensata de los hechos.

La erudición histórica, nos demuestra que, después de Su muerte, un gran número de personas (que fue creciendo con el tiempo), quienes, insistían en que eran fieles al monoteísmo judío, no obstante, comenzaron a adorar a Jesús, como el Dios verdadero. ¿Qué clase de vida habrá llevado Jesús, para lograr lo que ninguna otra persona en la historia ha logrado hacer: ¿Convencer a más de un porcentaje mínimo de personas inestables de que, Él es el Creador y el Juez del universo? ¿Qué clase de persona habrá sido Jesús, para haber vencido la profunda resistencia de los judíos, ante tan ridículas declaraciones? La respuesta, es que tuvo que haber sido tal como el ser humano incomparable y hermoso que describe el Nuevo Testamento. Y aquí vemos un retrato grandioso de Él.

Cuando Jesús se encuentra con Marta, sin duda, vemos un destello de Su deidad y poder. Él es Dios. Pero, eso no explica la totalidad de Su persona. En la escena siguiente, lo vemos quebrantado y sollozando con María a la sombra de la tumba. Pensaríamos, que si una persona en realidad fuera divina, no expondría sus emociones, pero, Él sí. Entonces, aquí vemos la deidad y la vulnerabilidad humana juntas en una sola persona. Su amor lo lleva al llanto; a pesar de que ha afirmado que Él es la resurrección y la vida; que Él es Dios mismo.

Jesús, le responde a María de esta forma, porque también es completamente humano. Es uno con nosotros. Jesus siente el poder horrendo de la muerte y el dolor de perder a alguien.

Lo que vemos en Jesucristo, entonces, es algo muy difícil de creer, y aún más, de describir. No es cincuenta por ciento humano y cincuenta por ciento Dios, tampoco es veinte por ciento Dios, ochenta por ciento humano o viceversa.

No hablamos de un ser humano con una conciencia divina, ni hablamos de un ser divino con una ilusión de un cuerpo físico. Él es Dios, pero también es total y absolutamente humano.

Ahora bien, ninguna otra religión está de acuerdo con esto. Ninguna religión, salvo el cristianismo, cree que el Creador trascendente. El Autor de la vida, se convirtió en un simple y débil mortal, sintiendo todo el horror de la muerte.

¿De verdad, crees que Jesús es el Dios-hombre? iNo me sorprendería si lucharas con esa idea! Pero, mira la historia, observa cómo responde a estas dos mujeres, y quizá puedas ver, que, aunque tu mente intente rodear la idea de una persona divina y humana al mismo tiempo, eso es precisamente lo que más necesitas.

Jesús le da a Marta, lo que podríamos llamar el ministerio de la verdad. Eso es lo que ella más necesitaba en ese momento. Pone Sus manos en los hombros de ella, la sujeta con fuerza y la enfrenta con la verdad: «¡Escúchame! No te desesperes. Estoy aquí. Resurrección. Vida. Eso es lo que soy».

Debido a Su identidad divina, Jesús es lo suficientemente glorioso como para apuntarla hacia las estrellas. Luego, cuando se acerca a María, le da lo que podríamos llamar, el ministerio de las lágrimas. Eso es lo que ella más necesitaba en ese momento. Debido a Su identidad humana, Jesús es lo suficientemente humilde para acompañarla en su dolor, con una integridad y sinceridad completa, y llorar junto a ella.

Ahora bien, honestamente, todos necesitamos un ministerio de verdad y un ministerio de lágrimas en diferentes ocasiones.

Algunas veces, necesitas ser enfrentado con la verdad, necesitas ser sacudido por un amigo amoroso que te diga: «Levántate y mira a tu alrededor».

Otras veces, simplemente necesitas a alguien que llore contigo. Algunas veces, descargar la verdad sobre las personas en duelo, está mal, pero otras veces, sólo llorar con ellas, sin decirle la verdad está igual de mal.

Ninguno de nosotros, tiene el temperamento o la paciencia o la perspicacia para darle a los demás, exactamente lo que necesitan todo el tiempo. Algunos de nosotros, tenemos personalidades que son más prestas a confrontar, inclusive, cuando debemos ser empáticos, y otros de nosotros, somos lo opuesto. Pero, Jesucristo, nunca es duro cuando debe ser tierno, ni tierno cuando debe ser duro. Sin embargo, Jesús, no sólo es un consejero perfecto y maravilloso. Él, es la verdad misma, en forma de lágrimas. Él es la deidad encarnada. Es esta paradoja, “que Jesús, es tanto Dios, como humano, que hace de Él un ser irresistiblemente hermoso. Él, es el León y el Cordero. A pesar de sus declaraciones elevadas, no es arrogante; nunca lo vemos parado sobre Su propia dignidad. A pesar de estar siempre disponible para el débil y el quebrantado, enfrenta con valentía al corrupto y al poderoso. Jesús, es ternura sin debilidad. Fuerza, sin rudeza. Humildad, sin una pizca de inseguridad. Autoridad determinante, sin egocentrismo. Santidad y fe firme, sin inaccesibilidad. Poder, sin desconsideración”.

Una vez escuché a un predicador decir: «Nadie todavía ha descubierto la palabra que Jesús hubiera dicho. Él, está lleno de sorpresas, pero todas sus sorpresas, son perfectas».

Jesús es Dios hecho hombre. Pero, por supuesto, esto nos deja con una pregunta. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué el poder absoluto tuvo que entrar en nuestra debilidad?

Veamos ahora, la última parte del recuento de las hermanas afligidas.

Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva, cuya entrada estaba tapada con una piedra.

Quiten la piedra. (ordenó Jesús)

Marta, la hermana del difunto, objetó.

Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí.

¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? (le contestó Jesus)

Entonces, quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo:

Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía Yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que Tú me enviaste.

Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas:

¡Lázaro, sal fuera!

El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario.

Quítenle las vendas y dejen que se vaya. (les dijo Jesús)

(Juan 11:38-44)

Me frustran casi todas las traducciones del verso 38. En esta traducción leemos:

«Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro». Pero, este verso contiene una palabra griega que significa ‘»Gritar de enojo» y, de alguna forma, ningún traductor, se siente en libertad de escribir lo que todo comentarista y experto en griego dice que el texto está diciendo. Jesús está absolutamente furioso.

Grita de enojo, está rugiendo. ¿Contra qué o quién está enojado? No hay indicación alguna de que esté enojado contra la familia.

Entonces, ¿contra quién?

Dylan Thomas estaba en lo correcto: «No seas gentil con esa buena noche. Furia, furia en contra de la muerte de la luz”. Jesús está furioso en contra de la muerte. No dice: «Miren, acostúmbrense. Todo mundo muere. Esa es la forma de operar del mundo. Resígnense». No. No dice eso. Jesús, está enfrentando nuestra pesadilla más grande; la pérdida de la vida, la pérdida de nuestros seres queridos y de nuestro amor, y está enfurecido, está enojado contra la maldad y el sufrimiento.

Y, aunque es Dios, no está enojado contra Sí mismo. ¿Qué significa eso?

Primero, significa que la maldad y la muerte, son el resultado del pecado y no del diseño original de Dios. Dios, no creó un mundo lleno de enfermedad, sufrimiento y muerte. Tal vez te preguntes, «Si Dios está tan disgustado con el estado actual del mundo, ¿por qué no hace algo al respecto? ¿Por qué no se aparece en la Tierra y acaba con la maldad?

Pero, esa pregunta, revela una falta de conocimiento propio. La Biblia dice, y todos lo sabemos en lo más profundo de nuestro ser, que mucho de lo que está mal en el mundo, está mal, debido al corazón humano.

 Mucha de la miseria de esta vida, se debe al egoísmo, al orgullo, a la crueldad, al enojo, a la opresión, la guerra y a la violencia. Esto quiere decir, que, si Jesucristo hubiera venido a la Tierra con la espada de la ira de Dios para erradicar el pecado, ninguno de nosotros, hubiera sobrevivido para contarlo.

Todos tenemos maldad en lo más profundo de nuestro ser.

No obstante, Jesús no vino con una espada en Sus manos, vino con clavos en Sus manos. No vino a traer juicio. Vino a cargar con el juicio. Y este pasaje, lo revela de la forma en la que comienza a desempacar el dilema de Jesús. Más adelante, en el capítulo 11, los líderes religiosos ven lo que Jesús ha hecho en esta demostración de poder, y se dieron cuenta, de que este milagro lo hacía más peligroso, de lo que jamás pensaron que sería.

Después de resucitar a Lázaro, aquellos líderes tuvieron una reunión, y de lo que hablaron en esa reunión, Juan dice: «Así que, desde ese día, convinieron en quitarle la vida» (v 53).

Jesús sabía todo esto, por supuesto. Sabía, que, si resucitaba a Lázaro de los muertos, las autoridades religiosas tratarían de matarlo. Sabía, que la única forma de sacar a Lázaro de la tumba, era poniéndose a Sí mismo en la tumba. Sabía, que la única forma de interrumpir el funeral de Lázaro, era convocando el Suyo. Si había de salvarnos de la muerte, tendría que ir a la cruz, y cargar con el juicio que nosotros merecíamos. Es por eso que, cuando Jesús se acercó a la tumba, en vez de sonreír ante el prospecto de un gran espectáculo, estaba temblando de enojo y con lágrimas en Sus mejillas. Sabía lo que le costaría salvarnos de la muerte. Tal vez, pudo sentir el peso de la muerte sobre Sí mismo. Sin embargo, aun sabiendo y experimentando todo esto, exclamó:

«Lázaro, sal fuera».

Los testigos decían sobre Jesús,

«Miren cuánto quería a Lázaro»

Pero, lo que debemos mirar, es cuánto nos ama a nosotros. Jesús se hizo humano, mortal y vulnerable, todo por amor a nosotros.

En 1961, los rusos pusieron a un hombre en órbita, y, al regresar, el primer ministro, Nikita Khrushchev, dijo algo atrevido. Lo recuerdo muy bien. Tenía once años cuando sucedió.

Khrushcher, dijo algo así:

«Enviamos a un hombre al espacio y no vimos a Dios, así que, hemos demostrado que Dios no existe». Lo que dijo, no tenía una lógica o filosofía muy sólida, pero lo dijo, y millones de personas, creyeron en lo que dijo.

Estas personas, piensan que la observación empírica, ha demostrado que Dios no existe. C. S. Lewis, escribió un ensayo sobre esta idea, titulado «El ojo que ve». Y en él, Lewis argumenta, que, si Dios existiera, nosotros no nos relacionaríamos con Él, como lo haría una persona en el primer piso de la casa, con una persona en el segundo piso. El residente del primer piso, puede subir las escaleras para encontrar al residente del segundo piso, pero Dios, no es alguien que simplemente vive en el cielo. Él, es el Creador de todo el universo, la Tierra, el cielo, el tiempo, el espacio, y aún de nosotros.

Nuestra relación con Dios, entonces, es más como, la relación que Shakespeare tiene con Hamlet.

¿Qué tanto sabe Hamlet sobre Shakespeare? Sólo lo que Shakespeare escribe sobre sí mismo en la obra. Hamlet, nunca será capaz de encontrar algo sobre el autor de alguna otra forma. De la misma manera, concluye Lewis, no podemos encontrar a Dios yendo a una dimensión más alta. Sólo seremos capaces de conocer a Dios, si Dios escribe algo sobre Sí mismo en nuestro mundo y en nuestra vida. Y lo ha hecho.

Pero, no sólo nos ha dado información. Otra persona, que hizo algo parecido a lo que Lewis describe en su ensayo, fue su amiga, la autora Dorothy Sayers.

Sayers, fue una de las primeras mujeres en ir a la Universidad de Oxford, y fue una escritora de ficción policiaca. Escribió una serie de grandiosas novelas, conocidas como las historias de Lord Peter Wimsey.

Lord Peter, es un detective aristócrata, soltero y solitario, y a mitad de la serie, una mujer alta y no tan atractiva llamada Harriet Vane, aparece en escena. Harriet, es una de las primeras mujeres en ingresar a Oxford, y es una escritora ficción policiaca. Ella y Peter se enamoran, se casan y resuelven misterios juntos.

¿Qué está sucediendo aquí?

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La Comunicación en el Matrimonio.

Dios, creó una vida satisfactoria que está disponible para cada uno de los que vienen a Cristo. Sólo se requiere un corazón dispuesto y obediente al plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

No hay problema que Cristo no pueda responder. Él tiene un plan personalizado para que experimentemos crecimiento y desarrollo para sentirnos completos.

La comunicación, se encuentra encabezando la lista de preocupaciones de casi todos los matrimonios en nuestros días.

Se ha escrito numerosos libros sobre este tema e incluso, ciertos programas televisivos se enfocan a esto. Pero, a pesar de los consejos de los expertos sobre las técnicas de comunicación, los hogares se están desintegrando, debido a los problemas de comunicación.

Lo primero que debemos hacer, es humillarnos ante Dios, y pedirle que nos muestre el efecto de nuestras palabras en otras personas; especialmente nuestro cónyuge e hijos. Pedirle, que nos muestre nuestras fortalezas y que nos ayude a descubrir cómo mejorar cualquier área de debilidad o fracaso en nuestras formas de comunicación.

La carta de Santiago, capítulo 3, se enfoca en la lengua, en cómo hablamos entre nosotros. (Santiago 3:2) “Porque todos tropezamos de muchas maneras…”

¡TODOS tropezamos! Cada uno de nosotros. Sin embargo, Dios, nos exhorta a la perfección.

¡La lengua, es un miembro muy pequeño, pero, muy peligroso! Sólo un hombre perfecto, podría ser capaz de dominar y refrenar todo su cuerpo.

Todas las personas hemos sido afectadas por las palabras de otra persona, sea negativa, o positivamente.

Necesitamos analizar cómo debemos hablarle a nuestro cónyuge e hijos, ya que las palabras que decimos, son muy importantes, ya que afectan durante toda la vida, ya sea, para bendición o para maldición. De nuestra misma boca, pueden salir palabras para edificación o para destrucción.

Las palabras inapropiadas que usamos, únicamente revelan la condición de nuestro corazón, o sea, la respuesta está dentro de nuestros corazones.

En (Mat. 12:33-37) Jesucristo, nos muestra, que nuestra vida se conoce de acuerdo a lo que hablamos con los demás. La influencia de lo que guardamos en nuestros corazones, puede ser un tesoro bueno o un tesoro malo.

Nuestras palabras, tienen mucho poder; la clave para comunicarnos de una forma que honre a Dios y ministre a nuestros cónyuges e hijos, es llenarnos de la Palabra de Dios todos los días, la cual, nos llevará a guardar en nuestro corazón, lo correcto para comunicarnos con los demás.

Existen muchos pasajes bíblicos, donde Dios nos habla de la comunicación, y cómo hablar con palabras edificantes.

¿Recordamos la gran cantidad de tiempo que hablábamos cuando éramos novios de nuestros cónyuges? Todos, esperábamos con ansias que sonara el teléfono para poder escuchar esas palabras amorosas y piropos, que eran dulces a nuestros oídos.

¿Cómo se compara esto con las discusiones de hoy con nuestros cónyuges? ¿Nuestras conversaciones por teléfono, son breves, concisas y al punto? ¿Ocupamos nuestros tiempos libres para ver televisión, o estar en las redes sociales, en lugar de pasar tiempo con nuestra pareja, conversando, larga y amorosamente?

¿Por qué no nos preguntamos, si alguna vez volverán esas conversaciones del inicio de nuestra relación?

¡Sí, pueden volver! Pero, esto requiere de trabajo y de un esfuerzo consciente. La conversación saludable y significativa, no se consigue de un día para otro, pero, es posible.

Toda relación matrimonial, incluirá puntos de acuerdo y desacuerdo. Discutir sus diferencias, al mismo tiempo que se practica la comunicación saludable, es un buen arte; especialmente, cuando ese pequeño miembro de nuestro cuerpo, (la lengua) es tan fácilmente encendidas el infierno (Santiago 3:6).

En Su Palabra, Dios ha establecido principios para manejar los desacuerdos, sin causar daño a una relación. La comunicación clara y saludable, es un componente vital de la relación matrimonial, que trae honra y gloria a Dios.

Cuando pasemos tiempo con Dios; en oración, debemos pedirle que nos muestre cualquier problema dentro de nuestro corazón, que necesite ser resuelto. Si, hemos humillado u ofendido a nuestro cónyuge, con nuestras palabras, confesarlo a Dios y a nuestra pareja, e inmediatamente, empezar a cambiar nuestro estilo de comunicación.

Reconocer, que nos equivocamos y pedir perdón, es lo más grande que podemos hacer. Muerte y vida, están en poder de la lengua.

Nuestras palabras, tienen el poder de dar vida a una relación o matarla. Elegir ser personas, que refrenen su lengua, dando testimonio de una vida en Cristo.

Hacer un esfuerzo consciente de edificar a los demás con nuestras palabras.

Amado Dios, en este lunes me acerco hasta Ti y hoy más que todos los días mi corazón se engrandece de bondad y fortaleza, porque me siento muy feliz por tu amor, por tu paz, por tu presencia y por tus bendiciones. Te amo y siento que nunca quiero fallarte.

Gracias padre celestial por cuidar de mí, de mi familia y por todo aquello que Tú nos brindas sin límite ni reparo: gracias amado Dios por el agua, por el aire, por nuestros alimentos, por la salud y por tus maravillosas promesas.

Gracias también por esta nueva semana. Te pido que pongas tu sagrada luz sobre nosotros y nos cubras con tu bendición. A Ti elevo esta oración para que haya gozo, esperanza y paz en nuestras vidas.

Señor, hoy yo, lleno de fe y esperanza la pongo en tus manos. Te pido que nos guíes con tu misericordia, nos ampares con tu sabiduría y nos ayudes a cumplir con nuestras obligaciones y actividades de la mejor manera posible.

Por favor tómanos de la mano, ayúdanos a abrir caminos, a multiplicar las alegrías, a restar las tristezas, a alcanzar nuestros anhelos y construir una vida mejor en cada nuevo día. Gracias Padre santo por todo lo que me das, pues Tú mejor que nadie conoces las cosas que necesito y todo me lo entregas en el momento preciso y por las razones adecuadas.

Te lo pido en nombre de Jesús, Amén.

Por Ma. Guanajuato González

¡ Hola Bienbenido !

LOURDES SALCEDO CÁRDENAS

Te invito a leer mi Editorial.

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» Y al Final Solo Te Tienes a Ti Mismo»

Gracias a cada uno de ustedes por escribirme a mi correo miguel.perez@grupopozzeidon.com.mx es muy gratificante saber que es de su agrado total esta sección hecha con amor, pensando en ustedes y con una reflexión que puedan aplicar en su vida cotidiana.

“Y al final solo te tienes a ti mismo”

Mis queridos “Neteadores” ¿cómo están? Yo feliz de haberles ya encontrado un mote para referirme de forma especial a ustedes. Ya con varias historias, reflexiones, anécdotas compartidas es hora que entremos más en confianza, es el momento exacto de resumir un todo en un elemento que vaya que da miedo, en un concepto que es el eje y fin de partida de todo, eso que le temen los codependientes y aterra a la pareja más muégano del mundo, la llamada “soledad” (y no me refiero a la prima del corrector de estilos de esta página web).

La soledad es un bien necesario y ¿por qué es un bien?

Es un bien dado a que te nutre de lo que “te hace falta en ese momento”, dado a que puedes experimentar lo siguiente:

a)Tristeza por estar solo: si la sientes porque añoras estar con alguien, extrañas como te sentías o como eras con el o ella y que te daba esa persona.

b)Enojo por estar solo: Porque recuerdas que ocurrió y te da impotencia el haber permito tal o cuál

c)Las dos anteriores

Y de alguna forma cualquiera de estas opciones te dan una oportunidad grandísima de aprendizaje y entendimiento.

Aprendizaje porque puedes notar tus acciones, de como eras y que respuesta tenías y poder buscar el no repetirlas. Entendimiento de tratar de comprender porqué la otra persona era así y aprender a leer, en el siguiente capítulo de tu vida, a no repetir lo mismo una y otra vez.

Dado este valioso camino y forma, te ayuda en forma gigantesca, transformándose en un bien pero ojo, solo si estas dispuesto a aceptar ello, dado a que la soledad no es una dosis única, el llegar a transformarla en un bien te llevará muchos días, muchos momentos que sentirás añoranza, ira, molestia, querrás tirarte al suelo y patalear, soltarás muchas lágrimas hasta que de repente ¡puuum! Dejas de sentirla y sigues avanzando como si nada estuviera pasando, sintiéndote sin querer más fuerte, más claro de tus pensamientos y que es lo que quieres y deseas.

La soledad como forma de vida

La soledad te dará el gran regalo de estar tu para ti, te dará una independencia infinita pero, como dije anteriormente, es cuestión de trabajarla, es cuestión de darle su lugar, su espacio y que suelte todo lo que tiene para ti. Podrás ya no depender de nada ni nadie a medida que le seas fiel, que quieras salir adelante y soltar eso que te esta incomodando en el zapato, porque ¿creo que ya no quieres repetir eso que te duele no?

Y al final solo te tienes a ti mismo, porque el mundo podrá pararse de cabeza pero si tu no quieres verlo o crees no necesitarlo, no cambiará nada, lucha por ti y lucha por lo que quieres, nútrete y ponte fuertecito porque ¿cómo quieres compartir algo con los demás si no tienes ni para ti mismo? Y eso que requieres compartir, te lo da la soledad.

Muchas gracias por leer “Mi Neta”, te espero la próxima semana para “Netear” más

Puedes encontrarme en todas las redes sociales como @mikeperezochoa , estoy cocinando nuevos proyectos los cuales compartiré con cada uno de ustedes

Y la Neta nos leemos a la próxima

YA NO🦋♥️


Dejo la capa en el armario, dejo de ser una superwoman, me retiro del negocio de las heroínas que está muy mal pagado. Ya no voy a pagar lo que no he roto, ni me voy a romper como un juguete de plástico desgastado por el uso. No me pincho con un huso, la bella durmiente ya ni siquiera se duerme con cuentos.

Ya no voy a correr detrás de ningún tren, pasará otro. Abandono la mala costumbre de participar en carreras que no me llevan a ninguna parte. Ahora practico el arte de respirar, inspirar y pirarme de los sitios en los que no puedo ser yo. Ya no me voy a mojar el culo para pescar peces que no son para mí. El que no sepa nadar, que aprenda. Que yo también me he ahogado en un vaso de agua y he salido a flote.

Ya no ardo por nadie, que vivir quemada es muy jodido. Voy a seguir cantando las cuarenta, pero no canciones de amor al que no tiene oído. No voy a ser el plan B de nada. Estoy aprendiendo a decir NO y me está encantando. Ya no me pongo vendas, ni en los ojos ni en las heridas. Lo que es… es, si escuece es que está curando. Y si ando perdida, ya me encontraré.

Ya no discuto, cambio de tema. Ahora mi calma no es negociable. Ya no presto mis alas, que con la tontería se me va a olvidar volar. Y no voy a preocuparme en exceso, las preocupaciones ocupan demasiado espacio y tengo que hacer hueco. Las cosas de palacio van despacio y ahora voy a ser la reina de mi reino.
…………………………………….
PD.1. No me asustan los truenos. Ya no.
PD.2. Que nadie me mienta si sé la verdad. Ya no.

Por Nadia Cohen

¡ Hola Bienvenido !

MIGUEL PÉREZ OCHOA

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Crónicas Bíblicas, El sentido del Sufrimiento, Parte 2

Cómo Glorificar a Dios

Según, todas las ramas de la teología cristiana, el propósito principal de la vida, es glorificar a Dios. Eso significa, que, de todos los propósitos que pudiera tener nuestro sufrimiento, el primero, aunque quizá, el más difícil de captar, es la Gloria de Dios.

Hay una cantidad sorprendente de pasajes Bíblicos que conectan las palabras sufrimiento y gloria.

Pablo, dice repetidamente que, nuestros sufrimientos preparan para nosotros, una gloria eterna (Ro 8:17-18, 2 Co 4:17) Pedro, agrega que nuestros sufrimientos aumentarán nuestro gozo en nuestra gloria futura (1P 4:13).

Luego, en Efesios 3:13, Pablo, dice a sus lectores, que su encarcelamiento y sus sufrimientos, son para la gloria de ellos.

Finalmente, en 1 Pedro 1:6-7, el apóstol, explica por qué sus lectores “han tenido que sufrir diversas pruebas”.

Explica, que así, también la Fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas, demostrará que digna aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele, nuestros sufrimientos, si se manejan correctamente, le dan gloria al Señor.

Muchas de las iglesias más populares de hoy, enseñan que Dios, te hará feliz, te dará salud, y te prosperará para beneficio personal.

Si aceptamos esa perspectiva, podemos considerar ofensivo, escuchar a alguien decir que las tragedias y el mal, pueden ser para glorificar a Dios. Y, de hecho, decírselo a alguien que está viendo a su madre o a su hijo, morir de cáncer. Sería confuso y cruel.

En su libro Reflexiones sobre los Salmos, C.S. Lewis, confiesa, que a pesar de que ya era cristiano, por muchos años estuvo confundido y avergonzado por los llamados de Dios a glorificarle y alabarle; a contarle a otros sobre Su grandeza, y a regocijarse en Sus excelencias.

Lewis, señaló que, entre los humanos, ese deseo de ser alabado, era considerado algo completamente repudiable. “Todos repudiamos al hombre que exige que se le reconozca continuamente su propia virtud, inteligencia, encanto.

Sin embargo, Lewis, comenzó a pensar cómo la alabanza y la gloria funcionaban de otra manera. Notó, que cuando decimos que una obra de arte es admirable, no queremos decir que, “merece” elogios en la forma en que un buen estudiante merece una buena nota. Más bien, nos referimos a que la obra de arte exige admiración, porque, es la única “respuesta adecuada o apropiada”, y que, si no le damos ese elogio, “seremos estúpidos, insensibles y grandes fracasados, pues, nos habremos perdido de algo” Y por supuesto, concluyó entonces, que, “Dios sería, por Su propia naturaleza, el único Objeto digno por Su belleza suprema, y porque satisface plenamente”.

A partir de ahí, Lewis razona, que Dios nos ordena que lo glorifiquemos, porque es la única forma de encontrar el descanso, la satisfacción y el gozo, para los cuales, fuimos creados. Él, nos llama a hacerlo, no sólo porque es lo correcto, sino también, porque lo necesitamos.

El salmista nos dice que “agradable y apropiada es la alabanza (Sal 1:47). Glorificar a Dios, es apropiado. No sólo se ajusta a la realidad, debido a que Dios es infinita y supremamente digno de alabanza, sino que, apropiado. Toda la belleza que hemos buscado en el arte, en los rostros, o en diferentes lugares, comparado al amor que hemos buscado en los brazos de otras personas, sólo está plenamente presente en Dios mismo.

Así que, toda acción en la que reconozcamos Su gloria; ya sea a través de la oración, el canto, la obediencia o la esperanza, le estamos dando a Dios lo que le corresponde y cumpliendo nuestro propósito.

EL DIOS DE GLORIA.

Gran parte de la Fe y la práctica cristiana, depende del concepto de la Gloria de Dios. Pero, ¿a qué se refiere? Es algo que los libros de teología, tratan de definir, pero, no lo logran del todo. Creo que es porque, la gloria de Dios, es en realidad, la magnitud combinada de todos los atributos y cualidades de Dios. La gloria de Dios, se refiere a lo que podríamos llamar, su infinita trascendencia. Él, no es un Dios “domesticado”. Uno que puedas controlar; Él, no es alguien que siempre se pueda comprender o esperar comprender. Dios, va más allá de nuestra comprensión, y es uno de los aspectos del Dios bíblico que más le desagrada a la gente moderna.

Siempre, estamos diciendo: “No puedo creer en un Dios que haga esto” o “No puedo creer en un Dios que juzgue a las personas”.

Una de las cosas que esto podría estar indicando, es que no deseamos a un Dios glorioso, a uno que esté más allá de nuestra comprensión. La Gloria de Dios, también habla de Su suprema importancia. La palabra hebrea para “gloria”, es Kabod, que significa, “peso”. Literalmente, el peso de Dios.

Afortunadamente, tenemos una palabra en castellano, que tiene el mismo rango léxico, y que funciona de la misma manera la palabra material.

La materia, significa lo opuesto a lo inmaterial; algo sólido, algo sustancial; pero, también puede indicar, “importancia”. Por lo tanto, cuando la Biblia dice que Dios es glorioso, significa, que debe importar, y realmente importa, más que nada más o cualquier otra persona. Y, si algo te importa más que Dios, no estarás reconociendo su Gloria; estás dándole gloria a otra cosa.

Cuando se publicó la trilogía de El señor de los anillos, en la década de 1950, la autora llamada, Rhona Fierate, se le pregunta sobre el capítulo en el que el anillo, se destruye en el río de lava; el señor oscuro, se derrumba y se derrite con él. Ella considera, que este poder irrebatible y abrumador, fuera aniquilado por la destrucción de un objeto tan pequeño. Tolkien, respondió que, en el centro de la trama, estaba el esfuerzo del señor oscuro para magnificar y maximizar su poder, colocando gran parte de él, en el anillo.

Ella, escribió, El anillo de Sauron, es sólo uno de los varios míticos ejemplos de colocar la vida, o el poder, en algún objeto externo; quedando así expuesto a la captura o destrucción con resultados desastrosos para uno mismo.

La autora, se refiere a algo como esto, una cosa es amar a alguien y obtener mucha alegría de la relación; pero, si esa persona, termina su relación contigo, y quieres suicidarte, significa que le has dado a esa persona demasiada gloria; demasiado peso en tu vida. Quizás, hayas pensado: “Si esa persona me ama, entonces, sé que soy alguien”. Pero, si esa persona te abandona, colapsas, porque le has atribuido más gloria y honor que a Dios.

Si algo te importa más que Dios, te estás colocando a ti mismo, y colocando tu corazón, en algo externo. Sólo tendrás una vida segura, cuando Dios sea lo que más te importe, es decir, cuando le des la gloria.

Hay una cosa más que decir sobre la Gloria de Dios: Es su esplendor y su belleza.

La palabra para “gloria” en el Antiguo Testamento, significa importancia y la palabra para “gloria” en el Nuevo Testamento (la palabra griega dosa) significa “alabanza y asombro, luminosidad, brillantez o belleza”.

Jonathan Edwards, dijo una vez: “Dios, no sólo es glorificado cuando vemos Su Gloria, sino también, cuando nos regocijamos en ella”.

No es suficiente decir: “Supongo que Él es Dios, así que, me tengo que sujetar”. Tienes que ver su belleza. Glorificar a Dios, no significa sólo porque tienes que hacerlo, significa, obedecerlo porque quieres hacerlo, porque te sientes atraído por Él, porque te deleitas en Él.

Es lo que C.S. Lewis entendió y explicó tan bien en su capítulo sobre la alabanza. Necesitamos belleza, hacemos todo lo posible para ponernos frente a lugares hermosos, rodearnos de música hermosa, pasar el rato con gente hermosa. Pero, esto, nos dejará vacíos si no aprendemos a ver todas estas cosas como afluentes, y a Dios mismo, como la fuente de todo.

Así que, reconocer a Dios como glorioso, no es sólo admitir Su infinita incomprensibilidad y convertirlo en lo que más importa, sino que, también implica trabajar con tu corazón para que puedas verlo como lo más agradable y hermoso que existe.

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