Estoy muy contenta de poder compartir a cerca de “La Montaña de la Educación” siendo la educación el conocimiento o habilidades obtenidas por un proceso de aprendizaje;
y el propósito original de la educación, es la instrucción de cómo Dios entra en nuestra manera de ver al mundo; la premisa de la educación de que Dios es el centro del universo y de que nosotros estamos alrededor de quién es Él, aunque el humanismo dice todo lo contrario; dice que tú eres el centro del universo y si Dios existe, Él está alrededor de ti.
En Estados Unidos, desde 1636, las enseñanzas de las escuelas eran basadas en la Biblia, los niños eran enseñados con fundamento en ella, y todo el fundamento de la educación estaba en la Palabra de Dios.
Las primeras escuelas y universidades fueron fundadas por ministros cristianos, pero estas instituciones han sido transformadas con el tiempo, aunque siguen en el tope de esta montaña; y hoy en día el 72 % de las universidades se le denomina “liberales” y el 15% “conservadoras”; son las escuelas de élite como Harvard, Yale, etc.
En realidad los liberales llegan hasta un 87 %. La educación liberal y humanista, son filosofías que dan prioridad a las cualidades humanas intelectuales y al intelecto.
También el racionalismo rechaza la invalidación de las justificaciones trascendentales en la Fe, lo sobrenatural, o las verdades divinas reveladas. Estas filosofías vienen de los griegos, en donde ellos usan la parte izquierda del cerebro.
¿Sabes que el Reino de Dios se recibe por la parte derecha del cerebro? Ahorita lo voy a mencionar.
En esta montaña, se mueven los espíritus del orgullo, en el pensar o el actuar.
Y la potestad de esta montaña se llama “Belcebú”, que es el dios de las moscas, el dios de las mentiras y del abismo; y representa al humanismo; ese que es el árbol del bien y del mal; en dónde esta esa voz interna que te pregunta ¿Qué te dijo Dios? ¿Eso te dijo?
También es un pensamiento crítico, de “yo lo puedo hacer por mí mismo, no me tienen que decir lo que tengo qué hacer” Y todo lo que tiene que ver con Dios lo rechazan, porque eso no es conocimiento, ellos dicen: “eso no es la verdad, porque yo soy dios”
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Pero la sabiduría que viene de lo alto es muy diferente a la sabiduría humana.
En Proverbios 1:7 dice; “El principio de la sabiduría es el temor al Señor; los necios desprecian la sabiduría y la enseñanza”
¿Qué nos está diciendo? Que el principio de la sabiduría es el temor del Señor. Y recuerda, que cuando la Biblia habla acerca del temor del Señor, no es temor de miedo, sino de saber que lo que Dios te está diciendo es la verdad.
Todo lo sobrenatural de Dios viene de su sabiduría, y esa no se entiende con el lado izquierdo de la mente.
Ahora lo vamos a ver. ¿Cuál es el plan del enemigo en esta montaña? Su plan es distorsionar quién es Dios con esa mentalidad del racionalismo, él se ha dedicado a fortalecer sólo el lado izquierdo ¿cómo es el lado izquierdo?
Es esa pared verbal, analítica, secuencial, racional, objetiva, observadora, la parte robótica, es la parte que necesita saber toda la información ¿para qué? ¿cómo? Para después crear una gráfica en tu mente, basada en esa información, las personas que usan mucho más la parte izquierda del cerebro, son muy organizados, hacen listas de reglas, planes, todo tiene que ser a tiempo, eso es el lado aburrido porque no se deja sentir, y si, porque la manera de sentir es el lado derecho.
Ahora vamos a ver, el lado derecho; es visual, creativo, experimental, procesa la información de una manera intuitiva, procesa todo desde la forma de cómo lo ve.
Por medio de la parte derecha se ve la imagen completa y después se analiza o investigan los detalles. Es la parte creativa y es muy emocional. El lado izquierdo entiende la paz, pero el lado derecho la experimenta.
Sabías que con el lado derecho del cerebro experimentamos la paz y el gozo?.
Y el Reino de Dios es un pensamiento revelado con el lado derecho; por eso Juan decía:” Arrepiéntanse porque el Reino de Dios ha llegado” “Arrepiéntanse de su manera de pensar”, esto iba para los fariseos religiosos que creían que todo lo sabían.
Jesús, si te fijas, hacía los milagros siempre de una manera diferente; era muy creativo, Ël sanaba a veces de una manera y a veces de otra; y cuando Ël hablaba del Reino, sus descripciones eran siempre imágenes, historias, metáforas, Ël hablaba en parábolas.
¿Por qué hablaba en parábolas? Porque es el lado derecho el que recibe las imágenes y Jesús nunca dió una fórmula exacta aunque ellos le preguntaban.
Él hablaba de esa manera porque sabía que si las personas utilizaban el intelecto que es su lado izquierdo del cerebro, nunca iban a entender el Reino de Dios.
Por lo tanto, si el lado dominante es el izquierdo, debemos fortalecer el lado derecho para tener acceso a lo sobrenatural y la substancia de la fe.
Bueno, Y claro que hay que usar las dos partes del cerebro…..pero;
¿Cuál ha sido el plan del enemigo?
Es crear un sistema que nos lleve a sólo el lado izquierdo, así, no tener acceso a Dios y lo sobrenatural.
¿Sabías que los niños al nacer son dominados por el lado derecho del cerebro?
Por eso quieren experimentarlo todo; tocarlo, probarlo; quieren volar; ellos creen todo. Por eso dice la Biblia que tenemos que ser como niños para entrar en el Reino de Dios; pensar como ellos, que es con el lado derecho del cerebro que es el que da ese acceso a lo sobrenatural; pero a medida que vamos creciendo, ¿Qué es lo que pasa?
Reciben los niños educación en el colegio; y empieza a dominar el lado izquierdo, y poco a poco llegan hasta un 90% y así los niños se vuelven con un pensamiento analítico, siendo su lado dominante el lado izquierdo. Que interesante, verdad.
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¿Y qué pasa con todo esto? Se apagan las cosas del espíritu y esa parte que nos conecta con Dios, con la fe, y lo sobrenatural.
¿Cómo son atacados nuestros hijos?
1- En el Humanismo: Que dice que el hombre es Dios.
2- En el Racionalismo: Dice que no existe lo sobrenatural y que Dios no existe.
3- En el Liberalismo: Que la libertad sustituye la moralidad.
4- En el Agnosticismo: Dice que la última realidad no se conoce y que Dios probablemente no existe.
5- El Ateísmo: No creer en Dios, ellos aseguran que Dios no existe.
Y lo que dice la potestad de esta montaña que es Beelzebú, es que lo que sientes está bien, que es tu verdad y no hay conducta moral y no hay consecuencias.
Todo lo contrario de lo que nos dice La Palabra de Dios; ella nos dice; que sí hay una conducta moral y que sí hay consecuencias.
¿Y sabes por qué está secuestrada esta montaña? Porque los creyentes se han encargado de encerrarse en las iglesias y abandonaron a la educación y las demás montañas.
Necesitamos urgentemente un cambio en el sistema que está roto y pervertido; todo es enseñado desde el punto de vista del mundo, y no del punto de vista de Dios.
Tenemos que movernos del lado izquierdo del cerebro al lado derecho ¿Cómo?
Con la unción que se necesita en esa montaña, que es la del Maestro y de los Pastores; y no sólo que estén los hijos de Dios con esos dones encerrados en una iglesia, sino que tomen puestos como directores y maestros de escuelas, que amen a los niños; y que llenos del Espíritu Santo tengan la autoridad espiritual para tirar las mentiras del enemigo, confrontando con la verdad y siempre en amor.
También que hablen de vida a los estudiantes; que siembren justicia en ellos y en el mundo.
1- Maestros con un espíritu de sabiduría que enseñen la creación, así como Dios la creó.
2- Que impartan destino y propósito a los estudiantes, añadiendo la verdad, enseñando el Reino de Dios.
3- Que se permita la oración en las escuelas, que se desate el Espíritu Santo, y así Dios se manifieste y se vea su grandeza, ya que Dios es mucho más grande que todas las otras enseñanzas y todas las otras filosofías y dioses que han bloqueado la entrada de Dios a las escuelas. Oremos por esa montaña de la educación.
Si tu tienes ese llamado a la educación, le pido a Dios que te levantes para enseñar, para instruir a los niños, en ese amor de Dios, en esa verdad de la Palabra de Dios.
Hoy cancelamos y quitamos todo poder del enemigo que está impidiendo que utilicemos ese lado derecho del cerebro, que es el lado espiritual, el lado de la substancia de la fe, para que nuestra fe crezca y podamos experimentar a Dios dia a dia, que lleguemos a vivir en lo sobrenatural como algo natural en nuestras vidas.
También declaramos, que El Señor toma el control de esa montaña de influencia de la educación en México.
En el nombre de Jesús, Amén.
AMADO DIOS
Es un nuevo día, los primeros rayos del sol asoman por el cielo y el trinar de las aves anuncia la llegada de un bello amanecer.
Hoy quiero darte infinitas gracias porque me regalas el maravilloso don de la vida, porque me das salud y fuerzas y porque Tú siempre estás a mi lado, guiándome, bendiciéndome y llenando mi existencia con tu hermosa presencia.
Gracias amado Dios por tus instrucciones, por todo tu amor, pero sobre todo por la maravillosa enseñanza del valor de la fe, porque a través de ella, puedo lograr cualquier cosa que me proponga; porque una fe inquebrantable es el inicio de todas las grandes conquistas.
Por ese motivo, este nuevo día lo viviré lleno de esperanza y alegría, dando a cada instante lo mejor de mí, haciendo mi trabajo con amor y dedicación, compartiendo con mis hermanos y siguiendo tu palabra.
Señor, Confío en Ti y en tus promesas, por eso sembraré en mi campo con amor y serás Tú quien me provea una hermosa y abundante cosecha.
Padre eterno, te pido que cuides mis pensamientos, mis palabras, mis acciones y también mis omisiones. Toma el mando de mi vida y enséñame con tu luz divina el buen camino que me ha de llevar al maravilloso destino que Tú has planeado para mí.
Mis ilusiones y mis esperanzas están puestas en Ti Señor, porque Tú eres un Dios bueno, bondadoso y caritativo, porque tu voluntad es perfecta y porque si estoy contigo de nada habré de temer.
Gracias amado padre por escuchar mi oración y gracias por todas las cosas maravillosas que Tú vas a hacer por mí; mientras sean tus hermosas manos las que me sostengan, no habrá mal que me alcance, envidia que me derrumbe, ni prueba que no pueda superar, porque solo Tú llenas mis días de alegría y porque confío en que Tú cumplirás tu sublime palabra en mi vida.
En el nombre de Jesús. Amen 🙏
Por Ma.Guanajuato Gonzalez Castañales
¡ Hola Bienvenido !
Claudia Iriarte
Te invito a que leas otro artículo mío con el titulo:
La distribución de la riqueza en el mundo siempre ha sido un tema de debate y controversia, en la actualidad necesitamos estar cada vez más conscientes de las cifras reales que se reportan en cada uno de los gobiernos y algunas otras corporaciones no gubernamentales.
Después de la gran guerra (Primera y Segunda Guerra Mundial), se da una convergencia social en materia económica en muchos países, derivado de la destrucción de capital, como consecuencia de los enfrentamientos bélicos; evidentemente, los más golpeados fueron los dueños de capital; lo anterior significó un comienzo en igualdad de circunstancias para generar riqueza. Sin embargo, después de algunas décadas, comienza a verse una divergencia económica, similar al periodo anterior a la guerra (1914).
DESIGUALDAD TOTAL DE LOS INGRESOS DEL TRABAJO EN EL TIEMPO
Porcentaje de los diferentes grupos sociales
Desigualdad
Desigualdad
Desigualdad
Europea 2010
USA 2010
USA 2030
El 10% de los más ricos » Clase Alta»
25%
35%
45%
El 40% del medio » Clase Media»
45%
40%
35%
El 50% de los más pobres » Clase baja»
30%
25%
20%
Coeficiente de GINI (Indicador de desigualdad)
0.26
0.36
0.46
Thomas Piketty (Capital en el siglo XXI)
En el país insignia de la democracia, se comienzan a ver cifras preocupantes en el reparto del ingreso como lo indica el grafico anterior.
En 2030 la proyección indica que 10% de la población, obtendrá el 45% del ingreso total.
DESIGUALDAD DE LA PROPIEDAD DEL CAPITAL EN EL TIEMPO
Desigualdad
Desigualdad
Desigualdad
Europa 2010
USA 2010
USA 2030
El 10% de los más ricos » Clase Alta»
60%
70%
90%
El 40% del medio » Clase Media»
35%
25%
5%
El 50% de los más pobres » Clase baja»
5%
5%
5%
Coeficiente de GINI (Indicador desigualdad
0.67
0.73
0.85
Thomas Piketty (Capital en el siglo XXI)
Los países europeos son los primeros que comienzan a establecer un impuesto sobre la renta (Francia 1914), a principios del siglo XX, lo que ciertamente representa los primeros esfuerzos por recortar la brecha social, que, sin duda, el factor fiscal es fundamental para evitar la divergencia social.
En países en desarrollo como México, al término del gobierno de Porfirio Díaz, teníamos una tasa de analfabetismo del 74%, por lo que está por demás comentar lo difícil que resultaba comenzar a implementar los mecanismos adecuados para que hubiera una movilidad social y una repartición de la riqueza más justa, terminando en una revolución armada.
En 1789, en Francia, la situación económica detonó las revueltas sociales en uno de los países más importantes de la época, que era la meca de la civilización, rodando cabezas en la revuelta, terminando con una de las monarquías más poderosas, donde queda marcado el final del feudalismo y absolutismo.
La situación de desesperanza social que se vivió, queda plasmada en las famosas novelas de Balzac y Víctor Hugo. Peligrosamente estamos rosando niveles alarmantes en las diferencias sociales, una vez más, la historia nos indica como siempre ha terminado.
No podemos negar las cifras anteriores, dichas diferencias comienzan a ser una imagen cada más frecuentes en todo el mundo, los que han tenido oportunidad de visitar países desarrollados, en la actualidad es más común ver “Homeless” en las calles, como es el caso de los Ángeles entre muchos otros. Ya no mencionemos a los países en desarrollo.
Las experiencias de las crisis económicas recientes como en 2008, demostró que la intervención de los gobiernos y bancos centrales, es fundamental para sostener el sistema y no ocasionar catástrofes sociales como sucedió en la gran depresión de 1929.
Todo lo anterior, deriva en intentos de corregir esta situación, por un lado, tenemos gobiernos que apuestan más a programas sociales, por cierto, en la mayoría de veces no eficaces para evitar la divergencia social.
La única opción más plausible es no disociarnos de una economía global, sin bien no es perfecta, pero es lo que se tiene.
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Uno de los detonadores de movilidad social, sigue siendo la educación, instituciones como las universidades públicas continúan siendo la herramienta de movilidad social por excelencia; sin dejar a un lado, evidentemente, la educación privada; sin embargo, a ésta última sólo tiene acceso un número poco significativo de la población.
Si los Estados logran otorgar un acceso gratuito universal a la educación superior, sin duda, estarán dando un gran paso a disminuir las brechas sociales.
Ahora mismo, en países como Estados unidos, se está teniendo un debate importante sobre el tema. Es más que sabido los problemas que se tienen para obtener acceso a los financiamientos para estudiar una profesión, y más aún, tener que pagar este tipo de créditos escolares.
Sin duda, casos como el anterior, vuelve a la educación un privilegio sólo para cierto segmento social.
Los datos son contundentes. Es un problema que atañe a todos. Las repercusiones sociales por todo lo expuesto anteriormente ya se están sintiendo de manera más importante. Gobiernos, economistas, financieros, etc;
tenemos que estar a la altura de las circunstancias, para dar soluciones eficaces a este reto que se tiene de frente.
Un sistema de educación efectivo, así como los servicios de salud entre otros, tendrán que ser la meta de este nuevo siglo XXI, si es que nos queremos asumir como una civilización avanzada.
SECCIÓN DE NOTICIAS
REFLEXIÓN
Photo by Lara Jameson
Nueva Sociedad
La educación no es solo copia ni repetición de contenidos.
Su espacio conceptual se ha ampliado y profundizado ante la gran diversidad de los procesos sociales.
Su campo de estudio y las teorías educativas se han hecho más complejos, por sus propias demandas y por la utilización de las tecnologías de la información y los medios de comunicación.
Además está relacionada con otras disciplinas y campos de estudio que cada vez más la hacen ser parte de la ética, la economía, el desarrollo nacional, y la formación humana y ciudadana.
La gente en su mayoría viven creyendo o diciendo, Dios no existe.
Esto al ver los noticieros y enterarse de catástrofes … robos … conflictos bélicos, etc.
Por lo regular, se «escucha» si Dios existiera no» permitiría tal o cuál cosa», si Dios existiera «no dejaría que pasará tal situación» eso es lo que la gente a veces piensa …
por qué no conocen la verdad
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
Oseas 4:6 RVR1960
Es justo en esta parte en dónde la palabra de Dios nos dice el por qué los pueblos e incluso la misma gente no avanza, justamente por no conocer la verdad o ignorarla.
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí
S. Juan 14:6 RVR1960
!Jesucristo es el camino y la verdad y la vida!
fuera de él no hay nada que nos pueda dejar un buen sabor de boca, Aquí es en dónde yo analizó las palabras de la gente al «decir» Dios no existe.
Sabes querido amigo lector, hermano (a) si Dios fuera malo como mucha gente llega a creer, tenlo por seguro que desde hace mucho tiempo tú y yo ya no estuviéramos aquí, y esa es una realidad.
Pero por su Gracia y Misericordia es que podemos respirar.
¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
Santiago 4:1-2 RVR1960
Aquí hay una gran verdad! Dios nos dio el libre albedrío, para saber que es lo bueno y lo malo, y toda acción trae por consecuencia una reacción buena o mala.
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida
Proverbios 4:23 RVR1960
Es justo en el corazón de dónde mana la vida, entonces tenemos que guardar nuestros corazones, porque justo ahí es en dónde empiezan las guerras, esas guerras internas en dónde la gente quiere más de lo que tiene y gobiernos quieren más y tener el control absoluto de todo.
Pero si nosotros empezamos con un cambio en nosotros mismos y le permitimos a Dios que el sea nuestro Capitán, amigo tenlo por seguro que todo en nuestro entorno cambiará.
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Apocalipsis 3:20 RVR1960
Querido amigo lector, si permites que Dios tome el control de tu vida, las cosas cambiaran para bien, en tu familia con tus hijos y en tu trabajo, ¿que esperas?
Deja que Dios sea el Capitán de tu vida y veras que todo será diferente.
SECCIÓN DE NOTICIAS
REFELXIÓN
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ENCONTRAR PAZ
Vivir con preocupaciones era algo natural para mí. Me preocupaba el pasado y me preguntaba:
«¿Dije algo incorrecto? ¿Tomé una decisión equivocada?».
Y me preocupaba el futuro:
«¿Saldrá todo bien? ¿Haré lo correcto?».
Este patrón me hacía difícil disfrutar de la vida. Durante años, busqué formas de cambiar. Encontré muchas cosas que ayudaron: yoga, ejercicio y libros sobre el tema. Mi médico me recetó un horario de meditación y oración contemplativa.
La oración contemplativa se trata de escuchar: decir una oración y luego enfocarse en inhalar y exhalar. Esto nos permite escuchar las respuestas de Dios. Tal vez no en forma de palabras, sino un discernimiento de amor y consuelo.A través de la oración, he llegado a comprender que Dios me ama, quiere lo mejor para mí y siempre está conmigo. Dios me libra de mis preocupaciones y me llena de amor y paz divina.
En el pasado, me preocupaba que mis problemas no merecían la atención de Dios, pero ahora sé que Dios ama a cada persona y quiere ayudarnos.
Ahora, trato de estar al tanto cuando el patrón anterior de preocupación retorna, y me pongo a orar.
Luego respiro profundamente y espero que la paz de Dios llene mi mente y mi corazón. Aunque la preocupación me aparta, el amor de Dios crea el enlace que presenta la manera de vivir la vida con gozo.
ORACÍON
Dios eterno, líbranos de nuestras preocupaciones y llénanos de paz. En el nombre de Jesús oramos. Amén. 🙏
Parece extraño, pero incluso en prisión José experimentó la bendición del Señor.
El encargado se dio cuenta de sus habilidades administrativas y muy pronto lo pusieron a cargo de las operaciones de la prisión. José era tan competente y eficiente que, según Génesis 39.23, «no necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba».
Las evidencias arqueológicas de este período indican que, dentro del sistema penal egipcio, una de las posiciones que tenían los encargados de las prisiones era el llamado «escriba de la prisión», que era responsable de guardar todos los registros de la cárcel. Debido a la experiencia que obtuvo al trabajar para Potifar, y la descripción bíblica de su función mientras estuvo encarcelado, es muy probable que José obtuviera tal posición de prominencia, obteniendo así el acceso a todos los presos, incluyendo los de la corte real.
Tras un poco de intriga real, el copero del Faraón y el panadero jefe llegaron a la prisión. El relato bíblico no indica la naturaleza de los delitos que se les imputaban, salvo que habían ofendido en gran manera al rey.
Es muy probable que fueran sospechosos de alguna traición relacionada con un plan para envenenar al rey. ¿Por qué si no arrojarían en prisión a los jefes del equipo encargado de la preparación de la comida del Faraón? ¿Y por qué otra razón irían a dar muerte en la horca al panadero jefe? Sea cual fuera la naturaleza de sus delitos, el panadero y el copero estaban en prisión esperando el veredicto del Faraón.
Una noche, los dos hombres tuvieron un sueño tan inquietante y extraordinario que al día siguiente seguían pensativos.
Cuando José les preguntó por la causa de su consternación, ambos repitieron su sueño. Como respuesta, José reveló la interpretación correcta de cada sueño: un mensaje transformador de restauración para el copero, y un mensaje de fin de vida y condenación para el panadero.
El relato de Génesis deja claro que Dios fue quien les dio a esos hombres sus sueños y a José la interpretación. Como le ocurriría a Daniel siglos después, José sabía que no tenía capacidad para predecir el futuro (Daniel 2.27–30).
El Señor reveló la verdadera interpretación para que su poder se mostrara y se cumplieran sus propósitos.
Tras interpretar el sueño del copero, José le pidió específicamente que no se olvidara de él. En Génesis 40.14–15 le dijo al copero: «Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa. Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel».
En dos ocasiones anteriores otras personas habían tratado a José injustamente: primero, sus propios hermanos y luego la esposa de Potifar. Esta vez se encomendó al copero del Faraón. De nuevo, no se acordarían de él. El copero fue restaurado a su servicio al Faraón, pero hizo caso omiso a la petición de José.
El capítulo 40 de Génesis termina con esta última frase: «Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó» (v. 23).
Durante dos años más, José sufrió las privaciones e indignidades de la prisión. Como el copero había prometido recomendarle, José probablemente fue optimista las primeras semanas o meses. Quizá oiría de la corte del Faraón que le perdonarían. Pero no llegó nada.
A medida que los meses se convertían en años, el prisionero hebreo llegó a aceptar el hecho de que otro hombre en quien había confiado le había defraudado.
Pero Dios no se había olvidado ni abandonado a José. Ni tampoco permitiría el Señor que la amnesia del copero durara de modo indefinido. Llegó el momento en que Faraón necesitaba alguien que pudiera interpretar sueños. Justo a tiempo, en la trama de ese drama divinamente orquestado, el copero se acordó de la experiencia tan extraordinaria que tuvo en prisión.
El plan de Dios para José se cumplía tal y como Él quería.
UNA HAMBRUNA PRONOSTICADA
Una noche el Faraón se despertó con un sudor frío, perplejo por la pesadilla más gráfica y terrible que jamás había experimentado. En su sueño, el Faraón estaba en la orilla del río Nilo, con siete vacas hermosas y sanas que pastaban en una pradera cercana.
El cuadro era pacífico y sereno. De repente, como algo extraído de una horrible película de terror, siete vacas flacas entraron en el campo, atacaron a las vacas gordas, ¡y se las comieron! Incluso después de devorar a las vacas gordas, las flacas seguían estando tan feas y delgadas como antes.
El Faraón respondió al sueño despertándose sobresaltado: sin duda alguna sentado en su cama y mirando en la oscuridad. ¿Qué significaba eso? Finalmente, acostándose de nuevo y girándose, volvió a dormirse a duras penas y volvió a soñar. Su segunda pesadilla repetía el mismo impactante patrón que el primero, salvo que en lugar de vacas, siete espigas menudas y abatidas se comían a siete gruesas y llenas
Al día siguiente, el Faraón estaba muy preocupado. Incluso se angustió más cuando vio que ninguno de sus magos o sabios eran capaces de decirle lo que significaba el sueño.
La alarmante situación bastó para despertar la corta memoria del copero y que se acordase de José, que había interpretado su sueño. El Faraón no perdió tiempo en ordenar la liberación de José.
Le pusieron ropas nuevas, le dieron un rápido afeitado y le apresuraron ante la presencia del Faraón.
Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón. (Génesis 41.15–16)
Cuando el rey hubo contado su sueño nuevamente, el Señor reveló su interpretación a través de José. Ambos sueños reflejaban la misma realidad futura: habría siete años de abundancia seguidos de siete años de hambruna.
Si los egipcios querían estar listos para la futura catástrofe, tendrían que comenzar a almacenar recursos inmediatamente. Además, se necesitaría un hombre con capacidades administrativas y experiencia en la gestión de equipos para organizar la recolecta y el esfuerzo de almacenaje.
Claramente, Dios había orquestado las experiencias y pruebas del pasado de José para ese momento. Si sus hermanos no le hubieran vendido como esclavo, no habría llegado a Egipto.
Si Potifar no le hubiera comprado en el mercado de esclavos, no habría adquirido la experiencia necesaria para dirigir al pueblo y las mercancías en un contexto egipcio. Si no le hubieran acusado falsamente y arrojado en prisión, no habría interpretado el sueño del copero, y si eso no hubiera ocurrido, el Faraón no le habría mandado llamar ese día señalado por Dios. Sus responsabilidades en la casa de Potifar y en la prisión le habían preparado para su nueva función en la casa de Faraón. El Señor había supervisado todos esos acontecimientos para llevarle a este momento en el que José estaría preparado para organizar un trabajo alimenticio de proporciones nacionales.
Como el rey había reconocido la mano de Dios sobre José, inmediatamente supo que él debía organizar las operaciones de recogida del alimento.
Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. (Génesis 41.38–41)
En un día, la suerte de José cambió por completo. Esa mañana, se había despertado en su celda. Por la noche, estaba durmiendo en palacio.
Trece años antes, había llegado a Egipto como un esclavo de condición baja pero ahora, a los treinta años de edad, se había convertido en el segundo gobernante más poderoso de la tierra.
No cabe duda de que incluso en este tiempo de exaltación, José aún se preguntaba por su padre y sus hermanos en Canaán.
¿Qué pensarían si pudieran verle ahora? ¿Y qué había de los sueños que Dios le dio cuando estaba aún en su casa? El Señor le había revelado el significado de las visiones de otras personas, pero ¿qué ocurría con su propio sueño?
UNA REUNIÓN FAMILIAR
Los siguientes siete años fueron de abundancia y pasaron rápidamente. Durante ese tiempo, José estuvo ocupado organizando la recolección y almacenamiento del grano en todas las ciudades de Egipto. Sus esfuerzos tuvieron tanto éxito que resultaba imposible llevar un registro exacto de todas las provisiones.
Fue durante ese período cuando José se casó y comenzó una familia. La bondad de Dios con él se reflejó en los nombres de sus dos hijos.
Llamó al mayor Manasés, que significa olvidadizo, porque como él mismo dijo: «Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre» (Génesis 41.51). A su hijo menor le puso por nombre Efraín, que significa fructífero. Como José mismo explicó: «Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción» (v. 52). A pesar de todo lo que José había soportado, Dios seguía siendo el centro de su pensamiento.
El Señor lo capacitó para dejar atrás el dolor de su pasado y disfrutar de bendiciones en el mismo lugar donde había soportado tantas pruebas.
Aunque Egipto estaba a punto de experimentar una gran hambruna, José estaba comenzando a disfrutar una gran abundancia.
Cuando terminaron los años buenos y comenzó la hambruna, los diligentes preparativos de José dieron su fruto. Los egipcios no solo se libraron de una muerte masiva, sino que multitudes de personas que sufrían hambre en las naciones adyacentes llegaban a Egipto a comprar comida.
La anticipación de José y una cuidadosa planificación salvó las vidas de millones de personas en todo el mundo del Oriente Medio. También hizo aumentar significativamente la riqueza del Faraón (Génesis 47.14–24).
Significativo es el hecho de que entre los afectados por la hambruna estaban los miembros de la familia de José en Canaán.
Como todo el mundo, finalmente se quedaron sin comida y se vieron forzados a ir a Egipto a comprar grano. Jacob les dijo a sus hijos en Génesis 42.2: «He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos». Veinte años después de haber vendido a su hermano en la esclavitud, los diez hermanos mayores
de José emprendieron el mismo viaje a Egipto que había hecho José hacía mucho tiempo.
Dios permitió que José padeciera mucho, para que a través de su esfuerzo, la familia de Israel pudiera salvarse de la hambruna y llegar a un lugar donde podrían crecer hasta convertirse en una gran nación.
Todo era parte del cumplimiento de la promesa que el Señor le había hecho a Abraham tres generaciones atrás (véase Génesis 15.13–14). En un irónico cambio de la providencia divina, los hermanos de José llegaron a Egipto para evitar la muerte, y la persona a la que habían intentado matar dos décadas atrás sería la que les rescataría de su situación.
La primera vez que los hermanos de José comparecieron ante él, no lo reconocieron. Era veinte años mayor, afeitado por completo, vestido como un egipcio y en una posición de gran autoridad. Pensarían que, en caso de que aún siguiera con vida, sería esclavo en algún lugar.
Además, les habló a través de un traductor. Por otro lado, José sí los reconoció. Cuando se postraron ante él, lejanos recuerdos inundaron su mente al recordar los sueños de su juventud (Génesis 42.6–9).
Pero en vez de revelarles inmediatamente su identidad, José decidió probar primero a sus hermanos, para ver si sus corazones habían cambiado.
Mediante varias interacciones, durante un largo período, José creó una trama para poder observar su verdadero carácter. Durante la primera reunión les dijo que no regresaran a Egipto a menos que llevasen con ellos a su hermano menor, Benjamín.
Muchos meses después, regresaron de mala gana con Benjamín. En su segunda reunión, José puso en secreto una copa de plata en la bolsa de Benjamín, para que cuando se descubriera en el regreso de sus hermanos a Canaán, Benjamín fuera arrestado por robo.
Como castigo, se convertiría en esclavo en Egipto mientras que a los demás hermanos se les permitiría irse libremente.
José observaba para descubrir cuál sería la respuesta de sus hermanos. ¿Abandonarían a Benjamín como esclavo, como habían hecho con él? ¿Pensarían solo en salvarse a sí mismos y después inventarían una historia para explicarle a su padre por qué Benjamín no había regresado a casa con ellos? ¿O intentarían salvar a su hermano menor, exponiéndose ellos mismos a la prisión para protegerle?
No cabe duda de que el corazón de José se llenó cuando todos sus hermanos regresaron con Benjamín, con sus túnicas rasgadas de angustia, y sus voces rogando por su liberación. Probablemente se quedó sorprendido, y agradado, cuando Judá, el hermano que había sugerido vender a José como esclavo, se ofreció a sí mismo como sustituto por la vida de Benjamín.
Con incesante ruego, Judá le dijo a José: «Te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos» (Génesis 44.33). Claramente, esos hombres no eran los mismos que habían traicionado a José tantos años atrás.
Cuando observó la desinteresada lealtad de sus hermanos hacia Benjamín, José no pudo contenerse más.
Tras despedir a sus sirvientes, comenzó a llorar tan alto que los egipcios le escuchaban llorar desde las otras habitaciones de la casa.
Con lágrimas en los ojos, reveló su identidad a sus hermanos: «Soy José».
Emociones mezcladas de un inmenso alivio y total pavor a la vez corrían por sus venas.
El hermano al que habían vendido como esclavo, ¡ahora era gobernador de Egipto! El relato de Génesis expresa su profundo asombro y ansiedad con estas palabras: «Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él» (Génesis 45.3).
Pero José no estaba interesado en buscar venganza. Había visto la mano providencial del Señor en sus anteriores acciones. Entendió que Dios le había usado para preservar a su familia y para hacerles llegar a Egipto.
Todo era conforme a la voluntad del Señor. Observe la teología centrada en Dios que sostenía el pensamiento de José.
En Génesis 45.4–8, consoló a sus hermanos con estas palabras:
Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.
Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.
Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
José enfatizó tres veces que la mano de Dios estuvo en todo el proceso.
No estaba excusando a sus hermanos por su pecado, sino que enfatizó el hecho de que, en sus propósitos soberanos, el Señor incluso usa las malas acciones de personas malas para lograr los fines que Él desea. Dado que Dios envió a José a Egipto, Israel y sus hijos se libraron de una hambruna que podría haber acabado con la familia entera.
Cuando Jacob escuchó la noticia de que su hijo José aún estaba vivo, se quedó tan aturdido que incluso su corazón se detuvo momentáneamente (Génesis 45.26). Ya tenía ciento treinta años de vida, pero se preparó rápidamente para un viaje a Egipto para ver a su hijo predilecto. Mientras viajaba, Dios se le apareció en una visión y le reiteró el hecho de que todo eso era parte de su diseño para cumplir su pacto con Abraham. El Señor le dijo a Jacob: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación» (Génesis 46.3; cp. 12.1–3).
El Faraón recibió gustosamente al padre y los hermanos de José y les ofreció la mejor tierra de Egipto: una región llamada Gosén. Allí, podrían criar a sus familiares, cuidar su ganado y prosperar. La familia de Jacob, en total unas setenta personas, se mudaron a Egipto después de dos años de hambruna (Génesis 45.6).
Jacob vivió otros diecisiete años en Egipto, y murió a la edad de ciento cuarenta y siete. Unos 450 años después se convertirían en una nación de dos millones, listos para recibir su promesa de nuevo en la tierra de Canaán.
LA REITERACIÓN DEL PERDÓN
José tenía cincuenta y seis años cuando murió su padre, y cuando sus hermanos se postraron ante él una vez más, temerosos de que con la muerte de Jacob José pudiera finalmente ejecutar venganza contra ellos. Como explica Génesis 50.15: «Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos».
Su odio hacia José había sido real, pero el odio de José hacia sus hermanos existía solo en la imaginación de ellos.
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La oración es el arma más poderosa que necesita el creyente. Dios nos creó con una vida de dependencia a Él.
Esto choca contra lo que nos dice el mundo; pero,
¿por qué refugiarnos en filosofías, modas y tradiciones para sentirnos seguros?
Nuestra vida enfrenta constantes problemas porque hemos hecho a un lado a Dios. El mundo propone métodos a seguir, a los que las personas se aferran, pero que no funcionan. Cuando Dios me da un mandamiento, automáticamente lo pongo en tela de juicio.
La oración es la manifestación más grande de dependencia, porque, cuando yo no puedo, Dios sí puede.
A nuestra naturaleza caída no le gusta orar, no le gusta depender; pero, en nuestra vida en Cristo necesitamos cargar baterías; y eso se logra orando. La oración es el poder de la vida cristiana.
¿Cómo demostramos que Dios gobierna nuestra vida?
¡¡Orando!! Cuando no oramos, demostramos suficiencia; le decimos a Dios que nosotros solos podemos y que no lo necesitamos, pero, debemos entender que la fuerza del creyente es la oración.
Al orar pasamos de nuestro poder al poder de Dios. Al no orar, nos mantenemos en nuestras capacidades. La oración no es un monólogo; es un diálogo en presencia del Dios soberano, nuestro Padre; quien todo lo escucha. Dios anhela que doblemos nuestras rodillas y clamemos a Él.
La oración es el medio de gracia para ser transformados por Dios, y adquirir la sabiduría que necesitamos en el diario vivir. Jesucristo, en la tierra fue un hombre de oración, siempre dependió del Padre; Él es el ejemplo máximo de la oración
12En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios
Luc. 6:12
Debemos entender, que los días que enfrentamos, son difíciles y no podemos enfrentar los problemas sin orar.
Si nos hace falta fe, lo que necesitamos es orar, y pedirle a Dios que incremente nuestra Fe. El Señor Jesús nos dejó una forma de orar el “Padre Nuestro” el cual es un formato para dirigirnos a Dios.
Debemos tomar en cuenta los elementos que se incluyen en la enseñanza de Jesús para orar a Dios. Lo primero que demos hacer cuando oramos, es alabar a Dios
9Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal?, ¿salvar la vida, o quitarla?
Mateo 6:9
Reconocer en manos de quién estamos poniendo nuestra oración.
¡Dios es el Soberano, el Santo, el Todopoderoso!
Necesitamos humillarnos ante su presencia; alabarle; y también agradecerle el precioso plan de redención que llevó a cabo en la persona de Jesucristo, para salvarnos de una condenación eterna en el infierno.
Agradecerle la nueva vida que nos dio en Jesucristo; agradecerle las bendiciones que recibimos día a día (alimento, techo y vestido).
También es importante anhelar su reino; el cual, ya fue inaugurado con la venida de Jesucristo, pero aún no ha sido consumado.
Nuestra oración y petición a Dios, debe centrarse en la absoluta voluntad de Dios en nuestra vida, así como en la de toda la creación. Debemos también, incluir en nuestra oración, la confesión de nuestros pecados. Cuando arreglamos cuentas con Dios, Él nos escucha; Él nos quiere santificados.
En nuestro proceso de santificación en esta vida, enfrentamos caídas y debilidades, pero al reconocerlas, y pedir perdón, Dios nos limpia y escucha nuestras peticiones. Así mismo, también nosotros debemos perdonar a todo aquel que nos ha ofendido o hecho daño. Si nosotros no perdonamos, Dios tampoco puede perdonar nuestras faltas
14Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensa
MATEO 6:14-15
Nuestra oración debe incluir también, peticiones personales para que siga transformando nuestras vidas; que nos de la gracia para enfrentar los retos y desafíos de cada día, y nos dé el carácter para no caer en tentaciones.
Es necesario pedirle a Nuestro Padre, que nos guarde también de los ataques del enemigo número uno en nuestras vidas, que es satanás. Que nos guarde también de lo que nos ofrece el mundo con la finalidad de que dejemos de poner nuestros ojos en Dios. También que nos guarde de nuestros propios corazones, que tienen una proclividad al pecado.
Este formato, enseñado por el Señor Jesucristo, no es una regla religiosa. Es importante no caer en esos ritos y repeticiones vanas.
Dios ve nuestros corazones, y está atento siempre a nuestra oración sincera. A Dios le gusta que le pidamos los anhelos de nuestros corazones; pero después de incluir todo lo anterior en nuestras oraciones, nos daremos cuenta que nuestra relación con Dios es más que suficiente.
Sin embargo, siempre tendremos necesidades materiales que Dios también nos puede proveer.
En la oración, también podemos interceder (orar, pedir, rogar, suplicar, clamar) por otras personas; principalmente por nuestros seres queridos que aún no conocen a Dios, para que Dios toque sus corazones y lo acepten como su Señor y Salvador.
Mientras más oremos, más tiempo anhelaremos estar en su presencia en oración.
¡¡Cerrar nuestra oración, siempre confiando en que Él hará!!
Sal #7:5
SECCÓN DE NOTICIAS
REFLEXIÓN
Photo by Andre Furtado
El tiempo de Dios tiene sus misterios, que no nos corresponde entender,
Si no confiar.
Nuestro tiempo tiene prisa,
el suyo tiene la perfección
Esperar en ÉL puede ser la más difíciles de la opciones,
pero recuerda que Dios es bueno siendo Dios,
y cómo tal nos ayuda a determinar nuestro hoy, preparándonos para un bendecido mañana.
quien espera en ÉL jamás
será decepcionado,
jamás….
Ora cómo si todo dependiera de Dios,
que así lo es,
incorpórate empieza a camina nuevamente, realiza, actúa, ponte en marcha cómo si todo dependiera de ti.
“Cuando el tiempo sea el correcto, yo el señor, lo hará posible.”
Isaías 60:22 RVR1960
Descansa tus plegarias han sido escuchadas, Dios está en control.
La formación integral va más allá de la educación llana: entraña un proceso educativo continuo, que desarrolla al máximo el potencial de cada ser humano, en balance con sus habilidades y capacidades físicas, racionales, artísticas, políticas, de ética y conciencia, e idealmente espirituales, con el objetivo último de convertirse en un ciudadano pleno en donde la corresponsabilidad es la práctica constante, con amor a la humanidad y a nuestro Planeta.
Entonces trasciende al trabajo y a la vida en sociedad en armonía con la naturaleza, los ecosistemas todos y el Planeta. Las sociedades más avanzadas y por lo tanto las más civilizadas, han contado con liderazgos sólidos, duraderos, históricos.
En donde el honor, la lealtad y la justicia son elementos fundamentales para el sostenimiento de la civilidad misma.
El liderazgo entonces es nítido, hasta que los esfuerzos populares no queden marginados frente a la indiferencia y el desencanto.
En un liderazgo sólido no hay espacio para la improvisación ni las ocurrencias. La civilidad está impregnada, siendo así, de planeación y organización, de coordinación y supervisión.
La ausencia de liderazgos genuinos persiste por la rapidez e intensidad de la modernidad, y principalmente, por la ausencia de una formación integral en muchas de las personas. Y claro, también por la rápida multiplicación de los malos ejemplos.
En resumen, la civilidad solo florece en democracia, lo contrario es alienación. La democracia exige participación ciudadana esmerada, responsable y permanente; la Historia Universal nos ha heredado sistemas democráticos, pero ninguno lo es cuando la ciudadanía muestra apatía y deja a la inercia el futuro de sus vidas, de sus descendientes y compatriotas.
En 2004 propuse por primera vez la creación del Cuarto Poder Constitucional:
el Poder Ciudadano. Pasarán años o décadas para que ello suceda, pero algún día nacerá entre las naciones, las más avanzadas, las más destacadas. Hacia el 2006 publiqué mi Plan Maestro para enfrentar el Cambio Climático “Mundo 2100” porque ambos horizontes se encuentran íntimamente relacionados.
Photo by Karolina Grabowska
Hoy frente a la adversidad que vivimos como humanidad y por el acentuado deterioro de nuestro Planeta, es claro que para preservar al Planeta y sus ecosistemas, es menester rediseñar la democracia, organizar a las sociedades de forma efectiva, y crear un orden internacional acorde con las necesidades del mundo de hoy y de los próximos 80 años.
A nivel global enfrentamos una crisis multifactorial, y pese a que los sistemas tienden a desplazarse hacia el equilibrio, la nueva normalidad indica que depende de cada uno de nosotros el propiciar la armonía, la prosperidad y el respeto al medio ambiente y los ecosistemas.
Hoy en el mundo nuestros sistemas económicos, el Estado de Derecho, la civilidad y los liderazgos se encuentran totalmente menguados. Y la prueba más fehaciente es la enorme devastación y afectación a nuestro Hábitat y al Planeta, así como la lamentable degradación de la calidad humana.
Sección de Noticias
PENSAMIENTO
Photo by Baurzhan Kadylzhanov
Verdades estúpidamente simples:
1. Cuando aprecias tus defectos, ellos pierden su poder sobre ti.
2. Cuanto más te asusta algo, más deberías hacerlo.
3. El crecimiento personal es simplemente el proceso de aprender a mentirse menos a uno mismo.
4. No tienes que probar nada a nadie nunca. Incluyéndote a ti mismo.
5. Los “porqués” de la vida son mucho más importantes que el “qué” de la vida.
En tiempos como octubre se suele poner un altar de muerte. Yo en la casa, tengo al contrario, un altar representaban la vida que representa vida; nació porque un día la pastora, que es profeta, nos dijo que Dios quería su propio espacio en nuestra casa y decidí hacerle una decoración; empecé poniendo un corazón que representa que yo le quiero entregar todo mi ser cada día más porque él es un Dios de cada día más; luego puse flores que.
Recordé que del corazón emana la vida, y empecé a reflexionar que era un altar porque es importante guardar el corazón y muchas veces no lo guardamos; muchas veces se nos hace fácil decir palabras que son muerte, que se llaman: maledicencias, que significan maldecir, decir mal, no decir en el poder del acuerdo de Dios.
Reflexioné que las palabras, como dice
Proverbios 18, “Está la vida y está la muerte”
y que debo de ser sabio y pensar lo que voy a decir, y ver si trae gracia al oyente o si, al contrario, y que más sabio es aquel, que se queda callado, aunque sea muy necio; se tomará así porque muchas veces nuestra necedad también está en nuestras palabras que nos podemos decir a nosotros mismos, sin que nadie nos escucha, y si hacemos obras buenas, pero hablando lo malo por dentro; entonces no estamos siendo congruentes, o caemos incluso, en ser hipócritas, porque ¿Cómo podemos hacer lo bueno hablando lo malo? y el árbol por sus frutos se conocerá.
Y empecé a reflexionar la importancia de desarraigar raíces y plantar la semilla nueva incorruptible, la palabra de Dios en mi vida, y quitar la inequidad por generaciones.
Photo by Djurdjina ph.djiz
En este mes de octubre se venera tanto a la muerte. Reflexionaba que la muerte es enemiga de Dios y que dice la Biblia que muchas le llaman amiga.
Aquí en México, en el país donde vivo, la visten incluso de colores, le hacen hasta fiesta, y a muchos países les ha llamado la atención; incluso, se han hecho películas sobre México, sobre este tema; y bueno, es un país que también a los muertos se les venera mucho, pero la Biblia no dice que los muertos vengan otra vez a la tierra, sino que van al cielo o van a ir al infierno; entonces en realidad no dice que regresen a la tierra, dice que enfrentarán un juicio y de ahí será, o la vida eterna, o la muerte eterna, y pensaba que a veces se tomaba esto como chiste o broma, y pensaba un entonos, algo que veo en las redes con la figura del guasón, donde todo el dolor, y toda la muerte, y todos esos temas, los toman a como se dice, a vacilar.
Aquí, en la Ciudad de México, no se toma con la seriedad que se debiera. Con la reflexión profunda de analizar nuestras vidas para saber si van hacia la vida, o si van hacia la muerte, yo he aprendido a reflexionar mucho eso sobre mi vida, he meditado mucho sobre el
El Salmo 34 nos ha dicho que hablemos vida, que dejemos de hablar engaño y mentira, y que busquemos la paz, y que la sigamos.
He aprendido a valorar la Paz; a la Paz que da Dios, que guarda primeramente mi corazón y mi mente. Cuando en un enojo decimos maledicencias, no estamos pensando en el bumerán que se nos regresa a nosotros mismos y a los que amamos, el enojarse y desear el mal, el tener la venganza en el corazón, nos endurece en el corazón, nos hace no obedecer los mandamientos de Dios y no amarlo, porque él que lo ama sigue sus mandamientos, y a veces hacemos oídos necios y ojos ciegos a lo que Dios nos está pidiendo hacer o accionar.
He meditado mucho sobre los versículos del perdón en estos días. Había pedido a las pastoras de intercesión de la Iglesia donde estoy, y había enviado peticiones de oración a ministerio que oraran por mi corazón, porque yo ya lo sentía que se empezaba como a endurecer y yo quería esa promesa de Dios que dice que nos dará un corazón de carne y sensible para obedecer sus estatutos, que está en el libro de Ezequiel, y pensé:
“si no voy a más, voy a ir a menos”, eso me lo enseñó un maestro de la escuela donde voy, y reflexionaba que tenía que ir a más y que tenía que pedir ayuda, y meditaba en ese altar de vida que un día le hice a Dios, y que el compromiso que le hice a él, es de llegar el gran mandamiento, que es amarlo a él con todo mi ser, con toda mi mente, con todo mi corazón, y con todas mis fuerzas, y que no debería hacer las cosas a mi propia manera, a mi propio tempo, en mis propias fuerzas, sino hacerlo en las fuerzas de Dios para tener dirección.
Vivir en lo sobrenatural y accionar cada paso de mi vida en fe, porque el cambio está en cada decisión que tomo cada día, y en que la disciplina de un día está el cambio de mi vida como me lo enseñaron en mi escuela.
He sido muy afortunada de estudiar en este instituto, porque me ha hecho aún reflexionar más profundo, y agradezco tener la oportunidad, y quisiera que otras personas la tuvieran; tuvieran la oportunidad de haber estudiado en una escuela de fe, donde he aprendido a amar la vida.
Yo tuve problemas con una mala vida, porque era extremadamente melancólica y nostálgica, y eso me llevaba a veces a entristecerme profundamente, y muchas veces a desanimarme, y es importante tener ánimo y tener vida, porque es lo que levanta a los enfermos, como dice proverbios, leyendo proverbios, leyendo salmos, meditando en los libros de la Biblia, he encontrado una nueva persona; he encontrado empezar a madurar; y en este altar de vida, he aprendido a amar. A amar la palabra de Dios y sus mandamientos.
Realmente era muy rebelde; no me gustaba que nadie me dijera qué hacer, pero cuando lo amas empiezas a verlo con otra percepción, no una regla que es impuesta, sino que ese amor que Dios nos dio primero, y que nos hizo amarlo a Él, porque, É; siendo aún pecadores, nos amó, y su perdón es lo que me ha inspirado, porque Él es el hijo del hombre, Jesús.
Agradezco a Jesús por hacer de mí otra persona, no tan caprichosa, berrinchuda; como siempre fui, o hacerme víctima de las circunstancias del pasado que viví, y había estado fijado mucho en mi mente; y empezar a ver a Jesús, el autor y consumador de la fe; y que Él transforme y renueve mi mente.
Yo quisiera que hubiera un altar de vida en cada casa, y no en octubre un altar a la muerte. Ya no creer que los muertos regresan y venerarlos. Seguir el ejemplo de los tuyos, que partieron, pero no que ocupen el lugar de Dios; y hacerles un altar; que ese altar lo ocupe Jesús.
He visto nacimientos donde, en vez de poner al niño Jesús, que se suele poner en las tradiciones mexicanas, ponen un perro y dicen que sus perros son su máximo para ellos, son como un Jesús, pero en realidad, es hacerle un altar también a los animales; aun los vivos y los muertos. Pienso que ese lugar sólo le corresponde a Cristo Jesús, y que Él no está en una imagen. Él quiere que lo amemos en espíritu y en verdad, y eso es lo que yo he aprendido con este altar de vida, lo puse en mi casa.
Puse un muro de oración para que toda mi red, de la cual soy responsable de orar, orar por ella, ya llevo muchos años, incluso décadas orando ahí en oración y en el entendimiento, y en las lenguas espirituales que aprendí gracias a la escuela de fe donde voy. Quisiera que todos tuvieran algo así en sus vidas, y por eso hoy lo escribo.
Muchas bendiciones; y que tengan un mes de octubre lleno de vida y no de muerte.
Bendiciones. Y recordemos, que Dios la venció por ustedes, y que ahí está crucificada toda la enfermedad y todo el dolor. Les deseo todos los meses en su casa tengan ese altar donde oren por toda su red y puedan ver los cambios, y las transformaciones que hay en sus hogares.
Gracias por darme la oportunidad de escribirles y por ver este artículo. Les pido, que, si fue de su agrado, lo compartan con otros.
SECCIÓN DE NOTICIAS
ORACIÓN
Photo by David Bartus
JESÚS, te entregamos todo lo que nos has dado este en tus manos ya que todo te pertenece y no nos aferramos a nada así en lo sobrenatural esté en Ti y no en nuestras maneras y egoísmo, incluso a nuestros familiares que ya partieron y los siguen aquí sabiendo la esperanza esta en ti.
Gracias por todo lo que me das, incluso por aquello que no logro entender, eso que aún no asimilo, pero que sólo Tú sabes cómo me estás bendiciendo.
Por eso, aunque no comprenda tu lógica, te alabo y glorifico tu Santo Nombre, porque sé que quieres lo mejor para mí. Señor, dame la fe necesaria para seguirte buscando en la oración, que si paso por tormentas, mi esperanza puesta en Ti no tambalee.
Gracia y Paz a ti, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Amén🙏🏻
Algunas vitaminas y minerales se encuentran en buenas cantidades en productos de origen animal, sin embargo los alimentos de origen vegetal pueden tener pocas cantidades de estas vitaminas y minerales.
Por esta razón, las personas que siguen una dieta vegana o vegetariana pueden sufrir algunas deficiencias nutricionales.
Estas son algunas de las deficiencias más comunes en veganos y vegetarianos:
Vitamina B12: se encuentra en carne, aves y pescado por lo que personas estrictamente veganos o vegetarianos pueden presentar deficiencias y deberán suplementarse con 50 mcg diarios.
Hierro: se encuentra en carne, aves y pescado, en verduras verdes, granos y frutos secos. Sin embargo, el hierro de origen vegetal, no es absorbido por el cuerpo humano de la misma manera que el animal, por lo que es importante consumir el doble de alimentos de origen vegetal para llegar al requerimiento o suplementar.
Zinc: los fitatos presentes en leguminosas y algunos cereales pueden interferir con la absorción del zinc. Para disminuir los fitatos en estos alimentos, debemos de remojarlos por lo menos unas 8-12 horas. Algunos alimentos ricos en zinc son nueces, tofu y cereales fortificados.
Calcio: las dietas veganas y vegetarianas pueden representar una deficiencia de calcio por lo que se debe suplementar con 300 a 500 mg de calcio y aumentar el consumo de soya y tofu.
Vit D: exponerse al sol por lo menos 15 min diario es importante para obtener una dosis adecuada de VIt D, pero esto puede no ser posible todos los días por diversos factores además de que los alimentos ricos en Vit D son lácteos, huevos y pescado. Suplementar la Vit D es importante para tener niveles adecuados.
Omega: específicamente EPA y DHA son nutrimentos que los veganos o vegetarianos suelen consumir poco ya que están presentes principalmente en pescados aunque también se pueden obtener de fuentes como krill y algas.
Yodo: es necesario para el correcto funcionamiento de la tiroides que regula el metabolismo. Los lácteos y pescados así como algas y sal yodada son una buena fuente de este mineral. Hay que tener en consideración que la mayoría de las sales especiales no están yodadas y que las algas pueden contener niveles altos de mercurio.
Proteína: la cantidad de proteína en dietas veganas y vegetarianas tiende a ser menor que en dietas no veganas o vegetarianas. Aunque sí se pueden alcanzar
Requerimientos de proteína, las proteínas de origen vegetal pueden carecer de algunos de los aminoácidos esenciales. Al combinar cereales con leguminosas por ejemplo arroz con lentejas, se pueden complementar y aportar los aminoácidos esenciales. Incluir proteína vegetal en polvo como chícharo o soya, puede ser una buena manera de cumplir con el requerimiento diario.
SECCION DE NOTICIAS
INFORMACIÓN
Photo by Tetyana Kovyrina
«Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina»
Hipócrates
¿Cómo alimentar mejor a una creciente población en medio de cambios climáticos?
Según los cálculos de los expertos, la producción mundial de comida tendrá que aumentar al menos en un 60% para 2050 para poder alimentar a la creciente población, que se estima alcanzará para entonces los nueve mil millones.
Pero producir la comida suficiente será un desafío.
No se trata simplemente de duplicar lo que estamos haciendo, porque no hay suficiente territorio como para hacer eso le dijo a la BBC el profesor de genética de cultivos Sean Mayes.
«Ni hay ni podrá haber una única solución. Tenemos que seguir tantos caminos como podamos», declaró.
Los Estadounidense de California Riverside, acaba de presentar un compuesto químico que podría proteger las cosechas de los efectos de la sequía.
La sustancia, llamada quinabactin, imita a una hormona que se presenta de manera natural en las plantas y que les ayuda a lidiar con adversidades como el calor.
«Cuando la rocías sobre las plantas retrasa el marchitamiento, reduce la pérdida de agua y mejora la tolerancia al estrés», dijo el líder de la investigación, Sean Cutler.
Producir la cantidad suficiente de comida es nuestro punto de partida», dijo Mayes.
«Pero ver bien qué producimos y buscar alternativas mejores, tiene el potencial de ayudar a la estabilidad de la producción de alimentos».
Todos conocemos muchos conceptos y definiciones acerca de lo que es tener un verdadero carácter.
Solemos decir que una persona tiene un “carácter fuerte” porque se enoja, grita, insulta, no se deja, maltrata; y porque hace explotar sus emociones delante de quien sea o donde sea.
Y podemos ver que una persona que cubre estas características, en realidad “lo que no tiene, es carácter”
Carácter, es una palabra que debe ser muy importante para cada ser humano, porque en el se refleja su verdadera identidad y personalidad original.
El carácter es nuestra verdadera identidad, y revela el carácter de nuestra propia naturaleza, con la que fuimos creados; y a menos, que sepamos qué es carácter, podremos corregir nuestra vida.
Dios dijo en GÉNESIS 1:26: hagamos al hombre conforme a nuestra semejanza y señoree…
Bueno, pues para señorear la tierra se necesita carácter; algo muy importante y necesario para la raza humana; y todavía más aún, se necesita de un carácter lleno de los frutos del Espíritu Santo; pues solamente lleno del Espíritu Santo, es como puedes ejercitar estos frutos de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. GALATAS 5:22
Y es solamente ejercitando todos los frutos como se experimenta y se produce vida en cada creyente.
Este era el estado original de Adán y Eva en el Edén; pues no conocían el enojo, ni la ira; sólo reinaba la paz en su vida. Vivían en el descanso y la dependencia de Dios en su vida; porque su corazón estaba siendo gobernado por el Espíritu Santo.
Los frutos de un carácter restaurado se reflejan el día a día en una persona que se deja gobernar por el Espíritu y le permite crecer dentro de él. Se nota cuando ves que todos los frutos están tan ejercitados que reflejan el carácter de Cristo en tu vida.
El mayor ejemplo que tenemos es JESÚS, que evidenció siempre la gloria de Dios en su vida, generando frutos del Espíritu, pues el poder que Él tenía provenía de Dios mismo.
Es así como los frutos del Espíritu Santo deben fluir desde nuestro interior.
Photo by cottonbro
Si te consideras un Hijo de Dios, pero la tristeza, el enojo, la inseguridad, el temor, la inconformidad, etc; necesitas ejercitar el Espíritu que vive en ti, y así poder ejercitar sus frutos, sólo así encontrarás la paz en tu alma; sólo así encontrarás fe y esperanza; confiando y creyendo que sólo Dios es el único que puede transformar por medio de su carácter tu carácter.
El verdadero carácter no es enojarte y perder la cabeza delante de los demás; porque grites más fuerte o porque estés en desacuerdo con los demás.
El verdadero carácter se adquiere por medio del Espíritu Santo de Dios. Reflejando todos sus frutos y viviendo una vida que a los demás se les antoje vivir, una vida que refleje el coraje de ir contra las corrientes de este mundo; siendo diferentes a todos los demás, así como Jesús lo hizo.
Sino como aquel que os llamo es santo, sed también santos en toda vuestra manera de vivir, porque, escrito está: sed santos porque yo soy santo.
1 Pedro 1:15-16
Como punto final, debemos considerar que “UN HOMBRE REBELDE, NECESITA; DEBE SABER MÁS DEL CARÁCTER DE DIOS Y SU NATURALEZA PARA PODER CAMBIAR SU VIDA”
¡¡DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE!!
SECCION DE NOTICIAS
ORACIÓN
Photo by Unchalee Srirugsar
AMADO DIOS
Te damos gracias porque al ser sellados con tu Espíritu Santo, nos das la oportunidad de conocerte y entender tu verdadero carácter, y así también conocer tus planes y propósitos en nuestra vida, que son, buenos, agradables y perfectos.
Gracias, porque, por medio de Tu Palabra, podemos ejercitar los frutos del Espíritu, y así, dejarnos moldear por ti, pues somos barro en tus manos, y tú el alfarero.
Y en tu soberanía, sabemos que tú eres el único que puede transformar nuestra vida y nuestro carácter, para el bien nuestro y el de los demás; enseñándonos a vivir una vida que refleje tu carácter en nosotros.
Te lo rogamos, mi grandísimo Señor, en el nombre de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Amén.
Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.
GÉNESIS 50.20
ONCE ROSTROS ABATIDOS MIRABAN FIJA Y ANSIOSAMENTE AL AUELO.
Aunque todos los ojos miraban al suelo, la atención estaba centrada en el hombre en el trono al frente de la sala. Acurrucados en un tenso silencio, los once se postraban ante uno de los gobernantes más poderosos de la tierra, sabiendo que tenía autoridad para ejecutarlos.
Ataviado en forma peculiar como correspondía a su oficio y flanqueado por guardas y siervos, el primer ministro miró hacia abajo a esos humildes pastores mientras ellos se inclinaban ante él. Su larga historia con esos hombres incluía recuerdos especialmente gráficos de dolor y rechazo. Le habían tratado mal de manera impensable en el pasado. Ahora las cosas habían cambiado. Con una palabra, él podía promulgar varias retribuciones graves sobre esos hombres que le habían traicionado.
¿Es eso lo que José les haría a sus hermanos? Su padre Jacob acababa de morir y juntos le habían enterrado. Ahora estaban postrados ante su hermano suplicándole misericordia, temiendo que, con la muerte de su padre, José pudiera finalmente buscar venganza contra ellos por la crueldad tan grave que habían perpetrado contra él hacía décadas.
Los minutos parecían horas ante la sombría anticipación de la decisión de José. Los hermanos estaban preparados para lo peor. Rubén, el mayor, se culpaba desde hacía mucho tiempo por lo que habían hecho con José. Judá también sintió el peso de la culpa; él fue quien sugirió inicialmente la venta de José como esclavo.
Pero los demás hermanos, salvo Benjamín, el más pequeño, habían participado en ese impensable acto de traición. Todos merecían sentir la culpa. ¿Sería ese el día en el que finalmente su delito se volvería contra ellos?
Cuando se rompió el silencio, no fue con una voz de airadas amenazas o duro castigo. Al contrario, el sonido fue el de un lloro. Las lúgubres expresiones de los hermanos se ablandaron por el desconcierto. Uno a uno, lentamente alzaron su mirada, curiosos por ver lo que ocurría. José les volvió a mirar con una sonrisa de perdón, con lágrimas corriendo por su rostro. Sus lágrimas se volvieron contagiosas, por lo que todos comenzaron a llorar.
Luchando por guardar su compostura, José se tranquilizó lo suficiente como para liberar la compasión que había en su corazón. El relato de Génesis lo narra con estas palabras:
No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. (Génesis 50.19–21)
A diferencia de aquellos que engendran odio y deseo de venganza, José trató a sus hermanos con un favor inmerecido.
Pero, ¿cómo es posible que la bondad y el amor crezcan en el corazón de alguien a quien han tratado tan mal? La respuesta la encontramos en la teología de José: él tenía un claro entendimiento de la providencia de Dios. En el momento, con sus hermanos delante de él y sus pruebas detrás, José articuló una perspectiva que resumía la historia de su vida:
Dios está en control y podemos confiar en que nos dará la salida.
La historia de José se ha contado muchas veces y de muchas formas: desde las dramáticas producciones con túnicas de colores en tecnicolor hasta dibujos animados interpretados por verduras que hablan [los Veggie Tales].
Lecciones espirituales acerca del amor fraternal, la pureza moral, la buena administración y la paciente perseverancia se han sacado de la vida de José. Son lecciones útiles para aprender, pero no son la razón por la que sus experiencias se han escrito para nosotros en la Biblia. Hasta que no veamos el cuadro global de lo que Dios estaba haciendo a través de José, inevitablemente nos perderemos la verdad profunda y fundamental que nos enseña el relato de este héroe inconcebible.
José no se perdió esa verdad, la resumió en los versículos citados arriba. Lo fundamental: el Señor usó el sufrimiento de José para llevar a cabo sus propósitos soberanos.
Con toda seguridad, Dios tenía algunas lecciones de la vida prácticas que quería que José aprendiera durante el camino. Pero Él pensaba en algo mucho mayor: un plan para su pueblo escogido, un plan que incluía librarles de una hambruna de siete años muy fuerte y después llevarles a Egipto, donde en los siglos siguientes se transformarían de familia en una nación para testimonio de su gloria.
Era todo parte del plan de Dios para cumplir sus promesas de pacto de una simiente y salvación que se extendería a toda la tierra (cp. Génesis 12.1–3).
Como creyentes del Nuevo Testamento que miran atrás para ver el ejemplo de José, podemos ver el principio de Romanos 8.28 encarnado en su vida: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». Como lo dijo José mismo, Dios encaminó las dificultades de su vida para bien de su pueblo;
y aunque José no sufrió porque Dios le estuviera castigando por el pecado, sufrió para que Dios pudiera finalmente salvar a los pecadores.
UNA DISPUTA FAMILIAR
El doloroso viaje de José en el buen propósito de Dios comenzó cuando tenía tan solo diecisiete años y aún vivía en la tierra de Canaán con su padre y sus hermanastros mayores.
Aunque todos eran hijos de Jacob (cuyo nombre Dios había cambiado a Israel en Génesis 32.28), los diez hermanos mayores de José no nacieron de su madre Raquel. Solo él y su hermano menor Benjamín tenían la misma madre, la cual había muerto al nacer Benjamín.
El entorno donde José creció estaba lleno de tensión y riña familiar. El conflicto estaba a la orden del día en la familia. Su padre Jacob había engañado a su propio padre Isaac para engañar también a su hermano Esaú y quedarse con la primogenitura.
El abuelo materno de José, Labán, también se decepcionó con Jacob por intentar irse de su casa a escondidas en Harán. Su madre Raquel, vivía en una guerra constante de celos con su hermana mayor: Lea. En una carrera por tener más hijos, Lea y Raquel le dieron a Jacob sus sirvientas como concubinas, lo cual complicó aun más las relaciones familiares. Cuando la familia se mudó a Canaán, dos de los hermanastros de Jacob, Simeón y Leví, asesinaron a toda una aldea para vengar a su hermana Dina, lo cual causó una profunda angustia en su padre y llenó de tensión las relaciones con sus nuevos vecinos.
El hermano mayor de José, Rubén, incluso tuvo una aventura amorosa con una de las concubinas de su padre, algo de lo que después se enteró su padre. No hace falta decir que la vida en casa de José estaba llena de malas relaciones. Las cosas no mejoraron para el joven cuando su madre murió ni cuando sus hermanos comenzaron a tratarle con hostilidad y resentimiento. Sin embargo, de esa lucha turbulenta Dios cumpliría sus planes para esa familia en conflicto, para José en particular, para la nación de Israel y para todo el mundo.
Según Génesis 37, los hermanos de José le odiaban por varias razones. La esencia del problema estaba en que él era el hijo predilecto de su padre (v. 3).
Jacob ya había mostrado favoritismo antes con Raquel, la madre de José, y ahora trataba a su hijo con más favor que a los demás. De la misma forma que Lea había envidiado a su hermana Raquel, los hermanos de José se pusieron celosos de él.
Para demostrar su particular afecto por José, Jacob le dio una túnica real. El hecho de que fuera o no una túnica de muchos colores es algo que debaten los comentaristas bíblicos; la palabra hebrea se puede referir a una túnica de manga larga o una túnica larga hasta los tobillos. Pero, independientemente de su apariencia, se la dio como un símbolo de la condición de favorito de José, y terminó siendo un símbolo del desprecio de sus hermanos.
Todo ese asunto se agravó cuando a los hermanos de José les pareció que este actuaba como la realeza. No solo vestía una túnica real, sino que ellos pensaban que estaba empezando a hablar y actuar como si fuera superior.
Su padre también le había elevado haciéndole responsable de controlar el trabajo de sus hermanos, y José no dudaba en regresar con un mal informe acerca de ellos (Génesis 37.2).
Más ofensivos aun fueron sus relatos de unos sueños aparentemente extravagantes, en los que sus hermanos le rendían homenaje, y acerca de los cuales él parecía estar más que dispuesto y feliz de contarles. Un día, se reunió con sus hermanos con el siguiente anuncio de un sueño:
He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.
Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. (Génesis 37.7–8)
Un segundo sueño en el que el sol, la luna y las estrellas se inclinaban ante él, no hizo sino irritar más a sus envidiosos hermanos. Su joven hermanastro, a quien sin duda alguna veían como alguien arruinado por su inflado ego, definitivamente se había pasado de la raya.
El relato bíblico nunca atribuye orgullo a José al compartir sus sueños; quizá los estaba contando porque creía que Dios se los dio para que él se los contara a los miembros de su familia. Sin embargo, el odio de sus hermanos se acrecentó con esos sueños. Comenzaron a buscar la oportunidad de despojar al soñador tanto de su túnica como de su lugar en la familia.
La oportunidad se presentó un día cuando los hermanos de José estaban alimentando a sus rebaños en Dotán y él fue enviado a visitarles. El viaje no era corto, ya que Dotán estaba situada a unos cien kilómetros de distancia. José tardaría varios días en llegar hasta donde ellos estaban.
Sus hermanos le vieron llegar a lo lejos y permitieron que el odio se convirtiera en un plan mortal.
Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. (Génesis 37.18–20)
De no ser por la intervención de Rubén, al sugerir que era mejor arrojarle vivo a un pozo, los hermanos de José le hubieran matado allí mismo. Como hermano mayor, Rubén era responsable de proteger a su hermano. Génesis 37.22 explica que él tenía planeado regresar al pozo y rescatar a José.
Cuando llegó el hijo favorito de Jacob, sus hermanos le tomaron, le despojaron de su túnica especial y le arrojaron a un pozo seco.
El pozo grande y hondo estaba excavado en la roca. Tenía una pequeña abertura arriba, lo suficiente para que entrara un cubo de agua (o un adolescente). Más abajo, la angosta entrada se hacía mayor hasta convertirse en un considerable abismo. Las paredes resbaladizas cubiertas de yeso para asegurarse de que no se escapara el agua, habrían hecho imposible que José pudiera escaparse de aquel lugar por sí solo. Temeroso y confuso, clamaba pidiendo ayuda desde dentro de esa oscura prisión. Pero sus hermanos no escuchaban sus ruegos.
Al contrario, decidieron irse a comer. Mientras se sentaban a comer y a decidir qué harían con José, vieron una caravana de mercaderes que pasaba por aquel lugar. Esa caravana les aportaba una nueva opción, así que Judá les dijo a sus hermanos: «¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle» (Génesis 37.26–27a).
Tras algunas negociaciones, establecieron un precio de veinte piezas de plata (el precio promedio para un esclavo varón en ese tiempo).
Sacaron, pues, al aterrado adolescente del pozo y le entregaron al grupo de mercaderes de Arabia del norte que se dirigía a Egipto. José siguió rogando a sus hermanos, pero no sirvió de nada (véase Génesis 42.21). Ellos querían deshacerse de él para siempre.
José descendió de hijo predilecto a ser un esclavo secuestrado. Seguramente se preguntaba por qué Dios permitía que ocurriera eso. ¿Y cómo encajaba eso en los sueños que Dios le había dado? Sin previo aviso, se había convertido en una víctima del «tráfico humano».
A los diecisiete años, el mundo entero de José se había puesto patas arriba. Traicionado por sus hermanos, le habían arrebatado violentamente las alegrías de su hogar y la seguridad del amor de su padre. Como sabemos el final de la historia, también sabemos que aunque el Señor nunca aprueba el mal, lo invalida y logra sacar de ello su propósito.
Rubén, que se había ido, no regresó al pozo hasta que José ya no estaba. Como primogénito, Rubén sabía que Jacob le haría responsable de todo lo acontecido.
Con angustia y consternación, rasgó sus vestiduras, y temiendo la ira de su padre les dijo a sus hermanos: «El joven no parece; y yo, ¿adónde iré yo?» (Génesis 37.30).
Todos sabían que tenían que evitar la ira de su padre, así que se inventaron una elaborada mentira. Primero mataron una cabra y después mancharon la túnica de José con su sangre. La idea era engañar a su padre para que creyera que era la sangre de José y que un animal salvaje se lo había comido. Irónicamente, Jacob había engañado a su padre Isaac usando la piel de una cabra años atrás (Génesis 27.16).
Cuando vio la túnica de José manchada de sangre, Jacob entró en una prolongada depresión lamentando la pérdida de su hijo. Sus otros hijos intentaban consolarle, pero él rehusaba ser consolado. La culpa debía de estar carcomiendo a Rubén y probablemente también a los otros hermanos (cp. Génesis 42.22); pero fue mitigada por el hecho de que se habían deshecho de su hermano, de una vez por todas. O al menos eso pensaban.
UNA FALSA ACUSACIÓN
Entretanto, José era llevado a Egipto, donde fue vendido como esclavo a Potifar, jefe de los sirvientes del Faraón. Sin embargo, en los propósitos de Dios y a través de las cualidades naturales de liderazgo de José, rápidamente escaló a una posición prominente en casa de Potifar. José era tan capaz y leal, que su amo no tuvo problemas en poner a su cargo todas sus posesiones.
Las mismas cualidades que le hicieron ser el hijo favorito de su padre le hicieron ser el esclavo favorito de su amo.
Fue la providencia de Dios la que hizo que José fuese llevado a la casa de Potifar. Su amo era parte de la corte del Faraón, cosa que le permitió a José tener acceso a la realeza y a las costumbres nobles de Egipto.
Ese conocimiento resultó más adelante ser esencial. José también tuvo la oportunidad única de desarrollar sus cualidades de liderazgo. En vez de solo informar de las actividades de sus hermanos (como había hecho en Canaán), ahora administraba directamente los recursos de su amo.
Esa experiencia administrativa resultó de igual modo valiosísima para el futuro de José. Que José estuviera en la casa de Potifar también aseguraba que, si alguna vez llegara a ser culpable de algún delito, sería enviado al mismo lugar donde iban los propios prisioneros del Faraón (véase Génesis 39.20). Eso también fue crucial para el plan divino.
Sin embargo, la situación se complicó cuando la esposa de Potifar comenzó a tener un interés ilícito en el esclavo hebreo de su esposo. El texto bíblico deja ver que José era hermoso en apariencia (Génesis 39.6), y que las responsabilidades de Potifar, como miembro de la corte de Faraón, probablemente le hacían ausentarse de casa a menudo y por largos períodos. Algunos comentaristas han sugerido incluso que quizá pudiera ser un eunuco.
En cualquier caso, motivada por sus propios deseos lascivos, la esposa de Potifar intentó repetidas veces seducir a José; y él repetidas veces rechazó sus insinuaciones.
José reconoció la ausencia de su amo cuando respondió a su aspirante a seductora. Según Génesis 39.8–9:
Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?
José evaluó la situación correctamente. Consentir a los deseos de ella hubiera sido no solo traicionar la confianza de su amo, sino que también hubiera sido una ofensa atroz contra el Señor mismo.
Uno de esos días en los que José estaba solo en casa, la mujer lo arrinconó y se aferró de su túnica. En un esfuerzo inmediato por escapar, José se deshizo de su túnica, dejándola en manos de ella. Por segunda vez en su vida, le arrebataron su ropa. Cuando sus hermanos tomaron su túnica, lo arrojaron a un pozo. Esta vez, su túnica en las manos de la esposa de Potifar daría como resultado que lo arrojaran a prisión.
Despreciada por su rechazo, sus deseos sensuales de placer con José se convirtieron inmediatamente en una fiera animosidad. Su furia se encendió contra José, por lo que gritó a los otros siervos de la casa. Cuando la encontraron, acusó a José de intentar violarla, enseñando su túnica como prueba.
José era inocente, por supuesto, pero no tenía coartada, y ella tenía su ropa. Era su palabra contra la de ella; y cuando el amo llegó a casa, fue el esclavo de Potifar y no la esposa de Potifar quien acabó en prisión.
Sin embargo, es importante destacar que José no recibiera la pena de muerte por los delitos que se le imputaban. Normalmente, en el antiguo Egipto el adulterio era una ofensa capital. El hecho de que simplemente lo arrojaran a la prisión podría indicar que, aunque Potifar estaba enojado, conocía el carácter de José y no estaba del todo convencido de la credibilidad de su esposa. Así que ataron a José y de nuevo le tomaron cautivo.
Una vez más, José debió preguntarse por qué le sucedían todas esas cosas realmente malas cuando no había hecho nada para merecer tal trato.
De hecho, en medio de una gran tentación, había respondido de continuo honrando al Señor y haciendo lo correcto. Desde una perspectiva humana, sus circunstancias parecían totalmente injustas. Él no podía saber en ese entonces que Dios tenía a José exactamente donde lo quería. El Señor tenía todo perfectamente bajo control.
UN AMIGO OLVIDADIZO
Parece extraño, pero incluso en prisión José experimentó la bendición del Señor. El encargado se dio cuenta de sus habilidades administrativas y muy pronto lo pusieron a cargo de las operaciones de la prisión. José era tan competente y eficiente que, según Génesis 39.23, «no necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba».
Continuará próximo sábado.
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