Enfrentar sus problemas significa que, habiendo renunciado a manejar y controlar a otros y a los juegos, ahora no le queda nada para distraerla de su propia vida, de sus problemas y de su dolor.
Este es el momento en que usted necesita empezar a mirarse en profundidad, con la ayuda de su programa espiritual, su grupo de apoyo y su terapeuta, si lo tiene.
No siempre es necesario tener un terapeuta para este proceso. En los programas de Anónimos, por ejemplo, las personas que han experimentado una gran medida de recuperación pueden convertirse en patrocinadores de los recién llegados, y en ese rol a menudo ayudan a sus patrocinados a atravesar ese proceso de auto—análisis.
Significa también que usted examine a fondo su vida actual, tanto lo que la hace sentir bien como lo que la hace sentir incómoda o infeliz. Haga listas de ambas cosas. Y también examine el pasado.
Examine todos sus recuerdos, buenos y malos, sus logros, sus fracasos, las veces que se vio lastimada y las veces que usted lastimó a otros. Examínelo todo, nuevamente por escrito.
Concéntrese en áreas de especial dificultad. Si el sexo es una de esas áreas, escriba una historia sexual personal completa. Si los hombres siempre han sido un problema para usted, comience por sus primeras relaciones con ellos y, nuevamente, haga una historia completa. ¿Sus padres? Utilice la misma técnica con ellos.
Comience por el principio y escriba. Hay mucho que escribir, es cierto, pero es una herramienta valiosísima que la ayudará a clasificar su pasado y a empezar a reconocer los patrones, los temas repetitivos, en sus luchas, con usted misma y con los demás.
Cuando inicie este proceso, haga un trabajo lo más completo que pueda antes de detenerse.
Esta es una técnica que usted querrá volver a utilizar más adelante, cuando surjan áreas problemáticas. Es probable que al principio se concentre. en las relaciones. Más tarde, en otro momento, quizá desee escribir su historial de trabajos, qué sentía respecto de cada uno de ellos antes de empezar, durante el tiempo en que estuvo empleada allí y después.
Simplemente deje que sus recuerdos, sus pensamientos y sus sentimientos fluyan. No analice lo que escribe en busca de patrones sobre la marcha; hágalo después.
Qué requiere enfrentar con coraje sus propios problemas y defectos
Usted tendrá que escribir mucho, dedicar el tiempo y las energías necesarios para lograrlo. Quizá para usted la escritura no sea una forma de expresión fácil o cómoda. Sin embargo, es la mejor técnica para este ejercicio.
No se preocupe por hacerlo a la perfección, ni siquiera por hacerlo bien. Sólo hágalo de manera que tenga sentido para usted.
Tendrá que ser completamente honesta y revelar lo más posible sobre sí misma en todo lo que escriba. Una vez que haya completado este proyecto lo mejor que pueda, compártalo con otro ser humano que la quiera y en quien usted confíe.
Esa persona debe ser alguien que entienda lo que usted trata de hacer para recuperarse y que simplemente pueda escuchar lo que usted ha escrito sobre su historia sexual, su historia de relaciones, su historia con sus padres, sus sentimientos para consigo misma y los hechos de su vida, buenos y malos.
La persona a quien usted elija para escucharla debe, obviamente, ser compasiva y comprensiva. No hay ninguna necesidad de comentarios, y esto debe quedar entendido desde el comienzo. Nada de consejos, nada de aliento. Sólo escuchar.
A esta altura de su recuperación, no elija a su pareja para que escuche todo esto sobre usted. Mucho, mucho tiempo más tarde podrá decidir compartir con él lo que ha escrito, o no. Pero ahora no es apropiado compartirlo con él. Usted deja que alguien escuche eso para que usted pueda experimentar lo que es contar su propia historia y ser aceptada. No es un mecanismo para planchar arrugas en la relación. Su propósito es el autodescubrimiento, y punto.
Por qué es necesario enfrentar con coraje sus propios problemas y defectos
La mayoría de quienes amamos estamos atrapadas en el hábito de culpar a otros por la infelicidad de nuestra vida, mientras negamos nuestras propias fallas y nuestras propias decisiones.
Este es un enfoque canceroso de la vida, que debe extirparse de raíz y eliminarse, y la forma de hacerlo es examinarnos a fondo y con honestidad. Sólo al ver nuestros problemas y fallas (y también nuestros aspectos buenos y éxitos) como nuestros, en lugar de verlos como de alguna manera relacionados con él, podemos tomar las medidas necesarias para cambiar aquello que hay que cambiar.
Qué implica enfrentar con coraje sus propios problemas y defectos
En primer lugar, es muy probable que usted pueda renunciar a la culpa secreta relacionada con muchos de los acontecimientos y sentimientos del pasado. Esto despejará el camino para permitir que en su vida se pongan de manifiesto más alegrías y actitudes más sanas.
Luego, como alguien ha oído sus peores secretos y eso no la ha destruido a usted, comenzará a sentirse más a salvo en el mundo.
Cuando usted deja de culpar a los demás y asume la responsabilidad por sus propias decisiones, queda en libertad de abrazar toda clase de opciones que no estaban a su alcance cuando usted se veía como víctima de los demás. Eso la prepara para comenzar a cambiar aquellas cosas de su vida que no le hacen bien, ni son satisfactorias ni le dan plenitud.
TODOS somos merecedores de estar en espacios y relaciones que nos hagan feliz que alimenten nuestra alma y nos ayuden a crecer.
Nunca olvidemos que somos dignos de conexiones amorosas, nutritivas, amables y auténticas que nos hagan resplandecer. Entonces, antes de conformarte con algo menos, recuerda que los lugares que visitas y las personas con las que viajas por la vida deben hacerte sentir segura, amada y suficiente.
Mereces que los demás te traten bien, ser amada y respetada. Ser feliz, que, tus necesidades siempre estén satisfechas, las del cuerpo y las del alma. Vale la pena invertir tiempo y energía en ti.
Eres capaz de grandes cosas. Tus sentimientos son prioritarios. Tienes poder y sabiduría dentro de ti. Lo que quieres importa.
Eres digna de amor y de poder brillar a tu manera siempre.
Tantas cosas que vivimos; incertidumbres…quizás, malos sabores de boca; muchos, quizá, ya no llegaron a culminar un año más.
¿Pero, sabes? ¡Dios, estuvo contigo y conmigo!
Aunque no lo podamos ver, pero, Él cuidó de ti y de tu familia, quizás, no tuvimos los recursos para hacer cosas; un viaje, una casa, un auto, etc. ¡Pero, de lo que estoy seguro, es que Dios no nos dejó sin comer, sin respirar, y mucho menos sin buena salud!
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
1 Tesalonicenses 5:16-18 RVR1960.
Nuestro mejor estilo de vida, es vivir agradecido por todo.
Sabes…si tú agradeces por lo poco que tuviste, Dios se agrada de ti, y te colmará de Bendiciones, que quizás, ahorita, no las puedas ver, pero, déjame decirte esto:
“Un grupo de nubes con un torno gris, al cielo, quizás no le da un gran matiz, pero, aunque aparenta tener mal aspecto; tranquilo, que es el tiempo perfecto.
Gota a gota, ya se nota la llegada del tiempo bueno. Corriendo prepara el terreno que está a punto de suceder.
Gota a gota, ya se nota la llegada del tiempo bueno. Corriendo prepara el terreno, pues del cielo vendrá a tu vida, y a la vida de tus familiares y amigos, esa lluvia de esperanza…esa lluvia de bendiciones”
¡Y, tranquilo, que Dios te estuvo preparando para esto!
¡Agradecido!
Es el tiempo de agradecer por todo, dale gracias a Dios porque estás vivo y tienes familia. Y en este tiempo de las fiestas decembrinas, y que llegamos a la navidad, que no sólo sea un día más y dejarlo pasar. La navidad, si bien es cierto, es cuando se conmemora el nacimiento del Señor Jesús; pero, la verdadera navidad, es vivir agradecidos todos los días, porque Jesús, el Hijo de Dios, habita en nuestros corazones.
Y no sólo esperar a estas fechas para abrazar a alguien, sino por el contrario, que todos, y cada uno de nuestros días, lo vivamos en paz, en amor y en armonía, compartiendo con nuestras familias.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. S. Juan 3:16 RVR1960.
Aquí, el verdadero significado de la navidad. que regalo más grande y más hermoso que un Padre a sus hijos, que darnos salvación y vida eterna!
Y a través, del sacrificio de Jesús en la cruz del calvario, tú y yo, mi querido lector, podemos tener la prueba del amor infinito de Dios para con nosotros, y la seguridad de una vida eterna; y que un día estaremos caminando en las calles de oro, y veremos el mar de cristal.
¡¡Vive agradecido!! ¡¡Y que Dios te colme de bendiciones!!
Te suplico que me des las fuerzas suficientes para poder enfrentar mis problemas y mis necesidades. Por favor acompáñame en todas mis actividades en este día, bendice mi trabajo, ayúdame a vencer todas las dificultades y avanzar con paso firme en mi camino hacia la felicidad y la realización.
Por favor líbrame de todo mal, del peligro y del enemigo malintencionado, cubre mi vida y la vida de mi familia con tu manto y permítenos sentir tu divina presencia en cada momento y en todo lugar.
Amado Dios, en esta mañana te doy gracias por un nuevo día, por un nuevo comienzo, por las nuevas oportunidades y por las bendiciones con que Tú colmarás mi existencia. Te amo y confío en Ti, por eso te entrego todas mis obligaciones, pues sé que contigo a mi lado nunca me hará falta nada,
Dejar de manejarlo y controlarlo significa no ayudarlo ni aconsejarlo. Supongamos que este otro adulto a quien usted está ayudando y aconsejando tiene tanta capacidad como usted para encontrar un empleo, un apartamento, un terapeuta, una reunión de A. A., o cualquier otra cosa que necesite.
Quizá no tenga tanta motivación como usted para encontrar esas cosas para sí mismo, o para solucionar sus propios problemas. Pero cuando usted trata de solucionarle sus problemas, él queda liberado de su propia responsabilidad por su propia vida. Entonces usted queda a cargo del bienestar de él, y cuando sus esfuerzos fallan, él la culpará a usted.
Permítame darle un ejemplo de cómo funciona esto. Con frecuencia recibo llamadas de esposas y novias que desean concertar una cita para su pareja.
Yo siempre insisto en que sean los hombres quienes concierten la cita. Si la persona que se supone será el paciente no tiene suficiente motivación para elegir su propio terapeuta y concertar su propia cita, ¿cómo espera estar motivado para seguir en terapia y trabajar por su propia recuperación?
Antes, en mi carrera de terapeuta, yo solía aceptar esas citas, pero después siempre recibía otra llamada de la esposa o novia para decirme que él había cambiado de idea respecto de consultar a alguien, o que no quería ver a una mujer terapeuta, o que quería ver a alguien con distintas credenciales.
Entonces esas mujeres me preguntaban si podía recomendarles a otro profesional a quien pudieran llamar para concertar otra cita para él. Aprendí a no aceptar nunca citas concertadas por alguien que no fuera el paciente y a pedir a esas esposas y novias que vinieran a verme por ellas mismas.
No manejarlo ni controlarlo también significa salirse del rol de alentarlo y elogiarlo. Es probable que usted haya utilizado esos métodos para tratar de que él hiciera lo que usted quería, y eso significa que se han convertido en herramientas para manipularlo.
El elogio y el aliento están muy cerca de la presión, y cuando usted hace eso nuevamente está tratando de controlar la vida de él. Piense por qué usted alaba algo que él ha hecho. ¿Lo hace para ayudar a elevar su amor propio?
Eso es manipulación. ¿Lo hace para que él continúe con la conducta que usted está elogiando? Eso es manipulación. ¿Lo hace para que él sepa lo orgullosa que está? Eso puede ser una carga pesada para él. Deje que él desarrolle su propio orgullo a partir de sus propios logros. De otro modo, se acercará peligrosamente a un rol de madre para con él. El no necesita otra madre (¡por mala que haya sido su madre!) y, lo que es más pertinente: usted no necesita que él sea su hijo.
Significa dejar de observarlo. Preste menos atención a lo que él está haciendo y más atención a su propia vida. A veces, cuando usted comience a abandonar estas conductas, su pareja «elevará su apuesta inicial», por así decirlo, para que usted siga observándolo y sintiéndose responsable por el resultado.
De pronto, las cosas pueden ir de mal en peor para él. ¡Deje que así sea! El debe solucionar sus propios problemas, no usted. Deje que él asuma toda la responsabilidad por sus problemas y todo el crédito por sus soluciones.
Photo by lalesh aldarwish
Manténgase afuera. (Si usted está ocupada con su propia vida y practicando su propio desarrollo espiritual, le resultará más fácil apartar los ojos de él.)
Significa desprenderse. Para eso es necesario que usted desembarace su ego de los sentimientos de él y, especialmente, de sus acciones y los resultados de las mismas. Es necesario que usted le permita ocuparse de las consecuencias de su conducta, que no lo salve de su dolor. Puede continuar queriéndolo, pero no lo cuide. Permítale encontrar su propio camino, tal como usted está tratando de encontrar el suyo.
Qué requiere dejar de manejarlo y controlarlo
Requiere aprender a no decir ni hacer nada. Esta es una de las tareas más difíciles que usted enfrentará en la recuperación.
Cuando la vida de él es inmanejable, cuando todo en usted quiere hacerse cargo, aconsejarlo y alentarlo, manipular la situación de cualquier manera que usted pueda, debe aprender a estarse quieta, a respetar a esa otra persona lo suficiente para permitir que la lucha sea de él, no de usted.
Requiere enfrentar sus propios miedos con respecto a lo que podría pasarle a él y a su relación si usted deja de manejarlo todo, y luego se esfuerza por eliminar esos miedos en lugar de manipularlo a él.
Requiere que usted use su práctica espiritual para sostenerse cuando se asuste. Su desarrollo espiritual cobra especial importancia cuando usted aprende a dejar de sentir que debe dirigir todo.
En realidad, se puede llegar a producir la sensación física de caer desde un acantilado cuando usted comienza a dejar de controlar a otros en su vida. La sensación de no tener control sobre sí misma cuando deja de intentar controlar a otros puede ser alarmante.
Aquí puede serle útil su práctica espiritual, porque en lugar de abandonarse a un vacío, usted puede ceder el control de quienes ama a su poder superior.
Requiere un concienzudo análisis de lo que es, en lugar de lo que usted espera que sea. Cuando usted deja de controlar y manejar, también debe abandonar la idea de que «cuando él cambie seré feliz».
Es posible que él no cambie nunca. Usted debe dejar de intentar hacerlo cambiar. Y debe aprender a ser feliz de todos modos.
Por qué es necesario dejar de manejarlo y controlarlo
Mientras usted se concentre en cambiar a alguien sobre quien no tiene poder (y nadie tiene poder para cambiar a nadie más que a sí mismo), no puede emplear sus energías para ayudarse a sí misma.
Lamentablemente, el hecho de cambiar a alguien nos resulta mucho más atractivo que trabajar en nosotras mismas, de modo que hasta que abandonemos la noción anterior nunca podremos ponemos a trabajar en la segunda.
La mayor parte de la insania y la desesperación que usted experimenta proviene directamente de sus intentos de manejar y controlar lo que no puede.
Piense en todos los intentos que ha hecho: los interminables sermones, los ruegos, las amenazas, extorsiones, tal vez incluso violencia, todos los caminos que ha probado y que no han dado resultado.
Y recuerde cómo se sintió después de cada intento fallido. Su autoestima se redujo más aun, y se volvió más ansiosa, más impotente, más furiosa. La única manera de salir de todo eso es abandonar los intentos de controlar lo que no puede: a él y su vida.
Finalmente, es necesario dejar de hacerlo porque él casi nunca cambiará ante esa presión por parte de usted. Lo que debiera ser problema de él empieza a parecer de usted y, de alguna manera, usted termina atascada en ese problema a menos que deje de intentarlo.
Aun cuando él trate de apaciguarla con alguna promesa de cambiar sus costumbres, es probable que vuelva a su viejo comportamiento, a menudo con mucho resentimiento hacia usted. Recuerde:
si usted es la razón por la cual él abandona una conducta, también será la razón por la cual la reanude.
«No la he visto llorar.
He visto cómo sabe coserse las heridas y cómo se divierte y sonríe cuando todo termina y la vida le toma un retrato a su existencia.
Doy fe de que aún mira como entonces, de que es valiente y terca desde entonces.
Doy fe de que aún necesito recargarme en su espalda para mirar al mundo que nos mira».
2Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae;Y todo lo que hace, prosperará.
Salmo 1:2-3
El año 2020 fue tan fuerte lo que vivimos, se hablaba de una pandemia mundial que mató a muchas personas y teníamos que estar encerrados en casa. Tengo una amiga que es psicóloga, me habló de temas como la depresión profunda y que eso se puede ver en un dibujo.
Me pidió que me dibujara. Esa vez me dibujé muy bien, me puse con un peinado y vestido bonito, me comentó que eso quería decir que estaba muy estable, lo único que no me dibujé fueron las piernas, ya que, siempre he pensado que Jesús me sostiene, y muchas veces siento dolor en las piernas por mi sobre peso.
Mi amiga me pidió durante la pandemia que hiciera el mismo dibujo. Me dibujé diferente; mi cabello era como si estuviera asustada, mi cara también era de susto, me preguntó por qué me había dibujado así, le comenté, que el maestro que me dio clases en línea, me pidió que me dibujara, y salió esa imagen. Ella me comentó que se debía a que la pandemia nos tenía en el encierro, desafortunadamente, en ese tiempo, murieron mi pastora y copastora, y me afectó bastante.
La primera parte, para dejar a un lado la pandemia, fue distraerme escuchando música, tomar clases en línea; pensé que no ayudaba nada hacerlo así.
Lo mejor fue irme a un lugar más profundo con Dios. La segunda parte que tuve, fue como el árbol del Salmo 1, que sus raíces se empiezan a extender a las aguas, y el estar más cerca de Dios tomando de su agua, hizo que no me marchitara de este tiempo tan duro, y empecé a sanar muchas cosas que habían aflorado, y pude estar más cerca de Él; y esa fue mi tercera enseñanza, porque este año, he ido a caminar con Dios de la mano. En resumen, esos son mis 3 aprendizajes.
Dios nos hace fieles, pero en realidad, Él es el único que lo es, tenemos que reconocer que, sin Él, no hubiéramos podido estar, ni avanzar en los años.
Que tengan un año más profundo con Dios.
Photo by Ric Rodrigues
Amado Dios, hoy me acerco hasta Ti para darte gracias por velar mi sueño y regalarme un nuevo día. Gracias Señor por permitirme ver los rayos del sol y sentir el rocío y la frescura de esta encantadora mañana. Gracias porque Tú eres un Dios maravilloso y me has regalado un hogar y una bella familia.
Señor, te pido que hoy mi día este lleno esperanza que todo nuestro ser, nuestra casa y lo que con bondad nos has dado estará bajo tu cuidado y pongo mi vida y la vida de mi familia en tus manos. Por favor bendícenos y haz que nunca nos falte la salud, el alimento, el amor, la paz y tu guía.
Acompáñanos a lo largo de la jornada y danos la sabiduría y la valentía para continuar por encima de cualquier oposición y en tu nombre alcanzar la victoria.
Cada parte de la historia de Marcos muestra un poco más de quién es Jesús, de su poder, de su propósito y de su comprensión de sí mismo. Marcos va revelando quién es Jesús gradualmente, como haría un narrador experto.
Pero al mismo tiempo informa de manera fiel y veraz. El comienzo de nuestra nueva historia está cargado de un gran número de detalles. En su libro Jesus and the Evewitnesses (Jesús y los testigos oculares), el erudito bíblico Richard Bauckham examina las características de la memoria de los testigos.
Una de las marcas de este tipo de testimonios es el «detalle irrelevante». Las historias inventadas y ficticias contienen detalles que hacen avanzar la narración o expresan el mensaje que el autor quiere transmitir.
Pero los testigos hacen constar muchos detalles por el simple hecho de que los recuerdan. Es cierto que muchos escritores de ficción hoy en día añaden pequeños detalles a sus historias para conferirles un aire más realista. Sin embargo, esa no era la manera en la que se componían las leyendas en la antigüedad.
Según Bauckham, los académicos que creen que el Evangelio de Marcos es un cuento tienen problemas a la hora de explicar por qué Marcos, en la historia que estamos a punto de estudiar, nos dice que Jesús comenzó a cruzar el mar de Galilea con otras barcas a su alrededor o por qué añade que Jesús dormía en el barco sobre una almohada. Este tipo de detalles no sirven para que el argumento avance ni para desarrollar el carácter de los personajes. Vincent Taylor, un famoso erudito biblico del siglo XX, dijo que estos datos «no eran necesarios para contar la historia» y, por lo tanto, son el rastro de «recuerdos genuinos». Así.
Marcos aporta de primera mano la versión de Pedro. Sabemos que esta historia, que trata sobre el poder de Jesús. ocurrió en verdad. Subamos a la barca y aprendamos acerca de el poder junto con los propios discípulos:
Ese día al anochecer; les dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado». Dejaron a la multitud y se fueron con él en labarca donde estaba. También lo acompañaban otras barcas.
Se desató una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que va comenzaba a inundarse. Jesús, mientras tanto estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos le despertaron.
«Maestro – dijeron -, ¿no te importa que nos ahoguemos?» (Marcos 4:35-38) El mar de Galilea se encuentra a 213,5 metros bajo el nivel del mar, y a tan solo a unos 48 kilómetros se sitúa el Monte Hermón. con una altitud de 2.804 metros. El aire frío de las montañas continuamente choca con el aire caliente que sube del mar de Galilea y, en consecuencia, hay tormentas y ráfagas de viento impresionantes. Los pescadores profesionales de Galilea, como los discípulos de Jesús, estaban acostumbrados a ellas. Por lo tanto, esta tormenta debió ser increíble, ya que aunque eran navegantes expertos, pensaban que iban a morir. Le gritaron a Jesús:
«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» ¿Cómo responde Jesús? Marcos escribe: Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar: «¡Silencio! ¡Cálmate!». El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.
«¿Por qué tenéis tanto miedo? dijo a sus discípulos-. ¿Aún no tenéis fe?» Ellos estaban espantados y se decían unos a otros:
«¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Marcos 4:39-41) Jesús se despertó y ocurrieron dos cosas increíbles. La primera:
Sus palabras, una orden de una sencillez asombrosa. No se preparó, no se arremangó, ni levantó la varita mágica. No hubo ningún hechizo. Dijo: ¡Silencio! ¡Cálmate! Eso es todo. A un huracán Jesús simplemente le dice Silencio! Cálmate!, lo que le dirías a un niño revoltoso.
La segunda cosa sorprendente es que la tormenta se somete como un niño obediente.
«Y El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo». Parece una redundancia hasta que te das cuenta de que Marcos habla primero del viento y luego del agua.
«Completamente tranquilo» podría traducirse de manera literal como «calma total». ¿Has visto alguna vez agua tan lisa como el vidrio, sin ninguna ola? En ella, puedes ver tu reflejo.
Podría ser una coincidencia el hecho de que el viento parase después de que Jesús lo reprendiese. No obstante, si alguna vez has estado es un crucero o has vivido en la playa, sabes que incluso cuando el viento se detiene y una tormenta termina, las olas siguen golpeando la orilla durante horas.
Pero cuando Jesús dice ¡Silencio! Cálmate!, no solo el viento cesa sino que el agua de repente se calma del todo.
Uno de los detalles en los que coinciden todas las culturas antiguas es que ningún otro poder, sino el de Dios, podía controlar el mar. En las leyendas y culturas antiguas, el mar era un símbolo de destrucción imparable. El océano enfurecido tenía un poder incontrolable e implacable que solo Dios podía controlar. ¿Has oído hablar alguna vez de la historia del rey Canuto, un rey danés del siglo XI?
Los cortesanos más aduladores le estaban halagando en exceso y les preguntó: «;Soy como Dios?» Fue a la costa y dijo:
«Detente!». Pero, por supuesto, las olas en el océano continuaron yendo de un lado a otro. Lo que pretendía transmitir es que «Solo Dios puede parar el mar. Yo no puedo; no soy Dios»
Sin embargo, Jesús puede ejercer ese poder que solo Dios tiene. Y hay que recordar que Jesús no invocó a nadie, no conjuró ninguna autoridad superior. Si lees cualquier leyenda antigua sobre milagros de sanación, el curandero siempre invocaba a un poder superior. Decían:
» En el nombre de ____________ te digo… Jesús dice. sin más, cálmate tormenta.
Cuando Jesús estaba con los fariseos el día de reposo dijo: «No soy solo alguien que puede mandaros que descanséis» ; yo soy el descanso mismo». Así que con sus acciones ahora Jesús demuestra: «Cualquier persona o cosa del universo que tiene algún tipo de poder lo ha tomado de mí»
Esta afirmación es impresionante. Si es verdad, ¿ quién es este hombre y qué significa esto para nosotros? Hay dos opciones.
Podrías defender que este mundo es el resultado de una «tormenta» monumental; estás aquí por accidente, debido a fuerzas de la naturaleza fortuitas y violentas, debido al Big Bang, y cuando mueras te convertirás en polvo. Y cuando el sol salga, no habrá nadie que recuerde lo que has hecho, así que, al final, el que hayas sido una persona cruel o amable realmente no tiene ninguna importancia. Sin embargo, si Jesús es quien dijo ser, la vida tiene otra perspectiva. Si es el Señor de la tormenta, entonces no importa cómo esté el mundo, o cómo esté tu vida, verás que Jesús provee toda la sanidad, todo el descanso y todo el poder que podrías desear.
Un poder incontrolable este pasaje de Marcos contiene también algunos elementos cómicos. Observa el estado emocional de los discípulos:
Jesús, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, así que los discípulos le despertaron.
«Maestro dijeron -, ¿no te importa que nos ahoguemos? Él se levanto reprendió al viento y ordenó al mar: «¡Silencio! ¡Calmate!»
El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo «¿Por qué tenéis tanto miedo? – dijo a sus discípulos-. ¿Aun no tenéis fe?» Ellos estaban espantados y se decían unos a otros
El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo «¿Por qué tenéis tanto miedo? – dijo a sus discípulos-. ¿Aun no tenéis fe?» Ellos estaban espantados y se decían unos a otros «¿ Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»
Antes de que Jesús calmase la tormenta, tenían miedo. Pero después de que Jesús la detuvo, están aterrorizados! ¿Por qué? Antes de que Jesús se despertase, Marcos dice que la barca estaba a punto de hundirse, casi llena de agua. Los discípulos no podían achicar el agua lo suficientemente rápido; sabían que en cuestión de segundos la barca se hundiría e iban a morir. Así que despertaron a Jesús y le dijeron:
«¿no te importa que nos ahoguemos?» Esta imagen coincide con lo que hay en nuestro corazón, ya que cualquier que haya intentado llevar una vida de fe en este mundo se ha sentido así en algún momento. Todo va mal, te estás hundiendo y parece que Dios está dormido o ausente, sin ser consciente de lo que ocurre. Si nos amases, dicen los discípulos, no dejarías que pasásemos por todo esto. Si nos amases, no estaríamos a punto de hundirnos. Si nos amases, no dejarías que soportásemos este peligro mortal. Jesús calmó la tormenta y entonces les contestó. ¿Acaso les dijo entiendo cómo os habéis sentido? No, sino que les preguntó: «¿Por qué tenéis tanto miedo?»
¿Te imaginas qué debían de pensar los discípulos? ¿A qué te refieres con que por qué tenemos tanto miedo?
Teníamos miedo de ahogarnos. Teníamos miedo de que no nos amases, porque si nos amaras, no habrías dejado que nos ocurriera todo esto
«¿Por qué tenéis miedo?» Sin embargo, la idea que hay detrás de la pregunta de Jesús es que la premisa de los discípulos es errónea. Ya deberíais saberlo.
Yo sí permito que las personas que amo pasen por tormentas. No había ninguna razón para que cundiera el pánico.
Si no había razones para que cundiera el pánico durante la tormenta, tampoco había razones para tener miedo cuando todo se calmó. Pero Marcos escribe: «Estaban espantados y se decían unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?»
tanto miedo?» ¿Te imaginas qué debían de pensar los discípulos?
¡A qué te refieres con que por qué tenemos tanto miedo?
Teníamos miedo de ahogarnos. Teníamos miedo de que no nos amases, porque si nos amaras, no habrías dejado que nos ocurriera todo esto.
Sin embargo, la idea que hay detrás de la pregunta de Jesús es que la premisa de los discípulos es errónea. Ya deberíais saberlo.
Yo sí permito que las personas que amo pasen por tormentas. No había ninguna razón para que cundiera el pánico.
Si no había razones para que cundiera el pánico durante la tormenta, tampoco había razones para que cundiera el pánico durante la tormenta, tampoco había razones para tener miedo cuando todo se calmó. Pero Marcos escribe:
«Estaban espantados y se decían unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?»
¿Por qué estaban más aterrados cuando todo se calmó durante la tormenta? Es debido a que Jesús era tan incontrolable como la tormenta. La tormenta tenía mucho poder y no podían controlarla.
Jesús tenia un poder infinitamente mayor, así que tenían aún menos control sobre él. Sin embargo, existe una gran diferencia.
Una tormenta no te ama. La naturaleza va a desgastarte, destruirte. Si vives durante mucho tiempo, al final tu cuerpo fallará y morirás. Y quizás ocurrirá antes, por un terremoto, un incendio o algún otro desastre natural. La naturaleza es violenta y arrolladora; tiene un poder incontrolable y te va alcanzar tarde o temprano.
Quizás estás pensando pero si me acerco a Jesús, él tampoco lo puedo controlar. Si, Él permite que ocurran cosas que tú no entiendes. No actúa según tu plan, y no le encuentras sentido a muchas de las cosas que hace. Pero si Jesús es Dios, es lo suficientemente grande para tener razones para dejarte pasar por cosas que no entiendes. Su poder no tiene limites, pero su sabiduría y su amor tampoco. La naturaleza no se preocupa por ti, le eres indiferente, pero el amor de Jesús por ti es un amor
«indomable». Si los discípulos hubiesen entendido que Jesús les amaba, si en verdad hubieran entendido que no solo es poder, sino que también es amor, no hubiesen tenido miedo. Su premisa de que si Jesús les amaba no les ocurriría nada malo era errónea.
Puede amar a alguien y aun así dejar que le ocurran cosas malas, porque es Dios y sus planes son mayores que los nuestros.
Si crees que Dios es tan grande y poderoso que puedes enfadarte con El porque no evita tu sufrimiento, entonces también tienes que creer que un Dios tan grande y poderoso puede hacer cosas que tú no entiendes. Tienes que aceptarlo.
Mi maestra Elisabeth Elliot lo expresó de manera hermosa a través de dos
frases breves:
«Dios es Dios, y porque es Dios es digno de mi adoración y mi servicio. No encontraré descanso en ningún sitio que no sea su voluntad, y, necesariamente, esa voluntad está infinitamente, inmensurablemente, indescriptiblemente más allá de tener miedo cuando todo se calmó.» Pero Marcos escribe:
«Estaban espantados y se decían unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?»
¿Por qué estaban más aterrados cuando todo se calmó durante la tormenta? Es debido a que Jesús era tan incontrolable como la tormenta. La tormenta tenía mucho poder y no podían controlarla.
Jesús tenia un poder infinitamente mayor, así que tenían aún menos control sobre él. Sin embargo, existe una gran diferencia.
Pero si Jesús es Dios, es lo suficientemente grande para tener razones para dejarte pasar por cosas que no entiendes. Su poder no tiene limites, pero su sabiduría y su amor tampoco. La naturaleza no se preocupa por ti, le eres indiferente, pero el amor de Jesús por ti es un amor «indomable».
Si los discípulos hubiesen entendido que Jesús les amaba, si en verdad hubieran entendido que no solo es poder, sino que también es amor, no hubiesen tenido miedo. Su premisa de que si Jesús les amaba no les ocurriría nada malo era errónea.
Puede amar a alguien y aun así dejar que le ocurran cosas malas, porque es Dios y sus planes son mayores que los nuestros.
Si crees que Dios es tan grande y poderoso que puedes enfadarte con El porque no evita tu sufrimiento, entonces también tienes que creer que un Dios tan grande y poderoso puede hacer cosas que tú no entiendes. Tienes que aceptarlo.
El único lugar en el que estarás a salvo es en la voluntad de Dios.
Pero debido a que Él es Dios y tú no, nunca llegarás a entender de forma completa qué es lo que va a hacer, porque, necesariamente, su voluntad es demasiado grande y demasiado asombrosa para que nosotros podamos entenderla. Quizá pienses,
«¿y eso no es peligroso?».
«¿Quién ha dicho que no sea peligroso?
Pero El es bueno. El es el Rey».
El alto coste del poder Jesús pregunta a los discípulos: «¿Aún no tenéis fe?», que se podría traducir por ;Dónde está vuestra fe?» Me encanta esta manera de expresarlo. Al preguntarlo así, Jesús está incitándoles a ver que el factor esencial de la fe no es su fuerza, sino en quién se basa.
Imagina que te estás cayendo por un precipicio y hay una rama que es lo suficientemente fuerte como para aguantarte, pero tú no sabes cuánto resistirá. Cuando caigas, tendrás el tiempo justo para agarrarte a la rama. ¿Cuánta fe tienes que tener en la rama para que te salve? ¿Hasta estar completamente seguro de que te puede salvar? Por supuesto que no. Solo tienes que tener fe para aferrarte a la rama. Vemos, pues, que no es la calidad de tu fe lo que te salva; lo que te salva es aquello en lo que basas tu fe.
No importa qué sientas acerca de la rama; lo que importa es la rama. Y Jesús es la rama.
Volvamos a la historia de George McDonald La princesa y los duendes de la que hablamos anteriormente. Curdie, un minero joven y robusto, ha sido capturado por los duendes y está atrapado en una cueva.
Una noche la pequeña Irene escucha a los trasgos desde su casa y saca el hilo mágico que le dio su abuela y comienza a seguirlo. La lleva justo hacia la oscuridad que ella más teme, pero lo sigue con fe, encuentra a Curdie y lo saca de alli,
Pero Curdie no puede ver, ni sentir el hilo. Le dice a Irene: «Seria un ingrato si negara que tú me has sacado de la cueva, pero no creo ni en tu abuela, ni en el hilo». Enfadada, ella protesta:
» Pero yo no hubiera sido capaz de hacer nada sin el hilo!» Cuando la abuela vuelve a aparecer, dice: «Es un gran chico Curdie. Y muy valiente. ;No estás contenta de haberle ayudado a salir de apuros?»
«Claro que si, abuela», dice Irene, «Pero ha hecho mal en no creerme, cuando yo todo lo que le estaba contando era la pura verdad». La abuela responde de la siguiente manera: «La gente solo cree lo que puede y hasta donde alcanza. Y los que tenemos más fe no debemos juzgar duramente a los que tienen menos.
Dudo mucho, Irene, de que tú hubieras creído tantas cosas si no las hubieras visto por ti misma». Lo que McDonald está diciendo es muy importante y es profundamente bíblico. Aquellos que creen más no deberían tratar con dureza a los que creen menos.
¿Por qué? Porque en última instancia, la fe no es una virtud, sino un regalo.
Si quieres creer pero no puedes, deja de mirar hacia dentro, deja de mirarte a ti. Ve a Jesús y dile: «Ayúdame a creer». Ve a El y exclama: «¡Así que eres tú el que da fe! He intentado conseguirla a través de la razón y del pensamiento, de la meditación, he ido a la iglesia con la esperanza de que un sermón me conmovería; he intentado conseguir fe por mí mismo. Ahora veo que tú eres la fuente de fe.
«Por favor, dámela». Si lo haces, descubrirás que Jesús ha estado buscándote; Él es el autor de la fe, el que la da, y es a la vez el objeto de la fe.
Algo poco corriente ocurre con la forma en la que reaccionamos ante este pasaje de la tormenta. Los discípulos siempre metían la pata, y normalmente nos reímos y decimos:
«Es que no le creían». Pero no nos sentimos así en este caso, ¿verdad? Esta vez comprendemos a los discípulos. Ha habido una tormenta, Jesús estaba dormido, estaban a punto de hundirse y se vinieron abajo.
Pensaban que Jesús no les amaba. Él se despertó y le dijo: «Si supieseis cuánto os amo, no os hubieseis preocupado».
Eso es prácticamente imposible, pensamos; sabemos que es imposible tomarse con calma una tormenta.
Sin embargo, tenemos algo que los discípulos no tenían en ese momento. Tenemos un recurso que nos permite estar tranquilos a pesar de la tormenta que se ha desatado a nuestro alrededor. Una pista:
Marcos de manera intencionada ha descrito este episodio utilizando un lenguaje que es paralelo, casi idéntico, al lenguaje del famoso pasaje bíblico de Jonás.
Tanto Jesús como Jonás estaban en un barco, ambas embarcaciones se cruzaron con una tormenta y las descripciones de las tormentas son casi idénticas. Tanto Jesús como Jonás estaban dormidos. Además, en ambas historias los que estaban dirigiendo el barco despiertan al que duerme y le dicen:
«Vamos a morir». Y en ambos casos, hay una intervención divina milagrosa y el mar se calma. Dos historias casi idénticas con una sola diferencia. En medio de la tormenta, Jonás les dice a los marineros:
«Solo se puede hacer una cosa. Si yo perezco, sobreviviréis. Si muero, viviréis» (Jonás 1:12).
Y le lanzaron al mar, lo cual no ocurre en la historia de Marcos, ¿o sí? Creo que Marcos nos muestra que, en realidad, las historias no son tan diferentes cuando te alejas un poco y observas teniendo en mente el resto de la historia de Jesús. En el Evangelio de Mateo, Jesús dice:
«Uno mayor que Jonás se encuentra aquí» y se refiere a sí mismo. Soy el verdadero Jonás. Jesús quería decir lo siguiente: Algún día voy a calmar todas las tormentas, calmar todas las olas. Voy a destruir la destrucción, romper la ruptura, matar la muerte. ¿Cómo puede hacerlo? Solo puede hacerlo porque cuando estaba en la cruz le lanzaron, por voluntad propia como a Jonás, a la tormenta fatal, a las olas definitivas, las olas del pecado y la muerte. Jesús fue lanzado a la única tormenta que en realidad puede hundirnos, que es la tormenta de la justicia eterna, de lo que debemos por nuestra maldad. Esa tormenta no se calmó no hasta que arrasó con El.
Si grabas en lo más profundo de tu ser la imagen de Jesús doblegando a la tormenta , nunca dirás: «Dios, ¿es que no te importo?». Y si sabes que no te abandonó en esa terrible tormenta, ¿Qué te hace pensar que te abandonará en esas tormentas mucho más pequeñas por las que estás pasando ahora?
Y, algún día, por supuesto, regresará y calmará todas las tormentas para siempre.
Y si interiorizas esta idea en lo más profundo de tu ser, sabrás que te ama. Sabrás que se preocupa. Y entonces tendrás el poder de enfrentarte a cualquier cosa en la vida con serenidad.
No habrán de anegarte las olas del mar;
si en aguas profundas te ordeno salir:
pues siempre contigo en angustia estaré, y todas tus penas podre bendecir:
Al alma que anhele la paz que hay en Mi, jamás en sus luchas la habré de dejar:
Tercera semana de “Mi Neta” y en verdad estoy muy contento con la recepción del público, he recibido un par de correos de ustedes donde me han platicado su neta, como viven el día a día y alguna que otra historia que deja mucho que pensar, reflexionar y que compartiré más adelante en este espacio.
Si gustas compartirme tu historia, escríbeme a miguel.perez@grupopozzeidon.com.mx
Después de el spot comercial, comencemos “Mi Neta”
Hola que tal, mi nombre es “Mike” Miguel Pérez Ochoa y es un gusto estar una vez más con ustedes. En esta entrega les compartiré la parte dos de la entrevista que tuve con Evita, mi abuela materna, hija mayor del matrimonio de Agustín García y Efigenia Montes.
Como leyeron en el capítulo anterior, su familia era humilde y numerosa, compartían casa con las tías y los primos, era una chica con sueños y deseos, los cuales se vieron truncados por decisiones clasificadas por ella como malas. Se casó, se embarazó y dejó todo ello atrás.
De este matrimonio tuvo una hija, pero por las malas elecciones, el hombre en cuestión nunca se hizo cargo, tomando las riendas de la familia su padre.
De profesión policía del entonces Distrito Federal, el Señor Agustín García apoyó a su hija y nieta, siendo su “compinche” toda la vida. Siendo la luz de sus ojos su nieta y dando hasta la camisa por ella.
¿Qué tan importante es el apoyo y la unión familiar?
Escuchando esta parte de la entrevista me dió sentimiento queridos lectores, que tanto el amor de un abuelo mueve tantas montañas y hace hasta lo imposible por ver realizada a su nieta. Nieta que hasta hoy en día extraña a su abuelo y siempre afirma que la historia familiar pudiera ser diferente si él aún viviera.
En otra entrega prometo hablar a detalle de tan honorable señor que puedo presumir que es mi bisabuelo.
“Tiempo después conocí a otro señor, éramos vecinos, el estaba casado, pero no me importó de momento, me deje deslumbrar y llevar por su forma de hablar, por su apariencia y porque era arquitecto, fuera del hijo que concebí con él, creo que no tuve porqué hacerle caso, duramos 37 años juntos y juntos es un decir, porque fuimos la casa chica”.
En esta parte de la charla sentí a Evita muy nerviosa, tensa, como cuando platicamos esa parte incómoda de nuestra vida que no nos gustaría haber vivido.
“Fue muy triste, porque de este matrimonio nació mi hijo Gustavo, el menor, le decíamos “El Güero”, pero el falleció a los 19 años, un accidente fatal en moto”.
Conozco parte de mi historia familiar y este evento marcó por completo a la familia. La gente narra que mi tío Gustavo era un joven alegre, con muchos amigos, “de sangre liviana”, que regalaba sonrisas, bromas y no repara en ayudar a su prójimo. Son los puntos por los cuales, desde mi percepción, me gustaría ser recordado, tener ese punto en el cuál la gente, al ver alguna foto o que llegara a su mente un recuerdo de mí, fuera cálido, amable, afable y con un gran sentido de añoranza.
Creo que de este punto hay que resaltar el hacer el bien sin mirar a quién y el dar, ser un ser dador, pero sin dar el todo porque después ¿con qué nos quedamos? ¿si das todo con que te quedas para ti?
Después de pasar este trago amargo, me enfoqué en preguntar sobre cosas más amables y la primera persona que vino a mente fue preguntarle de su hija Marissa.
“Marissa para mi lo es todo, ella se ha hecho cargo de mi desde que empecé a enfermar y ya no me podía valer por mí misma, ella y mis nietos hasta la fecha ven por mi y les estoy eternamente agradecida, hoy puedo decir que tengo una bella familia, que me apoya y quiere y al final de la historia soy feliz”
Esta parte me enterneció como no se imaginan, quitando a un lado que la famosa Marissa es mi madre y que los nietos somos mi hermano menor y yo.
La forma en que se expresaba fue tan auténtica que me dieron ganas de llorar, pero en ese momento requerí portarme de manera profesional y continuar con la entrevista.
“Quiero compartir con todos ustedes que tomen buenas decisiones, que piensen bien lo que van a hacer porque hay acciones que los marcarán de por vida, escuchen a su familia, no se aferren a algo que se ve bonito, no dependan de nadie y sean independientes, luchen por sus sueños y cuando crean que encontraron a ese alguien, pies en la tierra y poco a poco porque a la vuelta no sabes que puede pasar”
Algo que no encontré la forma de no tomar en cuenta. ¿cuántas veces nos dejamos ir por el empaque y no damos pie a notar las famosas “red flags”? ¿Cuántas veces jugamos al “no pasa nada” cuando está el peligro en la puerta?
Creo que la moraleja de esta historia se centra en la toma de decisiones y dejar de lado la impulsividad que el momento pude prestar, pensar en que si y que no nos conviene y buscar un beneficio propio sin atropellar o perjudicar a los demás.
Quiero compartirles algo muy personal, mi abuela es como mi segunda madre, es la mujer, aparte de mi mamá, que también se ha ocupado y preocupado por mi toda la vida, es alguien que siempre ha buscado mi bien y siempre le estaré agradecido de por vida.
Evita, si te están leyendo esto, quiero decirte que te amo y que no sabría como agradecerte tanto, espero que este orgullosa de mí y una de mis metas, aunque no lo creas, es comprarte tu casita en el campo que tanto dibujábamos en mi infancia,
¡se que lo voy a lograr!
Muchas gracias por leer “Mi Neta”, te espero la próxima semana para “Netear” más
Puedes encontrarme en todas las redes sociales como @mikeperezochoa , estoy cocinando nuevos proyectos los cuales compartiré con cada uno de ustedes
Y la Neta nos leemos a la próxima
ALMAS QUE BRILLAN
No sé qué tienen ciertas personas, pero, nos salvan de la tristeza con un abrazo, nos acomodan la vida con su sonrisa, y les basta nada más que su existencia para hacernos sentir de otro planeta.
Algunas personas parece que están hechas de atardeceres, poesía y estrellas, porque les basta un poco de su brillo para convertir nuestros días en magia.
Todos hemos perdido a alguien o algo importante en nuestras vidas, puede ser un trabajo, la salud, o la muerte de un ser querido.
Nuestra familia recientemente tuvo una terrible pérdida, tal vez en nuestro caso no fue la muerte en sí más que la manera en la que sucedió. Sin duda, toda pérdida nos hace hacernos preguntas, pero también cuestionar a Dios.
En nuestra falta de entendimiento, solemos preguntarle al Señor; en ocasiones, hasta de una manera desafiante. ¿Por qué él / ella? ¿Por qué de esa manera? ¿Por qué a mí?
La realidad, es que no podemos saberlo todo, y Dios no nos explica todo. No porque no quiera hacerlo, sino, porque es muy poco probable que lo entendamos. Olvidamos que todo tiene que ver con un plan más grande que nosotros, y que sólo somos una pieza del rompecabezas, pero, el hecho de que seamos una pieza más, no significa que no seamos importantes, ningún rompecabezas está completo hasta que la última pieza no esté en su lugar.
Nuestra mente finita, no comprende la infinidad de Dios y sus pensamientos, los cuales, son buenos, perfectos y agradables todo el tiempo.
Es difícil explicar que nada pasa sin que Dios lo sepa, pero, es importante entender que Él, nunca quiso que la muerte fuera parte de nuestro mundo, sin embargo, sucede, y Dios permite que muchas cosas sucedan por un propósito aun mayor que nosotros. ¿Hasta la muerte de un ser querido en terribles circunstancias? Incluso de esas experiencias tan dolorosas, Él puede sacar algo maravilloso.
Esto no es fácil de asimilar cuando una pérdida nos arrolla con pensamientos y sentimientos de dolor y desánimo, sin embargo, podemos estar seguros que, en esos tiempos difíciles, el Todopoderoso nos sostiene aun cuando creamos que no podemos más.
Cuando, mi ahora esposo, estuvo en el hospital con un pronóstico médico desalentador recuerdo que le preguntaba a Dios por qué me había abandonado, ¿acaso había hecho algo tan terrible para enfurecerlo? Y aun peor ¿no me había dado cuenta?
El Señor nunca respondió como tal a esas preguntas, y creo que fue, no porque no tuviera una respuesta, sino porque no había una respuesta.
Verás…
Él nunca nos abandona, y no hay nada que podamos hacer para enfurecer a nuestro Padre, podremos hacer cosas incorrectas, pero nada, nunca nos podrá separar de su amor, es por ese amor que nos ha prolongado su misericordia (Jeremías 31:3).
3Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Jeremías 31:3
Es en esos momentos tan duros que Él promete “rescatarnos”, sí ¡rescatarnos! Salmos 91:14-15 “14El Señor dice:
«Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. 15 Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades. Los rescataré y los honraré.” (NTV)
El promete ir por nosotros, y no sólo promete rescatarnos, sino que también honrarnos.
Te puedo decir que, aunque Dios nunca me abandonó a mí ni a mi esposo en el hospital, el pronóstico no se veía más alentador, quiero decir que, aunque las circunstancias no cambiaron, si lo hicieron nuestros corazones. Y eso es lo realmente importante para el Señor; tu corazón es lo más preciado para Él.
Con el paso del tiempo he comprendido que el Señor tiene un plan, sobre todo en las circunstancias difíciles de nuestras vidas, así que puedes estar seguro(a) que esa situación tan dura, no te matará, sino que, será usada para que puedas glorificar el nombre de Dios en la tierra, Su Tierra.
Lleva un tiempo verlo, incluso después de 7 años, sólo he visto una pequeña parte del para qué. Pero, aun así, no define el “para qué” total de Dios.
Ahora, no cuestiones por qué Dios permite o no permite determinadas cosas en tu vida, sólo confía en que Él tiene un propósito, un “para qué”, aun cuando esté en silencio, Él está obrando y escuchando.
Pero, ¿qué pasa después de la muerte?
La Biblia nos dice en Juan 11:25-26: “25Jesús le dijo:
—Yo soy la resurrección y la vida.[a] El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?” (NTV).
Esto quiere decir que, aquellos que hemos creído en Jesús, nunca moriremos del todo; dejaremos este mundo para ir a su presencia donde podremos verlo cara a cara. ¡Qué gran bendición!
Amado Dios, hoy me acerco hasta Ti para darte gracias por velar mi sueño y regalarme un nuevo día. Gracias Señor por permitirme ver los rayos del sol y sentir el rocío y la frescura de esta encantadora mañana. Gracias porque Tú eres un Dios maravilloso y me has regalado un hogar y una bella familia.
Señor, te pido que hoy mi día este lleno esperanza que todo nuestro ser, nuestra casa y lo que con bondad nos has dado estará bajo tu cuidado y pongo mi vida y la vida de mi familia en tus manos. Por favor bendícenos y haz que nunca nos falte la salud, el alimento, el amor, la ipaz y tu guía.
Acompáñanos a lo largo de la jornada y danos la sabiduría y la valentía para continuar por encima de cualquier oposición y en tu nombre alcanzar la victoria.
Te pido que ilumines nuestra senda para que cada labor que hagamos en este día esté bien hecha y nunca te apartes de nuestro lado, pues si Tú estás con nosotros, de absolutamente nada habremos de temer.
Bueno, significa distintas cosas para las distintas personas. Para algunas de ustedes, la idea en sí resulta de inmediato repelente, y quizás usted se esté preguntando si puede saltar este paso. No quiere saber nada de ese asunto de «Dios». Para usted, tales creencias son inmaduras e ingenuas, y usted es demasiado sofisticada para tomarlas en serio.
Otras tal vez ya estén rezando con decisión a un Dios que no parece escucharlas. Les han dicho lo que está mal y lo que necesitan componer y aun así se sienten muy mal. O quizá han rezado tanto durante tanto tiempo sin obtener resultados visibles que se han enfadado, se han dado por vencidas, o se sienten traicionadas y se preguntan qué cosa terrible han hecho para merecer ese castigo.
Tenga usted o no una creencia en Dios —y, si la tiene, hable con él o no—, igualmente puede practicar este paso. Desarrollar su espiritualidad puede significar en gran medida seguir el camino que usted elija. Aun cuando usted sea cien por ciento atea, tal vez le produzca
placer y solaz una caminata tranquila, o contemplar una puesta de solo algún aspecto de la naturaleza. Este paso incluye cualquier cosa que la lleve más allá de sí misma, hasta una perspectiva más amplia de las cosas.
Averigüe qué es lo que le da paz y serenidad y dedique un poco de tiempo, al menos media hora diaria, a esa práctica. Por angustiantes que sean sus circunstancias, esta disciplina puede traerle alivio e incluso consuelo.
Si usted aún no está convencida de que haya un poder superior en el universo, quizá le interese actuar como si creyera en él, aunque no sea así.
El hecho de empezar a adjudicar aquello que usted no puede manejar a un poder mayor que usted puede traerle un enorme alivio. O bien, si eso la hace sentir obligada a hacer algo que usted no desea hacer, ¿qué le parece usar a su grupo de apoyo como poder superior?
Sin duda hay más fuerza en el grupo que la que pueda tener cualquiera de ustedes por separado. Permítase usar al grupo en conjunto como fuente de fuerza y apoyo, o comprométase a ponerse en contacto con un miembro individual para que la ayude cuando llega un momento difícil. Sepa que ya no está sola.
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Si usted tiene una fe activa, si la ejerce con regularidad y reza con frecuencia, desarrollar su espiritualidad puede significar confiar en que lo que está ocurriendo en su vida tiene su propia razón y sus propios resultados, y que Dios está a cargo de su pareja o circunstancia , no usted.
Tómese un tiempo de tranquilidad para meditar y rezar, y para pedir consejo sobre la forma de vivir su propia vida al tiempo que deja que los demás vivan la suya.
Desarrollar su espiritualidad, sea cual fuere su orientación religiosa, básicamente significa abandonar la obstinación, la decisión de hacer que las cosas sucedan como creemos que deben suceder.
En cambio, usted debe aceptar el hecho de que quizá no sepa lo que es mejor en una situación dada para usted misma o para otra persona. Es posible que haya resultados y soluciones que usted nunca tuvo en cuenta, o quizá los que usted más temió y trató de evitar sean exactamente lo que se necesita para que las cosas comiencen a mejorar.
Obstinación significa creer que usted sola tiene todas las respuestas. Abandonar la obstinación significa estar dispuesta a permanecer quieta, a abrirse, y a esperar asesoramiento para usted misma.
Significa aprender a deshacerse del miedo (todos los «¿y si…?») y la desesperación (todos los «si tan sólo…») y reemplazarlos con declaraciones y pensamientos positivos sobre su vida.
Qué requiere el desarrollo de su espiritualidad
Requiere voluntad, no fe. A menudo con la voluntad viene la fe. Si usted no quiere fe, es probable que no la consiga, pero aun así puede encontrar más serenidad que nunca.
Desarrollar su espiritualidad también requiere que usted use afirmaciones para vencer viejos patrones de pensar y sentir, y para reemplazar viejos sistemas de creencias.
Crea usted o no en un poder superior, las afirmaciones pueden cambiarle la vida, mejor aun, invéntelas usted misma. Haga que sean totalmente positivas y repítalas en silencio, o en voz alta si es posible, cada vez que pueda. Sólo para ayudarla a empezar, aquí va una: «Ya no sufro. Mi vida está llena de alegría, prosperidad y plenitud.»
Por qué es necesario desarrollar su espiritualidad
Sin desarrollo espiritual, es casi imposible dejar de manejar y controlar, y llegar a creer que todo saldrá como debe.
La práctica espiritual la tranquiliza, y ayuda a cambiar su perspectiva de víctima por la de verse elevada.
Es una fuente de fortaleza en las crisis. Cuando los sentimientos o las circunstancias son abrumadores, usted necesita recurrir a algo más grande que usted misma.
Sin desarrollo espiritual, es casi imposible abandonar la obstinación, y sin abandonar la obstinación usted no podrá dar el siguiente paso. No podrá dejar de manejar y controlar al hombre de su vida porque seguirá creyendo que es su deber hacerlo.
No podrá ceder el control de la vida de él a una fuerza más elevada que usted misma.
Qué implica desarrollar su espiritualidad
Usted queda liberada de la abrumadora responsabilidad de componerlo todo, de controlar al hombre de su vida y de evitar los desastres.
Usted tiene herramientas para encontrar alivio que no requieren que usted manipule a nadie para que haga o sea lo que usted desee. Nadie tiene por qué cambiar para que usted se sienta bien.
Como usted tendrá acceso al consuelo espiritual, su vida y su felicidad estarán más bajo su control y menos vulnerables a las acciones de los demás.
El secreto de la vida es este:
La vaca NO da leche. ¿Qué dices?
– preguntó incrédulo el muchacho.
Tal cual lo escuchas, hijo: La vaca no da leche, hay queordeñarla.
Tienes que levantarte a las 4 de la mañana, ir al campo, caminar por el corral lleno de excremento, atar la cola y las patas de la vaca, sentarte en el banquito, colocar el balde y hacer los movimientos adecuados.
Ese es el secreto de la vida: la vaca, la cabra o la llama no dan leche.
Las ordeñas o no tienes leche.
Hay una generación que piensa que las vacas DAN la leche. Que las cosas son automáticas, fáciles y gratis: deseo, pido y obtengo.
Pero la realidad es que la felicidad es el resultado del esfuerzo, y que la ausencia de esfuerzo genera frustración e ignorancia.