Me encanta saber que las oraciones son semillas que dan fruto en el tiempo correcto. Esperar por la manifestación de cada una de ellas me llena de esperanza.
La semilla que dará vida; eso es lo que te ayuda a mantenerte firme en la fe. Esperar en Dios no es un castigo. A veces pensamos que Dios no nos escucha, o tiene favoritos; pero eso no es cierto.
La verdad es que Dios siempre escucha. La espera nos ayuda a valorar y a entender los procesos. Es en donde desarrollamos confianza absoluta y descanso al saber que estamos en las mejores manos, es en donde nuestra fe se vuelve inamovible.
Cuando se planta una semilla no se puede ver el resultado instantáneo, requiere tiempo, requiere cuidado, requiere esperar en amor, sabiendo que hay algo dentro de esa semilla pequeña que dará un florecimiento hermoso. Dentro de cada semilla hay vida. ¡Amén!
Dentro de cada oración hay una explosión de bendición. ¡Aleluya!
Vale la pena esperar en Dios!
Ana oró fervientemente y Samuel nació. No en el tiempo que Ana quería, sino en el tiempo perfecto de Dios.
1 SAMUEL 1
Nacimiento de Samuel
7Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. 8Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
9Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
12Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. 16No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
19Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. 20Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
21Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. 22Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre. 23Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crio a su hijo hasta que lo destetó. 24Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. 25Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. 26Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28Yo, pues, lo dedico también a Jeh
Sara esperó; aunque dudó por momentos, y lo trató de hacer a su manera, -lo cual no funcionó- (puedes leer Génesis 16) – enseñanza- ¡no lo hagas a tu manera! No sale nada bien. Gracias a Dios por su hermosa paciencia, que, aunque nos equivoquemos, Él es fiel para mantener su promesa.
Isaac nació; no en el tiempo que Sara pensaba, nació en el tiempo perfecto de Dios. (Génesis 21)
Las oraciones siempre darán vida, aunque pasen horas, días, meses, o años para ver la manifestación de algunas. Dios siempre responde a tiempo.
Debes de saber que, cuando uno está orando, la luz está entrando a esa situación. Si las cosas se empiezan a poner más complicadas, no te rindas.
¡¡ La luz invade las tinieblas para que sean removidas !! Power.
Don’t give up!
Don’t quit!
Así que, persevera en la oración. Dios te escucha, descansa; su tiempo es el mejor.
“Cuando plantamos semillas, debemos de tener la fe en ese momento para ver nuestro jardín lleno de flores” ¡Aleluya!
Al sacrificar lo pequeño, podremos ver una cosecha grande.
Yo estoy esperando ¿y tú? ¿Cuál es esa petición de oración que se te está haciendo eterna para poder verla?
Podemos orar juntos.
Salmos 126:5-6
5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Romanos 8:25 (NTV)
pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza.
Romanos 8:25 (RVR1960)
25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
Gracias Dios por darme el privilegio de poder acercarme a ti, gracias por darme tu palabra que alimenta mi fe y que me ayuda a saber que puedo mover montañas.
Hoy te doy gracias porque sé que cada oración es una semilla que dará florecimiento en tu tiempo, gracias porque puedo descansar en ti y saber que estoy en el mejor lugar.
Gracias Padre porque la espera me ayuda a desarrollar mi paciencia y gracias porque ahora sé que esperar es confiar, esperar es rendir mis expectativas, esperar es saber que Tú estás conmigo en cada tiempo, en cada estación. Estoy en victoria ya que mi Padre está conmigo , estoy confiado de que puedo ver florecimiento en medio de cada circunstancia.
Durante esos años, Miriam compartió la vida familiar con su hermanito mientras él crecía y se hacía un joven. Su otro hermano, Aarón, era tres años mayor que Moisés. Juntos, los tres hijos aprendieron sobre Dios y su historia familiar, y también sobre su futuro.
A Moisés en particular le recordarían que el Señor tenía planes únicos para su vida. Los tres hijos un día serían usados juntos por Dios en el éxodo de Israel de Egipto.
Cuando llegó el día en que Moisés tuvo que irse al palacio, Miriam sin duda estuvo allí para decirle adiós. Ella había vigilado la canasta de Moisés que flotaba desde lejos cuando él era un bebé; de forma similar, siguió observándole desde la distancia a medida que se hacía adulto, no como hijo de esclavos sino como un príncipe adoptado de Egipto. Mientras le vigilaba y esperaba, seguramente se preguntaría cuándo elevaría Dios a Moisés a la posición de libertador de su pueblo esclavizado en Egipto.
El relato bíblico no nos cuenta mucho sobre lo que hizo Moisés durante sus tiempos como príncipe egipcio. Hechos 7.22 simplemente dice que, además de tener una buena educación, era «poderoso en sus palabras y obras». Pero incluso siendo príncipe, nunca se olvidó de dónde provenía. Según Josefo, Moisés siguió identificándose con el pueblo hebreo hasta el punto de que muchos de los egipcios sospechaban de él, e incluso buscaban oportunidades para matarle.
En una ocasión, después de que Egipto recibiera el ataque de sus vecinos etíopes, el Faraón hizo a Moisés general de su ejército y le envió a luchar contra los invasores.
Según cuenta Josefo la historia, el Faraón vio aquí una oportunidad de ganar cualquiera que fuera el resultado. Si Moisés tenía éxito, los etíopes serían expulsados de la tierra, pero si Moisés fallaba, probablemente moriría, y por tanto desaparecería la amenaza que representaba.
Una vez más, el plan egipcio no tuvo su efecto deseado. Debido a alguna brillante estrategia del joven general, la campaña militar de Moisés fue un éxito rotundo; tanto que cuando regresó a casa, los nobles egipcios le temían más que antes.
La narrativa bíblica retoma la historia cuando Moisés tenía cuarenta años. Al haberse identificado con su pueblo nativo, Moisés:
salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos.
Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. (Éxodo 2.11– 14)
Hechos 7.25 explica el motivo tras las aparentemente imprudentes acciones de Moisés. Al parecer, ya estaba deseoso de liberar a Israel. «Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así». Claramente, no era aún el tiempo de Dios, y el acto violento de Moisés al matar al capataz egipcio no se puede pasar por alto. Sin embargo, su celo era evidencia de su profunda identificación con el pueblo de Dios y su rechazo total de todo lo que Egipto le podía ofrecer (cp. Hebreos 11.24–26).
Cuando el Faraón supo lo que Moisés había hecho, intentó matarle. Si los egipcios ya sospechaban de Moisés, ese incidente confirmó claramente sus peores temores. Corriendo para salvar su vida, Moisés huyó a Madián, el lugar donde pasaría las siguientes cuatro décadas de su vida cuidando ovejas y siendo humillado y moldeado por Dios.
Durante todo ese tiempo, Miriam esperaba mientras su hermano ascendía a una posición de prominencia, pero luego huyó desacreditado y como un fugitivo.
Josefo nos dice que se casó con Hur, descendiente de Judá, y que juntos formaron una familia. Así como los padres de Miriam y sus dos hermanos habían sido instruidos por sus padres, ahora ella inculcó en sus hijos un deseo y una esperanza de liberación divina.
Moisés tenía cuarenta años cuando salió de Egipto, y pasó otros cuarenta en Madián, lo cual quiere decir que tenía ochenta años cuando finalmente regresó (Éxodo 7.7). Durante ocho largas décadas, Miriam estuvo esperando.
Ella siempre había sabido que Moisés era el libertador escogido por Dios; sin embargo, no sabía cuándo comenzaría la liberación. Cuando el Faraón que desterró a Moisés murió (Éxodo 2.23–25), su esperanza debió de haber comenzado a florecer. Seguro que su corazón se aceleró cuando Aarón le dijo que Dios le había dicho que fuera a reunirse con Moisés en el desierto (Éxodo 4.27).
Sin duda alguna, la emoción de Miriam creció cuando sus hermanos confrontaron por primera vez al Faraón y después con cada plaga sucesiva. Quizá se acordaba de ver a Moisés flotando en el Nilo, incluso cuando vio que el agua del poderoso río de Egipto se convertía en sangre (Éxodo 7.20–21). A medida que ranas, moscas, piojos, úlceras, granizo y langostas afligían a los egipcios, Miriam y sus compañeros hebreos, protegidos por Dios
en Gosén, debieron llenarse de asombro y de una creciente sensación de que el Señor finalmente había escuchado su súplica (Éxodo 3.7), por lo que su redención de la esclavitud estaba cercana.
Miriam y su familia habrían participado en la primera Pascua (Éxodo 12.1–28). Habrían matado un cordero y pintado los dinteles de su casa con la sangre tal como Moisés les indicó. Y habrían comido la carne y se habrían preparado para salir de Egipto apresuradamente. Habrían sido preservados del juicio de Dios cuando pasó el ángel de la muerte para matar a todo primogénito de Egipto.
Es difícil imaginase el júbilo que tendrían los hebreos al despertarse pronto la mañana siguiente con la noticia de que era el momento de irse.
Habían estado en Egipto un total de 430 años (Éxodo 12.41), y finalmente el Señor les estaba sacando de allí. Aunque el Faraón había desestimado continuamente las peticiones de Moisés y Aarón, incluso viendo las milagrosas plagas que Dios les había mandado, finalmente accedió e insistió en que los israelitas se fueran.
Después de muchos años de espera, como cumplimiento de las promesas divinas de años de antigüedad, Miriam y su pueblo al fin iban a ser liberados.
ADORACIÓN EN LA ORILLA
No es de extrañar, dado su historial, que el Faraón cambiara de opinión pocos días después de que los israelitas comenzaran su viaje fuera de Egipto.
Según Éxodo 14.5, «el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?» El rey duro de corazón juntó a su ejército y comenzó la persecución de sus antiguos esclavos.
El gran grupo de hebreos, compuesto por más de seiscientos mil hombres más las mujeres y los niños (Éxodo 12.37), se movía lenta pero metódicamente, siguiendo la dirección del Señor que les guiaba con una columna de nube de día y una columna de fuego de noche (Éxodo 13.21).
Pero el ejército egipcio pronto les alcanzó. Josefo dice que, además de los seiscientos carros escogidos (Éxodo 14.7), el ejército del Faraón estaba compuesto por cincuenta mil jinetes y doscientos mil soldados de a pie.
Con el mar Rojo a sus espaldas, el pueblo de Israel comenzó a tener pánico. Habiéndose olvidado rápidamente de los milagros que habían vivido y la asombrosa liberación de Egipto, comenzaron a quejarse contra Moisés por haberles sacado de allí, diciendo: «¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?… Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto» (Éxodo 14.11–12).
Desde una perspectiva humana la situación ciertamente parecía nefasta. Los israelitas, desarmados y sin entrenamiento, no estaban preparados para ninguna batalla.
Contra ellos llegaba uno de los ejércitos más avanzados y eficaces del mundo antiguo: cientos de carros, miles de caballos y cientos de miles de soldados de a pie. Y ellos estaban totalmente atrapados contra el mar Rojo sin ninguna posibilidad de huir. La situación era desesperanzadora, por lo que el pueblo reaccionó con histérica desesperación.
Pero Moisés tenía más conocimiento. En medio de circunstancias imposibles, confió en la promesa de el que siempre hace su voluntad. Su respuesta al pueblo estaba llena de fe en el Señor: «No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos» (Éxodo 14.13–14).
Lo que ocurrió después se ha convertido en uno de los mayores clásicos de escuela dominical de todos los tiempos. Pero no debemos permitir que nuestra familiarización con la historia
nos aleje de la destacada naturaleza de lo que ocurrió. Dios movió la columna de nube entre el campamento hebreo y el campamento egipcio, manteniendo al ejército perseguidor en oscuridad mientras que proveía una vía de escape sobrenatural para su pueblo. Entonces, cuando Moisés extendió su mano hacia el mar, el Señor envió un viento fuerte que separó las aguas para proporcionar un camino de tierra seca por en medio para que cruzasen los israelitas.
La apertura del mar Rojo es probablemente uno de los milagros más conocidos de la Biblia, y de alguna forma, esta familiaridad podría nublar la realidad del masivo poder y orden del evento divino. Eso no es un cataclismo como esos que producen las computadoras en una película fantástica.
¡Eso ocurrió! Y ya sabemos que Dios trabaja muy bien con todas las formas de H2O; tan solo piense en la Creación (Génesis 1.1–7) y en el diluvio (Génesis 6—9).
Lo que sucedió es absolutamente asombroso: ¡que un océano de agua se separara en dos y apareciera un camino seco en medio!
Vastos muros de agua, cientos de metros de altura en cada lado y millas de una orilla a otra, flanquearon la vía de escape para los israelitas mientras huían libres de lodo hacia su seguridad en la lejana orilla.
Como eso es fácil para Dios, la descripción bíblica de ese evento asombroso es sorprendentemente natural. Éxodo 14.21–22 simplemente dice: «Hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda». De la forma más inesperada e impredecible, el Señor había convertido el terror del pueblo en triunfo.
Cuando el pueblo hebreo estaba a punto de llegar al otro lado, el Señor levantó la nube y los egipcios se dieron cuenta de que se
les escapaban. Aparentemente, las recientes plagas milagrosas que mataron a tantos enemigos de Israel en Egipto no resultaron ser educativas para los líderes o las tropas, porque inmediatamente comenzaron la persecución, dando como resultado lo que sería una de las decisiones militares más desastrosas que se hayan tomado jamás. Cuando los egipcios se adentraron en el mar, Dios hizo que se sintieran confusos y que sus carros navegaran con dificultad. Los perseguidores, dándose cuenta de que habían cometido un error mortal, comenzaron a temer: «Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios» (Éxodo 14.25).
¡Pero ya era un mal momento para pensar con claridad! Como si haber sido atrapados en el valle entre montañas de agua y en un caos total no fuera suficiente, su escapada se vio aun más obstaculizada con la llegada de una gran tormenta repentina (Salmo 77.17–19).
A esas alturas, los israelitas habían llegado sanos y salvos a la otra orilla. En ese momento, Dios ordenó a Moisés nuevamente que extendiera su mano hacia el mar.
Al hacerlo, los muros de agua se vinieron abajo con una violencia que no se había visto nunca en mar alguno. En un holocausto catastrófico, las aguas regresaron a su nivel normal para enterrar al poderoso y masivo ejército de Egipto como ratas ahogadas. «Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno» (Éxodo 14.28).
El Señor había rescatado a su pueblo, y cuando se encontraban en la otra orilla, viendo la destrucción de sus enemigos siendo aplastados y ahogados, los antiguos esclavos se quedaron anonadados.
Éxodo 14.31 dice que temieron al Señor y creyeron en Él. En base a lo que acababa de ocurrir, cualquier otra respuesta habría sido apropiada. Moisés les había dicho anteriormente que el Señor lucharía por ellos mientras lo verían en silencio (Éxodo 14.14). Allí estaban de pie, sanos y secos, sin habla y llenos de asombro, testigos del poder sobrenatural de su Dios.
Cuando pudieron recuperarse del impacto silencioso, todos estallaron de júbilo con un hermoso himno de alabanza. Ese himno, llamado el cántico de Moisés (Éxodo 15.1–18), ensalza el poder, la gloria y la supremacía de Dios. Las palabras declaran que no hay nadie como el Dios de Israel. Así que cantaron: «¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?»(v. 11). La última línea de su himno resumía el corazón de su adoración: «Jehová reinará eternamente y para siempre» (v. 18).
¡En medio de esa asombrosa alabanza de júbilo es cuando aparece de nuevo Miriam! Ella, por supuesto, había estado allí todo el tiempo. Había visto la columna de nube cada día y la columna de fuego cada noche.
Había visto al ejército egipcio acercándose a lo lejos y sintió la ansiedad y el pánico de su pueblo. También había oído las palabras de confianza de su hermano en las promesas y el poder de Dios, y había caminado con el resto asombrada a través del mar. Hebreos 11.29 dice: «Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca».
Tuvieron que confiar en Dios en que las montañas de agua de mar no se desplomarían sobre ellos. Eso fue pura fe porque nadie había experimentado jamás un fenómeno semejante. Miriam vivió toda su existencia con la confiada expectativa de que Dios liberaría a Israel, usando a su hermano Moisés. Una vez tras otra había visto el asombroso poder de Dios en acción, pero aquello no tenía equivalente alguno. Los israelitas habían sido testigos del poder y la fidelidad el Señor, pero nunca de una forma tan increíble.
Como respuesta al himno de Moisés, Miriam dirigió a las mujeres de Israel en un gozoso estribillo de alabanza. Éxodo 15.20–21 resume su gozosa respuesta con estas palabras: «Y María la profetisa, hermana de Aarón [y de Moisés], tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; ha echado en el mar al caballo y al jinete».
Estos breves comentarios nos dan varios detalles fascinantes acerca del tipo de mujer en el que se había convertido Miriam.
En primer lugar, se le llama profetisa: alguien a quien Dios revelaba mensajes para la gente (cp. Números 12.2).
Es la primera mujer en la Biblia en recibir ese privilegio poco común. En todo el Antiguo Testamento, solo otras tres mujeres se describen de esta forma: Débora (Jueces 4.4), Hulda (2 Reyes 22.14) y la esposa de Isaías (Isaías 8.3). En segundo lugar, su mención en Éxodo 15 por encima de cualquier otra persona, hombre o mujer, nos sugiere que tuvo un papel estratégico (junto con sus hermanos Aarón y Moisés) en los eventos del éxodo.
El Señor mismo, hablando a través del profeta Miqueas, observó su prominencia cuando le dijo a Israel: «Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María» (Miqueas 6.4). En Éxodo 15, vemos su liderazgo en acción en particular con las mujeres de Israel, ya que estas la seguían.
En tercer lugar, y quizá lo más importante, estos versículos nos dan un destello del alma de Miriam, como alguien que adoraba al Señor con una sincera emoción. Como el cántico de Moisés que le precedió, el de Miriam se centró en el poder y la gloria de Dios.
Adoraba no solo con palabras y melodía, sino también con instrumentos y danza, y dirigió a otras para que se unieran a ella en acción de gracias, sentando un precedente para generaciones posteriores de mujeres israelitas (cp. 1 Samuel 18.6). Ochenta años antes, Miriam había visto al Señor liberar providencialmente a Moisés de las aguas del río Nilo llevándole bajo el cuidado de la familia del Faraón. En ese día, de nuevo experimentó la mano de liberación de Dios, cuando rescató a su pueblo de las aguas del mar Rojo y de las manos del ejército del Faraón. En ambos casos, el agua auguraba la muerte, y en ambos casos, Dios demostró su incomparable poder y su inagotable fidelidad hacia su pueblo y su promesa.
DEBILIDAD EN EL DESIERTO
Con épicas visiones de la experiencia del mar Rojo grabadas en sus mentes, los israelitas viajaron por el desierto hacia el monte Sinaí. Si el poder de Dios es asombroso, ¡también lo es la debilidad de la gente! Incluso con el recuerdo fresco del gran poder de Dios, el pueblo enseguida comenzó a quejarse. Cuando llegaron a Mara, se quejaron porque las únicas aguas que encontraron eran amargas y de sabor desagradable. Dios misericordiosamente transformó las aguas para que se pudieran beber (Éxodo 15.25).
Continuara la Tercera Parte el Próximo Sábado.
INDICE DE CRÓNICAS BÍBLICAS
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Recogiendo un comentario de Teólogos reconocidos, para que te puedas informar rápidamente. Si no pudiste leer te puedes enlazar con las siguientes crónicas:
Son peligrosas porque desmantelan nuestros sueños, nos detienen o nos bloquean para vivir plenamente e invariablemente nos roban la paz mental; nos roban nuestra salud, energía, afectan nuestras relaciones amorosas, nuestra independencia financiera, o nuestra salud.
Y podríamos dividir en dos partes, la primera, la persona que se hace responsable, y la segunda, la persona que pone pretextos y la podemos catalogar como irresponsable y ocasiona que perdamos el control, y conlleva una falta de libertad porque ya no nos podemos ver a nosotros mismos como agentes libres, no pudiendo escoger la guía de nuestras vidas, haciéndonos ser víctimas del destino y falta de control y libertad, que nos lleva a tener emociones negativas.
Puede ser que te cuestione las circunstancias adversas, tu educación, tu capacidad financiera, tu inteligencia, tu salud, etc. Puedes hacer todo esto a un lado y enfocar tus pensamientos en tu fe, gozo, amor, paciencia, humildad, empatía, dominio propio, templanza.
Y como no afecta todo esto, existe una relación directa en la cantidad de responsabilidad que se acepta para tener resultado en tu vida, ahora y en el futuro. Donde la felicidad viene de adentro, y el éxito le sigue, y no al revés.
Te quiero plantear la relación que existe entre las relaciones negativas y la irresponsabilidad ilustrándolo con un ejemplo:
Imaginemos un árbol (de las emociones negativas) y en este, en el follaje, crecen temor, duda, odio, envidia, resentimiento, y su hermana de este, la culpa, auto compasión, los celos, vergüenza, desamparo, pena, hastió, desesperación; todos tenemos una favorita. Y todas estas son expresadas de dos maneras internamente, que es cuando se somatizan y caemos en enfermedad; y la segunda externamente, y es cuando hacemos que se enfermen los demás.
Este árbol imaginario tiene debajo de la tierra sus raíces, que son las que nutren estas emociones para que puedan dar finalmente frutos.
Existen dos principales nutrientes, esencialmente la “Justificación” donde nos decimos a nosotros mismos o explicamos a quien quiera escuchar, porque mantenemos esa emoción negativa; esta emoción posiblemente no dure mucho, pero depende qué tanto la justifiquemos y la alimentemos para que perdure.
Y la segunda es la “Identificación”. Esta última voy a ilustrarla con un ejemplo:
Supongamos que recibes la noticia que chocaron un carro en el estacionamiento, pero descubre que no es suyo, y no te preocupas, porque no te identificas con el evento; pero en cambio, si es tu carro, ahora sí puedes estar molesto.
¿Cómo nos deshacemos de las emociones negativas?
Es “No juzgando” Evita juzgar, huye del juzgar, en vez de emitir un juicio de que alguien o algo es culpable, permanece abierto y neutral; evita que tus emociones negativas se sigan nutriendo y que sigan creciendo.
Photo by Margarita
Cuando te “Identificas” con la situación adversa, lo que tienes que hacer, es permanecer neutrales, “existe el problema, pero, yo no soy ese problema” y lo mantienes alejado.
Una vez que dejamos de justificarnos, de identificarnos, y no nos involucramos emocionalmente.
Podremos cortar el tronco de ese árbol imaginario, y para hacerlo, tenemos que cortar “la culpa”, que es el 99% de las emociones negativas, y estas vienen de tu interior, no tiene que ver con tus circunstancias o personas externas.
Las emociones negativas son causadas por tu respuesta.
Para ilustrarte te doy un ejemplo de dos circunstancias. En la primera, vas camino al trabajo y se poncha un neumático, el tráfico, y llegas tarde al trabajo; te “enfadas y te molestas”. El mismo ejemplo, te levantas temprano, te desayunas con tu familia; sales de tu casa con tiempo de sobra, y se te poncha la llanta, y hay tráfico, pero no importa porque tienes tiempo de sobra para llegar a tiempo a tu trabajo.
Ambos ejemplos sirven para que te ilustre que las emociones negativas nos la provocan una situación.
Tú puedes escoger la calidad de tu vida emocional, escoges estar enojado, irritado o molesto; tú decides cómo te vas a sentir, y si no tienes cuidado, caerás en un patrón de hábitos negativos de culpar a otra persona o circunstancias. La culpa es el centro de todas las emociones negativas, cuando dejas de culpar, derribas el árbol de las emociones negativas.
Acabas con el pensamiento de la culpa y lo reemplazas con esta verdad “soy responsable” y es la afirmación de lo que nos indica Dios.
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús-
Filipenses 4:19 RVR1960
“…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”
Filipenses 4:8 RVR1960
Soy “responsable” de “elegir” tener pensamientos positivos, entonces asumes el control total de tus emociones, echando fuera de tu mente cualquier emoción negativa.
Existe una gran diferencia entre aceptar una “responsabilidad” que siempre mira al futuro y estás a cargo desde ese momento de la calidad de tu emoción, en contra “culpabilidad” que ésta siempre se remonta y mira hacia el pasado, y es algo que no se puede cambiar.
La responsabilidad te lleva a hacerte esta pregunta ¿Qué podemos hacer? La persona irresponsable siempre pregunta ¿Quién lo hizo? Y se obsesiona por encontrar quién lo hizo; por supuesto, no sirve de nada para resolver la dificultad.
No puedes avanzar en la vida si no dejas a un lado tus pensamientos de las emociones negativas, tal vez has invertido mucho tiempo en ellas y te cueste trabajo dejarlas, pero tú eres el responsable de tu vida, tienes el poder de elegir; no estás solo, ríndete al Señor, Él te ayudará a poner en orden tus pensamientos; te dará esperanza, paz, amor; y tú pondrás en marcha lo más poderoso con lo que cuentas, tu fe.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
2 Timoteo 1:7 RVR1960
REFLEXIÓN
CUANDO NELSON MANDELA OFRECIÓ EL ALMUERZO AL QUE SE ORINÓ EN SU CABEZA.
Después de convertirme en Presidente, invité a mi acompañante a almorzar a un restaurante. Nos sentamos y cada uno preguntó qué quería. En la mesa de enfrente, había un hombre esperando a que lo sirvieran. Cuando le sirvieron, le dije a uno de mis soldados que invitará a esa persona
El soldado fue y le dio mi invitación. El hombre se levantó, cogió su plato y se sentó a mi lado.
Mientras comía, sus manos temblaban constantemente y no levantaba la cabeza de la comida.
Cuando terminamos me saludó sin mirarme, le estreché la mano y se alejó. El soldado me dijo:
Madiba ese hombre debe haber estado muy enfermo ya que sus manos no dejaban de temblar mientras comía.
– ¡No, no, absolutamente! La razón de su temblor es otra. así que le dije:
Ese señor era el alcaide de la prisión en la que yo estaba. Después de que me torturó, grité y lloré pidiendo un poco de agua y él vino y me humilló, se rió de mí y en lugar de darme agua, me orinó en la cabeza.
No está enfermo, tenía miedo de que yo, ahora presidente de Sudáfrica, lo mandara a la cárcel y le hiciera lo que me hizo a mí.
Pero yo no soy así, este comportamiento no es parte de mi carácter, ni de mi ética.
Las mentes que buscan venganza destruyen estados, mientras que las mentes que buscan reconciliación construyen naciones.
Al salir por la puerta de mi libertad, supe que si no hubiera dejado atrás toda la ira, el odio y el resentimiento, todavía sería un prisionero
Nelson Mandela.
Cuestión de esencia no de apariencia.
Somos lo que hacemos no lo que decimos que vamos a hacer.
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¡ Hola Bienvenido !
Roberta Sánchez Smith.
Te invito a leer otro artículo mío con el tema:
«Un resentimiento largamente cultivado puede calcinar el cuerpo»
Para algunos el divorcio representa un fracaso, para otros la libertad, y para muchos otros representa el recuentro con ellos mismos y la oportunidad completa de sanación.
Pero para todos es una pérdida….
Podríamos enumerar tantas pérdidas en un divorcio, desde tiempo, ilusiones; hasta cosas materiales, pero, verdaderamente te digo que la pérdida es el de nuestro antiguo ser, perdemos los miedos a todo…
a lo desconocido, al que dirán, perdemos…sí, pero encontramos nuestro valor, nuestro coraje, nuestra fuerza, nuestra voluntad.
Un divorcio nos brinda la oportunidad de un reencuentro de raíz con nosotros mismos, con nuestros ideales con lo que realmente deseamos, queremos, anhelamos y merecemos; nos reconstruimos, renacemos, nos reinventamos, y definitivamente nos hacemos más fuertes, resilentes.
Un divorcio es el decir, no más a eso que lastima nuestro ser, es el trabajar en nuestro amor propio.
Un divorcio es no tener miedo a lo desconocido, al cambio.
Un divorcio significa ser valientes para afrontar todas las consecuencias que conlleva y seguir por nuestro bien.
El divorcio es un duelo, una pérdida, un luto de nuestra vieja vida, de nuestro antiguo ser, debemos de honrarnos y regalarnos el sanar completamente antes de agarrarnos de cualquier tabla de salvación para no pasar por todo el proceso de un luto.
Nadie quiere sufrir, nadie quiere sentir, nadie quiere trabajar en ellos mismos, ¡pero si queremos ser felices instantáneamente!, ¡Y, las cosas no funcionan así!
¡Todo lo que vale la pena, (¡Tú vales la pena!) necesita trabajo! Necesita dedicación, tiempo; queremos encontrar la pareja perfecta que nos haga felices, que llene nuestros vacíos.
La realidad es que, hasta que aprendamos que nada ni nadie nos puede dar plena felicidad. ¡Esa sólo la podemos encontrar dentro de nosotros mismos! ¡Nadie llena nuestros vacíos! Nosotros debemos de ser eso que buscamos; vibrar ahí, somos un espejo y llamamos a lo que somos.
Debemos de ser inteligentes y utilizar el tiempo en sanarnos, reinventarnos, conocernos, y establecer lazos sanos con nuestra familia y con nosotros mismos.
No hay tiempo para más, que sanar; al no saltarnos etapas en este proceso, acabaremos por sanar más rápido; pues si saltamos de una relación a otra después de un divorcio, creyendo evitar todo el proceso de pérdida, creyendo evitar el luto, el cual es el divorcio, tal vez funcione por un tiempo, pero la verdad está ahí;
sigue latente, sólo la distraes, la enmascaras y evitas el proceso de sentirlo todo; lo cual te niega la posibilidad de ser honesto contigo mismo, y por lo tanto, de sanar efectivamente.
Es mucho más efectivo agarrar el toro por los cuernos y abrazar el dolor, sentir la pérdida, la genuina adaptación y aprendizaje de conocer quiénes somos, que queremos y a dónde vamos, al decidir entrar en otra relación inmediatamente después del divorcio, también estamos privándonos de la oportunidad de sanar, de renacer, de crecimiento, de exploración y reconexión con nosotros mismos, si no nos tomamos el tiempo de trabajar en nuestra conexión, de honrar nuestro proceso, nuestros sentimientos, y decidimos «distraernos» de la realidad;
muy seguramente repetiremos con alguien más lo que nos llevó el estar ahí, entrando en una vida llena de pérdidas interminables y círculos de comportamiento viciosos, creando más dolor y confusión.
En la Segunda parte de este artículo llamado:
Estado Civil: Divorciado (a)
Como sanar después de un Divorcio.
Encontrarás las herramientas para sanar y sobrellevar más eficientemente tu vida después de un divorcio.
Espero lo disfrutes y te sea de utilidad.
Bendiciones siempre.
Namasté.
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INFORMACIÓN
La autora es fundadora de el:
Yoga & Wellness Centrer
En Estados Unidos reconocido internacionalmente por sus enseñanzas y aportaciones para mejorar la calidad de vida de las personas.
Con una trayectoria de mas de 20 años es Maestra de Yoga, Meditación, Pranayama, Certificada como Aryuveda Practitioner por Europa Aryuveda Academy.
Certified by The Associan of Europe Academy-France and Association Aryuveda Academy-London-U.K
Certified as well for the Prestigious SGJ Ayurvedic Medical College, India.
Certificada en Aryurveda en Europa, India y los Estados Unidos.
Ha impartido Coaching y cursos en Nueva York, Miami, México y El Caribe, entre otros.
Certificada a nivel Internacional como Maestra de Yoga Alliance.
¡ Hola Bienvenido ¡
Por Elizabeth Ohnesorge
Si quieres leer otro artículo mío te invito a leerlo con el tema:
La juventud de hoy en día vive muy rápido o de prisa, siempre queriendo ganar a su propia edad; aún no terminan de estudiar y ya quieren tener novia (o), “experimentar nuevas cosas” (con algún tipo de sustancia ilícita) porque sus amigos le dijeron que era bueno.
Y los padres, siempre ausentes… ¡y luego se ve en los noticiarios que acabaron con la vida de alguien porque se dedicaba a cosas ilícitas! Y su familia, en lo más típico que se puede escuchar…” era bueno, no le hacía daño a nadie” …” un ángel más, nos cuida en el cielo” … ¡cosas así, cuando la misma familia sabían a qué se dedicaban y nunca les pusieron un alto!
Si queremos que nuestra sociedad y entorno cambien…
¡presten atención y cuidado a los pequeños del hogar!
Cierto es, que la Palabra de Dios nos dice que, todo me es lícito, pero no todo edifica.
23Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
! Corintios 10:32
Es aquí donde la ven como una pausa para hacer y deshacer con su vida lo que ellos quieran.
Pero cierto es, acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas:
No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna, y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia.
Eclesiastés 12:1-2 RVR1960
Si hay algún padre o madre está leyendo este artículo, no permitas que tus hijos (as) se alejen de ti, sino por el contrario, que siempre puedan tener una buena comunicación; dice la Palabra de Dios.
Photo by Pavel Danilyuk
Instruye al niño en su camino; y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.
Proverbios 22:6 RVR1960
Si desde pequeños les enseñan la Palabra de Dios a sus hijos(as), en el futuro tendrás buenas noticias de tus hijos, y los verás sirviendo a Dios con todo su corazón. Recuerda, toda acción trae por consecuencia una reacción buena o mala, depende del enfoque que uno le quiera dar.
Cuando escuchas a tus hijos (as) decir “es que no me dejan vivir” o “eso lo dicen ustedes porque ustedes ya vivieron” detente tantito de tus actividades y préstales atención, no pases por alto las necesidades que ellos tienen.
Los hijos son bendición de Dios. ¿Y qué más grande bendición, que tus hijos, y los hijos de tus hijos, crezcan con valores, y que esos valores estén cimentados en la palabra de Dios?
¡Te dejo estas palabras para que analices…
y siempre se tenga el tiempo para todo!
¿Quieres una buena reacción?
¡Ten una buena acción!
SECCION DE NOTICIAS
REFLEXIÓN
Photo by Pavel Danilyuk
Que tengas un hermoso día y te deseo que estas palabras te inviten a colgarte de ellas, clavarlas en tu corazón, nos ponga a pensar y nos invite a practicarlas, esparcirlas como semillas en tierra fértil y dispuesta.
¡Pon amor donde haga falta!
El resultado va ser en beneficio tuyo y de todos los que te aman.
El amor no es tosco ni grosero y no refunfuña, ni trata de hacer sentir culpables a los demás, ni los presiona para conseguir lo que quiere.
El amor esta demasiado ocupado, en atender las necesidades ajenas para osar poner demasiado tiempo preocupándose por las propias.
El amor no se altera cuando las cosas no salen como el quiere.
El amor es rápido para creer lo
mejor de las personas, y lento para creer lo demás.
Que Dios te de todo lo que necesitas, una larga vida, promesas y sueños cumplidos, que hables el lenguaje del amor, que transformes tu corazón y lo haga más fuerte, compasivo, amoroso, bondadoso, paciente, confiado y agradecido.
y que seas el mejor en lo que te decidas ser, que sea de acuerdo a tu propósito y sentido de vida, agradece y darle la gloria a Dios.
Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor
La anemia es una condición que se puede dar más en los diabéticos, obesos, y también en personas delgadas.
¿Qué es la anemia?
Es una afección que se desarrolla cuando la sangre produce una cantidad inferior a la normal de glóbulos rojos sanos, o sea, la hemoglobina, que es la proteína que tiene la sangre, es la que carga el oxígeno; cuando nosotros respiramos el oxígeno que entra al pulmón pasa a la sangre.
La hemoglobina es la que carga el oxígeno de la respiración; lo lleva a las células del cuerpo, y de las células trae el desecho que es el bióxido de carbono, lo que permite que el cuerpo esté vivo.
En el centro de la hemoglobina hay un átomo de hierro, por eso mucha gente relaciona la anemia, que la hemoglobina está baja y causa que haya poco hierro.
Photo by Karolina Grabowska
Pero eso no es la causa de la anemia, sino la debilidad y que la hemoglobina esta baja, pues hay muy poco oxígeno, provocando que no tenga un buen metabolismo, falta de energía, y también esté deprimido.
También se piensa que por falta de B12, pero puede ser que, aunque tomes B12 no se resuelve la anemia, como dijimos, tampoco la falta de hierro, porque el hierro está en el glóbulo llamado hemoglobina, ese hierro hace que haya una atracción hacia el oxígeno y también una atracción hacia el bióxido de carbono que saca hacia afuera.
El cuerpo cuando esta con exceso de peso o con diabetes, causado por la glucosa alta, por el comer en demasía los carbohidratos, creando el hongo Cándida, el cual es un parásito que consume glucosa, pero al consumir la glucosa, necesita hierro, y ahí es donde más se manifiesta el hongo Cándida.
Dicho hongo Cándida en donde más se aloja es en el hígado, donde está el hierro del cuerpo, por lo tanto, este hongo se alimenta de la glucosa y el hierro, y eso es lo que causa la anemia.
¿Cómo saber si tengo Hongo Cándida?
Todos tenemos el hongo Cándida, este vive en todos los cuerpos, es parte natural de la flora intestinal, y en el caso de las mujeres está en la flora vaginal.
El tema es, cuánta cantidad, cuál grande es la infección, cuando alguien es obeso o diabético, el cuerpo se llena de hongo Cándida, crece demasiado, y al reproducirse de forma excesiva se crea lo que se llama sobre crecimiento del hongo Cándida.
Síntomas:
Acné: El Hongo Cándida está en la parte de arriba del intestino delgado.
Alergias: Cuando llegas a un ambiente húmedo, brota la alergia.
Alergias a algunos alimentos: El hongo Cándida hace rotitos en el intestino por las raíces que tiene y hace que el cuerpo empiece a crear alergias que escapan por esos rotitos.
Alergia a cierta ropa o joyería de métales: Dichos materiales causan alergias, por lo que el oro es lo más recomendable.
Cansancio continuo: El hongo produce mucho ácido y da cansancio.
Cistitis: Inflamación en las vías urinarias.
Diarrea: Mucho hongo cándido inflama el intestino, cualquier cosa que como va en forma de diarrea.
Dolores de cabeza o migraña.
Dolores musculares: El hongo produce ácido y este ácido se acumula en las coyunturas.
Dolor o ardor vaginal: Al tener relaciones, pues la mujer tiene más hongo cándida que el hombre, porque tiene mas estrógeno en el cuerpo, pues la vagina se llena de hongo cándida y le irrita las paredes, y cuando tiene relaciones le duele.
Estreñimiento: El hongo cándida causa dolor al intestino y lo atranca.
Fatiga y debilidad.
Flujo o picor vaginal.
Frio en extremidades: Mucho ácido reduce el oxígeno y baja la temperatura del cuerpo.
Gases en exceso e inflamación: En el bajo abdomen pues se fermenta.
Irregularidades o trastornos menstruales:
Picores en la piel: En la noche, pues es cuando crece el hongo cándida o después de bañarse.
Salpullido o manchas en la piel: No es por tomar el sol.
Sensibilidad a la luz solar y ojos lagrimean: Puede que el hongo cándida este detrás de los ojos.
Sensibilidad a olores, cigarro, perfumes y químicos.
Sinusitis.
Si ya te suplementaste de hierro y B12, pero sigues teniendo anemia y tienes alguno de estos síntomas, lo que te recomiendo es: limpieza de hongo cándida.
Yo manejo un Kit que te puede ayudar:
1 Cand Clns: El cual tiene aceite de orégano que mata el Hongo Cándida
2 Flora Buena: Que tiene 15 billones de bacterias buenas.
3 Suporte Inmune: Ayuda a eliminar todos los tóxicos del hongo podrido.
Si quieres saber más de este tratamiento, contáctame, pues es por 21 días, eliminando ciertos alimentos como los carbohidratos, que acidifican al cuerpo y alimentan al hongo cándida.
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REFLEXIÓN
Una mujer común
Hoy puedo decir que después de mil batallas Estoy entera de pie.
Como en cada una de ellas me sentí tambalear por momentos más no caí, más fuerte aún me sentí no soy una mujer de hierro tampoco aquella niña de plástico, soy la del común de la gente.
La que batalla cada día por tomar el bus a tiempo,
Si soy de las que calza las zapatillas a diario y cada tanto unos tacones, la de cara lavada y sonrisa amplía, no me preocupa el que dirán
Y vivo a mi tiempo, sin correr tras el.
Disfruto cada segundo con los afectos, amigos, familia soy yo simplemente, una mujer común como tantas, que tratan de llegar a fin de mes
Hoy más distendida, vivo cada segundo como si fuese el último porque de eso se trata la vida de disfrutarla, por al fin de cuentas vinimos a ser felices.
Con poco con mucho le sonrió a la vida, tras cada bofetada.
Y sigo de pie, más fuerte que ayer porque llevo la sabiduría de los años esos que me hacen ser quien yo soy.
A pesar de cada traición sigo confiando en la gente.
De alma pura, y con el corazón grande.
Por Mónica Claudia Sueldo País Argentina Entre Ríos Paraná.
En este mes de Septiembre hay 4 restaurantes en la CDMEX y Cuernavaca, que van a destinar un porcentaje de la cuenta de una mesa a los niños y niñas con cáncer.
Antigua Hacienda de Tlalpan.
TK Terraza and Grill
Carlitos
La Cocina de el Tras
Si puedes ir pide la mesa Roja. has tu reservación.
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Ateísmo es la condición de aquellos que no creen en Dios. El ateo no cree en Dios. Siendo vocablo griego, la “a” indica “sin”, “teos” simboliza “dios” y por último “ismo” es análogo de “doctrina”.
El ateísmo es la doctrina que excluye a Dios, al único y verdadero Dios.
Tiene su origen tras la decisión del hombre de romper relaciones con los dioses en la antigua Grecia. Pienso que debieron tener sus razones para tomar esta decisión. Me imagino que esos dioses, al no ser reales, no pudieron cumplir con las expectativas de las personas, y por lo tanto fueron desechados.
Como te darás cuenta, no es algo nuevo, pero hoy, el porcentaje de ateos es mucho mayor. Hay personas que son abiertamente ateas. Mientras que otras, no necesariamente expresan su negación de la existencia de Dios; más bien, demuestran una indiferencia creciente hacia Él.
Es triste que el mundo cada vez tiene un corazón más endurecido hacia lo espiritual y la fe.
En mi opinión, el orgullo es la principal razón. Pensamos que el ser humano es el centro del universo, que puede controlar su propia vida, y que no le debe nada a nadie. Fuimos creados para conocer a Dios y tener una relación con Él.
¡Ese fue el diseño original! Lo vemos en Edén. ¿Quieres saber cuál fue el plan original de Dios para tu vida y la mía? ¡Estudia Edén! Dios estaba en continua comunión con Su Creación, hasta que entró el pecado.
Satanás no quiere que tú y yo tengamos esta relación, que nos llevará a tener una vida victoriosa. Ve lo que hizo con Eva; la llevó a dudar de la veracidad de la Palabra de Dios. ¿Te suena familiar? Él sigue llevando a cabo estas maquinaciones hasta el día de hoy. Leamos el pasaje:
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”
Génesis 3:1-5
¿Recuerdas cuál fue el pecado de Satanás, por el cual fue expulsado del paraíso? Querer ser como Dios. Él quiere llevar al hombre a creer que puede ser el “dios” de su propia vida, que puede alcanzar la felicidad a su manera, que puede vivir sin autoridad, que puede hacer y deshacer aquí en la Tierra, sin tener una consecuencia eterna. ¿Te das cuenta cómo Satanás le da “rienda suelta” al orgullo del hombre?
Hay muchas religiones que creen en el único y verdadero Dios, otras que creen en el “poder del universo”, otras creen en algún hombre o mujer que fue “iluminado por seres sobrenaturales”, otras creen en la “Madre Tierra”…
En fin, religiones hay muchísimas. La mayoría cree en un ser superior. Pero, esta doctrina, el ateísmo, pone al ser humano por encima de cualquier otra cosa.
¿Cuáles son las características del ateísmo?
El ateo se ama a sí mismo y a su prójimo en vez de a un dios.
El ateo sabe (más bien, cree) que el paraíso es algo por lo cual deberíamos trabajar ahora (aquí en la Tierra) para que todos los hombres juntos lo disfruten. Esto me hace pensar, que el ateo no cree en la eternidad de su alma. Y si no cree en el cielo, mucho menos en el infierno. Está “de moda” decir que el infierno ya lo estamos viviendo aquí, en la Tierra, con todo el sufrimiento que nos rodea.
El ateo cree que no puede obtener ayuda a través de la oración, sino que debe encontrar en sí mismo la convicción y la fuerza interna para encontrarse con la vida, aferrarla, someterla y disfrutarla.
El ateo cree que sólo en el conocimiento de sí mismo y de su prójimo, puede encontrar el entendimiento que lo ayudará a vivir una vida llena de logros. Por lo tanto, busca conocerse a sí mismo y a su prójimo más que conocer a un dios.
En la segunda parte de este artículo, veremos el paralelismo que existe entre estas características del ateísmo y aquellas que definen la vida cristiana.
AMADO DIOS
🌞Oración de la Mañana 🌞
Dios misericordioso y amoroso, en este nuevo día, me presento ante Ti con humildad y gratitud, recordando el significado profundo de está semana Semana Santa.
Este día nos recuerda el doloroso camino que Jesús recorrió llevando la cruz por nosotros, mostrando así el amor inmenso que tiene por cada uno de nosotros y por toda la humanidad. En el Miércoles Santo, contemplamos el sacrificio de Jesús y su entrega total por amor a nosotros.
Nos invita a reflexionar sobre nuestras propias cargas, nuestras cruces y dificultades, y a encontrar consuelo en su ejemplo de amor y sacrificio.
Jesús no solo llevó la cruz física, sino que también carga con nuestras cargas emocionales, espirituales y mentales. Su amor nos sostiene, nos fortalece y nos ayuda a llevar nuestras cruces con valentía y esperanza.
Te doy gracias, Señor, por el amor inmenso que nos has mostrado a través de Jesús, quien cargó con nuestras culpas y nos liberó del peso del pecado. Te pido que me ayudes a comprender más profundamente tu amor y tu sacrificio, y a vivir de acuerdo con tu voluntad en mi vida diaria.
Permíteme experimentar tu amor sanador en cada aspecto de mi vida, sanando mis heridas emocionales, espirituales y físicas, y fortaleciéndome para seguir adelante con fe y confianza en Ti.
Ayúdame a llevar mis cruces con paciencia y humildad, sabiendo que tú estás siempre a mi lado, guiándome y sosteniéndome en cada paso del camino.
Te pido, Señor, que me concedas la gracia de vivir este día con un corazón abierto y dispuesto a seguirte, a amarte y a servirte en todas las circunstancias de mi vida. Que mi vida sea un reflejo de tu amor y tu misericordia para con todos aquellos que me rodean. En el nombre de Jesucristo, quien llevó la cruz por nosotros, oro y te doy gracias.
En el nombre de Jesús.Amén🙏
.📖A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. Salmo 121:1-2🕊 . ✠ 📃Envía a quien quieres bendecir con la #oracióndelamañana 📃
Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.
MIQUEAS 6:4
SEGÚN LOS DATOS DEL CENSO, EL NOMBRE DE MUJER más común en Estados Unidos ha sido históricamente Mary. De hecho, M a r y (o María) comprenden el nombre de variantes de mujer más popular en el mundo occidental.
Esto se debe, claro está, al legado espiritual de la madre de Jesús, María. Debido a la destacada manera en que Dios la usó, se ha puesto a otras mujeres este nombre más que ningún otro.
Pero, ¿alguna vez se ha preguntado por qué se le puso a ella María? Aquí tiene una pista: la forma griega de su nombre es en realidad Mariam. Como muchas mujeres a lo largo de la historia judía, María fue un nombre usado en memoria de una de las heroínas más fascinantes e inconcebibles del Antiguo Testamento.
Su homónimo fue nada más ni menos que Miriam la hermana de Moisés, una mujer a la que Dios usó de una forma única y destacada.
Casi todo el mundo ha oído la historia del éxodo de Israel de Egipto: cuando Dios liberó milagrosamente a su pueblo de la esclavitud. Todos hemos oído acerca de Moisés, e incluso de su hermano Aarón; y estamos familiarizados con sus respectivos papeles en esa gran liberación. Pero,
¿cuánto sabe usted acerca de su hermana mayor Miriam? La Biblia la retrata como la protagonista del éxodo. Por tanto, ¿Cuál fue su participación en el evento redentor más importante de la historia del Antiguo Testamento? —MIQUEAS 6.4
MONTAJE DEL ESCENARIO
Trescientos cincuenta años es mucho tiempo, se mida como se mida. Cuando llegamos a los primeros capítulos de Éxodo, ese es el período que los israelitas han estado viviendo en la tierra de Egipto.
El libro de Génesis termina con un relato de los últimos días de Jacob y José. Como vimos en el capítulo anterior, Dios había exaltado a José hasta una posición de gran prominencia, por lo que la familia de José fue bien recibida y obtuvo favor con el Faraón. Incluso cuando José murió, el pueblo hebreo floreció y se multiplicó en gran manera, pasando de una familia de setenta a una pequeña nación que alcanzaba los cientos de miles.
Pero cuando comienza la narrativa del Éxodo, la situación ha cambiado drásticamente. En los siglos sucesivos a la muerte de José, «se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José» (Éxodo 1.8). Ya fuera por verdadera ignorancia o por un desprecio manifiesto, este nuevo monarca no tuvo en cuenta la contribución que José había hecho generaciones atrás.
Su única preocupación, con respecto a los israelitas, era que su gran número suponía una posible amenaza para su poder. Por tanto, le dijo a su pueblo: «He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra» (Éxodo 1.9–10). El faraón conspiró contra los descendientes de Judá, que de repente se vieron esclavos en Egipto.
Por orden del Faraón, los egipcios asignaron capataces sobre los israelitas, que les afligían con trabajo duro y hacían que sus vidas fueran miserables. Pero si el objetivo era detener el crecimiento de la población hebrea, a los egipcios les salió el tiro por la culata, porque «cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel» (Éxodo 1.12).
Con la llegada al poder de otro nuevo Faraón, intentaron encontrar una solución más eficaz para tratar con los israelitas. Convencidos de que en situaciones drásticas se necesitan medidas drásticas, concibieron un plan nuevo y brutal. Su política hacia los bebés varones hebreos fue cruel y severa: «Echad al río a todo hijo que nazca» (Éxodo 1.22).
Pausamos la narrativa en este momento para enfocarnos en una familia de esos esclavos hebreos y una niña llamada Miriam.
Esa familia, junto con todo el pueblo de Israel, había estado sufriendo bajo la carga opresiva de la esclavitud durante muchos años. Entonces llegó aquel acto de impresionante crueldad, el decreto imperial que sentenciaba a todos los bebés varones a morir ahogados. Los descendientes de Jacob, desesperados, clamaron a Dios por su liberación.
Entre ellos había un hombre llamado Amram, padre de Miriam y de su hermano menor, Aarón. A Amram, la nueva política del Faraón de asesinar a los bebés varones le afectaba de manera personal. Su esposa, Jocabed, estaba embarazada de su tercer hijo. Si el bebé era varón, debía morir el día que naciera.
Ese niño resultó ser varón y lo llamaron Moisés. BIENVENIDA AL BEBÉ MOISÉS
La tradición judía indica que, mientras Moisés estaba aún en el vientre, el padre de Miriam le rogó al Señor que rescatara al pueblo judío de la opresión que sufría en Egipto.
Según Josefo, el historiador judío del primer siglo, Dios respondió esas oraciones apareciéndose a Amram en un sueño, y prometiéndole que su hijo recién nacido crecería para liberar a los israelitas de su esclavitud. La narrativa bíblica no incluye esos detalles, pero Hebreos 11.23 subraya la fe que caracterizó a Amram y Jocabed:
«Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey». Como confiaban en el Señor, los padres de Moisés rehusaron obedecer el despiadado decreto del Faraón. Se las ingeniaron para guardar en secreto el nacimiento de su hijo y decidieron mantenerle escondido todo el tiempo que pudieran.
El autor de Hebreos destaca que Moisés era un niño hermoso, algo que también se menciona en Éxodo 2.2. Pero esa descripción no se refiere tan solo a las características físicas de Moisés. Hechos 7.20 añade que el bebé Moisés «fue agradable a Dios», una frase que nos ayuda a entender la verdadera naturaleza de su buena apariencia. Sus padres entendieron que su hijo era bueno a ojos de Dios, es decir, que tenía un destino divino. Por tanto, confiaron en que Dios lo protegería.
Pasaron tres meses y sus padres sabían que ya no podrían seguir ocultando a Moisés de las autoridades egipcias. Por tanto, en un asombroso acto de fe, confiaron a Moisés al Señor y le pusieron en una cesta en el río Nilo.
Refiriéndose a la madre de Moisés, Éxodo 2.3 explica lo que ocurrió: «Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río».
Considerablemente, la palabra «arquilla» en este versículo (que en algunas versiones se traduce como «canasta») es la misma palabra hebrea usada para referirse al arca de Noé en Génesis 6—9. De hecho, es el único lugar en el que aparece en el Antiguo Testamento. Así como Noé se libró al construir el arca y cubrirla de brea, de igual forma el bebé Moisés se libró del edicto del Faraón flotando en una «arquilla»que fue cubierta del mismo modo con resina impermeable. El edicto del Faraón decía que todos los bebés varones hebreos debían ser arrojados al Nilo. Irónicamente, la forma en que colocaron a Moisés en ese río fue el medio de facilitar su supervivencia y también de cumplir el plan de Dios para él.
No cabe duda de que la madre de Moisés escogió un lugar del río Nilo que fuera relativamente seguro para su bebé. El hecho de que lo pusiera entre juncos sugiere que estaba cerca de la orilla, en la sombra, y en un lugar donde esperaba que esa pequeña arquilla no fuera arrastrada por la corriente. Es razonable pensar que la canasta flotante de Moisés fue colocada estratégicamente en un área donde probablemente la verían, quizá cerca de un área de baño de la realeza. Pero, ¿Quién encontraría al bebé Moisés y que haría con él? Esos detalles solo Dios podría dirigirlos de manera soberana.
VIGILANCIA JUNTO AL RÍO
Es en este punto del relato de Éxodo donde entra nuestra heroína en la narrativa bíblica. Como niña joven e hija de esclavos, Miriam era sin duda una heroína inconcebible. No obstante, tuvo un papel vital en la existencia de su hermano en ese momento crítico de su vida, cuando tenía solo tres meses de vida. No sabemos con exactitud la edad de Miriam en ese momento, pero Dios la usó de una manera crucial para lograr sus propósitos perfectos para su hermano y, en última instancia, para la nación de Israel. Y este es solo el comienzo de su increíble historia
Miriam había oído las oraciones de su padre, había visto el afecto de su madre por Moisés, y había sido testigo de la fe de ambos en su desafío protector al edicto del Faraón.
Durante los tres meses previos, naturalmente había aumentado su amor por su hermano, y quería ayudar a protegerle de la forma que pudiera. Es probable que incluso ayudara a su madre a construir la canasta impermeable en la que pondrían a Moisés. Y ahora se veía frente a una gran responsabilidad: seguir a su hermanito mientras él flotaba en el río. Llena de trepidación, vigilaba, esperando que ocurriera lo mejor.
Mientras Miriam observaba desde una distancia prudencial, una de las hijas del Faraón, una princesa de Egipto, fue al río a bañarse. «Vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste» (Éxodo 2.5b–6). Aunque inmediatamente le reconoció como un bebé israelita, la princesa decidió salvar su vida. En otro cambio irónico de los hechos, el bebé Moisés fue rescatado por la hija del mismo hombre que había decretado que debía morir.
El relato bíblico no nos da el nombre de la princesa. Algunos eruditos han sugerido que quizá fuera Hatshepsut, que se convertiría después en reina-faraón y en uno de los gobernantes más famosos de Egipto.
Pero sea quien fuere, Dios usó a esa princesa para rescatar a Moisés del río, y para hacer posible que fuera formado en todos los aspectos del aprendizaje y la cultura egipcia, una educación que tendría después un valor incalculable para la función que Moisés desempeñaría como libertador de Israel.
Según Josefo, la princesa llamó a varias niñeras egipcias para intentar consolar al bebé Moisés, pero él seguía llorando, así que Miriam se acercó valientemente a la hija del Faraón sin desvelar su identidad y le sugirió que quizá una niñera hebrea podría consolar al bebé. En una acción hábil y valiente preguntó: «¿Quiere que vaya a buscar a una mujer hebrea para que le amamante al bebé?» (Éxodo 2.7).
La princesa accedió, y la estrategia de Miriam se completó cuando fue a buscar a su mamá. Cuando llegó Jocabed, la hija del Faraón le dijo: «Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió» (Éxodo 2.9). Nuevamente, la providencia de Dios dio un magnífico resultado.
¡El valor de Miriam resultó en que le pagaran a la mamá de Moisés por criar a su propio hijo!
Podía hacerlo en casa y sin ningún temor a las autoridades egipcias.
Es probable que Moisés viviera con su familia de nacimiento hasta que tuvo nueve o diez años y quizá hasta los doce. Durante esos años formativos, aprendería sobre el Dios verdadero y sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob.
Se habría identificado con su pueblo, y aprendido que Dios le había llamado para que fuera su libertador. El Señor usó esa primera etapa de formación para moldear el carácter y las convicciones de Moisés, de tal manera que después en su vida, rehusaría «llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado» (Hebreos 11.24–25).
Cuando Moisés creció y se convirtió en un jovencito, lo llevaron con la princesa y ella lo adoptó legalmente (Éxodo 2.10). Después recibió una educación real y «fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios» (Hechos 7.22). Su educación formal incluiría instrucción en la lectura, escritura, aritmética y quizá uno o varios de los lenguajes de Canaán. También habría participado en varios deportes a la intemperie como el tiro con arco y montar a caballo. En todo eso, Dios estaba preparando a Moisés con las habilidades que usaría para sacar a los israelitas de Egipto.
Al principio de la vida de Moisés, el Señor usó a su hermana mayor, Miriam, de una forma específica, para vigilarle y llevarle sano y salvo de vuelta a casa. Con su disposición a acercarse valientemente a la hija del Faraón, Miriam jugó un papel estratégico en el regreso a casa de su hermanito. Ella fue fortalecida por la fe que había visto en sus padres, la cual ella misma poseía. Además, al ver cómo el Señor rescató a Moisés del río Nilo, Miriam se estaba preparando para el día en que vería a Dios liberar a su pueblo de su esclavitud en Egipto.
EN ESPERA DE LA LIBERACIÓN
Durante esos años, Miriam compartió la vida familiar con su hermanito mientras él crecía y se hacía un joven. Su otro hermano, Aarón, era tres años mayor que Moisés. Juntos, los tres hijos aprendieron sobre Dios y su historia familiar, y también sobre su futuro. A Moisés en particular le recordarían que el Señor tenía planes únicos para su vida. Los tres hijos un día serían usados juntos por Dios en el éxodo de Israel de Egipto.
Continuara la segunda Parte el Próximo Sábado.
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Leer Crónicas Bíblicas
Recogiendo un comentario de Teólogos reconocidos, para que te puedas informar rápidamente.
Si no pudiste leer te puedes enlazar con las siguientes crónicas:
En psicología es: La capacidad que tiene una persona para superar circunstancias “traumáticas”
Resiliencia, es un término que se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para recuperar la forma original.
Se podría definir: Salir fortalecidos de las circunstancias difíciles.
Para una persona resiliente no existe una vida dura, sino momentos difíciles.
Este es un término que la psicología actualmente está hablando mucho, pero esto está en la Biblia, y lo que quiero que veamos, es cómo podemos llegar a ser personas resilientes, aun en las circunstancias adversas por las que la mayoría estamos atravesando desde el punto de vista de la Palabra de Dios.
El apóstol Pablo lo describe de esta forma:
También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades, porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. La resistenciadesarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación, y esa esperanza no acabará en desilusión, pues sabemos con cuanta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el E.S. para llenar nuestro corazón con su amor.
Romanos 5:4-5 NTV
Otra versión dice, porque sabemos que Él cumplirá sus promesas.
“La Resiliencia potencia la felicidad”
Lo primero que tenemos que saber, es que no podemos hacerlo solos, alegrarnos en las pruebas no es fácil, arriba, en el versículo 2 de este capítulo dice “debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio”
Dice que las pruebas nos ayudan a desarrollar RESISTENCIA. Vimos que Resiliencia viene de resistencia.
Dice que la Resistencia, desarrolla FIRMEZA DE CARÁCTER. Nos lleva a la MADUREZ (aclaro: no nos alegramos por las cosas malas que nos pasan, nos alegramos porque unidas a Cristo Jesús y con El E.S. de nuestra parte, como guía y consolador, estas dificultades nos llevarán a ser Resilientes, con firmeza de carácter y madurez)
La resiliencia es algo que se desarrolla.
Características de una persona resiliente:
Son conscientes de sus limitaciones, saben sus fortalezas y debilidades.
Son creativos para salir de la situación.
No pierden de vista su objetivo.
Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender.
Viven el aquí y el ahora, no lamentando lo que no fue, o amargados por las situaciones.
Ven la vida con objetividad.
Se rodean de personas con actitud positiva.
No intentan controlar sus situaciones, sino sus emociones.
Son flexibles a los cambios.
Son tenaces en sus propósitos y afrontan la adversidad con humor.
Photo by Roussety Gregory
Buscan la ayuda de los demás.
Pero sobre todo de Dios y en Su Palabra.
Pero los justos florecerán como palmeras y se harán fuertes como los cedros del Líbano, trasplantados a la casa de Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios, incluso en la vejez aún producirán fruto, seguirán verdes y llenos de vitalidad.
Salmos 92:12-14
La palmera de la que habla aquí es la “palmera datilera”
Investigando, esta palmera tiene varias características:
Tiene un tronco flexible.
Hojas siempre verdes.
Se adapta a cualquier clima (o circunstancia).
Resiste fuertes vientos o huracanes por sus profundas raíces.
Tiene una larga vida.
Produce abundante fruto sobre todo a partir de los 50 años cuando florece y llega a la MADUREZ.
Segrega una sustancia que pasa por su tronco y que, sólo al sacudirse, puede llegar a la cima.
Es decir, que sólo cuando es fuertemente sacudida, la sustancia llega a la copa, y es el momento en que puede dar fruto.
SINÓNIMOS DE RESILIENCIA:
Flexibilidad.
Capacidad de adaptación.
Elasticidad.
Fortaleza.
Solidez.
RESISTENCIA (RESILIENCIA).
Si Dios nos compara con esta palmera. es que nos hizo con estas cualidades que necesitamos desarrollar.
Las dificultades, si aprendemos a soportarlas con paciencia en la misma presencia de Dios y compañía del E.S., van a producir en nosotras:
MADUREZ, Y ESA MADUREZ NOS LLEVARÁ A DAR FRUTO.
Amado Dios
¿A quién tengo en el cielo? ¡Sólo a ti! Estando contigo nada quiero en la tierra. Salmo 73:25 (DHH)
Después de que nuestro padre murió debido a una larga enfermedad, cuidamos a nuestra madre. Renovamos su casa, hicimos planes de viaje para que ella visitara a familiares y amigos.
Estaba emocionada de que le arreglaran el techo de la casa, de crear un pequeño jardín y de pasar tiempo con sus seres queridos. Pero, de forma repentina, murió mientras dormía.
Su fallecimiento fue sumamente doloroso para nosotros, no solo porque fue inesperado, sino porque recién habíamos perdido a nuestro padre.
Aunque la enfermedad de nuestro padre nos dio algo de tiempo para prepararnos para su muerte, no esperábamos que nuestra madre falleciese tan pronto. La cruda realidad de perder a ambos nos parecía insoportable.
La mañana después de su entierro, me llené de tristeza. Busqué la Biblia con la esperanza de encontrar sosiego y vi el Salmo 73:25.
Ese versículo fue como un mensaje enviado del cielo para mí.
Era como si mi madre me estuviese asegurando que estaba en un mejor lugar con Dios en el cielo.
Mientras recibamos la bondad de Dios en la tierra, al final, todo se arreglará en la vida más allá de la muerte
(Juan 14:1-4).
Extraño a mis padres, pero la idea de que se regocijen en la presencia de Dios alivia mi dolor.
Oración
Dios eterno, cuando nos enfrentemos a la muerte, ayúdanos a aferrarnos a la esperanza del paraíso donde nos uniremos en comunión con los santos y nos regocijaremos en tu presencia.
a Él sea la gloria en la Iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por todos los siglos de los siglos. Amén.🙏🏻
Se puede definir a la negación como el hecho de rehusarse a admitir la realidad en dos niveles: en el nivel de lo que está sucediendo en realidad, y en el nivel de los sentimientos.
Examinemos la forma en que la negación ayuda a preparar a una niñita para crecer y convertirse en una mujer que ama mucho.
Cuando niña puede, por ejemplo, tener un progenitor que rara vez esté en casa por las noches debido a aventuras extramatrimoniales.
Al decirse ella misma, o al decirle otros miembros de la familia, que ese progenitor está «trabajando», ella niega que haya problemas entre sus padres o que esté sucediendo algo anormal. Eso evita que sienta miedo por la estabilidad de su familia y por su propio bienestar.
Además, ella se dice que ese progenitor está trabajando mucho, lo cual despierta compasión en lugar de la ira y la vergüenza que sentiría si enfrentara la realidad. De esa manera, niega tanto la realidad como sus sentimientos con respecto a esa realidad, y crea una fantasía con la que le resulta más fácil vivir.
Con la práctica, adquiere mucha habilidad para protegerse del dolor en esa forma, pero al mismo tiempo pierde la capacidad de elegir libremente lo que hace. Su negación obra en forma automática, involuntaria.
En una familia disfuncional siempre hay una negación compartida de la realidad.
Por serios que sean los problemas, la familia no se vuelve disfuncional a menos que se produzca la negación. Más aun, si algún miembro de la familia intentara librarse de esa negación, por ejemplo describiendo la situación familiar en términos precisos, el resto de la familia se resistiría con fuerza a esa percepción.
A menudo se utiliza el ridículo para poner a esa persona en su lugar, o, si eso fallara, el miembro renegado de la familia es excluido del círculo de aceptación, afecto y actividad,
Nadie que utilice el mecanismo de defensa de la negación hace una elección consciente de excluir la realidad, de usar anteojeras a fin de dejar de registrar con precisión lo que dicen y hacen los demás, como nadie en quien opere la negación decide dejar de sentir sus propias emociones. Simplemente «sucede» a medida que el yo, en su lucha por proporcionar protección contra los miedos, las cargas y los conflictos abrumadores, cancela la información que resulta demasiado problemática.
Es posible que una niña cuyos padres pelean con frecuencia invite a una amiga a pasar la noche en su casa.
Durante la visita de su amiga, ambas niñas despiertan por la noche debido a las fuertes discusiones de los padres. La visitante susurra: «Oye, qué ruidosos son tus padres. ¿Por qué gritan así?»
La hija, avergonzada, que ha permanecido despierta durante muchas de esas peleas, responde vagamente: «No lo sé», y luego permanece allí, angustiada e incómoda, mientras los gritos continúan. La pequeña invitada no tiene idea de por qué su amiga comienza a evitarla de allí en adelante.
La hija rechaza a su invitada porque ésta fue testigo del secreto familiar, y por lo tanto le recuerda lo que ella preferiría negar. Los hechos embarazosos como la pelea de los padres durante esa visita son tan dolorosos que la hija se siente mucho más cómoda negando la verdad, y de esa manera evita, cada vez con más asiduidad, cualquier cosa o cualquier persona que amenace desmantelar su defensa contra el dolor.
No quiere sentir su vergüenza, su miedo, su ira, desamparo, pánico, desesperación, pena, resentimiento, hastío. Pero debido a que esas emociones fuertes y conflictivas son aquello contra lo que ella tendría que luchar si se permitiera sentir algo, prefiere no sentir
Esta es la fuente de su necesidad de controlar a las personas y los acontecimientos de su vida. Al controlar lo que sucede a su alrededor, trata de crear para sí misma una sensación de seguridad. Nada de conmociones, nada de sorpresas, nada de sentimientos.
Cualquier persona que se encuentre en una situación incómoda trata de controlarla, en la medida en que le sea posible. Esta reacción natural se exagera en los miembros de una familia enferma porque hay mucho dolor.
Es inevitable que los hijos carguen con un sentimiento de culpa por problemas graves que afectan a su familia. Eso se debe a que, a través de sus fantasías de omnipotencia, creen que son la causa de las circunstancias familiares y que tienen el poder de modificarlas, para bien o para mal.
Muchos hijos infortunados reciben activamente la culpa, por parte de los padres o de otros miembros de la familia, por problemas sobre los cuales los niños no tienen control. Pero aun sin la acusación verbal de otros, un niño asume una gran parte de la responsabilidad por los problemas de su familia.
Para nosotros no resulta fácil ni cómodo considerar que el comportamiento desinteresado, el «ser bueno» y los esfuerzos por ayudar pueden ser en realidad intentos de controlar, y que no tienen motivaciones altruistas.
Yo vi esta dinámica representada en forma sencilla y sucinta en el cartel ubicado en la puerta de una agencia donde trabajé una vez. Mostraba un círculo en dos tonos, cuya parte superior era un sol naciente amarillo y brillante y cuya parte inferior estaba pintada de negro.
El cartel decía: «La ayuda es el lado soleado del control». Servía para recordamos a los terapeutas y a nuestros pacientes que debemos analizar constantemente los motivos que hay detrás de nuestra necesidad de cambiar a los demás.
Cuando los esfuerzos por ayudar provienen de personas con antecedentes desdichados, o que están atravesando relaciones llenas de tensiones, siempre hay que sospechar la necesidad de controlar.
Cuando hacemos por otro lo que él mismo puede hacer, cuando planeamos el futuro o las actividades diarias de otro, cuando sugerimos, aconsejamos, recordamos, advertimos o tratamos de persuadir con halagos a alguien que no es una criatura, cuando no podemos soportar que esa persona enfrente las consecuencias de sus actos y por eso tratamos de cambiar sus actos o prevenir las consecuencias de los mismos: eso es controlar.
Nuestra esperanza es que si podemos controlar a esa persona, entonces podemos controlar nuestros sentimientos en los aspectos en que nuestra vida se une a la suya. Y, por supuesto, cuanto más nos esforzamos por controlarlo, menos podemos hacerlo.
Pero no podemos detenernos. Una mujer que habitualmente practica la negación y el control se verá atraída a situaciones que exijan esas características.
La negación, al mantenerla fuera de contacto con la realidad de sus circunstancias y de sus sentimientos respecto de esas circunstancias, la llevará a relaciones cargadas de dificultad. Entonces ella empleará toda su habilidad para ayudar/controlar a fin de hacer que la situación sea más tolerable, negando todo el tiempo lo grave que es en realidad. La negación alimenta la necesidad de controlar, y el inevitable fracaso en los intentos de controlar alimenta la necesidad de negar.
Esta dinámica se ve ilustrada en las siguientes historias. Estas mujeres han ganado una buena medida de discernimiento en su conducta mediante la terapia y, cuando fue apropiado debido a la naturaleza de sus problemas, por medio del contacto con otros grupos de apoyo.
Han podido reconocer su patrón de querer ayudar como lo qué realmente era: un intento con motivaciones subconscientes de negar su propio dolor controlando a quienes tenían más cerca.
La intensidad del deseo de cada mujer de ayudar a su pareja es un indicio de que se trata más de una necesidad que de una elección.
«La vida te decepciona para que dejes de vivir con ilusiones y veas la realidad.»
La vida destruye todo lo superfluo hasta que quede solamente lo importante.
La vida no te deja en paz, para que dejes de culparte y aceptes todo como «es»
La vida va a retirar lo que tienes, hasta que dejes de quejarte y empieces a agradecer. La vida envía personas conflictivas para curarte, para que dejes de mirar hacia fuera y empieces a reflejar lo que eres por dentro
La vida te permite caer de nuevo y de nuevo, hasta que decidas aprender la lección. La vida te quita del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejes de querer controlar todo y fluyas como un río.
La vida pone a tus enemigos en la carretera, hasta que dejes de «reaccionar» La vida te asusta y te asustará cuantas veces sea necesario, hasta que pierdas el miedo y recuperes tu fe.
La vida te distancia de las personas que amas, hasta que entiendas que no somos ese cuerpo, sino el alma que contiene. La vida se ríe de ti muchas y muchas veces, hasta que dejes de tomar todo tan en serio y puedas reírte de ti mismo.
La vida te rompe en tantas partes cuantas sean necesarias, para que la luz penetre en ti
La vida te enfrenta a los rebeldes, hasta que dejes de tratar de controlar.
La vida repite el mismo mensaje, si es necesario con gritos y tapas, hasta que finalmente lo escuches.
La vida envía rayos y tormentas, para despertar. La vida te humilla y a veces te derrota de nuevo y de nuevo hasta que decidas dejar que tu ego muera.
La vida te niega bienes y grandeza hasta que dejes de querer bienes y grandeza y comiences a servir.
La vida corta tus alas y poda tus raíces, hasta que no necesites alas ni raíces, sólo desaparezcas en las formas y tu ser vuele.
La vida te niega milagros, hasta que entiendas que todo es un milagro. La vida acorta tu tiempo, para que te apures en aprender a vivir.
La vida te ridiculiza hasta que te hagas nada, nadie, para que entonces te convierta en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.
La vida te lastima y te atormenta hasta que sueltes tus caprichos y berrinches y aprecies la respiración.
La vida te esconde tesoros hasta que aprendas a salir a la vida y buscarlos.
La vida te niega a Dios, hasta que lo veas en todos y en todo.
La vida te despierta, te poda, te rompe, te decepciona…
pero créeme, eso es para que tu mejor yo se manifieste…
hasta que sólo el amor permanezca en ti.
Bert Hellinger
¡ Hola Bienvenido !
Robin Norwood
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